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San Pablo que tenía tantas cualidades estaba colgado de Dios por un solo hilo, el hilo de su debilidad y le decía San Pablo a Dios “quítame esta debilidad” y Dios le decía como le voy a quitar el hilo del que lo estoy sosteniendo hermano, ¿no ve que de ese hilo yo lo tengo colgado? ¿No ve que por esa debilidad usted es mío? por esa debilidad, por su miseria usted es mío. Nuestras miserias se parecen a Jesucristo.  
 
San Pablo que tenía tantas cualidades estaba colgado de Dios por un solo hilo, el hilo de su debilidad y le decía San Pablo a Dios “quítame esta debilidad” y Dios le decía como le voy a quitar el hilo del que lo estoy sosteniendo hermano, ¿no ve que de ese hilo yo lo tengo colgado? ¿No ve que por esa debilidad usted es mío? por esa debilidad, por su miseria usted es mío. Nuestras miserias se parecen a Jesucristo.  
  
Miremos la vida de Cristo y miremos la vida nuestra y vamos a ver en donde se encuentran, vamos a hacer este análisis:
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Miremos la vida de Cristo y miremos la vida nuestra y vamos a ver en donde se encuentran, vamos a hacer este análisis
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Cristo nunca cometió pecado ¿se parece a usted? Creo que no, Cristo resucitó muertos ¿Cuántos lleva? Limpió leprosos con una sola palabra ¿la lista por favor? Curó a ciegos. levantó paralíticos. expulsó demonios con solo decirlo ¿que presenta usted?
  
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Y esto es sólo el comienzo,  que tal que habláramos del amor que salía del amor del corazón de Jesucristo, que tal que habláramos de ese amor, que tal que habláramos de su manera de amar al  Padre, haber vamos a hacer vigilia, vamos a sentar de este ladito a Jesús orándole al Padre y de este otro ladito a usted ¿se parecen nuestras oraciones? Yo creo que hay muy pocas personas que pudieran decir “si yo oro mas o menos como Jesucristo”, “es parecido, es semejante El tiene su estilo y yo tengo el mío” hay pocos locos que digan eso.  Cristo, como decían los muchachos en mi tiempo, Cristo nos deja votados en oración, en milagros, en doctrina, en pureza, en santidad, nos deja votados. 
  
