Diferencia entre revisiones de «O035001a»
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Porque entonces cuando volvemos de esa oración a nuestra vida, nos encontramos con los mismos problemas, y en ese caso Dios estaría obrando como una especie de droga que uno se toma, se siente muy bien, pero se pasa el efecto de la droga, y no se encuentra con que sigue igual de pobre, igual de emproblemado, igual de enfermo que al principio. | Porque entonces cuando volvemos de esa oración a nuestra vida, nos encontramos con los mismos problemas, y en ese caso Dios estaría obrando como una especie de droga que uno se toma, se siente muy bien, pero se pasa el efecto de la droga, y no se encuentra con que sigue igual de pobre, igual de emproblemado, igual de enfermo que al principio. | ||
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| + | Entonces, Dios no es una droga, sí es un amigo, sí es una sonrisa, es la luz de nuestra vida, pero Dios no es una droga para que yo me escape con esa droga fuera de mis problemas. | ||
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| + | Y por eso el libro más real de este mundo es la Biblia.Cuando uno se encuentra batallas, sangre, traiciones, adulterios en la Biblia, no debe tomar, me parece, la actitud infantil de decir: "Ah, eso tan feo ¿por qué lo pondrán ahí?" Porque sería lo mismo que decir: "¿Y por qué hicieron ese Cristo con esas heridas, y con esa sangre, y con esas llagas?" | ||
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| + | No. Hay que encontrarse con las llagas de Cristo y hay que encontrarse con los problemas y las historias escandalosas de la Biblia para también descubrir, a través de la misma Palabra de Dios, cómo es en esa miseria y en esas llagas que obra Dios. | ||
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| + | Qué sacaríamos con un médico que fuera experto en sanos, pues muy bueno para conservarles la salud a quienes la tienen, pero los que a caso estamos enfermos, ¿qué? | ||
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| + | Fíjate cómo Jesús lo dice en algún lugar en el Evangelio: "No necesitan de médico los sanos, sino los enfermos" (''véase'' San Lucas 5, 31). Entonces, Dios viene a nuestras vidas no a ponernos una medalla porque somos buenecitos, ni a ponerle una medalla a los que son buenecitos; Dios viene como médico verdadero para heridas verdaderas. | ||
Revisión del 14:47 12 ene 2008
Fecha: 19980130
Título:
Original en audio: 6 min. 21 seg.
Las lecturas de hoy nos presentan una historia escandalosa. Es el rey mismo del pueblo de Dios que comete varias faltas: adulterio, mentira, una mentira inteligente, traición, homicidio, abuso de poder; una lista grande de faltas la que se nos presenta hoy.
Esto no es raro en la Biblia. En la Biblia aparecen muchas historias tristes y aparecen muchas historias de pecado, de traición, de adulterio, de perversión, de locura, de avaricia, realmente aparecen todas las llagas de la humanidad. En la Biblia están las llagas de la humanidad, así como en el cuerpo de Cristo crucificado están las llagas de nuestra miseria.
La Biblia no es un libro para olvidarse de cómo es el mundo, no es una especie de refugio, no es un escape. Hay algunos libros piadosos, hay algunos libros espirituales que presentan el encuentro con Dios como una especie de descanso, como una especie de escape de todo lo que nos rodea.
Cuando se habla de Dios como de una especie de luz amable, hermosa, y del encuentro con Dios y la oración como ese encuentro con esa luz, con esa paz, ahí hay algo que es cierto, y eso es bueno, pero el encuentro con Dios no es la búsqueda, dejando atrás los problemas de esta tierra.
Porque entonces cuando volvemos de esa oración a nuestra vida, nos encontramos con los mismos problemas, y en ese caso Dios estaría obrando como una especie de droga que uno se toma, se siente muy bien, pero se pasa el efecto de la droga, y no se encuentra con que sigue igual de pobre, igual de emproblemado, igual de enfermo que al principio.
Entonces, Dios no es una droga, sí es un amigo, sí es una sonrisa, es la luz de nuestra vida, pero Dios no es una droga para que yo me escape con esa droga fuera de mis problemas.
Y por eso el libro más real de este mundo es la Biblia.Cuando uno se encuentra batallas, sangre, traiciones, adulterios en la Biblia, no debe tomar, me parece, la actitud infantil de decir: "Ah, eso tan feo ¿por qué lo pondrán ahí?" Porque sería lo mismo que decir: "¿Y por qué hicieron ese Cristo con esas heridas, y con esa sangre, y con esas llagas?"
No. Hay que encontrarse con las llagas de Cristo y hay que encontrarse con los problemas y las historias escandalosas de la Biblia para también descubrir, a través de la misma Palabra de Dios, cómo es en esa miseria y en esas llagas que obra Dios.
Qué sacaríamos con un médico que fuera experto en sanos, pues muy bueno para conservarles la salud a quienes la tienen, pero los que a caso estamos enfermos, ¿qué?
Fíjate cómo Jesús lo dice en algún lugar en el Evangelio: "No necesitan de médico los sanos, sino los enfermos" (véase San Lucas 5, 31). Entonces, Dios viene a nuestras vidas no a ponernos una medalla porque somos buenecitos, ni a ponerle una medalla a los que son buenecitos; Dios viene como médico verdadero para heridas verdaderas.