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'''Original en audio: 15 min. 52 seg.'''
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Queridos Hermanos:
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El refrán dice que, "las comparaciones son odiosas". Sin embargo, en las lecturas del día de hoy encontramos varias comparaciones. Y los que hacen esas comparaciones no son cualquier persona. El gran Apóstol San Pablo utiliza comparaciones, y Nuestro Señor Jesucristo, Maestro de maestros, utiliza comparaciones.
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De todo lo que se puede comentar a partir de las lecturas de hoy, yo quiero hablar sobre ésto de las comparaciones. Porque, a veces creemos que una comparación sólo puede engendrar envidia, si uno queda muy pequeño, o si no, orgullo, si uno queda muy grande.
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Pero, resulta que las comparaciones, así como pueden dar malos frutos, también pueden dar buenos frutos. Hay una manera buena de compararse y hay una manera buena de comparar. Las lecturas de hoy nos enseñan cuál es esta manera buena.
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Dice el Apóstol San Pablo a la comunidad de Corinto, una comunidad que se sentía llena de carismas, rebosante de Espíritu Santo, les dice que quiere poner a prueba el amor: "Os hablo del empeño que ponen otros, para comprobar si vuestro amor es genuino" (''véase'' 2 Corintios 8,8). No es cualquiera; es San Pablo y está diciéndoles: "Voy a medirlos en el amor".

Revisión del 03:08 11 jun 2011

Fecha: 20110619

Título: El amor necesita ser comparado y comprobado.

Original en audio: 15 min. 52 seg.


Queridos Hermanos:

El refrán dice que, "las comparaciones son odiosas". Sin embargo, en las lecturas del día de hoy encontramos varias comparaciones. Y los que hacen esas comparaciones no son cualquier persona. El gran Apóstol San Pablo utiliza comparaciones, y Nuestro Señor Jesucristo, Maestro de maestros, utiliza comparaciones.

De todo lo que se puede comentar a partir de las lecturas de hoy, yo quiero hablar sobre ésto de las comparaciones. Porque, a veces creemos que una comparación sólo puede engendrar envidia, si uno queda muy pequeño, o si no, orgullo, si uno queda muy grande.

Pero, resulta que las comparaciones, así como pueden dar malos frutos, también pueden dar buenos frutos. Hay una manera buena de compararse y hay una manera buena de comparar. Las lecturas de hoy nos enseñan cuál es esta manera buena.

Dice el Apóstol San Pablo a la comunidad de Corinto, una comunidad que se sentía llena de carismas, rebosante de Espíritu Santo, les dice que quiere poner a prueba el amor: "Os hablo del empeño que ponen otros, para comprobar si vuestro amor es genuino" (véase 2 Corintios 8,8). No es cualquiera; es San Pablo y está diciéndoles: "Voy a medirlos en el amor".