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Pero no es solamente asunto de verlo con los ojos del cuerpo, es que la verdad de Cristo, el misterio de Cristo va a quedar oculto. No es solamente que su carne no se va a ver, sino que Él mismo, lo que Él es va a quedar como velado, como oscurecido. Es un momento de ceguera, es un momento de oscuridad, es un momento de confusión.
 
Pero no es solamente asunto de verlo con los ojos del cuerpo, es que la verdad de Cristo, el misterio de Cristo va a quedar oculto. No es solamente que su carne no se va a ver, sino que Él mismo, lo que Él es va a quedar como velado, como oscurecido. Es un momento de ceguera, es un momento de oscuridad, es un momento de confusión.
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Entre el ministerio público de Cristo y esa hora de la s tinieblas, como la llamó Él; esa hora de la Cruz y del sepulcro, ese es el primer poco. El segundo poco está entre esa hora de confusión y de oscuridad y la otra hora, la hora de la claridad, la hora de la luz y la Resurrección.
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Santa Catalina de Siena dice que este segundo poco no se refiere solamente a la Resurrección, o no se refiere directamente a la Resurrección, sin más bien a la efusión del Espíritu. Cristo vuelve, con el don del Espíritu Santo, Cristo se hace puente; es decir, no se trata solamente de velo con los ojos del cuerpo, no se trata solamente de reconocerlo con los ojos del cuerpo, se trata de que el misterio de Cristo se alumbre dentro de nosotros, y eso lo dan el don del Espíritu Santo.
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De manera que el primer poco se refiere a la distancia que hay entre el ministerio publico y la hora terrible de confusión y tinieblas. El segundo poco se refiere al paso de esa hora de confusión y tinieblas al momento de la luz en la Resurrección, pero sobre todo en la efusión del Espíritu que hace que dentro de nosotros haya luz, dentro de nosotros haya claridad y podamos reconocer al Señor, podamos verlo.
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En el evangelio de Juan ver no es simplemente constatar con los ojos del cuerpo; ver es entrarse en el misterio que se nos revela a través de Jesucristo. De manera que "dentro de poco ya no me veréis" (''véase'' San Juan 16,16), se puede interpretar por lo menos de tres modos.
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Primero: por el hecho de que entra al sepulcro y ya no se ve, y luego resucita y se le volvió a ver. Esa es la primera interpretación.
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La segunda es: que viene un momento terrible de confusión en donde va a aquedar oculto misterio de Cristo, pero luego viene la hora de la claridad en la que se va a ver ese misterio de Cristo, es decir, la gloria de Cristo.
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Y la tercera interpretación es: que va a llegar una hora en que no se le da fe a Cristo, por el sentido del verbo ver en San Juan; viene una hora en que se va a perder, se va  a agrietar, se va a derrumbar la fe en Cristo, pero luego viene otra hora en que de nuevo se ve a Cristo; es decir, se le da fe a Cristo, se recibe la gloria de Cristo.
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Hay una cosa interesante y en que en el original griego la palabra que se utiliza es la misma, lo mismo que pasa en el español. Dentro de un poco, un poco; dentro de otro poco, como si hubiera la miima distancia en esos tres momentos. Los tres momentos son: el ministerio público, Pasión y Cruz, gloria a la Resurrección.

Revisión del 18:00 15 abr 2008

Fecha: 20010524

Título:

Original en audio: 13 min. 21 seg.


Los discípulos del Señor no le entendieron esa expresión. Es bueno que nosotros nos preguntemos si nosotros la entendemos.

"Dentro de un poco ya no me veréis, y dentro de otro poco me volveréis a ver" (véase San Juan 16,16). Ese primer poco se refiere a la distancia que hay entre la presencia de Cristo entre sus discípulos y el momento de la Cruz y la muerte.

Es sólo un poco, porque ya estaba cerca el misterio de la Cruz. El primer poco entonces se refiere a la distancia que hay entre el final del ministerio de Jesús, su muerte en la Cruz, su sepulcro; ahí ya no se ve a Cristo. La roca del sepulcro, las vendas con que lo amortajaron, lo ocultan.

Pero no es solamente asunto de verlo con los ojos del cuerpo, es que la verdad de Cristo, el misterio de Cristo va a quedar oculto. No es solamente que su carne no se va a ver, sino que Él mismo, lo que Él es va a quedar como velado, como oscurecido. Es un momento de ceguera, es un momento de oscuridad, es un momento de confusión.

Entre el ministerio público de Cristo y esa hora de la s tinieblas, como la llamó Él; esa hora de la Cruz y del sepulcro, ese es el primer poco. El segundo poco está entre esa hora de confusión y de oscuridad y la otra hora, la hora de la claridad, la hora de la luz y la Resurrección.

Santa Catalina de Siena dice que este segundo poco no se refiere solamente a la Resurrección, o no se refiere directamente a la Resurrección, sin más bien a la efusión del Espíritu. Cristo vuelve, con el don del Espíritu Santo, Cristo se hace puente; es decir, no se trata solamente de velo con los ojos del cuerpo, no se trata solamente de reconocerlo con los ojos del cuerpo, se trata de que el misterio de Cristo se alumbre dentro de nosotros, y eso lo dan el don del Espíritu Santo.

De manera que el primer poco se refiere a la distancia que hay entre el ministerio publico y la hora terrible de confusión y tinieblas. El segundo poco se refiere al paso de esa hora de confusión y tinieblas al momento de la luz en la Resurrección, pero sobre todo en la efusión del Espíritu que hace que dentro de nosotros haya luz, dentro de nosotros haya claridad y podamos reconocer al Señor, podamos verlo.


En el evangelio de Juan ver no es simplemente constatar con los ojos del cuerpo; ver es entrarse en el misterio que se nos revela a través de Jesucristo. De manera que "dentro de poco ya no me veréis" (véase San Juan 16,16), se puede interpretar por lo menos de tres modos.

Primero: por el hecho de que entra al sepulcro y ya no se ve, y luego resucita y se le volvió a ver. Esa es la primera interpretación.

La segunda es: que viene un momento terrible de confusión en donde va a aquedar oculto misterio de Cristo, pero luego viene la hora de la claridad en la que se va a ver ese misterio de Cristo, es decir, la gloria de Cristo.

Y la tercera interpretación es: que va a llegar una hora en que no se le da fe a Cristo, por el sentido del verbo ver en San Juan; viene una hora en que se va a perder, se va a agrietar, se va a derrumbar la fe en Cristo, pero luego viene otra hora en que de nuevo se ve a Cristo; es decir, se le da fe a Cristo, se recibe la gloria de Cristo.

Hay una cosa interesante y en que en el original griego la palabra que se utiliza es la misma, lo mismo que pasa en el español. Dentro de un poco, un poco; dentro de otro poco, como si hubiera la miima distancia en esos tres momentos. Los tres momentos son: el ministerio público, Pasión y Cruz, gloria a la Resurrección.