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''Entonces, mira, cómo esta Fiesta es de especial. Es la conclusión de una etapa y es el comienzo de otra etapa, por un lado. Por otro lado, según hemos dicho, esta es una fiesta que es contemplativa, y al mismo tiempo es misionera.''
 
''Entonces, mira, cómo esta Fiesta es de especial. Es la conclusión de una etapa y es el comienzo de otra etapa, por un lado. Por otro lado, según hemos dicho, esta es una fiesta que es contemplativa, y al mismo tiempo es misionera.''
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''Esta es una fiesta, en la que queda retratado el ser de la Iglesia. Porque la Iglesia misma, todos nosotros los bautizados, estamos llamados a ser contemplativos del misterio de Jesucristo, y anunciadores, misioneros que llevamos la Palabra de Jesucristo a todos los pueblos, a todas las culturas, a todos los rincones.''
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''Esta Fiesta de la Ascensión del Señor, ¿qué es lo que nos está contando? De un Cristo, que se va pero que se queda. De un Cristo, que nos atrae y nos fascina como para quedarnos quietos, y al mismo tiempo, nos envía como para ponernos a correr. De un Cristo, que a la vez, termina su camino y empieza nuestro camino. La Ascensión de Jesucristo es la Fiesta de la vocación de la Iglesia.''
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La Iglesia tiene una vocación. La Iglesia es llamada por Dios. Y la vocación de la Iglesia se celebra especialmente en este día. Dentro de la Iglesia hay vocaciones, pero la Iglesia misma tiene una vocación.
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La palabra vocación, ¿qué quiere decir? Quiere decir llamado. Por ejemplo, las vocales son aquellas letras que pronunciamos con nuestra voz. Un vocal dentro de la Acción Comunal, dentro de una Asamblea, dentro de una Mesa Directiva, es el que tiene voz. La vocación es la voz, es el llamado. "¡Usted, venga para acá!" Esa es una vocación.
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''Esta es la Fiesta de la vocación de la Iglesia. Y si nosotros queremos encontrar nuestra vocación dentro de la Iglesia, hay que empezar por encontrar la vocación de la Iglesia. Hay que sentir primero el llamado de todos nosotros, el llamado que todos tenemos como pueblo de Dios, para luego descubrir en ese llamado, qué es lo que le toca a cada uno.''
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Voy a hacer una comparación sencillita. Supongamos que nos ponemos de acuerdo todos los que estamos aquí, y decimos: "Vamos a hacer una peregrinación al Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe en México. ¡Vámonos para México todos, al Santuario de la Virgen!" Esa sería como una vocación: "¡Vamos todos!"
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Y entonces alguien dice: "-¿Pero qué hacemos? Nos falta dinero". "-Bueno, hay que hacer tales actividades". "-¿Y qué hacemos si se enferma alguien?" "-Que haya una comisión de salud". "-¿Qué hacemos para que no parezca paseo? Porque no se trata de un simple paseo". "-Se necesita una comisión que haga catequesis, otra comisión que haga oración, otra comisión que consiga pasajes, otra comisión que haga financiación".
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Todas las vocaciones nacen cuando se escucha la voz: "Vamos para Nuestra Señora de Guadalupe en México". Por eso, cuando uno escucha el llamado grande para toda la Iglesia, cuando uno escucha ese llamado grande, también escucha la vocación de uno.
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Yo le puedo apostar, que con sólo decir, por ejemplo, esa propuesta: "¡Vámonos para México!", usted empezó a pensar: "Pues si vamos para México, la parte mía será que me monten en una carretilla y me lleven, porque yo no sé hacer nada".
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Otro dirá: "Yo me voy a encargar de las oraciones". Otro: "Yo voy a preparar unas empanaditas, y vamos a venderlas, para que todos podamos ir". A cada uno se le ocurre algo, que es su propia vocación, cuando descubrimos la vocación de la Iglesia.
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''O sea que es de máxima importancia esta Fiesta, porque con esta Fiesta se descubre la vocación de la Iglesia. Y si uno pone cuidado a cuál es la vocación de la Iglesia, uno también descubre cuál es la vocación de uno.''

Revisión del 04:01 1 may 2008

Fecha: 19990516

Título: La Fiesta de la vocacion de la Iglesia

Original en audio: 22 min. 59 seg.


Amados Hermanos:

Al comienzo de cada lectura en la Santa Misa, se dice de dónde está tomada ella. Y hoy pasó una cosa muy interesante. La primera lectura escogida, decía: "Comienzo del libro de los Hechos de los Apóstoles". Y el evangelio que leímos, decía: "Conclusión del evangelio según San Mateo".

Hoy tenemos una conclusión, y tenemos también un comienzo, que es lo mismo que sucede cuando se quema una etapa: se termina un proceso, y se comienza otro proceso; conclusión del evangelio, por una parte; comienzo del libro de los Hechos de los Apóstoles, por otra parte.

Esta conclusión y este comienzo nos están explicando, nos están insinuando, qué es lo que quiere decir el misterio que hoy celebramos, el misterio de la Ascensión de Jesucristo a los Cielos. Es una fiesta un poco extraña. Porque en la primera lectura, "los Apóstoles vieron cómo Él se alejaba" (véase Hechos de los Apóstoles 1,9), y en el evangelio escuchamos que Cristo dice: "Yo estoy con vosotros" (véase San Mateo 28,20).

Fíjate: Es una fiesta en la que hay una conclusión y hay un comienzo. Es la Fiesta de Cristo que se va al Padre, y es la Fiesta de Cristo que se queda con nosotros.