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Difícil construir un puente entre la fortaleza de Cristo y la de nosotros, que tal uno ¿eh? Cristo, hagamos una alianza, vamos a juntar tu oración, tu estilo de oración con mi manera de oración, yo creo que Jesús se reiría, ya hubo unos apóstoles que le salieron con esas “Jesús, queremos sentarnos uno a su derecha y el otro a su izquierda como quien dice, estamos mas o menos de igual a igual y Cristo que les dice ¿y el cáliz? ¿podéis beber el cáliz que yo voy a beber? y entonces salen ellos con que si pueden beber el cáliz que Cristo va a beber.
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La unión con Cristo no está en los tronos, no está en las grandezas en esas grandezas Cristo nos deja regados, nos rebasa, para ser mediador entre el Padre y nosotros, Jesucristo nuestro salvador hizo puente entre sus llagas y nuestras llagas, ahí si somos igualitos.
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Entre las palabras de sabiduría de Cristo y las palabras torpes incompletas e ignorantes de nosotros, hay mucha distancia, entre los milagros de Cristo y lo que ha sido nuestra vida, tal vez hay mucha distancia pero entre las llagas de nuestro Señor Jesucristo y las llagas nuestras, ahí si que hay mucho parecido y por esta razón nuestro bendito salvador Jesucristo quiere hacer un puente entrando por la humildad de nuestra vida, por esta razón nuestro salvador Jesucristo quiere hacer un puente, entrando por la humildad de nuestra vida.
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Por esta razón nuestro señor Jesucristo busca lo mas miserable en nosotros, lo mas débil en nosotros, aquello en lo que temblamos, aquello en lo que no estamos seguros, por eso Cristo busca esa debilidad nuestra, porque ahí si somos semejantes, ahí si es posible el abrazo, ahí si es posible el puente, por eso Jesucristo quiere y busca la humildad en nosotros.
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¿Que conclusión sacamos? La conclusión extraña que decían algunos adversarios de San Pablo “a entonces pequemos para que tengamos mas llagas y con muchas llagas nos unimos más a Jesucristo” no, la conclusión no es esa, lo que nos une a Jesucristo, desde luego que no va a ser nuestro deseo de pecar, la conclusión mas bien es: ahí donde mi vida se hace tenue, donde mi fe se hace vacilante, ahí donde soy dependiente, ahí donde puedo decir y tengo que decir Señor sin ti no puedo, allí encontré el puente, ese es el puente de mi vida.
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En aquello donde tu sientes que materialmente que no puedes, en aquello que se humilla donde tal vez has tenido muchos fracasos, no es forzoso que los hayas tenido, en aquello donde te  sientas humillado, en aquello que sientes que te queda grande, en aquello que te rebasa y que sin embargo amas y quisieras, en aquello en  lo que sientes que sólo con la ayuda de Dios, allí donde tu carne es carne viva y llaga abierta, allí tienes el puente con Dios y cuando tu le muestras a Cristo tus llagas, Cristo te muestra sus llagas y Cristo dice “ahora somos de los mismos ahora somos iguales ahora nos entendemos”.
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¿Que misterio este? la unión con Dios no se logró en el espectáculo ruidoso y glorioso del Sinaí sino se logró en Sión, el monte humilde, ahí donde el rey humilde que no monta en caballo sino en un borrico sino que tiene lanza para herir sino bálsamo para curar ahí donde está ese rey humilde ahí se realizó el plan de Dios, allí se proclamó la ley de Dios.
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Que conclusión sacamos de esta reflexión, sinteticemos en tres puntos: primero, vamos a mirar con cariño nuestra propia debilidad, no estoy diciendo con complicidad ni con permisividad sino con cariño.
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Hay en ti una debilidad terrible, que te humilla, que te ha hecho llorar muchas veces, que te ha llevado a confesar muchas veces has sentido ganas de patear, una debilidad hacer de ella un balón y tirarla de una patada, no la patees es tu puente con Dios no la acabes, es tu puente, recíbela y mírala con cariño,
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Dice Santo Tomás de Aquino, que el gobierno del alma y el gobierno de todo nuestro ser y de nuestras pasiones no se puede hacer como un tirano o de un déspota, el gobierno de nosotros mismos tiene que llegar a través como de una comprensión de nosotros mismos, comprensión que no es permisividad, repito, no es complicidad, no es ser laxos ni relajados, pero si es ser comprensivos, es tener cariño para lo mas débil que hay en nosotros, ese es el puente, entonces no lo patees, no lo destruyas, es tu puente.
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Cada uno intente pensar en este momento cual es su puente, que es lo que le hace rabiar y llorar, que es lo que usted dice, ¿por que no puedo con esto? ¿cuanto tiempo mas? ¿cuantos años mas voy a durar en estas? ¿que es lo que me pasa? ¿por que siempre me confieso de lo mismo? eso que le da a usted impaciencia, eso que lo trasnocha, que lo incomoda, que lo humilla, ese rostro suyo que se apareciera aquí usted se sonrojaría, como pasa conmigo.
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Si apareciera en este momento todo ese espanto, toda esa miseria que no es toda esa debilidad que yo soy, yo me sentiría avergonzadísimo con ustedes, ese es mi puente, yo tengo que ver en este momento como si estuviera junto a mi a ese miserable que soy yo, ustedes entienden las palabras, a ese miserable que soy yo y darle un abrazo, ese que ha tenido problemas ¿Cuáles son? Yo no se, fíjese que cambia de una persona a otra, a alguien le sienta y le pega la codicia a otro la hipocresía a otro la cobardía la impureza, a otro la vanidad, otro es un falso, un infiel, un incrédulo, pero darle un abrazo a ese o esa que eres tu.
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Yo tengo que darle esta noche un abrazo a ese pobre fraile que soy yo, que puede tener fachada bonita, pero solo Dios sabe cuanto y cuanto necesita de el, yo tengo que tomar a ese fraile miserable que vive sonrojado y arrepentido, tengo que tomarlo y decirle una palabra “mira hay una palabra de esperanza para ti” y tengo que decirle a ese fraile miserable “gracias hermano porque usted tiene el resumen de mis miserias, usted es el lo que ha hecho que no me aparte de Cristo” mire que risa, que le tengo que dar las gracias a la parte mas miserable, a la parte mas herida de uno mismo, sin que esto signifique ni ser permisivos ni ser laxos ni ser relajados, esta es la primera enseñanza la primera consecuencia.
