Diferencia entre revisiones de «O236001a»

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La única manera de saber si usted tiene cimiento es cuando llega el golpe, cuando llega el embate, cuando llega la ola, en ese momento, cuando llega la crecida, ahí es donde se sabe quién es el del cimiento y quién es el que no tiene cimiento.
 
La única manera de saber si usted tiene cimiento es cuando llega el golpe, cuando llega el embate, cuando llega la ola, en ese momento, cuando llega la crecida, ahí es donde se sabe quién es el del cimiento y quién es el que no tiene cimiento.
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O sea que esta lectura de hoy nos enseña dos cosas: la primera, que la manera de construir cimientos es poner en práctica, no es un ejercicio sólo de cabeza. A veces uno cree que porque entiende las cosas, o porque se las explicaron bien, o porque las puede repetir, entonces uno cree que ya tiene cimiento, ojo, no, no se engañe, por ahí no es. Primer punto.
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Segundo punto, el momento para saber si uno tien cimiento es la tribulación, la prueba. Hay un dicho que tienen los comerciantes norteaméricanos, dicen ellos: "La venta comienza cuando el cliente dice no", ahí es donde empieza el trabjo del vendedor, cuando elotro dijo "no, no me interesa", ahí es donde empieza el vendedor.
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Algo parecido le sucede al cristiano

Revisión del 15:19 31 ago 2010

Fecha:20000916

Título:

Original en audio: 22 min. 7 seg.


Este pasaje del Santo Evangelio que acabamos de escuchar, me llama mucho la atención porque Cristo habla del cimiento, y resulta que el cimiento se logra cuando se pone por obra la Palabra de Dios, eso me llama la atención.

Mire cómo dice: "El que se acerca a mí, escucha mis palabras y las pone por obra, se parece al que edificó sobre roca. El que escucha y no pone por obra se parece a uno que edificó sobre arena, sobre tierra sin cimiento" San Lucas 6,47-49.

Vamos a comparar a estos dos hombres. Resulta que dice Jesús. ¿El uno qué hizo? Mire: "Se acercó, escuchó y puso por obra" San Lucas 6,47.¿El otro qué hizo? El otro "escuchó y no puso por obra" San Lucas 6,49.

Es decir que la diferencia estuvo únicamente en las obras, porque mire: ambos seguramente se acercaron, para oír tenían que acercarse; ambos oyeron, pero sin embargo, uno sí tenía cimiento, otro no tenía cimiento, y el que no tenía cimiento fue el que puso por obra. Eso llama la atención.

¿usted sí había pensado en eso? Que resulta, fíjese, que se adquiere cimiento en Dios cuando uno pone por obra la Palabra, ¿por qué eso? Es decir que para tener cimiento tengo que poner por obra la Palabra; sólo cuando pongo por obra la Palabra tengo cimiento.

Si yo escucho, incluso con atención, si yo entiendo lo que me están diciendo, si yo recuerdo lo que me están diciendo, uno diría que ese es el cimiento, "-quedé ya cimentado", no, señor, el cimiento empieza cuando pone por obra.

Uno puede escuchar, uno puede atender, uno puede entender, y sin embargo no tener cimiento, eso me llama mucho la atención, no tener cimiento.

¿Y en qué se nota que uno tiene o no tiene cimiento? Esto es lo otro que nos cuenta el evangelio: se nota cuando llega el momento de la prueba, ahí es donde se sabe. Porque si usted ve dos casa, la una que fue hecha sobre la pura arena, y la otra que fue hecha sobre cimiento sólido, usted las ve por fuera y parecen iguales.

Entonces me pongo yo a pensar, claro, si uno ve, por ejemplo, así una asamblea tan nutrida como esta, uno ve y uno siente que todo el mundo quedó muy bien cimentado, porque la gente se acercó, la gente atendió, escuchó, entendió, recorcordó, seguramente puede decir, pero nada de eso significa que usted tiene cimiento.

La única manera de saber si usted tiene cimiento es cuando llega el golpe, cuando llega el embate, cuando llega la ola, en ese momento, cuando llega la crecida, ahí es donde se sabe quién es el del cimiento y quién es el que no tiene cimiento.

O sea que esta lectura de hoy nos enseña dos cosas: la primera, que la manera de construir cimientos es poner en práctica, no es un ejercicio sólo de cabeza. A veces uno cree que porque entiende las cosas, o porque se las explicaron bien, o porque las puede repetir, entonces uno cree que ya tiene cimiento, ojo, no, no se engañe, por ahí no es. Primer punto.

Segundo punto, el momento para saber si uno tien cimiento es la tribulación, la prueba. Hay un dicho que tienen los comerciantes norteaméricanos, dicen ellos: "La venta comienza cuando el cliente dice no", ahí es donde empieza el trabjo del vendedor, cuando elotro dijo "no, no me interesa", ahí es donde empieza el vendedor.

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