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| + | Y resulta que por eso caen en el vacio las dos preguntas finales, ¿por qué hay que ser bueno? y ¿con quien tengo que ser bueno? esas preguntas caen en el vacio si yo no he encontrado la fuente de la bondad, sin la fuente de la bondad no le veo sentido a ser bueno, porque ser bueno significa ser tonto, porque ser bueno significa que otros se van a aprovechar de mi. | ||
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| + | Ser bueno significa que no me van a hacer justicia, ser bueno significa ser un perdedor. Entonces el tema del bien y el tema de la bondad caen por tierra si uno no ha respondido a la primera pregunta ¿en dónde está la fuente de la bondad? Y la fuente de la bondad, nos dice San Pablo, que se encuentra en ese enigma, en ese gran interrogante que es Jesucristo en la cruz. | ||
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| + | Un gran obispo y predicador estadinense hacía una reflexión maravillosa sobre esta pregunta ¿Por qué está Cristo en la cruz? Es una pregunta que lacera el corazón, es una pregunta que quema el alma. | ||
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| + | ¿Por qué está Jesús en la cruz? es inocente, es bueno, es santo, es generoso, es puro, es verdadero ¿Por qué está en la cruz? ¿por débil? ¿por cobarde? ¿por tonto? ¿por distraído? nuestra mente recorre esas posibles respuestas y sabe bien que esa no es la razón ¿por qué está El en la cruz? ¿Por que llega el a la cruz? ¿por qué en la cruz ama y que saca el con amar? ¿es inútil ese amor? ¿es perdido ese amor? | ||
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| + | Hermanos, ese amor no es perdido, ustedes y yo hemos venido aquí, estamos aquí y oímos esta palabra, salimos tal vez de nuestras casas, separamos este tiempo por ese amor y somos millones, cientos de millones en todo el mundo y en todas la épocas y los que vendrán después. | ||
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| + | Ese amor no es perdido, hay algo maravilloso, hay algo grande, hay algo poderoso en ese amor, ese es un amor que convence, el poder del crucificado es el poder de convencernos, con vencer ¡vencer! ¡Cristo vence y Cristo convence en la cruz! | ||
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| + | Porque lo grave de la gente buena que uno conoce es que cuando le van a tocar sus intereses se les acaban sus bondades, cuando ya les toca a ellos el turno ahí sí se les acaba el valor, ahí si se les acaba la bondad y prometen muchas cosas; pero cuando ya tienen el poder en las manos se olvidan de lo que prometieron. | ||
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| + | Cristo es todo lo contrario, Cristo promete y realiza y llega hasta el extremo del amor en la cruz y por eso en la cruz está la fuente de la bondad y nadie debe hablar de bondad si no se ha admirado, si no se ha fascinado de Cristo en la cruz. | ||
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| + | El que no se ha fascinado de Jesús, el que no se ha admirado de verlo allá en la cruz, tan lleno de gracia, de mansedumbre, de paciencia, de ternura para con todos, el que no siente admiración de Cristo en la cruz debe quedarse callado cuando se hable de bondad, porque no conoce lo que es bondad, bondad es y bien es eso que encontramos en Jesucristo crucificado y eso es lo que predica San Pablo. | ||
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| + | Cuando uno se encuentra con el amor de Cristo crucificado, ese amor que no tiene límite, que no tiene barrera, porque todos esos amores los frena la conveniencia. | ||
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| + | Las parejas dicen que se aman mucho, le pregunta uno a una mujer destrozada, porque se le acabó una relación de afecto tal vez de noviazgo ¿y usted lo amaba? Claro padre yo lo amaba, yo lo amé desinteresadamente, yo le entregué todo, yo no pedía nada a cambio. Yo como conozco a Cristo crucificado yo no le creo mucho a esas ternuritas y a esas palabras, y entonces uno sigue preguntando ¿y entonces usted sí amó mucho? muchísimo ¿y usted amó con desinterés? Mi desinterés era total ¿y entonces por que llora? Porque miren como me pagaron ¿y no dice que no estaba esperando ninguna paga? Pues sí padre pero se entiende. | ||
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| + | Los amores grandes, que nosotros llamamos amores grandes, siempre están esperando una monedita, un retorno, un agradecimiento, una paga, quieren ser correspondidos. | ||
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| + | El amor fantástico, el amor que le da nombre a todo otro amor, es el amor de la cruz y ese es el amor que encontramos en la predicación del evangelio, ese es el amor del que se entrega en la Hostia, ese es el amor del que nos absuelve los pecados, ese es el amor grande está en el corazón de Jesucristo. | ||
Revisión del 05:07 6 feb 2011
Fecha: 20020210
Titulo:
Original en audio: 15 min. 7 seg.