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Segunda consecuencia, de aquí mis hermanos tiene que surgir un amor inmenso a las llagas de nuestro señor Jesucristo, yo les pido que se enamoren de toda imagen de Cristo donde aparezcan las llagas y les pido que no se enamoren tanto donde no aparezcan sus llagas, las llagas la sangre yo se por que se los digo, las llagas de Cristo es tan necesario, así como usted le muestra a Cristo sus llagas de usted, vea que Cristo le muestre las de El hay santos que han tenido unas experiencias preciosas con las llagas de Cristo.
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Catalina de Siena recibió una luz extraordinaria del Espíritu Santo, una vez contemplando un crucificado rompió en llanto y exclamó en voz alta y dijo ¿Cómo así yo soy el ladrón y tu el castigado? si esa imagen de Cristo hubiera sido una imagen decorosa bonita y no hubieran estado esas llagas no hubiera aparecido eso que descubrió Catalina, pero bueno esto no es un problema de imágenes religiosas es un problema de buscar en el corazón la contemplación de la cruz de Cristo y a Cristo en la cruz.
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Gocémonos en la contemplación de Cristo, no por el dolor sino por el amor que lleva hasta ese dolor, y la tercera enseñanza es que así como Cristo entra a tu alma por lo mas humilde de tu alma, por lo mas sucio de tu alma, estate atento, igual puede pasar en una familia igual puede pasar en una comunidad, igual puede pasar como pasó en el evangelio a través de pequeños y de humildes, estemos atentos, volvamos nuestra mirada a los humildes seguramente Cristo nos está diciendo palabras ahí.
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Quiero recordar para terminar una anécdota, de Juan Pablo I cuando el era párroco, no era todavía obispo y mucho menos obispo de Roma es decir papa, cuando era párroco, tomó por estrategia buscar a las personas mas humildes de su parroquia, para preguntarles por ejemplo cosas como estas si la predicación se entendía busquemos como Juan Pablo I a los humildes, si queremos saber que va  decir Cristo sobre nosotros es decir cual es el juicio de Cristo sobre nosotros, hay un modo muy sencillo acerquémonos a los humildes y con la actitud mas sana y mas sincera que Dios nos de, oigamos que piensan de nosotros los humildes, ya tienes ahí el prologo del juicio de Cristo sobre tu vida no dice el “lo que hicieseis a uno de tus humildes hermanos a mi me lo hicisteis y no dice el que tomo como hecho para ti lo que se hizo para ellos y como no ha hecho para el lo que no se hizo para ellos” acerquémonos a los humildes oigamos la voz de los humildes, estamos haciendo muchas cosas que piensan los mas pequeños y los mas pobres de lo que nosotros estamos haciendo? cuantos males cuantas desgracias se hubieran evitando en la iglesia si se hubiera seguido esta técnica que tenía Juan Pablo I, bueno dios en sus planes se lo quiso llevar muy pronto, quien sabe como hubiera sido el en ese servicio en la cátedra de Pedro muchos males se hubieran evitado en la iglesia yo pido a Dios que a todos especialmente a los superiores a los pastores a los sacerdotes a los obispos nos de a nosotros nos de siempre un oido atento y una sabiduría grande para poder preguntar a los humildes, usted que piensa de lo que estamos haciendo, que piensa.
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Yo no me aguanto de contarles otra anécdota, mire hubo un grupo de oración que creció muchísimo, y por tanto le creció muchísimo el ministerio de música, y un día una señora que asistía a ese grupo le preguntó a una empleada de servicio que solía asistir donde sermoneaba a este inmenso grupo de oración le preguntó sobre como veía el grupo pero la señora era muy recatada como que no quería hablar pero se dio mañas la otra señora para sacar la conversación, para oirle la opinión, finalmente le dijo la empleada “yo antes les entendía como más” ahí esta el Espíritu Santo ahí hay una voz de Cristo ahí hay algo yo no estoy diciendo que eso esté mal ni que ese grupo de oración sean unos pecadores, pecador yo, ahí hay algo hay que oír la voz de los humildes “usted que siente de lo que estamos hablando” “usted que piensa” a veces manejamos la Iglesia de modo demasiado empresarial, a todos se nos entra y entonces oímos las voces autorizadas  por eso las voces autorizadas  son gente que hace rato  es amiga de nosotros  y hace mucho rato aprendió a pensar  como nosotros entonces ya no nos dicen las cosas hay que acercarse al humilde, haber por que puertas quiere entrar Cristo
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Los sumos sacerdotes tenían su reunión del Sanedrín allá el gran Sanedrín y estaban todos reunidos y Cristo estaba entrando por la puerta humilde sobre un burrito era Dios entrando sobre un burrito y yo estábamos aquí reunidos, aquí el Sanedrín, estamos aquí los importantes reunidos nada se hace sin nosotros, y alla cristo entrando sobre un burrito esto ha pasado mas de una vez en la historia de la iglesia.
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Conclusión oigamos la voz de los humildes, hay que pedirle mucho a Dios por los obispos por caridad por las entrañas de Cristo, rueguen por los obispos, rueguen por los sacerdotes, hay demasiada vanidad en la Iglesia, eso no es que lo diga yo es que es un hecho, demasiada vanidad y necesitamos Dios santo y bello necesitamos sabiduría para no reunirnos en un gran Sanedrín y que cristo esté reuniendo su gente por allá en otra plaza porque Cristo entro por otra puerta iba montando un burrito y nosotros llegando todos entrando a caballo llegamos muy elegantes. Dios santo infunde tu sabiduría en nuestros corazones, yo te clamo Padre Celestial envia el rocio de tu espíritu sobre nuestras vidas, perdoname a mi que en lo que yo soy debería callarme el resto de mi vida y dedicarme solo a hacer penitencia y orar pero si estosy aquí y si debo hablar dignate señor iluminar mi palabra y dignate iluminar los corazones que hay en estas palabras, dignate señor darnos la sabiduría de los humildes danos el oído atento y permite que ya nunca mas reneguemos de aquello en lo que somos debiles porque ese es el puente que nos une contigo. A tila gloria y la alabanza por los siglos.  Amen.

