Diferencia entre revisiones de «Ck04001a»
| Línea 20: | Línea 20: | ||
Los que tiene compasión no suelen logar poder; y los que tiene poder no suelen tener misericordia. Pero aquí nos aparece Dios nuestro Padre y el ministerio mismo de Jesucristo como una obra al mismo timpo de poder y de misericordia, y esto es maravilloso. | Los que tiene compasión no suelen logar poder; y los que tiene poder no suelen tener misericordia. Pero aquí nos aparece Dios nuestro Padre y el ministerio mismo de Jesucristo como una obra al mismo timpo de poder y de misericordia, y esto es maravilloso. | ||
| − | Porque tiene poder, transforma; porque tiene misericordia, levanta; porque tiene compasión de | + | Porque tiene poder, transforma; porque tiene misericordia, levanta; porque tiene compasión de nosotros, puede mirar la herida en toda su extención; y porque tiene poder sobre nosotros, puede sanar la herida en toda su profundidad. |
Y por eso este evangelio maravilloso nos llama a todos a la casa del Padre, para también noostros recibir ese abrazo. | Y por eso este evangelio maravilloso nos llama a todos a la casa del Padre, para también noostros recibir ese abrazo. | ||
| Línea 28: | Línea 28: | ||
Y por eso se resolvió acabar con todo ello de una vez, y mató al papá, le pidió la herencia, y sabemos que las herencias se reparten después de que la gente muere. | Y por eso se resolvió acabar con todo ello de una vez, y mató al papá, le pidió la herencia, y sabemos que las herencias se reparten después de que la gente muere. | ||
| − | Cuando el hijo menor le dijo al papá: "Dame la parte de la herencia" [[:Category:Lucas 015_012|San Lucas 15,12]], lo que le estaba diciendo era: "Papá, tú no existes para mí, tú no eres un papá para mí, tu vida es tu vida, pero tú no tienes vida en mí, tú ya moriste para mí, me interesan tus | + | Cuando el hijo menor le dijo al papá: "Dame la parte de la herencia" [[:Category:Lucas 015_012|San Lucas 15,12]], lo que le estaba diciendo era: "Papá, tú no existes para mí, tú no eres un papá para mí, tu vida es tu vida, pero tú no tienes vida en mí, tú ya moriste para mí, me interesan tus bienes". Ël no tenía papá, conocía los bienes del papá, quería los bienes del papá. |
| + | |||
| + | Y precisamente, padre y papá, fue lo que encontró cuando volvió de su vida, cuando volvió de su pecado. Cuando volvió lo que encontró fue a su padre, es decir, descubrió al papá. | ||
| + | |||
| + | Y todos nosotros estamos llamados a hacer ese mismo descubrimiento. | ||
Revisión del 17:11 8 feb 2010
Fecha: 19980322
Título:
Original en audio: 14 min. 32 seg.
Queridos Hermanos:
Gracias a Dios, este texto del capítulo quince del evangelio según San Lucas, es bastante conocido. Es un texto que suena familiar a nuestros oídos. Es la proclamación maravillosa del poder de la misericordia de Dios.
Porque en esta parábola Jesucristo une dos palabras que suelen estar muy separadas: poder y misericordia.
En nuestra tierra es frecuente que el que tiene el poder es inmisericorde; y a veces, como se ha dicho dramáticamente, la escalera del poder está marcada por cráneos de aquellos que se han pisado, de aquellos que se han superado, de aquellos a quienes se ha pisoteado.
El que tiene el poder no suele tener misericordia; y los que tienen misericordia, los de corazón compasivo, suelen ser personas que tienen muy poco poder.
Ancianas piadosas, madres amorosas, hombres queson muy buenas personas, pero gente irrelevante, irrelevante decimos nosotros.
Los que tiene compasión no suelen logar poder; y los que tiene poder no suelen tener misericordia. Pero aquí nos aparece Dios nuestro Padre y el ministerio mismo de Jesucristo como una obra al mismo timpo de poder y de misericordia, y esto es maravilloso.
Porque tiene poder, transforma; porque tiene misericordia, levanta; porque tiene compasión de nosotros, puede mirar la herida en toda su extención; y porque tiene poder sobre nosotros, puede sanar la herida en toda su profundidad.
Y por eso este evangelio maravilloso nos llama a todos a la casa del Padre, para también noostros recibir ese abrazo.
Cuando ese hijo menor se fue de la casa, él estaba mirando sólo los bienes de su padre; tenía los bienes, buscaba los bienes, quería los bienes de su padre, pero él era un huérfano, en su corazón era un huérfano, para él su papá no existía, existían los bienes de su padre.
Y por eso se resolvió acabar con todo ello de una vez, y mató al papá, le pidió la herencia, y sabemos que las herencias se reparten después de que la gente muere.
Cuando el hijo menor le dijo al papá: "Dame la parte de la herencia" San Lucas 15,12, lo que le estaba diciendo era: "Papá, tú no existes para mí, tú no eres un papá para mí, tu vida es tu vida, pero tú no tienes vida en mí, tú ya moriste para mí, me interesan tus bienes". Ël no tenía papá, conocía los bienes del papá, quería los bienes del papá.
Y precisamente, padre y papá, fue lo que encontró cuando volvió de su vida, cuando volvió de su pecado. Cuando volvió lo que encontró fue a su padre, es decir, descubrió al papá.
Y todos nosotros estamos llamados a hacer ese mismo descubrimiento.