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Sí, yo sé que muchos piensan que la Navidad ya pasó hace bastante rato; pero es que, en nuestra Iglesia, cuando celebramos Navidad, estamos celebrando la llegada de Jesús, la llegada del Hijo de Dios a nuestra tierra. ¿Tú recuerdas aquel versículo del evangelio según San Juan: "La Palabra se hizo carne y puso su morada entre nosotros"? Juan 1,14.
 
Sí, yo sé que muchos piensan que la Navidad ya pasó hace bastante rato; pero es que, en nuestra Iglesia, cuando celebramos Navidad, estamos celebrando la llegada de Jesús, la llegada del Hijo de Dios a nuestra tierra. ¿Tú recuerdas aquel versículo del evangelio según San Juan: "La Palabra se hizo carne y puso su morada entre nosotros"? Juan 1,14.
  
Poner la morada, establecerse, vivir en medio nuestro, eso es lo propio de la Navidad. Y por eso el tiempo litúrgico de Navidad no se limita al nacimiento, al parto; el tiempo litúrgico de Navidad se refiere a todo lo que implica que Dios ha puesto su morada entre nosotros. O como dice la carta de San Pablo a los Filipenses: "Él, como uno cualquiera, se abajó" Filipenses 2,7. Ese Cristo que está en medio de nosotros, ese Cristo que ha querido vivir como uno de nosotros, ese misterio es el que nosotros recordamos en Navidad
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Poner la morada, establecerse, vivir en medio nuestro, eso es lo propio de la Navidad. Y por eso el tiempo litúrgico de Navidad no se limita al nacimiento, al parto; el tiempo litúrgico de Navidad se refiere a todo lo que implica que Dios ha puesto su morada entre nosotros. O como dice la carta de San Pablo a los Filipenses: "Él, como uno cualquiera, se abajó" Filipenses 2,7.  
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Ese Cristo que está en medio de nosotros, ese Cristo que ha querido vivir como uno de nosotros, ese misterio es el que nosotros recordamos en Navidad. Y por eso pertenece a la Navidad todo lo que tiene que ver con ese tiempo, desde el nacimiento hasta el Bautismo. ¿Qué es lo que cambia con el Bautismo, es decir, con la fiesta que tenemos hoy? Cambia que entonces Cristo recibe una unción especial, la unción propia del Mesías; cristo recibe la unción como Mesías, no de manos humanas, la recibe del mismo Dios, y la unción que recibe no es óleo preparado por manos humanas, sino que esa unción es el don mismo del Espíritu Santo, que viene a Cristo y que faculta a Cristo, que potencia a Cristo en su misterio y su ministerio de redención

Revisión del 15:41 6 ene 2012

Fecha: 20120109

Título:

Original en audio: 4 min. 36 seg.


Este es el último día del tiempo litúrgico de Navidad.

Sí, yo sé que muchos piensan que la Navidad ya pasó hace bastante rato; pero es que, en nuestra Iglesia, cuando celebramos Navidad, estamos celebrando la llegada de Jesús, la llegada del Hijo de Dios a nuestra tierra. ¿Tú recuerdas aquel versículo del evangelio según San Juan: "La Palabra se hizo carne y puso su morada entre nosotros"? Juan 1,14.

Poner la morada, establecerse, vivir en medio nuestro, eso es lo propio de la Navidad. Y por eso el tiempo litúrgico de Navidad no se limita al nacimiento, al parto; el tiempo litúrgico de Navidad se refiere a todo lo que implica que Dios ha puesto su morada entre nosotros. O como dice la carta de San Pablo a los Filipenses: "Él, como uno cualquiera, se abajó" Filipenses 2,7.

Ese Cristo que está en medio de nosotros, ese Cristo que ha querido vivir como uno de nosotros, ese misterio es el que nosotros recordamos en Navidad. Y por eso pertenece a la Navidad todo lo que tiene que ver con ese tiempo, desde el nacimiento hasta el Bautismo. ¿Qué es lo que cambia con el Bautismo, es decir, con la fiesta que tenemos hoy? Cambia que entonces Cristo recibe una unción especial, la unción propia del Mesías; cristo recibe la unción como Mesías, no de manos humanas, la recibe del mismo Dios, y la unción que recibe no es óleo preparado por manos humanas, sino que esa unción es el don mismo del Espíritu Santo, que viene a Cristo y que faculta a Cristo, que potencia a Cristo en su misterio y su ministerio de redención