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| + | Para empezar a encontrar paz, hay que empezar por sentirse obra de Dios. Soy obra de Dios con el cuerpo que tengo, con la historia que tengo, con la familia que tengo. | ||
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| + | Con la historia que tengo soy obra de Dios, soy obra del Creador. Sin embargo, no sólo soy obra del Creador: soy obra también del Redentor, de Jesucristo. | ||
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| + | A mí me hizo Dios, y cuando me deshizo el pecado, a mí me rehizo Dios. Son los tres verbos de hoy: Dios me hizo, el pecado me deshizo y Cristo me rehizo. ¡Cristo me volvió a hacer! | ||
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| + | ''Dios me creó, el pecado me destruyó y la Sangre de Cristo me reconstruyó''. | ||
Revisión del 04:14 23 feb 2011
Fecha: 19970524
Título: Necesitamos tanto las manos de Dios que nos han creado como el abrazo de Cristo que nos ha redimido.
Original en audio: 5 min. 57 seg.
Hermanos:
Las lecturas que nos regala la Iglesia en este sábado, nos invitan a sentirnos hechura de Dios.
Esa lectura del Eclesiástico es una descripción preciosa y poética de cómo Dios le dio un sentido y un lugar a cada cosa en nuestra vida. Otro problema es que uno a veces no sabe encontrar cuál es el sentido de las cosas.
Pero, Dios, todo lo que hizo en nuestro cuerpo y en nuestra alma, en nuestra familia y en nuestra historia, en nuestro país, en nuestro pasado y en nuestro futuro, todo tiene un sentido y todo tiene una fuente en su amor, en su misericordia, en su sabiduría.
Para empezar a encontrar paz, hay que empezar por sentirse obra de Dios. Soy obra de Dios con el cuerpo que tengo, con la historia que tengo, con la familia que tengo.
Con la historia que tengo soy obra de Dios, soy obra del Creador. Sin embargo, no sólo soy obra del Creador: soy obra también del Redentor, de Jesucristo.
A mí me hizo Dios, y cuando me deshizo el pecado, a mí me rehizo Dios. Son los tres verbos de hoy: Dios me hizo, el pecado me deshizo y Cristo me rehizo. ¡Cristo me volvió a hacer!
Dios me creó, el pecado me destruyó y la Sangre de Cristo me reconstruyó.