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Por ejemplo: sucede un accidente. Una persona vio lo que había sucedido, es un testigo en voz pasiva, porque él se dio cuenta de lo que había sucedido. Luego se le llama porque hay implicaciones legales o lo que sea; se le llama a una fiscalía y él dice: "Yo vi", ahí es testigo en voz activa.
 
Por ejemplo: sucede un accidente. Una persona vio lo que había sucedido, es un testigo en voz pasiva, porque él se dio cuenta de lo que había sucedido. Luego se le llama porque hay implicaciones legales o lo que sea; se le llama a una fiscalía y él dice: "Yo vi", ahí es testigo en voz activa.
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Eso lo podemos aplicar a la Sagrada Escritura. El testimonio en voz pasiva es el testimonio que nosotros recibimos. Nosotros antes de dar testimonio a otras personas, -eso será testimonio activo-, antes de ser testigos en voz activa, tenemos que recibir el testimonio; después de que hemos recibido el testimonio, nosotros podemos dar el testimonio. Esa es otra manera de decir lo mismo.
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El que recibe el testimonio, es testigo en voz pasiva; el que luego da el testimonio, es testigo en voz activa. Y lo que el Señor Jesús nos está diciendo en este capítulo quince del evangelio de San Juan, es que el Espíritu Santo, cuya fiesta ya está muy próxima, porque ya Pentecostés se está acercando; el Espíritu Santo nos ayuda para las dos cosas.
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El Espiritu Santo viene a nosotros y nos hace testigos de los que Dios hace, de lo que Dios puede, de lo que Dios sabe. Por eso dice Jesús: "El Espíritu de la verdad, que procede del Padre, dará testimonio de mí" (''véase'' San Juan 15,26), y también había dicho: "Yo os lo enviaré desde el Padre" (''véase'' San Juan 15,26).
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Cuando viene el Espíritu Santo, el Espíritu da testimonio de Cristo, es decir, nos convence, produce en nosotros la certeza de la obra de Cristo. Ahí somos testigos en voz pasiva. Pero dice Jesús: "También vosotros debéis dar testimonio" (''véase'' San Juan 15,27). Ese es el testigo en voz activa. y ahí está el Espíritu Santo obrando en nosotros.

Revisión del 16:43 12 abr 2008

Fecha: 20020506

Título:

Original en audio: 7 min. 24 seg.


Muy Queridos Amigos:


Toda la administración de la justicia requiere de testigos y requiere de testimonios.

Todo proceso, especialmente todo proceso administrativo o penal, requiere precisamente de testigos; incluso los mismos documentos se puede decir que son testigos. La Biblia también nos habla de testigos y nos habla de testimonios. Y esas dos palabras son muy importantes, especialmente en el Nuevo Testamento.

La palabra testigo, como ustedes saben mejor que yo, tiene dos sentidos. Hay un testigo, que lo podemos llamar testigo en voz pasiva, es el que es testigo de un hecho; y luego está el testigo en voz activa, que es el que da testimonio de un hecho.

Por ejemplo: sucede un accidente. Una persona vio lo que había sucedido, es un testigo en voz pasiva, porque él se dio cuenta de lo que había sucedido. Luego se le llama porque hay implicaciones legales o lo que sea; se le llama a una fiscalía y él dice: "Yo vi", ahí es testigo en voz activa.

Eso lo podemos aplicar a la Sagrada Escritura. El testimonio en voz pasiva es el testimonio que nosotros recibimos. Nosotros antes de dar testimonio a otras personas, -eso será testimonio activo-, antes de ser testigos en voz activa, tenemos que recibir el testimonio; después de que hemos recibido el testimonio, nosotros podemos dar el testimonio. Esa es otra manera de decir lo mismo.

El que recibe el testimonio, es testigo en voz pasiva; el que luego da el testimonio, es testigo en voz activa. Y lo que el Señor Jesús nos está diciendo en este capítulo quince del evangelio de San Juan, es que el Espíritu Santo, cuya fiesta ya está muy próxima, porque ya Pentecostés se está acercando; el Espíritu Santo nos ayuda para las dos cosas.

El Espiritu Santo viene a nosotros y nos hace testigos de los que Dios hace, de lo que Dios puede, de lo que Dios sabe. Por eso dice Jesús: "El Espíritu de la verdad, que procede del Padre, dará testimonio de mí" (véase San Juan 15,26), y también había dicho: "Yo os lo enviaré desde el Padre" (véase San Juan 15,26).

Cuando viene el Espíritu Santo, el Espíritu da testimonio de Cristo, es decir, nos convence, produce en nosotros la certeza de la obra de Cristo. Ahí somos testigos en voz pasiva. Pero dice Jesús: "También vosotros debéis dar testimonio" (véase San Juan 15,27). Ese es el testigo en voz activa. y ahí está el Espíritu Santo obrando en nosotros.