Queridos hermanos, podemos decir que las lecturas de hoy nos presentan una idea en movimiento, la idea del bien.
San Pablo nos habla del bien máximo que es el de Cristo en la cruz, lo que Cristo nos ha dado en la cruz.
Por eso cuando él fue a evangelizar a los fieles de Corinto dice: “yo no quise saber nada sino a Cristo crucificado el bien máximo que está en la cruz” (1 Corintios 2, 2).
Luego, Jesús nos invita a impregnar de bien, impregnar con el sabor del bien, impregnar con el perfume del bien y con el estilo del bien toda nuestra vida.
Y luego, el profeta Isaías nos ha hablado de un bien concreto, el bien al hermano más necesitado, al que está roto, al que está deshecho, es una idea en movimiento.
Podemos decir que las lecturas de hoy responden a tres preguntas: ¿en dónde está la fuente del bien? ¿Por qué hay que ser bueno? y ¿con quién tengo que ser bueno? tres preguntas ¿en donde está la fuente del bien? y donde están las otras dos ¿por qué tengo que ser bueno y con quien tengo que ser bueno?
Pero fíjate que hay un orden, no se puede pasar a la pregunta ¿por qué tengo que ser bueno? ni se puede pasar a la pregunta ¿con quién tengo que ser bueno? si no se ha pasado por la primera y fundamental pregunta ¿en dónde está la fuente del bien? porque sin la fuente del bien se nos acaba el impulso, se nos acaban las ganas de ser buenos.
Las situaciones que vivimos a veces nos quitan las ganas de ser buenos y a veces quieren meternos ganas de ser malos.
A una muchacha de una pandilla terrible en Medellín, una de esas pandillas que roban, atracan, violan, extorsionan, destruyen, una muchacha una verdadera delincuente, la entrevistaba un periodista "es que en este país no se puede sino ser rico o ser peligroso" y esa es una gran respuesta, porque eso es lo que estamos sintiendo muchos hoy, que el que no tiene poder del dinero busca el poder de la violencia. En este país para hacerse oír hay que causar un daño, hay que causar una perturbación, cerrar una vía, no dejar trabajar a la gente, o los mas exagerados, volar torres y dejarnos sin luz a todos.
Uno siente ganas de ser malo a veces y uno reviste sus deseos de ser malo con una cara de justicia y dice: "ojalá les cayeran duro".
Tal vez haya algo de razón en eso, yo no soy quien para juzgar, lo que quiero destacar es, que como están las cosas uno tiene ganas de ser malo, por lo menos para que lo respeten.
Y resulta que por eso caen en el vacio las dos preguntas finales, ¿por qué hay que ser bueno? y ¿con quien tengo que ser bueno? esas preguntas caen en el vacio si yo no he encontrado la fuente de la bondad, sin la fuente de la bondad no le veo sentido a ser bueno, porque ser bueno significa ser tonto, porque ser bueno significa que otros se van a aprovechar de mi.
