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Pero mucho antes del Evangelio, en este Segundo libro de Samuel, tenemos ese ejemplo de una expresión muy sencilla que sin embargo tiene un mensaje profundísimo. Y la expresión es construir una casa. Resulta que Dios hace una alianza especial, hace una promesa a David, y entonces David le quiere construir un casa a Dios. | Pero mucho antes del Evangelio, en este Segundo libro de Samuel, tenemos ese ejemplo de una expresión muy sencilla que sin embargo tiene un mensaje profundísimo. Y la expresión es construir una casa. Resulta que Dios hace una alianza especial, hace una promesa a David, y entonces David le quiere construir un casa a Dios. | ||
| − | Y lo que nos hemos encontrado en este capítulo séptimo del Segundo libro de Samuel es que Dios le responde: "No es que tú me vas a construir una casa a mí, es que yo te voy a construir una casa a ti" (véase | + | Y lo que nos hemos encontrado en este capítulo séptimo del Segundo libro de Samuel es que Dios le responde: "No es que tú me vas a construir una casa a mí, es que yo te voy a construir una casa a ti" (''véase'' 2 Samuel 7,5-11). Y en el juego de significados de esa expresión hay mucho más de lo que aparece a primera vista. |
Sobre todo cuando recordamos que en el libro del Apocalipsis también se habla de la casa de Dios, o mejor, se habla de una ciudad que no tiene templo, una cuidad en donde no está la casa de Dios porque todo es de Dios. | Sobre todo cuando recordamos que en el libro del Apocalipsis también se habla de la casa de Dios, o mejor, se habla de una ciudad que no tiene templo, una cuidad en donde no está la casa de Dios porque todo es de Dios. | ||
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| + | Cuando uno piensa en una cuidad sin iglesias, una cuidad sin templos, yo creo que la primera reacción de un oes:"¡Qué tristeza,no hay un lugar para orar, no hay un lugar para reunirse!" Y sin embargo, en el Apocalipsis, en ese tremendo mensaje de alegría y esperanza que es el Apocalipsis, la gran respuesta de Dios a los anhelos humanos no es una ciudad con un templo, sino una cuidad que no tiene un templo porque toda ella está llena de la presencia del Señor. | ||
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| + | Y así nos dice el vidente del Apocalipsis que él no vio templo en esa cuidad, y la razón por la que no había templo es porque Dios llenaba completamente todo. | ||
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| + | Volvamos al texto de David. Hacerle una casa a Dios suena hermoso, suena devoto, pero también significa que a veces podemos estar limitando a Dios, encerrando a Dios en el templo. | ||
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| + | Pensemos en lo que sucede aquí en Europa. Aquí se quiere cerrar a Dios en el templo; aquí se quiere meter a Dios únicamente en la sacristía; aquí se quisiera encerrar a Dios en una cajita más pequeña que un sagrario; aquí se quiere que el espacio grande, el espacio público sea para nosotros los seres humanos, y que Dios quede relegado allá, a las capillas, a las devociones, a la afición devota, piadosa de alguna gente que necesita esa especie de juego mental. | ||
Revisión del 16:37 1 feb 2008
Fecha: 20080130
Título:
Original en audio: 16 min. 39 seg.
CONTINÚA LA TRANSCRIPCIÓN
Hermanos:
Vayamos juntos a la primera lectura del día de hoy. Porque creo que es un ejemplo notable de cómo, a través de expresiones muy sencillas, Dios nos dice cosas muy profundas.
Esto se nota igualmente en el evangelio, donde precisamente Jesús utiliza los elementos más rudimentarios y más comunes de la agricultura,para darnos una enseñanza de profundísima espiritualidad. Tal es la parábola del sembrador.
Pero mucho antes del Evangelio, en este Segundo libro de Samuel, tenemos ese ejemplo de una expresión muy sencilla que sin embargo tiene un mensaje profundísimo. Y la expresión es construir una casa. Resulta que Dios hace una alianza especial, hace una promesa a David, y entonces David le quiere construir un casa a Dios.
Y lo que nos hemos encontrado en este capítulo séptimo del Segundo libro de Samuel es que Dios le responde: "No es que tú me vas a construir una casa a mí, es que yo te voy a construir una casa a ti" (véase 2 Samuel 7,5-11). Y en el juego de significados de esa expresión hay mucho más de lo que aparece a primera vista.
Sobre todo cuando recordamos que en el libro del Apocalipsis también se habla de la casa de Dios, o mejor, se habla de una ciudad que no tiene templo, una cuidad en donde no está la casa de Dios porque todo es de Dios.
Cuando uno piensa en una cuidad sin iglesias, una cuidad sin templos, yo creo que la primera reacción de un oes:"¡Qué tristeza,no hay un lugar para orar, no hay un lugar para reunirse!" Y sin embargo, en el Apocalipsis, en ese tremendo mensaje de alegría y esperanza que es el Apocalipsis, la gran respuesta de Dios a los anhelos humanos no es una ciudad con un templo, sino una cuidad que no tiene un templo porque toda ella está llena de la presencia del Señor.
Y así nos dice el vidente del Apocalipsis que él no vio templo en esa cuidad, y la razón por la que no había templo es porque Dios llenaba completamente todo.
Volvamos al texto de David. Hacerle una casa a Dios suena hermoso, suena devoto, pero también significa que a veces podemos estar limitando a Dios, encerrando a Dios en el templo.
Pensemos en lo que sucede aquí en Europa. Aquí se quiere cerrar a Dios en el templo; aquí se quiere meter a Dios únicamente en la sacristía; aquí se quisiera encerrar a Dios en una cajita más pequeña que un sagrario; aquí se quiere que el espacio grande, el espacio público sea para nosotros los seres humanos, y que Dios quede relegado allá, a las capillas, a las devociones, a la afición devota, piadosa de alguna gente que necesita esa especie de juego mental.