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| + | En tercer lugar, la tercera herramienta de la idolatría, es la orden del rey: "El que no adore la estatua, será arrojado a un horno encendido" (''véase'' Daniel 3,15). | ||
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| + | Ésas son las armas de la idolatría: causar en nosotros un gran impacto, deslumbrarnos, atontarnos y asustarnos. Las dos armas de la idolatría son fundamentalmente, seducirnos y asustarnos: la seducción y el miedo. | ||
Revisión del 04:00 11 abr 2011
Fecha: 20100324
Título: Frente a las armas de la idolatria, una fe en su pureza, que nos permite en la prueba emerger liberados de nuestras ataduras.
Original en audio: 11 min. 3 seg.
Queridos Hermanos:
Meditemos juntos unos minutos en la primera lectura de hoy, que tiene tanto para enseñarnos. Esa primera lectura tomada del libro de Daniel, nos presenta lo que podemos llamar la esencia de la idolatría, la esencia de la fe y la esencia de la salvación.
Es un relato impresionante que tiene crueldad y que tiene victoria. En ese relato hay todas estas enseñanzas y seguramente muchas más.
Interesante lo que sucedía: Un rey caldeo, llamado Nabucodonosor, vive en una tierra pagana, pertenece a una cultura pagana con muchos dioses, y él quiere agregar su propio ser, su propio cuerpo, su propia vida, al número de los dioses.
En medio de sus locuras y de sus pretensiones, se le ha ocurrido hacer una estatua de oro. Y ahora quiere convencer a todos de que tienen que adorar esa estatua; así que se declara a sí mismo un dios, un dios más en el número ya bastante grande de dioses que tenían los caldeos.
Pero, resulta que hay tres israelitas con el nombre de, Sidrac, uno, Misac, otro, y Abdégano, otro. Estos israelitas no obedecen la orden del rey. El rey, claramente, quiere llevarlos a la idolatría, y ellos se mantienen firmes en la fe.
Es, entonces, una contienda. Lo que vamos a ver, o lo que hemos visto en esa lectura, es una contienda.
¿Cuáles son las armas de cada contendor? Las armas del promotor de la idolatría son las siguientes: La estatua es impresionante, porque está forrada en oro. La algarabía que se hace es impresionante, atontadora.
Todos esos instrumentos, címbalos, tubas, trompetas, laúdes, tenían que hacer un escándalo mayúsculo, y eso se supone que tenía que recordar a la gente que hay que adorar la estatua; pero, también era una manera de causar un impacto: "¡Es algo grandioso!"
Lo que es el oro con su resplandor para los ojos, éso es este escándalo espantoso para los oídos. En ambos casos se trata de crear temor, pero se trata de un temor completamente artificial: el temor fabricado por manos humanas.
En tercer lugar, la tercera herramienta de la idolatría, es la orden del rey: "El que no adore la estatua, será arrojado a un horno encendido" (véase Daniel 3,15).
Ésas son las armas de la idolatría: causar en nosotros un gran impacto, deslumbrarnos, atontarnos y asustarnos. Las dos armas de la idolatría son fundamentalmente, seducirnos y asustarnos: la seducción y el miedo.