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¡Feliz domingo! Este es el domingo número quince durante el tiempo ordinario y hay un tono de optimismo en la Palabra de Dios. Espero que esa palabra llegue también a nuestros corazones, porque si algo necesitamos en nuestro tiempo, es una fuerza nueva de esperanza. | ¡Feliz domingo! Este es el domingo número quince durante el tiempo ordinario y hay un tono de optimismo en la Palabra de Dios. Espero que esa palabra llegue también a nuestros corazones, porque si algo necesitamos en nuestro tiempo, es una fuerza nueva de esperanza. | ||
| − | En la primera lectura encontramos al profeta Isaías, se trata del capítulo 55 de este profeta, y nos habla de la maravillosa fecundidad de aquella lluvia que cae del cielo. Así como la lluvia cae del cielo y no vuelve a subir sino después de hacer florecer y fructificar la tierra, así será la palabra que sale de mi boca; no queda un resquicio para la duda , es simplemente el anuncio de una buena noticia: el anuncio de la eficacia de la acción divina. | + | En la primera lectura encontramos al profeta Isaías, se trata del capítulo 55 de este profeta, y nos habla de la maravillosa fecundidad de aquella lluvia que cae del cielo. Así como la lluvia cae del cielo y no vuelve a subir sino después de hacer florecer y fructificar la tierra, así será la palabra que sale de mi boca; no queda un resquicio para la duda, es simplemente el anuncio de una buena noticia: el anuncio de la eficacia de la acción divina. |
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| + | Por supuesto, la palabra que vino a nuestra tierra fue Jesús, y por supuesto, este mensaje de Isaías en el capítulo 55, se cumple en Jesucristo: allí donde Jesús es enviado, allí donde llega Jesús hace su obra maravillosa, y su obra es que nosotros podamos florecer y fructificar.Él mismo lo dice en el capítulo quince del evangelio según San Juan: que para eso lo ha enviado el Padre, para eso nos lo ha dado el Padre: para que nosotros, discípulos de Cristo, demos fruto, un fruto que permanezca. | ||
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| + | Así que Jeśu es esa bendita lluvia, es esa gracia celestial, también se le llama "Pan del Cielo", regalo del Padre para que nuestra vida tenga sentido, para que nuestra vida florezca, para que nuestra vida alcance fruto. | ||
Revisión del 15:35 9 jul 2011
Fecha: 20110710
Título:
Original en audio: 4 min. 29 seg.
¡Feliz domingo! Este es el domingo número quince durante el tiempo ordinario y hay un tono de optimismo en la Palabra de Dios. Espero que esa palabra llegue también a nuestros corazones, porque si algo necesitamos en nuestro tiempo, es una fuerza nueva de esperanza.
En la primera lectura encontramos al profeta Isaías, se trata del capítulo 55 de este profeta, y nos habla de la maravillosa fecundidad de aquella lluvia que cae del cielo. Así como la lluvia cae del cielo y no vuelve a subir sino después de hacer florecer y fructificar la tierra, así será la palabra que sale de mi boca; no queda un resquicio para la duda, es simplemente el anuncio de una buena noticia: el anuncio de la eficacia de la acción divina.
Por supuesto, la palabra que vino a nuestra tierra fue Jesús, y por supuesto, este mensaje de Isaías en el capítulo 55, se cumple en Jesucristo: allí donde Jesús es enviado, allí donde llega Jesús hace su obra maravillosa, y su obra es que nosotros podamos florecer y fructificar.Él mismo lo dice en el capítulo quince del evangelio según San Juan: que para eso lo ha enviado el Padre, para eso nos lo ha dado el Padre: para que nosotros, discípulos de Cristo, demos fruto, un fruto que permanezca.
Así que Jeśu es esa bendita lluvia, es esa gracia celestial, también se le llama "Pan del Cielo", regalo del Padre para que nuestra vida tenga sentido, para que nuestra vida florezca, para que nuestra vida alcance fruto.