Diferencia entre revisiones de «Lsan006a»

De Wiki de FrayNelson
Saltar a: navegación, buscar
(Página creada con ''''Fecha: 20100329''' '''Título:''' '''Original en audio: 14 min. 35 seg.''' "Mirad a mi Siervo" Isaías 42,1, esta es la invitación que hemos escuchado en la primera lect...')
 
Línea 10: Línea 10:
 
"Mirad a mi Siervo" Isaías 42,1, para eso es la Semana Santa, para mirar al Siervo de Dios, al verdadero servidor de la voluntad de Dios, al que cumplió completamente la voluntad de Dios, a Jesucristo.
 
"Mirad a mi Siervo" Isaías 42,1, para eso es la Semana Santa, para mirar al Siervo de Dios, al verdadero servidor de la voluntad de Dios, al que cumplió completamente la voluntad de Dios, a Jesucristo.
  
"Mirad a mi Siervo" Isaías 42,1. Esta invitación de Isaías hay que escucahrla junto con aquella otra invitación de San Pablo a su discípulo Timoteo: "Acuérdate de Jesucristo".
+
"Mirad a mi Siervo" Isaías 42,1. Esta invitación de Isaías hay que escucharla junto con aquella otra invitación de San Pablo a su discípulo Timoteo: "Acuérdate de Jesucristo".
  
 
Mirar hacia Jesucristo, acordarse de Jesucristo. El profeta Zacarías anuncia: "Mirarán a aquel a quien traspasaron" Zacarías. Mirar al Cordero degollado, mirar a Jesucristo, mirar al Siervo de Dios, acordarnos de Él, para eso es la Semana Santa, pero para eso también es la vida cristiana.
 
Mirar hacia Jesucristo, acordarse de Jesucristo. El profeta Zacarías anuncia: "Mirarán a aquel a quien traspasaron" Zacarías. Mirar al Cordero degollado, mirar a Jesucristo, mirar al Siervo de Dios, acordarnos de Él, para eso es la Semana Santa, pero para eso también es la vida cristiana.
Hay un poder inmenso en esa mirada,hay un poder muy grande ene se mirar a Jesucristo
+
Hay un poder inmenso en esa mirada, hay un poder muy grande ene se mirar a Jesucristo.
 +
 
 +
Entre otras cosas, porque el mismo Cristo nos dice en el evangelio de Juan: "El que me ha visto a mí, ha visto al Padre" Juan . Como hemos comentado en otras ocasiones, los ojos de Jesús son como una especie de ventana. Se dice que los ojos son las ventanas del alma; los ojos de Jesús son una ventana, y a través de Jesús nosotros miramos al Padre, miramos su designio, miramos su piedad, miramos su poder, miramos su bondad.
 +
 
 +
Mirar a Jesucristo para mirar a Dios, para conocerlo, para saber qué es lo que quiere de nosotros. A Dios no se le encuentra como la deducción de una fórmula forzosa de la lógica o la matemática. A Dios no se le encuentra como a un microbio con el microscopio, o como a un astro con el telescopio. A Dios se le encuentra en Jesucristo, mirando a Jesucristo, ahí conocemos quién es Dios, qué quiere Dios, cómo nos trata Dios.
 +
 
 +
Mirando a Jesucristo conocemos cuáles son las respuestas de Dios, cuáles son las propuestas de Dios, cuáles son las preguntas de Dios. Mirar hacia Jesucristo. Además, a través de Jesucristo, a través de esa ventana también nos mira Papá Dios a nosotros. Cristo es una ventana, y a través de Él miramos al Padre, y a través de Él el Padre nos mira.
 +
 
 +
Una consecuencia muy bella de esta mirada del Padre a través de Cristo, es que ahí entendemos el perdón del Padre. ¿Por qué ante tantas cosas que suceden en el mundo Papá Dios sigue teniendo paciencia con nosotros los pecadores? Porque nos mira a través de Jesucristo. ¿Por qué Cristo ha expresado de esa manera tan maravillosa el amor? Porque esa es la obra del Padre. Y el mismo cristo dijo, como lo oímos en uno de estos evangelios recientes: "Yo hago las mismas obras de mi padre".
 +
 
 +
Nosotros, mirando a través de Cristo, podemos ver al Padre, pero también mirando a través de Cristo podemos aprender a mirar a las otras personas; Cristo tiene que convertirse como en las gafas, como en los lentes nuestros. El cristiano es una persona que mira todo a través de, a través de Jesucristo.
 +
 
 +
Y así como una persona que se pone unas gafas rosadas, todo lo ve rosado, y una persona que se pone gafas negras, todo lo ve oscuro y tétrico, así nosotros nos ponemos las gafas de Cristo para ver el paso de Dios en toda nuestra historia, para verlo en la naturaleza, para verlo en lo bueno que nos sucede, para verlo también en aquello que nos aflige.
 +
 
 +
Mirar a Jesucristo también es mirar a través de Jesucristo. "Mirad a mi Siervo" Isaías 42,1, dice el profeta Isaías  de parte de Dios; mirar a Jesucristo y mirar a través de Jesucristo. Imaginémonos una persona que tiene un gran deseo de venganza por algo perverso que le han hecho, por un daño que le han causado.
 +
 
 +
Y esta persona se pone unas gafas que se llaman "Jesucristo", él se pone las gafas de Cristo, él mira a través de Cristo. Cuando uno mira al peor de sus enemigos a través de Cristo, lo ve con una luz diferente. Si los papás miran a sus hijos a través de Jesucristo, entonces los miran de otra manera.
 +
 
 +
A ver, ¿cómo será la mirada de un papá que tiene las gafas de Cristo, que mira a través de Jesucristo? Por supuesto, siente mucho amor por sus hijos, pero también siente que en esos hijos ha de crecer el Cristo que ha llegado a ellos como en germen en el bautismo. Entonces, un papá que tenga puestos los anteojos de Jesucristo, va a mirar a los hijos con un pensamiento: "Que Cristo se forme en este hijo mío", o dicho de otra manera, un papá que tenga puestos esos anteojos, va a querer que sus hijos sean santos

Revisión del 19:39 15 abr 2011

Fecha: 20100329

Título:

Original en audio: 14 min. 35 seg.