Revisión del 06:01 6 jul 2008

Fecha: 19990704

Título:

Original en audio: 34 min. 59 seg.


La ley de Moisés fue promulgada en la grandeza del monte Sinaí en medio de truenos, relámpagos, temblor de tierra, nube espesa, fragor de trompetas. Era tan fuerte el espectáculo, que el pueblo asustado le dijo a Moisés, “que no nos hable El, háblanos tu, que no nos hable Dios” parecía terrible al pueblo la voz de Dios en la montaña del Sinaí.

Dios se mostró, dice allá el Pentateuco, se dejó ver de los setenta ancianos de Israel, el estrado del Dios de Israel parecía un pavimento inmenso y brillante de zafiro y de ahí en adelante, la luz y la revelación portentosa de Dios.

Esta ley del Sinaí, revelada así con tanto aparato, causó mucha impresión en los israelitas y un deseo sincero de cumplir esa alianza, cuando Moisés les pregunta: “¿estáis dispuestos a cumplir con lo que Dios quiere? Ellos responden si estamos dispuestos, la respuesta es pronta, es rápida, pero la infidelidad también es rápida, también es pronta, de toda esa grandeza, de todo ese espectáculo, pronto no quedó nada y por eso Dios, parece que por eso Dios buscó otros caminos, otras maneras de revelarse.

Dios puede hacer esos espectáculos cada vez que quiera, suyo es el universo, suya la materia, la luz le obedece, los vientos están a su disposición, todo truena en sus manos.

Dios puede hacer esos espectáculos, podría repetirlos cuando quisiera y algunas veces da señales portentosas, que tienen un valor, llamémoslo así, pedagógico, pero la gran revelación de Dios ya no vendrá por ese camino, porque ese camino ya mostró su límite.

Lo que nos impresiona grandemente en nuestros sentidos, en nuestras emociones, en nuestros sentimientos, provoca una obediencia rápida, pero frágil, necesitamos algo que llegue mas hondo al corazón humano.

¿Cual es el problema con la revelación del Sinaí? el problema es que ahí aparece un Dios muy fuerte, un Dios poderoso y El es fuerte y es poderoso, pero de ahí puede surgir una tentación, que es la de limitar a Dios y a seguir el camino de Dios también recogiendo nosotros mismos fuerza, esos son los carros y los caballos de los que habla la lectura de Zacarías.

Un Dios que se muestra con tanto portento y con tanta fuerza, tiene la dificultad, de que nosotros, sus seguidores, podemos buscar también portentos y fuerza, para hacernos sentir y el problema está en que ya no busquemos esa fuerza en El que es el único fuerte, sino que lo busquemos en nuestros recursos, en nuestras cualidades y terminemos haciendo de nosotros, que somos imagen de Dios, terminemos haciendo ídolos de Dios.

Por eso ese camino de la grandeza y del espectáculo aunque Dios alguna vez lo utilice, todavía induce a muchos errores, induce a error, porque el que conoció a Dios en portentos tan grandes, probablemente buscará también fuerza, sentirse fuerte y creerá que puede unirse a Dios uniendo la fortaleza de Dios con su fortaleza, pero no es así, porque cuando nos fiamos de la fuerza, fácilmente ponemos nuestra confianza en nosotros, hasta el punto de que ya no importa Dios y ya no importa el plan de Dios.

El en su misericordia quiere unirse a nosotros, no nos necesita, es sólo la misericordia lo que lo trae. El puente ¿Cuál es? La fuerza de El con nuestra fuerza, ese puente falla, falla ese puente porque uno puede poner la confianza en la fuerza de uno y no en la fuerza de Dios.

Ese puente falla, por eso la alianza del Sinaí falló, no de parte de Dios falló de parte del hombre, que en últimas lo que sacó fue conocer un bien que no podía hacer. “Hago el mal que no quiero y debo hacer el bien que si quiero” dice San Pablo, resumiendo el problema en el capitulo 7 de la carta a los Romanos.

Entonces es como si Dios se hubiera puesto a pensar “si no podemos unir nuestra fuerza con la fuerza del hombre unamos nuestra debilidad con la debilidad del hombre, entendamos mis hermanos que el puente que nos sostiene es el puente de la debilidad de Dios que ese si se puede conectar si se puede enchufar con nuestra debilidad y por eso decía san Pablo yo solo me voy a fiar de mis debilidades solo me voy a gozar en mis debilidades en mis tribulaciones.

