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En la tradición de los grandes intercesores, como el mismo Jeremías o como Moisés, el Siervo de Yavé parece ser un profeta, tal vez el mismo Isaías, o tal vez alguien entre los discípulos de Isaías. | En la tradición de los grandes intercesores, como el mismo Jeremías o como Moisés, el Siervo de Yavé parece ser un profeta, tal vez el mismo Isaías, o tal vez alguien entre los discípulos de Isaías. | ||
| − | En otro momento, el | + | En otro momento, el Siervo de Yavé parece ser no tanto una persona como tal, sino más bien el destino, el desenlace de un pueblo; el pueblo mismo que se convierte en luz para las naciones porque es la gran señal de la alianza; esa es la frase que nos hemos encontrado hoy: "Te he hecho alianza de un pueblo, luz de las naciones" (''véase'' Isaías 42,6). |
Parece ser que este Siervo fuera como el lugar de la alianza, el lugar del encuentro con Dios. Y tengo entendido que la interpretación más fuerte de este pasaje, en el contexto judío, es precisamente que ellos son este Siervo; ellos como pueblo son los que han padecido, son los que han sufrido, y son los que han permanecido fieles a Dios, y son también la gran señal para las naciones. | Parece ser que este Siervo fuera como el lugar de la alianza, el lugar del encuentro con Dios. Y tengo entendido que la interpretación más fuerte de este pasaje, en el contexto judío, es precisamente que ellos son este Siervo; ellos como pueblo son los que han padecido, son los que han sufrido, y son los que han permanecido fieles a Dios, y son también la gran señal para las naciones. | ||
| − | Así que la figura | + | Así que la figura del Siervo de Dios, el Siervo de Yavé, que tiene unos cuatro cánticos en el Profeta Isaías, es una figura a la vez mítica y simbólica muy definida, y a la vez misteriosa. |
Pero si nosotros pensamos, Cristo mismo, aunque es perfectamnete definido en su identidad, es uno y es muchos, porque es uno y a la vez carga con la suerte de su pueblo. Cristo, especialmente en la Cruz, está viviendo y está reviviendo tanto las culpas de Israel como el odio hacia Israel; Cristo en la Cruz es un pueblo, y si lo miramos bien, no sólo es un pueblo, es todos los pueblos. | Pero si nosotros pensamos, Cristo mismo, aunque es perfectamnete definido en su identidad, es uno y es muchos, porque es uno y a la vez carga con la suerte de su pueblo. Cristo, especialmente en la Cruz, está viviendo y está reviviendo tanto las culpas de Israel como el odio hacia Israel; Cristo en la Cruz es un pueblo, y si lo miramos bien, no sólo es un pueblo, es todos los pueblos. | ||
Revisión del 17:27 22 mar 2007
Fecha: 20030414
Título:
Original en audio: 10 min.
En estos tres primeros días de la Semana Santa, después de Ramos, tomamos en la primera lectura los Cánticos del Siervo; aquellas hermosas piezas de poesía que encontramos en el Libro del Profeta Isaías.
Y esbueno reflexionar en esta imagen del Siervo de Dios, el Siervo de Yavé, porque probablemente fue una de las primeras claves interpretativas que tuvieron los discípulos del Señor Jesús después de los acontecimientos de la Pasión y la Resurrección.
Quiero decir, estos textos bíblicos que nos hablan del Siervo de Yavé fueron como los primeros anteojos, o de los primeros que utilizaron los creyentes para mirar, para leer, para tatar de comprender y de predicar el misterio de Jesucristo.
¿Quién es este Siervo? Cuando escuchamos al principio de la primera lectura: "Mirad a mi Siervo, mirad a mi elegido" (véase Isaías 42,1), parece ser una figura muy definida, pero luego descubrimos que en realidad es múltiple.
En algunos momentos parece identificarse con las acciones que históricamente tomó Ciro, rey de los persas, deteniendo la cautividad de Babilonia y otorgando libertad a los judíos para volver a su patria.
En otro momento, esta figura del Siervo parece ser el profeta que pasa por multitud de congojas, que tiene cantidad de sufrimientos pero que, a la manera de Jeremías, en realidad está cargando sobre sí los pecados.
En la tradición de los grandes intercesores, como el mismo Jeremías o como Moisés, el Siervo de Yavé parece ser un profeta, tal vez el mismo Isaías, o tal vez alguien entre los discípulos de Isaías.
En otro momento, el Siervo de Yavé parece ser no tanto una persona como tal, sino más bien el destino, el desenlace de un pueblo; el pueblo mismo que se convierte en luz para las naciones porque es la gran señal de la alianza; esa es la frase que nos hemos encontrado hoy: "Te he hecho alianza de un pueblo, luz de las naciones" (véase Isaías 42,6).
Parece ser que este Siervo fuera como el lugar de la alianza, el lugar del encuentro con Dios. Y tengo entendido que la interpretación más fuerte de este pasaje, en el contexto judío, es precisamente que ellos son este Siervo; ellos como pueblo son los que han padecido, son los que han sufrido, y son los que han permanecido fieles a Dios, y son también la gran señal para las naciones.
Así que la figura del Siervo de Dios, el Siervo de Yavé, que tiene unos cuatro cánticos en el Profeta Isaías, es una figura a la vez mítica y simbólica muy definida, y a la vez misteriosa.
Pero si nosotros pensamos, Cristo mismo, aunque es perfectamnete definido en su identidad, es uno y es muchos, porque es uno y a la vez carga con la suerte de su pueblo. Cristo, especialmente en la Cruz, está viviendo y está reviviendo tanto las culpas de Israel como el odio hacia Israel; Cristo en la Cruz es un pueblo, y si lo miramos bien, no sólo es un pueblo, es todos los pueblos.
Porque todo ser humano, según ha enseñado elPapa Juan Pablo, cuando contempla con atención a Jesucristo, especialmente en la Cruz, no puede dejar de reconocerse ahí de alguna manera en esas Llagas, en esos dolores, en esas tribulaciones, o en esa soledad y abandono.
Cristo es el siervo de Yavé, y si el Siervo es a la vez tan nítido y tan difuso; tan definido y tan misterioso, así también es Cristo...