Diferencia entre revisiones de «K011004a»
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Mis hermanos, si fuera verdad que basta con esas obras de misericordia para entrar al cielo o para ganarse el infierno, hubiera sobrado todo el ministerio público de Cristo; hubiera bastado con que después del bautismo, el Señor Jesús hubiera dicho: "Mire, la clave está en hacer obras buenas", y se hubiera a ira descansar tres años, o el tiempo que haya durado su ministerio. | Mis hermanos, si fuera verdad que basta con esas obras de misericordia para entrar al cielo o para ganarse el infierno, hubiera sobrado todo el ministerio público de Cristo; hubiera bastado con que después del bautismo, el Señor Jesús hubiera dicho: "Mire, la clave está en hacer obras buenas", y se hubiera a ira descansar tres años, o el tiempo que haya durado su ministerio. | ||
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| + | Estas palabras son el examen final de u grupo de discípulos; esas palabras son el examen de conciencia de aquel que ha escuchado a Cristo predicar, le ha visto hacer milagros, se ha admirado por Él, y después de oír tantas palabras y después de ver tantas cosas, finalmente se pregunta: "bueno, ¿y quiénes son los verdaderos discípulos de Él? | ||
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| + | Entonces dice Cristo, "Mire, el verdadero criterio está en aquel que ame". Es en el fondo la misma idea que nos trae el evangelio de Juan; se trata del mismo Cristo: "Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros; como yo os he amado" (''véase''San Juan 13,34). Ahí está, dicho de otra manera, este mismo lenguaje. | ||
Revisión del 15:55 25 ene 2008
Fecha: 20010305
Título:
Original en audio: 13 min. 2 seg.
En este capítulo veinticinco de San Mateo se presenta el amor misericordioso al prójimo como el criterio fundamental, casi el único criterio para juzgar de la vida de las personas.
El texto hay que mirarlo en su contexto. Cristo está terminando su ministerio y dice estas palabras en Jerusalén. Es el término de su misión. Y estas palabras están dichas en primer lugar a sus discípulos, es decir, a aquellos que le han acompañado en ese recorrido hasta Judea. Y se trata en este momento de saber quiénes finalmente se quedan con Él y quiénes no.
Es un abuso, por consiguiente, extrapolar este texto y decir que basta con dar pan al hambriento, visitar al que está en la cárcel,o hacer estas obras de misericordia y que eso asegura puerta al cielo, independientemente por ejemplo de la fe que se tenga. Ese es un abuso.
Porque Cristo no dijo estas palabras refiriéndose a todo ser humano, sino refiriéndose a la situación de esos discípulos, que finalmente tienen que preguntar quiénes son de Él y quiénes no son de Él.
Es decir que este texto ya supone muchas cosas en el oyente, porque es una palabra dirigida en primer lugar a unos oyentes concretos, eso no se nos puede olvidar. Cristo no está haciendo tratados abstractos.
Mis hermanos, si fuera verdad que basta con esas obras de misericordia para entrar al cielo o para ganarse el infierno, hubiera sobrado todo el ministerio público de Cristo; hubiera bastado con que después del bautismo, el Señor Jesús hubiera dicho: "Mire, la clave está en hacer obras buenas", y se hubiera a ira descansar tres años, o el tiempo que haya durado su ministerio.
Estas palabras son el examen final de u grupo de discípulos; esas palabras son el examen de conciencia de aquel que ha escuchado a Cristo predicar, le ha visto hacer milagros, se ha admirado por Él, y después de oír tantas palabras y después de ver tantas cosas, finalmente se pregunta: "bueno, ¿y quiénes son los verdaderos discípulos de Él?
Entonces dice Cristo, "Mire, el verdadero criterio está en aquel que ame". Es en el fondo la misma idea que nos trae el evangelio de Juan; se trata del mismo Cristo: "Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros; como yo os he amado" (véaseSan Juan 13,34). Ahí está, dicho de otra manera, este mismo lenguaje.