Ser bueno significa que no me van a hacer justicia, ser bueno significa ser un perdedor. Entonces el tema del bien y el tema de la bondad caen por tierra si uno no ha respondido a la primera pregunta ¿en dónde está la fuente de la bondad? Y la fuente de la bondad, nos dice San Pablo, que se encuentra en ese enigma, en ese gran interrogante que es Jesucristo en la cruz.
Un gran obispo y predicador estadinense hacía una reflexión maravillosa sobre esta pregunta ¿Por qué está Cristo en la cruz? Es una pregunta que lacera el corazón, es una pregunta que quema el alma.
¿Por qué está Jesús en la cruz? es inocente, es bueno, es santo, es generoso, es puro, es verdadero ¿Por qué está en la cruz? ¿por débil? ¿por cobarde? ¿por tonto? ¿por distraído? nuestra mente recorre esas posibles respuestas y sabe bien que esa no es la razón ¿por qué está El en la cruz? ¿Por que llega el a la cruz? ¿por qué en la cruz ama y que saca el con amar? ¿es inútil ese amor? ¿es perdido ese amor?
Hermanos, ese amor no es perdido, ustedes y yo hemos venido aquí, estamos aquí y oímos esta palabra, salimos tal vez de nuestras casas, separamos este tiempo por ese amor y somos millones, cientos de millones en todo el mundo y en todas la épocas y los que vendrán después.
Ese amor no es perdido, hay algo maravilloso, hay algo grande, hay algo poderoso en ese amor, ese es un amor que convence, el poder del crucificado es el poder de convencernos, con vencer ¡vencer! ¡Cristo vence y Cristo convence en la cruz!
Porque lo grave de la gente buena que uno conoce es que cuando le van a tocar sus intereses se les acaban sus bondades, cuando ya les toca a ellos el turno ahí sí se les acaba el valor, ahí si se les acaba la bondad y prometen muchas cosas; pero cuando ya tienen el poder en las manos se olvidan de lo que prometieron.
Cristo es todo lo contrario, Cristo promete y realiza y llega hasta el extremo del amor en la cruz y por eso en la cruz está la fuente de la bondad y nadie debe hablar de bondad si no se ha admirado, si no se ha fascinado de Cristo en la cruz.
El que no se ha fascinado de Jesús, el que no se ha admirado de verlo allá en la cruz, tan lleno de gracia, de mansedumbre, de paciencia, de ternura para con todos, el que no siente admiración de Cristo en la cruz debe quedarse callado cuando se hable de bondad, porque no conoce lo que es bondad, bondad es y bien es eso que encontramos en Jesucristo crucificado y eso es lo que predica San Pablo.
Cuando uno se encuentra con el amor de Cristo crucificado, ese amor que no tiene límite, que no tiene barrera, porque todos esos amores los frena la conveniencia.
Las parejas dicen que se aman mucho, le pregunta uno a una mujer destrozada, porque se le acabó una relación de afecto tal vez de noviazgo ¿y usted lo amaba? Claro padre yo lo amaba, yo lo amé desinteresadamente, yo le entregué todo, yo no pedía nada a cambio. Yo como conozco a Cristo crucificado yo no le creo mucho a esas ternuritas y a esas palabras, y entonces uno sigue preguntando ¿y entonces usted sí amó mucho? muchísimo ¿y usted amó con desinterés? Mi desinterés era total ¿y entonces por que llora? Porque miren como me pagaron ¿y no dice que no estaba esperando ninguna paga? Pues sí padre pero se entiende.
Los amores grandes, que nosotros llamamos amores grandes, siempre están esperando una monedita, un retorno, un agradecimiento, una paga, quieren ser correspondidos.
El amor fantástico, el amor que le da nombre a todo otro amor, es el amor de la cruz y ese es el amor que encontramos en la predicación del evangelio, ese es el amor del que se entrega en la Hostia, ese es el amor del que nos absuelve los pecados, ese es el amor grande está en el corazón de Jesucristo.