Diferencia entre revisiones de «K033005a»

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Yo creo que hay palabras que son más difíciles de predicar que otras, por ejemplo, cuando se habla de perdón, casi todo el mundo es consciente que se necesita para esta vida tanto perdonar como ser perdonados; cuando se habla de amor, casi todo el mundo está de acuerdo en que necesitamos ser amados y que necesitamos también amar, tener a quien amar.
 
Yo creo que hay palabras que son más difíciles de predicar que otras, por ejemplo, cuando se habla de perdón, casi todo el mundo es consciente que se necesita para esta vida tanto perdonar como ser perdonados; cuando se habla de amor, casi todo el mundo está de acuerdo en que necesitamos ser amados y que necesitamos también amar, tener a quien amar.
  
Incluso si se habla de oración, un némero muy amplio de personas, cristianas o no, estarán de acuerdo en que la oración tiene un lugar importante.
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Incluso si se habla de oración, un número muy amplio de personas, cristianas o no, estarán de acuerdo en que la oración tiene un lugar importante.
  
 
En cambio hoy, las lecturas de la Misa, apuntan hacia un par de palabras, sobre todo una, que es bastante antipática, tiene como poca popularidad; es muy necesaria, pero bastante difícil. Estoy hablando de la obediencia.
 
En cambio hoy, las lecturas de la Misa, apuntan hacia un par de palabras, sobre todo una, que es bastante antipática, tiene como poca popularidad; es muy necesaria, pero bastante difícil. Estoy hablando de la obediencia.
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En elcapítulo cuarto del Deuteronomio Dios llama a ala obediencia, y Dios llama a una obediencia específica,y esta es la otra palabra que molestia, la obediencia de sus mandatos, de sus mandamientos, de su Ley.
 
En elcapítulo cuarto del Deuteronomio Dios llama a ala obediencia, y Dios llama a una obediencia específica,y esta es la otra palabra que molestia, la obediencia de sus mandatos, de sus mandamientos, de su Ley.
  
Es muy interesante ver que nosotros tenemos esta actitud resuistente frente a la obediencia, y sin embargo somos muy obedientes en muchas cosas. Por ejemplo, si la televisión nos dice que tenemos que cambiar de detergente, lo hacemos; si la publicidad nos dice que hay que cambiar de carro, muchas personas lo hacen; si nos dicen qeu ahora llegó un nuevo celular que tiene otras ventajas, pues mucha gente es capaz de endeudarse con tal de tener ese nuevo aparato.
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Es muy interesante ver que nosotros tenemos esta actitud resuistente frente a la obediencia, y sin embargo somos muy obedientes en muchas cosas. Por ejemplo, si la televisión nos dice que tenemos que cambiar de detergente, lo hacemos; si la publicidad nos dice que hay que cambiar de carro, muchas personas lo hacen; si nos dicen que ahora llegó un nuevo celular que tiene otras ventajas, pues mucha gente es capaz de endeudarse con tal de tener ese nuevo aparato.
  
 
Es decir que en el fondo sí somos obedientes, pero lo que ha cambiado es a quién obedecemos. Y por eso es interesante como termina la primera lectura de hoy, donde Moisés le dice al pueblo: "Acuérdate de lo que Dios ha hecho pr ti. Acuerdate de que Dios te ha liberado, te ha sanado".
 
Es decir que en el fondo sí somos obedientes, pero lo que ha cambiado es a quién obedecemos. Y por eso es interesante como termina la primera lectura de hoy, donde Moisés le dice al pueblo: "Acuérdate de lo que Dios ha hecho pr ti. Acuerdate de que Dios te ha liberado, te ha sanado".

Revisión del 17:06 28 mar 2011

Fecha: 20110330

Título:

Original en audio: 3 min. 59 seg.


Yo creo que hay palabras que son más difíciles de predicar que otras, por ejemplo, cuando se habla de perdón, casi todo el mundo es consciente que se necesita para esta vida tanto perdonar como ser perdonados; cuando se habla de amor, casi todo el mundo está de acuerdo en que necesitamos ser amados y que necesitamos también amar, tener a quien amar.

Incluso si se habla de oración, un número muy amplio de personas, cristianas o no, estarán de acuerdo en que la oración tiene un lugar importante.

En cambio hoy, las lecturas de la Misa, apuntan hacia un par de palabras, sobre todo una, que es bastante antipática, tiene como poca popularidad; es muy necesaria, pero bastante difícil. Estoy hablando de la obediencia.

Yo creo que la palabra obediencia en muchos oídos suena como un someterse, un rendirse, un perder; parece que la obediencia es la condición de los perdedores o de los incapaces o de los menores de edad; en cambio, parece que lo propio del vencedor es la arrogancia, la imposición de la propia voluntad.

En elcapítulo cuarto del Deuteronomio Dios llama a ala obediencia, y Dios llama a una obediencia específica,y esta es la otra palabra que molestia, la obediencia de sus mandatos, de sus mandamientos, de su Ley.

Es muy interesante ver que nosotros tenemos esta actitud resuistente frente a la obediencia, y sin embargo somos muy obedientes en muchas cosas. Por ejemplo, si la televisión nos dice que tenemos que cambiar de detergente, lo hacemos; si la publicidad nos dice que hay que cambiar de carro, muchas personas lo hacen; si nos dicen que ahora llegó un nuevo celular que tiene otras ventajas, pues mucha gente es capaz de endeudarse con tal de tener ese nuevo aparato.

Es decir que en el fondo sí somos obedientes, pero lo que ha cambiado es a quién obedecemos. Y por eso es interesante como termina la primera lectura de hoy, donde Moisés le dice al pueblo: "Acuérdate de lo que Dios ha hecho pr ti. Acuerdate de que Dios te ha liberado, te ha sanado".

La memoria es muy importante para la obediencia; porque, cuando yo sé que la persona que me está tratando es un médico, y es un médico bueno que me ha hecho mucho bien, y luego ese médico me dice que no puedo comer esto o que debo tomar este medicamento, entonces yo le hago caso.

La obediencia está ligada a la memoria, y por eso si uno lleva memoria de las obras de Dios, uno entra en los caminos de la obediencia.

O sea que en el fondo el mensaje de hoy no es simplemente: "Obedezcan a Dios", sino primero: "Recuerden quién es Dios, recuerden lo que Dios ha hecho en sus vidas, recuerden las manifestaciones de su sabiduría, de su poder y de su amor, y descubrirán que lo más sensato, que lo más hermoso, y por qué no decirlo, lo más alegre, es entrar en los caminos de la obediencia.

¡Qué invitación extraña, pero cuán necesaria es!