Diferencia entre revisiones de «Ao19001a»
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Pedro tuvo que morirse tres veces en esa noche. No debe ser demasiado agradable pasar la noche en una barquita en medio del lago de Galilea. Quienes han estado en ese lago, -no es el caso de este servidor-, quienes han estado en ese lago certifican de los brusquísimos cambios que tiene el tiempo, el clima, allá en el lago de Galilea; y con facilidad se despiertan temporales impetuosos que aterran el corazón. | Pedro tuvo que morirse tres veces en esa noche. No debe ser demasiado agradable pasar la noche en una barquita en medio del lago de Galilea. Quienes han estado en ese lago, -no es el caso de este servidor-, quienes han estado en ese lago certifican de los brusquísimos cambios que tiene el tiempo, el clima, allá en el lago de Galilea; y con facilidad se despiertan temporales impetuosos que aterran el corazón. | ||
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| + | Pedro se murió tres veces esa noche. Primero pasando la noche en medio de una tempestad, y luego tempestad con fantasma, completos; y luego un fantasma que habla y este le hace caso: se para en el agua, y el viento que lo derriba, como quien dice, "si no me hundo en el agua, me tumba el viento delante de este fantasma en medio de la noche". | ||
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| + | La cosa es terrorífica, ciertamente. Pero esa es solamente un atempestad. Y esa tempestad no tiene mucha importancia, porque esa es fácil de calmar; mejor dicho, esa tempestad la puede calmar Cristo, y eso fue lo que hizo. | ||
Revisión del 16:43 25 jul 2008
Fecha: 19960811
Título:
Original en audio: 6 min. 21 seg.
En este evangelio vemos a Jesús calmando una tempestad y provocando otra.
Casi siempre cuando se lee este evangelio, la conclusión que s esaca es que Cristo viene a traer la calma, la paz en medio de la tempestad. Eso es verdad, pero esa es sólo la mitad de laverdad, Porque Cristo viene para que en medio de la calma surja otra tempestad.
Si usted cuando escuchó este evangelio sólo se enteró de una tempestad, se distrajo en la lectura; pero si usted alcanzó a oír dos tempestades, Dios el Señor le bendiga, usted es un oyente artento de la palabra que salva.
Si usted oyó solamente de una tempestad, usted se va a quedar solamente con la mitad del evangelio; si usted oyó de dos tempestades, pienso yo, que si no con todo este evangelio, sí va a tener un mayor provecho y fruto de su asistencia y participación en esta Eucaristía.
¿Cuáles serán las dos tempestades? Una es fácil de reconocer, tan fácil como la violencia del aguacero, tan fácil como el agitarse de las olas, tan fácil como imaginarse a estos discípulos primero muertos de miedo por la vilencia del oleaje, luego muertos de miedo de ver a un fantasma, y luego muertos de miedo de ver la violencia del viento.
Pedro tuvo que morirse tres veces en esa noche. No debe ser demasiado agradable pasar la noche en una barquita en medio del lago de Galilea. Quienes han estado en ese lago, -no es el caso de este servidor-, quienes han estado en ese lago certifican de los brusquísimos cambios que tiene el tiempo, el clima, allá en el lago de Galilea; y con facilidad se despiertan temporales impetuosos que aterran el corazón.
Pedro se murió tres veces esa noche. Primero pasando la noche en medio de una tempestad, y luego tempestad con fantasma, completos; y luego un fantasma que habla y este le hace caso: se para en el agua, y el viento que lo derriba, como quien dice, "si no me hundo en el agua, me tumba el viento delante de este fantasma en medio de la noche".
La cosa es terrorífica, ciertamente. Pero esa es solamente un atempestad. Y esa tempestad no tiene mucha importancia, porque esa es fácil de calmar; mejor dicho, esa tempestad la puede calmar Cristo, y eso fue lo que hizo.