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Así que por ese lado podemos entender el temor de Pablo. Ya no se presenta elocuente, sino se presenta más bien temeroso; ya no se presenta con ideas brillantes, de pronto un poco sofisticadas; su lenguaje es llano y es casi tosco, anuncia abiertamente y desde el principio lo que antes había anunciado veladamente y al final.
 
Así que por ese lado podemos entender el temor de Pablo. Ya no se presenta elocuente, sino se presenta más bien temeroso; ya no se presenta con ideas brillantes, de pronto un poco sofisticadas; su lenguaje es llano y es casi tosco, anuncia abiertamente y desde el principio lo que antes había anunciado veladamente y al final.
  
En Atenas había dejado para el final la parte más difícil, la parte de la Cruz y la Resurrección, y cuando llegó allá, los que le habían oído con alguna atención, se desencantaron. En cambio en Corinto hizo lo contraario, puso el escándalo por delante, puso lo difícil por delante, como queriendo así afrentar desde el comienzo que la gente aceptara o no aceptara; así le fue mejor.....
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En Atenas había dejado para el final la parte más difícil, la parte de la Cruz y la Resurrección, y cuando llegó allá, los que le habían oído con alguna atención, se desencantaron. En cambio en Corinto hizo lo contraario, puso el escándalo por delante, puso lo difícil por delante, como queriendo así afrentar desde el comienzo que la gente aceptara o no aceptara; así le fue mejor.
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Al fin y al cabo, no tenemos luego ninguna carta de San Pablo a los atenienses, ¿cierto? En cambio sí tenemos varias cartas de San pablo a los corintios; se pudo fundar una comunidad, con problemas, con dificultades, pero se pudo fundar una comunidad, una comunidad nacida del absurdo de la Cruz. "No quise saber nada sino a Cristo Crucificado" (véase  ).
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Es muy interesante ver, en ese proceso de desaliento que vive San Pablo, que se le derrumban muchas cosas, pero lo más interesante es lo que no se le derrumba: no se le derrumba la convicción en la Cruz de cristo y no se le derumba la convicción

Revisión del 20:35 14 ago 2008

Fecha: 20020902

Título:

Original en audio: 6 min. 43 seg.

                                   CONTINÚA LA TRANSCRIPCIÓN....


A veces los estudios sobre la cronología nos ayudan a saborear, a degustar mejor la Palabra de Dios. Es decir, saber cuándo fueron escritas ls cosas trae un poco de luz sobre por qué se escribió lo que se escribió.

Noostros sabemos, por ejemplo, que Pablo tuvo una experiencia de predicación en atenas, donde hizo un hermoso discurso en el aerópago, y le salió una figura retórica muy boniota: "Aquel que veneráis sin conocer, yo vengo a anunciar" (véase ).

Era un golpe de inteligencia y era también un acto elocuente y atractivo, pero el fruto no fue mucho. Cuando ya tuvo que mencionar la Resurrección de Cristo y tuvo que hablar del juicio de Dios sobre todas las naciones, entonces le replicaron con burla: "Te oiremos en otra ocasión" (véase ).

Y fue después de esa experiencia frcasada, dspués de esa experiencia desalentadora, después de eso fue cuando Pablo llegó a Co Corinto. Entonces en Corinto se siente ese temor, por eso dice: "Débil y temblando" (véase 1 Corintios 2,3). Ese temor que proviene de la experiencia del fracaso.

Y yo creo que es una experiencia de Pablo que nos enseña mucho a nosotros. Porque uno fácilmente se imagina que a estos grandes hombres todo les salía bien. Pero verlos en los momentos de su fracaso y ver que ellos, lo mismo que nosotros, temblaban después de fracasar cuando tenían que volver a usar la palabra, pues eso los hace muy cercanos a nosotros y también nos da mucha esperanza.

Así que por ese lado podemos entender el temor de Pablo. Ya no se presenta elocuente, sino se presenta más bien temeroso; ya no se presenta con ideas brillantes, de pronto un poco sofisticadas; su lenguaje es llano y es casi tosco, anuncia abiertamente y desde el principio lo que antes había anunciado veladamente y al final.

En Atenas había dejado para el final la parte más difícil, la parte de la Cruz y la Resurrección, y cuando llegó allá, los que le habían oído con alguna atención, se desencantaron. En cambio en Corinto hizo lo contraario, puso el escándalo por delante, puso lo difícil por delante, como queriendo así afrentar desde el comienzo que la gente aceptara o no aceptara; así le fue mejor.

Al fin y al cabo, no tenemos luego ninguna carta de San Pablo a los atenienses, ¿cierto? En cambio sí tenemos varias cartas de San pablo a los corintios; se pudo fundar una comunidad, con problemas, con dificultades, pero se pudo fundar una comunidad, una comunidad nacida del absurdo de la Cruz. "No quise saber nada sino a Cristo Crucificado" (véase ).

Es muy interesante ver, en ese proceso de desaliento que vive San Pablo, que se le derrumban muchas cosas, pero lo más interesante es lo que no se le derrumba: no se le derrumba la convicción en la Cruz de cristo y no se le derumba la convicción