Diferencia entre revisiones de «K014002a»
(Nueva página: '''Fecha: 19980305''' '''Título:''' '''Original en audio: 20 min. 49 seg.''' '''CONTINÚA LA TRANSCRIPCIÓN....''' Jesús, en el desierto, es la Cuaresma.; la Cuaresma es Jesús ...) |
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| − | Jesús, en el desierto, es la Cuaresma | + | Jesús, en el desierto, es la Cuaresma; la Cuaresma es Jesús en el desierto. |
Si encontramos el desierto, y en el desierto a Jesús, tenemos Cuaresma; si encontramos el desierto, pero no encontramos a Jesús, perdemos la Cuaresma; si creemos que hemos encontrado a Jesús, pero no hemos encontrado el desierto, tampoco hubo Cuaresma. La Cuaresma es Jesús en el desierto. | Si encontramos el desierto, y en el desierto a Jesús, tenemos Cuaresma; si encontramos el desierto, pero no encontramos a Jesús, perdemos la Cuaresma; si creemos que hemos encontrado a Jesús, pero no hemos encontrado el desierto, tampoco hubo Cuaresma. La Cuaresma es Jesús en el desierto. | ||
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Jesús repasa la historia de su propio pueblo, medita, ora. Y por eso nosotros, en el tiempo de Cuaresma, estamos invitados, estamos convocados a orar, a orar con Jesús. | Jesús repasa la historia de su propio pueblo, medita, ora. Y por eso nosotros, en el tiempo de Cuaresma, estamos invitados, estamos convocados a orar, a orar con Jesús. | ||
| − | Todo género de oración se haya incluido en Cuaresma, pero especialmente hay algunas oraciones que tienen como su lugar más propio en este tiempo: las oraciones de arrepentimiento de nuestras culpas, y las oraciones de súplica o de petición. | + | Todo género de oración se haya incluido en Cuaresma, pero especialmente hay algunas oraciones que tienen como su lugar más propio en este tiempo: las oraciones de arrepentimiento de nuestras culpas, y las oraciones de súplica o de petición. La conciencia de que somos pecadores y de que necesitamos de Él, y la conciencia también de que sólo Él puede responder a nuestras necesidades. |
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| + | El ayuno en que transcurre este tiempo cuaresmal nos ayuda a eso, nos ayuda a sentir en nuestro propio cuerpo necesidad; sentirnos necesitados. Por eso, el cuerpo que ayuna, el corazón que se arrepiente, se convierten en oración de súplica. Esa es la Cuaresma. La Cuaresma tiene una bella unidad, una hermosa unidad en torno a Jesús y en torno al desierto. | ||
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| + | Los pasajes que hemos escuchado nos invitan a orar. Tenemos,por ejemplo, ese texto del libro de Ester. Cuántas enseñanzas saludables trae ese capítulo catorce de Ester, cuando Ester ora, ruega, suplica, intercede ante Dios. | ||
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| + | Vamos nosotros a tomar algunas de las enseñanzas de esta oración de Ester. Porque, aunque el maestro de la oración es el Espíritu Santo y es Él el que ora en nosotros, según nos enseña San Pablo, también es cierto que uno puede aprender mucho de la oración de otras personas. | ||
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| + | Porque el Espíritu Santo, ciertamente, está en el pueblo de Dios, habita, palpita y ora en el pueblo de Dios y no sólo en el pequeño rinconcito de mi corazón. | ||
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| + | Por eso, los salmos ante todo, y luego muchos textos de la Escritura, y luego muchos libros de oración, de testimonio, nos ayudan, nos enfervorizan, nos sirven, porque son otros corazones orando, y quizá el Espíritu Santo les ha dado a ellos o a ellas palabras que también son para provecho nuestro. | ||
Revisión del 17:16 27 ene 2008
Fecha: 19980305
Título:
Original en audio: 20 min. 49 seg.
CONTINÚA LA TRANSCRIPCIÓN....
Jesús, en el desierto, es la Cuaresma; la Cuaresma es Jesús en el desierto.
Si encontramos el desierto, y en el desierto a Jesús, tenemos Cuaresma; si encontramos el desierto, pero no encontramos a Jesús, perdemos la Cuaresma; si creemos que hemos encontrado a Jesús, pero no hemos encontrado el desierto, tampoco hubo Cuaresma. La Cuaresma es Jesús en el desierto.
Y Jesús en el desierto, ¿qué hace? Es servido por los Ángeles, es amenazado por las fieras, es tentado por el demonio.
¿Qué hace Jesús en el desierto? Repasa, revive la historia de su pueblo y la hace oración. Jesús ora. Las respuestas que Él da a las tentaciones del demonio son todas tomadas de la Sagrada Escritura.
Jesús repasa la historia de su propio pueblo, medita, ora. Y por eso nosotros, en el tiempo de Cuaresma, estamos invitados, estamos convocados a orar, a orar con Jesús.
Todo género de oración se haya incluido en Cuaresma, pero especialmente hay algunas oraciones que tienen como su lugar más propio en este tiempo: las oraciones de arrepentimiento de nuestras culpas, y las oraciones de súplica o de petición. La conciencia de que somos pecadores y de que necesitamos de Él, y la conciencia también de que sólo Él puede responder a nuestras necesidades.
El ayuno en que transcurre este tiempo cuaresmal nos ayuda a eso, nos ayuda a sentir en nuestro propio cuerpo necesidad; sentirnos necesitados. Por eso, el cuerpo que ayuna, el corazón que se arrepiente, se convierten en oración de súplica. Esa es la Cuaresma. La Cuaresma tiene una bella unidad, una hermosa unidad en torno a Jesús y en torno al desierto.
Los pasajes que hemos escuchado nos invitan a orar. Tenemos,por ejemplo, ese texto del libro de Ester. Cuántas enseñanzas saludables trae ese capítulo catorce de Ester, cuando Ester ora, ruega, suplica, intercede ante Dios.
Vamos nosotros a tomar algunas de las enseñanzas de esta oración de Ester. Porque, aunque el maestro de la oración es el Espíritu Santo y es Él el que ora en nosotros, según nos enseña San Pablo, también es cierto que uno puede aprender mucho de la oración de otras personas.
Porque el Espíritu Santo, ciertamente, está en el pueblo de Dios, habita, palpita y ora en el pueblo de Dios y no sólo en el pequeño rinconcito de mi corazón.
Por eso, los salmos ante todo, y luego muchos textos de la Escritura, y luego muchos libros de oración, de testimonio, nos ayudan, nos enfervorizan, nos sirven, porque son otros corazones orando, y quizá el Espíritu Santo les ha dado a ellos o a ellas palabras que también son para provecho nuestro.