Tratemos de ver que significa esto en lo concreto, cada uno de nosotros tiene una serie de cualidades, ninguno de los que está aquí está ausente de cualidades, todos tenemos cualidades, en nuestra inteligencia, en nuestra voluntad, en los bienes corporales, en los bienes de comunidad, en los bienes culturales tenemos bienes, esos bienes pueden convertirse en nuestras fortalezas, tenemos virtudes que pueden convertirse en nuestras fortalezas. Lo que uno quisiera, muchas veces, es que Dios se uniera a la fortaleza de uno, es decir, del lado bonito de uno, ese es el lado bonito que uno tiene.

Si una persona es inteligente, tal vez quisiera uno estar unido a Dios a través de su inteligencia, si una persona es artista, tal vez quisiera estar unido a Dios a través de su arte, Dios no prohíbe esto, pero ese no es el lazo mas estrecho que nos une a El, porque el inteligente puede utilizar su inteligencia para escrutar los arcanos de la revelación divina, y sacar de los posos celestiales agua para dar a todos, pero también puede utilizar su inteligencia para envanecerse en ese esfuerzo.

En eso quiere apoyarse y lo mismo vale para todos los bienes, los bienes materiales, de la salud, los bienes de la palabra, las virtudes pasadas, los pecados que uno no ha cometido, aquellas cosas en las que uno se siente robusto, resistente, uno puede envanecerse en todas esas cosas, puede poner su esperanza en ellas y no hay entre nosotros nadie que no tenga algo en lo que pueda apoyarse.

Uno puede ser el pela papas mas rápido del oeste y poner uno en eso su alegría, “en este departamento nadie pela papas en el estilo a la velocidad a la que yo lo hago” y otro se puede fiar en su modo de tocar la flauta, en su modo de proclamar o en su modo de predicar, en su modo de orar. Ustedes han visto que hay personas que tienen un don de Dios extraordinario, que parece que fueran grabadoras o CD, vamos a orar y la persona le empieza a salir una poesía y le sale una prosa maravillosa.

Todos esos dones maravillosos de Dios pueden unirnos a Dios, pero solo pueden, porque pueden unirnos pero también pueden no unirnos, también pueden separarnos de Dios.

Notemos amigos que es norma general en el evangelio, que lo que vale para la sociedad en su conjunto, vale para el alma en particular, me explico, si Cristo dice en el evangelio de hoy que “Dios reveló su secretos a los pequeños y los humildes” eso quiere decir que en alma humana Dios va a buscar lo que en ti es pequeño, lo que en ti es humilde y por esa puerta, por ese camino, se va a unir a ti.

Así como vemos a Cristo rodeado de estos humildes, a estos pobres, de estos enfermos, así como en el cuerpo de la sociedad Cristo escoge a esos pobres y humildes y enfermos, así también en nuestro corazón, en nuestra alma, Cristo quiere desposarse con nosotros, quiere unirse a nosotros para siempre ¿a través de que? ¿de la fachada bonita que tenemos? No, a través de lo espantoso de nuestros muladares, basureros, cicatrices, a través de lo que en nosotros se parece a El.

Este es el modo extrañísimo de obrar de Jesucristo, pero yo les puedo decir que en mi vida que he visto que es así, lo que a mi me tiene amarrado y ligado a Jesucristo no es lo que ustedes vean de bueno, de poderoso o de fuerte en mi, eso no es, lo que me tiene amarrado en Jesucristo es todo aquello en lo que yo me siento débil, liberado, de lo que me hace llorar, eso es lo que me une a Cristo.

Las llagas de Cristo saben abrazar las llagas del hombre y nosotros que contemplamos las llagas del crucificado y lo celebramos, sepamos que así como nosotros miramos las llagas de El, El mira las llagas de nosotros y así como nosotros tenemos esperanzas en las llagas de Cristo, Cristo, si se me permite la expresión, tiene esperanzas en las llagas de nosotros.

Lo que nos va a unir a Jesucristo son nuestras llagas, así como lo que le une a El con nosotros son sus llagas. Uno no quisiera que las cosas fueran así uno quisiera estar unido a Cristo de una manera mas decente, mas decorosa.

La parte mas aburrida del alma humana esa es la que parece interesarle a Cristo, que cosa tan extraña, a Cristo le interesa la parte aburrida mía, lo aburrido, lo fastidioso, lo deforme que hay en mi, allí donde la vida es tenue, allí donde la fidelidad está en juego, allí donde no hay fortaleza, allí donde no hay claridad, allí en lo mas horrendo de mi vida, allí lo horrendo del cuerpo llagado de Cristo quiere construir un puente.

Recordemos lo que le pasó el apóstol San Pablo, San Pablo sintió un aguijón en su carne, no sabemos cual fue, sintió un aguijón, se sintió débil y aclamó al Señor ¡líbrame! No hubo respuesta, segunda vez ¡líbrame! No hubo respuesta, tercera vez ¡líbrame! Y si hubo respuesta “te basta mi gracia” en la debilidad se muestra mi fortaleza.