"Mirad a mi Siervo" Isaías 42,1, esta es la invitación que hemos escuchado en la primera lectura, tomada del capítulo cuarenta y dos del profeta Isaías.

"Mirad a mi Siervo" Isaías 42,1, para eso es la Semana Santa, para mirar al Siervo de Dios, al verdadero servidor de la voluntad de Dios, al que cumplió completamente la voluntad de Dios, a Jesucristo.

"Mirad a mi Siervo" Isaías 42,1. Esta invitación de Isaías hay que escucharla junto con aquella otra invitación de San Pablo a su discípulo Timoteo: "Acuérdate de Jesucristo".

Mirar hacia Jesucristo, acordarse de Jesucristo. El profeta Zacarías anuncia: "Mirarán a aquel a quien traspasaron" Zacarías. Mirar al Cordero degollado, mirar a Jesucristo, mirar al Siervo de Dios, acordarnos de Él, para eso es la Semana Santa, pero para eso también es la vida cristiana. Hay un poder inmenso en esa mirada, hay un poder muy grande ene se mirar a Jesucristo.

Entre otras cosas, porque el mismo Cristo nos dice en el evangelio de Juan: "El que me ha visto a mí, ha visto al Padre" Juan . Como hemos comentado en otras ocasiones, los ojos de Jesús son como una especie de ventana. Se dice que los ojos son las ventanas del alma; los ojos de Jesús son una ventana, y a través de Jesús nosotros miramos al Padre, miramos su designio, miramos su piedad, miramos su poder, miramos su bondad.

Mirar a Jesucristo para mirar a Dios, para conocerlo, para saber qué es lo que quiere de nosotros. A Dios no se le encuentra como la deducción de una fórmula forzosa de la lógica o la matemática. A Dios no se le encuentra como a un microbio con el microscopio, o como a un astro con el telescopio. A Dios se le encuentra en Jesucristo, mirando a Jesucristo, ahí conocemos quién es Dios, qué quiere Dios, cómo nos trata Dios.

Mirando a Jesucristo conocemos cuáles son las respuestas de Dios, cuáles son las propuestas de Dios, cuáles son las preguntas de Dios. Mirar hacia Jesucristo. Además, a través de Jesucristo, a través de esa ventana también nos mira Papá Dios a nosotros. Cristo es una ventana, y a través de Él miramos al Padre, y a través de Él el Padre nos mira.

Una consecuencia muy bella de esta mirada del Padre a través de Cristo, es que ahí entendemos el perdón del Padre. ¿Por qué ante tantas cosas que suceden en el mundo Papá Dios sigue teniendo paciencia con nosotros los pecadores? Porque nos mira a través de Jesucristo. ¿Por qué Cristo ha expresado de esa manera tan maravillosa el amor? Porque esa es la obra del Padre. Y el mismo cristo dijo, como lo oímos en uno de estos evangelios recientes: "Yo hago las mismas obras de mi padre".

Nosotros, mirando a través de Cristo, podemos ver al Padre, pero también mirando a través de Cristo podemos aprender a mirar a las otras personas; Cristo tiene que convertirse como en las gafas, como en los lentes nuestros. El cristiano es una persona que mira todo a través de, a través de Jesucristo.

Y así como una persona que se pone unas gafas rosadas, todo lo ve rosado, y una persona que se pone gafas negras, todo lo ve oscuro y tétrico, así nosotros nos ponemos las gafas de Cristo para ver el paso de Dios en toda nuestra historia, para verlo en la naturaleza, para verlo en lo bueno que nos sucede, para verlo también en aquello que nos aflige.

Mirar a Jesucristo también es mirar a través de Jesucristo. "Mirad a mi Siervo" Isaías 42,1, dice el profeta Isaías de parte de Dios; mirar a Jesucristo y mirar a través de Jesucristo. Imaginémonos una persona que tiene un gran deseo de venganza por algo perverso que le han hecho, por un daño que le han causado.

Y esta persona se pone unas gafas que se llaman "Jesucristo", él se pone las gafas de Cristo, él mira a través de Cristo. Cuando uno mira al peor de sus enemigos a través de Cristo, lo ve con una luz diferente. Si los papás miran a sus hijos a través de Jesucristo, entonces los miran de otra manera.

A ver, ¿cómo será la mirada de un papá que tiene las gafas de Cristo, que mira a través de Jesucristo? Por supuesto, siente mucho amor por sus hijos, pero también siente que en esos hijos ha de crecer el Cristo que ha llegado a ellos como en germen en el bautismo. Entonces, un papá que tenga puestos los anteojos de Jesucristo, va a mirar a los hijos con un pensamiento: "Que Cristo se forme en este hijo mío", o dicho de otra manera, un papá que tenga puestos esos anteojos, va a querer que sus hijos sean santos