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Revisión del 19:41 1 mar 2011
Fecha: 20110303
Título:
Original en audio: 3 min. 59 seg.
Indudablemente, es parte de la sabiduría leer. Asociamos a las personas sabias con los libros, con el estudio. Pero hay un libro que está a disposición de todos, y de ese libro nos habla la primera lectura de hoy en la Misa, tomada del capítulo cuarenta y dos del libro Eclesiástico. Estamos hablando del libro de la creación.
En el esplendor de la naturaleza, algo y mucho se cuenta de la majestad, del poder y de la sabiduría de Dios. La naturaleza entonces puede ser leída si uno tiene ojos para decubrir en ella las maravillas.
Decía el granpredicador Fray Luis de Granada, allá en el siglo dieciséis: "El sol, con ser tan bello, hay día que no tiene quien lo mire". Es uno de los errores que cometemos, nos acostumbramos a lo que tenemos, y seguimos echando de menos lo que no tenemos.
Entonces nuestra atención se concentra en lo que nos hace falta, y nos perdemos de disfrutar y de agradecerlo mucho que ya ha llegado a nuestras vidas.
Por eso necesitamos exortaciones como estas del libro Eclesiástico, para volver a abrir nuestros ojos y decubrir en la hermosura esa paz, ese mensje sutil pero tan penetrante del amor de Dios.
Abrir los ojos, también de esto nos habla el evangelio de hoy, tomado del capítulo décimo de San Marcos. Ahí nos encontramos con un ciego que le pide a Jesús eso precisamente: "Que yo pueda ver" San Marcos 10,51.
La súplica del ciego alcanza al corazón de Jesucristo y el milagro se realiza, pero hay algo muy hermoso y es que, aunque este hombre esra ciego,su fe ya le permitía reconocer en Jesús al que podía ayudarlo