Meditando en este texto, uno llega uno a esta conclusión: San Pablo que tenia muchas cualidades, pero muchísimas, calcule lo que era la inteligencia de este hombre, calcule lo que era el liderazgo de este hombre, calcule los milagros, la voluntad, el afecto, la coherencia, la perseverancia, la sabiduría.

San Pablo que tenía tantas cualidades estaba colgado de Dios por un solo hilo, el hilo de su debilidad y le decía San Pablo a Dios “quítame esta debilidad” y Dios le decía como le voy a quitar el hilo del que lo estoy sosteniendo hermano, ¿no ve que de ese hilo yo lo tengo colgado? ¿No ve que por esa debilidad usted es mío? por esa debilidad, por su miseria usted es mío. Nuestras miserias se parecen a Jesucristo.

Miremos la vida de Cristo y miremos la vida nuestra y vamos a ver en donde se encuentran, vamos a hacer este análisis Cristo nunca cometió pecado ¿se parece a usted? Creo que no, Cristo resucitó muertos ¿Cuántos lleva? Limpió leprosos con una sola palabra ¿la lista por favor? Curó a ciegos. levantó paralíticos. expulsó demonios con solo decirlo ¿que presenta usted?

Y esto es sólo el comienzo, que tal que habláramos del amor que salía del amor del corazón de Jesucristo, que tal que habláramos de ese amor, que tal que habláramos de su manera de amar al Padre, haber vamos a hacer vigilia, vamos a sentar de este ladito a Jesús orándole al Padre y de este otro ladito a usted ¿se parecen nuestras oraciones? Yo creo que hay muy pocas personas que pudieran decir “si yo oro mas o menos como Jesucristo”, “es parecido, es semejante El tiene su estilo y yo tengo el mío” hay pocos locos que digan eso. Cristo, como decían los muchachos en mi tiempo, Cristo nos deja votados en oración, en milagros, en doctrina, en pureza, en santidad, nos deja votados.

Difícil construir un puente entre la fortaleza de Cristo y la de nosotros, que tal uno ¿eh? Cristo, hagamos una alianza, vamos a juntar tu oración, tu estilo de oración con mi manera de oración, yo creo que Jesús se reiría, ya hubo unos apóstoles que le salieron con esas “Jesús, queremos sentarnos uno a su derecha y el otro a su izquierda como quien dice, estamos mas o menos de igual a igual y Cristo que les dice ¿y el cáliz? ¿podéis beber el cáliz que yo voy a beber? y entonces salen ellos con que si pueden beber el cáliz que Cristo va a beber.

La unión con Cristo no está en los tronos, no está en las grandezas en esas grandezas Cristo nos deja regados, nos rebasa, para ser mediador entre el Padre y nosotros, Jesucristo nuestro salvador hizo puente entre sus llagas y nuestras llagas, ahí si somos igualitos.

Entre las palabras de sabiduría de Cristo y las palabras torpes incompletas e ignorantes de nosotros, hay mucha distancia, entre los milagros de Cristo y lo que ha sido nuestra vida, tal vez hay mucha distancia pero entre las llagas de nuestro Señor Jesucristo y las llagas nuestras, ahí si que hay mucho parecido y por esta razón nuestro bendito salvador Jesucristo quiere hacer un puente entrando por la humildad de nuestra vida, por esta razón nuestro salvador Jesucristo quiere hacer un puente, entrando por la humildad de nuestra vida.

Por esta razón nuestro señor Jesucristo busca lo mas miserable en nosotros, lo mas débil en nosotros, aquello en lo que temblamos, aquello en lo que no estamos seguros, por eso Cristo busca esa debilidad nuestra, porque ahí si somos semejantes, ahí si es posible el abrazo, ahí si es posible el puente, por eso Jesucristo quiere y busca la humildad en nosotros.

¿Que conclusión sacamos? La conclusión extraña que decían algunos adversarios de San Pablo “a entonces pequemos para que tengamos mas llagas y con muchas llagas nos unimos más a Jesucristo” no, la conclusión no es esa, lo que nos une a Jesucristo, desde luego que no va a ser nuestro deseo de pecar, la conclusión mas bien es: ahí donde mi vida se hace tenue, donde mi fe se hace vacilante, ahí donde soy dependiente, ahí donde puedo decir y tengo que decir Señor sin ti no puedo, allí encontré el puente, ese es el puente de mi vida.

En aquello donde tu sientes que materialmente que no puedes, en aquello que se humilla donde tal vez has tenido muchos fracasos, no es forzoso que los hayas tenido, en aquello donde te sientas humillado, en aquello que sientes que te queda grande, en aquello que te rebasa y que sin embargo amas y quisieras, en aquello en lo que sientes que sólo con la ayuda de Dios, allí donde tu carne es carne viva y llaga abierta, allí tienes el puente con Dios y cuando tu le muestras a Cristo tus llagas, Cristo te muestra sus llagas y Cristo dice “ahora somos de los mismos ahora somos iguales ahora nos entendemos”.

