Diferencia entre revisiones de «N31d005a»
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Se trata de una reflexión, se trata de una meditación, pero también se trata de una especie de himno, es casi un canto de alabanza, de contemplación del misterio más profundo que hemos podido conocer sobre Jesucristo. Verdaderamente, aquí se cumple lo que dijo el mismo Jesús en una ocasión: "Dichosos nuestros ojos, porque ven; y nuestros oídos, porque pueden oír estas palabras" (''véase'' San Mateo 13,16). | Se trata de una reflexión, se trata de una meditación, pero también se trata de una especie de himno, es casi un canto de alabanza, de contemplación del misterio más profundo que hemos podido conocer sobre Jesucristo. Verdaderamente, aquí se cumple lo que dijo el mismo Jesús en una ocasión: "Dichosos nuestros ojos, porque ven; y nuestros oídos, porque pueden oír estas palabras" (''véase'' San Mateo 13,16). | ||
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| + | ¡Qué mensaje tan profundo el que nos da este prólogo de San Juan! Solemne, sencillo, bello, nos ayuda a adorar. Estamos terminando la Octava de Navidad. Los ecos de la noche de Belén están vivos. Y esa noche y ese día de Navidad, que es el día de adoración, adquiere una fuerza especial, una belleza particular, si tomamos las palabras de San Juan. | ||
Revisión del 20:52 13 dic 2007
Fecha: 20021231
Título:
Original en audio: 10 min. 37 seg.
Hermanos:
Acabamos de escuchar el comienzo del evangelio de Juan. Este texto, estos dieciocho versículos primeros del evangelio, se suelen llamar el prólogo del evangelio de Juan.
Se trata de una reflexión, se trata de una meditación, pero también se trata de una especie de himno, es casi un canto de alabanza, de contemplación del misterio más profundo que hemos podido conocer sobre Jesucristo. Verdaderamente, aquí se cumple lo que dijo el mismo Jesús en una ocasión: "Dichosos nuestros ojos, porque ven; y nuestros oídos, porque pueden oír estas palabras" (véase San Mateo 13,16).
¡Qué mensaje tan profundo el que nos da este prólogo de San Juan! Solemne, sencillo, bello, nos ayuda a adorar. Estamos terminando la Octava de Navidad. Los ecos de la noche de Belén están vivos. Y esa noche y ese día de Navidad, que es el día de adoración, adquiere una fuerza especial, una belleza particular, si tomamos las palabras de San Juan.