Todavía tengo otra parejita de conceptos, que están así también como en juego, o en tensión. Los Apóstoles quedaron lelos, como decimos. Quedaron extasiados, maravillados por la belleza de Jesucristo. Cuando una persona queda así fascinada, extasiada, tiene un acto que se llama contemplación. Esta es una Fiesta de Contemplación.

A veces decimos de los niños muy pequeñitos, -como puede ser éste que está aquí-, que son niños muy contemplados. Un niño se llama contemplado, porque lo han mirado y lo han mirado tanto. Ese es un niñito que es contemplado.

Pero el significado original de "contemplado", no es consentido o mimado. El significado original de "contemplado", es fascinado. La contemplación es la fascinación ante el misterio de Dios. Esta es una Fiesta de Contemplación. Pero esta es también una fiesta de acción y de movimiento.

Cuando una persona se vuelve contemplativa, muchas veces quiere estar recogida, sosegada. En la Iglesia Católica, por ejemplo, existen comunidades que se llaman contemplativas. Hay monjas contemplativas, y normalmente estas monjas viven en monasterios, muy dedicadas a la oración, al silencio, a la contemplación.

Pero resulta que hay en la Iglesia otras comunidades que son misioneras. Estas comunidades se van por todas partes, a los lugares más recónditos y difíciles, a predicar a Jesucristo.

La gente misionera tiene que ponerse en movimiento. La gente contemplativa se queda como quietecita, como fascinada, como cautivada y enamorada.

Y esta Fiesta de la Ascensión del Señor es una fiesta misionera, porque ya hemos escuchado lo que dijo Cristo a los Apóstoles: "¡Id! ¡Id!" (véase San Mateo 28,19). Eso es en movimiento: ¡A moverse! ¡A moverse! "A hacer que todos los pueblos sean discípulos míos, y a bautizarlos en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu" (véase San Mateo 28,19).

Entonces, mira, cómo esta Fiesta es de especial. Es la conclusión de una etapa y es el comienzo de otra etapa, por un lado. Por otro lado, según hemos dicho, esta es una fiesta que es contemplativa, y al mismo tiempo es misionera.

Esta es una fiesta, en la que queda retratado el ser de la Iglesia. Porque la Iglesia misma, todos nosotros los bautizados, estamos llamados a ser contemplativos del misterio de Jesucristo, y anunciadores, misioneros que llevamos la Palabra de Jesucristo a todos los pueblos, a todas las culturas, a todos los rincones.

Esta Fiesta de la Ascensión del Señor, ¿qué es lo que nos está contando? De un Cristo, que se va pero que se queda. De un Cristo, que nos atrae y nos fascina como para quedarnos quietos, y al mismo tiempo, nos envía como para ponernos a correr. De un Cristo, que a la vez, termina su camino y empieza nuestro camino. La Ascensión de Jesucristo es la Fiesta de la vocación de la Iglesia.

La Iglesia tiene una vocación. La Iglesia es llamada por Dios. Y la vocación de la Iglesia se celebra especialmente en este día. Dentro de la Iglesia hay vocaciones, pero la Iglesia misma tiene una vocación.

La palabra vocación, ¿qué quiere decir? Quiere decir llamado. Por ejemplo, las vocales son aquellas letras que pronunciamos con nuestra voz. Un vocal dentro de la Acción Comunal, dentro de una Asamblea, dentro de una Mesa Directiva, es el que tiene voz. La vocación es la voz, es el llamado. "¡Usted, venga para acá!" Esa es una vocación.

Esta es la Fiesta de la vocación de la Iglesia. Y si nosotros queremos encontrar nuestra vocación dentro de la Iglesia, hay que empezar por encontrar la vocación de la Iglesia. Hay que sentir primero el llamado de todos nosotros, el llamado que todos tenemos como pueblo de Dios, para luego descubrir en ese llamado, qué es lo que le toca a cada uno.

Voy a hacer una comparación sencillita. Supongamos que nos ponemos de acuerdo todos los que estamos aquí, y decimos: "Vamos a hacer una peregrinación al Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe en México. ¡Vámonos para México todos, al Santuario de la Virgen!" Esa sería como una vocación: "¡Vamos todos!"

Y entonces alguien dice: "-¿Pero qué hacemos? Nos falta dinero". "-Bueno, hay que hacer tales actividades". "-¿Y qué hacemos si se enferma alguien?" "-Que haya una comisión de salud". "-¿Qué hacemos para que no parezca paseo? Porque no se trata de un simple paseo". "-Se necesita una comisión que haga catequesis, otra comisión que haga oración, otra comisión que consiga pasajes, otra comisión que haga financiación".

Todas las vocaciones nacen cuando se escucha la voz: "Vamos para Nuestra Señora de Guadalupe en México". Por eso, cuando uno escucha el llamado grande para toda la Iglesia, cuando uno escucha ese llamado grande, también escucha la vocación de uno.

Yo le puedo apostar, que con sólo decir, por ejemplo, esa propuesta: "¡Vámonos para México!", usted empezó a pensar: "Pues si vamos para México, la parte mía será que me monten en una carretilla y me lleven, porque yo no sé hacer nada".

Otro dirá: "Yo me voy a encargar de las oraciones". Otro: "Yo voy a preparar unas empanaditas, y vamos a venderlas, para que todos podamos ir". A cada uno se le ocurre algo, que es su propia vocación, cuando descubrimos la vocación de la Iglesia.

O sea que es de máxima importancia esta Fiesta, porque con esta Fiesta se descubre la vocación de la Iglesia. Y si uno pone cuidado a cuál es la vocación de la Iglesia, uno también descubre cuál es la vocación de uno.