¿Que misterio este? la unión con Dios no se logró en el espectáculo ruidoso y glorioso del Sinaí sino se logró en Sión, el monte humilde, ahí donde el rey humilde que no monta en caballo sino en un borrico sino que tiene lanza para herir sino bálsamo para curar ahí donde está ese rey humilde ahí se realizó el plan de Dios, allí se proclamó la ley de Dios.

Que conclusión sacamos de esta reflexión, sinteticemos en tres puntos: primero, vamos a mirar con cariño nuestra propia debilidad, no estoy diciendo con complicidad ni con permisividad sino con cariño.

Hay en ti una debilidad terrible, que te humilla, que te ha hecho llorar muchas veces, que te ha llevado a confesar muchas veces has sentido ganas de patear, una debilidad hacer de ella un balón y tirarla de una patada, no la patees es tu puente con Dios no la acabes, es tu puente, recíbela y mírala con cariño,

Dice Santo Tomás de Aquino, que el gobierno del alma y el gobierno de todo nuestro ser y de nuestras pasiones no se puede hacer como un tirano o de un déspota, el gobierno de nosotros mismos tiene que llegar a través como de una comprensión de nosotros mismos, comprensión que no es permisividad, repito, no es complicidad, no es ser laxos ni relajados, pero si es ser comprensivos, es tener cariño para lo mas débil que hay en nosotros, ese es el puente, entonces no lo patees, no lo destruyas, es tu puente.

Cada uno intente pensar en este momento cual es su puente, que es lo que le hace rabiar y llorar, que es lo que usted dice, ¿por que no puedo con esto? ¿cuanto tiempo mas? ¿cuantos años mas voy a durar en estas? ¿que es lo que me pasa? ¿por que siempre me confieso de lo mismo? eso que le da a usted impaciencia, eso que lo trasnocha, que lo incomoda, que lo humilla, ese rostro suyo que se apareciera aquí usted se sonrojaría, como pasa conmigo.

Si apareciera en este momento todo ese espanto, toda esa miseria que no es toda esa debilidad que yo soy, yo me sentiría avergonzadísimo con ustedes, ese es mi puente, yo tengo que ver en este momento como si estuviera junto a mi a ese miserable que soy yo, ustedes entienden las palabras, a ese miserable que soy yo y darle un abrazo, ese que ha tenido problemas ¿Cuáles son? Yo no se, fíjese que cambia de una persona a otra, a alguien le sienta y le pega la codicia a otro la hipocresía a otro la cobardía la impureza, a otro la vanidad, otro es un falso, un infiel, un incrédulo, pero darle un abrazo a ese o esa que eres tu.

Yo tengo que darle esta noche un abrazo a ese pobre fraile que soy yo, que puede tener fachada bonita, pero solo Dios sabe cuanto y cuanto necesita de el, yo tengo que tomar a ese fraile miserable que vive sonrojado y arrepentido, tengo que tomarlo y decirle una palabra “mira hay una palabra de esperanza para ti” y tengo que decirle a ese fraile miserable “gracias hermano porque usted tiene el resumen de mis miserias, usted es el lo que ha hecho que no me aparte de Cristo” mire que risa, que le tengo que dar las gracias a la parte mas miserable, a la parte mas herida de uno mismo, sin que esto signifique ni ser permisivos ni ser laxos ni ser relajados, esta es la primera enseñanza la primera consecuencia.

Segunda consecuencia, de aquí mis hermanos tiene que surgir un amor inmenso a las llagas de nuestro señor Jesucristo, yo les pido que se enamoren de toda imagen de Cristo donde aparezcan las llagas y les pido que no se enamoren tanto donde no aparezcan sus llagas, las llagas la sangre yo se por que se los digo, las llagas de Cristo es tan necesario, así como usted le muestra a Cristo sus llagas de usted, vea que Cristo le muestre las de El hay santos que han tenido unas experiencias preciosas con las llagas de Cristo.

Catalina de Siena recibió una luz extraordinaria del Espíritu Santo, una vez contemplando un crucificado rompió en llanto y exclamó en voz alta y dijo ¿Cómo así yo soy el ladrón y tu el castigado? si esa imagen de Cristo hubiera sido una imagen decorosa bonita y no hubieran estado esas llagas no hubiera aparecido eso que descubrió Catalina, pero bueno esto no es un problema de imágenes religiosas es un problema de buscar en el corazón la contemplación de la cruz de Cristo y a Cristo en la cruz.

Gocémonos en la contemplación de Cristo, no por el dolor sino por el amor que lleva hasta ese dolor, y la tercera enseñanza es que así como Cristo entra a tu alma por lo mas humilde de tu alma, por lo mas sucio de tu alma, estate atento, igual puede pasar en una familia igual puede pasar en una comunidad, igual puede pasar como pasó en el evangelio a través de pequeños y de humildes, estemos atentos, volvamos nuestra mirada a los humildes seguramente Cristo nos está diciendo palabras ahí.


Transcripcion que falta por revisar ortografia y puntuación

Quiero recordar para terminar una anécdota, de Juan Pablo I cuando el era párroco, no era todavía obispo y mucho menos obispo de Roma es decir papa, cuando era párroco, tomó por estrategia buscar a las personas mas humildes de su parroquia, para preguntarles por ejemplo cosas como estas si la predicación se entendía busquemos como Juan Pablo I a los humildes, si queremos saber que va decir Cristo sobre nosotros es decir cual es el juicio de Cristo sobre nosotros, hay un modo muy sencillo acerquémonos a los humildes y con la actitud mas sana y mas sincera que Dios nos de, oigamos que piensan de nosotros los humildes, ya tienes ahí el prologo del juicio de Cristo sobre tu vida no dice el “lo que hicieseis a uno de tus humildes hermanos a mi me lo hicisteis y no dice el que tomo como hecho para ti lo que se hizo para ellos y como no ha hecho para el lo que no se hizo para ellos” acerquémonos a los humildes oigamos la voz de los humildes, estamos haciendo muchas cosas que piensan los mas pequeños y los mas pobres de lo que nosotros estamos haciendo? cuantos males cuantas desgracias se hubieran evitando en la iglesia si se hubiera seguido esta técnica que tenía Juan Pablo I, bueno dios en sus planes se lo quiso llevar muy pronto, quien sabe como hubiera sido el en ese servicio en la cátedra de Pedro muchos males se hubieran evitado en la iglesia yo pido a Dios que a todos especialmente a los superiores a los pastores a los sacerdotes a los obispos nos de a nosotros nos de siempre un oido atento y una sabiduría grande para poder preguntar a los humildes, usted que piensa de lo que estamos haciendo, que piensa.

Yo no me aguanto de contarles otra anécdota, mire hubo un grupo de oración que creció muchísimo, y por tanto le creció muchísimo el ministerio de música, y un día una señora que asistía a ese grupo le preguntó a una empleada de servicio que solía asistir donde sermoneaba a este inmenso grupo de oración le preguntó sobre como veía el grupo pero la señora era muy recatada como que no quería hablar pero se dio mañas la otra señora para sacar la conversación, para oirle la opinión, finalmente le dijo la empleada “yo antes les entendía como más” ahí esta el Espíritu Santo ahí hay una voz de Cristo ahí hay algo yo no estoy diciendo que eso esté mal ni que ese grupo de oración sean unos pecadores, pecador yo, ahí hay algo hay que oír la voz de los humildes “usted que siente de lo que estamos hablando” “usted que piensa” a veces manejamos la Iglesia de modo demasiado empresarial, a todos se nos entra y entonces oímos las voces autorizadas por eso las voces autorizadas son gente que hace rato es amiga de nosotros y hace mucho rato aprendió a pensar como nosotros entonces ya no nos dicen las cosas hay que acercarse al humilde, haber por que puertas quiere entrar Cristo

Los sumos sacerdotes tenían su reunión del Sanedrín allá el gran Sanedrín y estaban todos reunidos y Cristo estaba entrando por la puerta humilde sobre un burrito era Dios entrando sobre un burrito y yo estábamos aquí reunidos, aquí el Sanedrín, estamos aquí los importantes reunidos nada se hace sin nosotros, y alla cristo entrando sobre un burrito esto ha pasado mas de una vez en la historia de la iglesia.

Conclusión oigamos la voz de los humildes, hay que pedirle mucho a Dios por los obispos por caridad por las entrañas de Cristo, rueguen por los obispos, rueguen por los sacerdotes, hay demasiada vanidad en la Iglesia, eso no es que lo diga yo es que es un hecho, demasiada vanidad y necesitamos Dios santo y bello necesitamos sabiduría para no reunirnos en un gran Sanedrín y que cristo esté reuniendo su gente por allá en otra plaza porque Cristo entro por otra puerta iba montando un burrito y nosotros llegando todos entrando a caballo llegamos muy elegantes. Dios santo infunde tu sabiduría en nuestros corazones, yo te clamo Padre Celestial envia el rocio de tu espíritu sobre nuestras vidas, perdoname a mi que en lo que yo soy debería callarme el resto de mi vida y dedicarme solo a hacer penitencia y orar pero si estosy aquí y si debo hablar dignate señor iluminar mi palabra y dignate iluminar los corazones que hay en estas palabras, dignate señor darnos la sabiduría de los humildes danos el oído atento y permite que ya nunca mas reneguemos de aquello en lo que somos debiles porque ese es el puente que nos une contigo. A tila gloria y la alabanza por los siglos. Amen.