Diferencia entre revisiones de «Bo21004a»
m (Texto reemplaza - 'Category:' a 'Categoría:') |
|||
| Línea 20: | Línea 20: | ||
Él parece, lo mismo que muchos otros humanistas, o ateos que nosotros llamaríamos, muy contento. En cambio, en el evangelio de hoy, aparece una persona que expresa una cosa muy diferente. Éste es el Apóstol Simón Pedro. | Él parece, lo mismo que muchos otros humanistas, o ateos que nosotros llamaríamos, muy contento. En cambio, en el evangelio de hoy, aparece una persona que expresa una cosa muy diferente. Éste es el Apóstol Simón Pedro. | ||
| − | Simón Pedro, cuando Jesús preguntó: "¿Y ustedes también se van a ir?" [[: | + | Simón Pedro, cuando Jesús preguntó: "¿Y ustedes también se van a ir?" [[:Categoría:juan 006_067|San Juan 6,67]], respondió: "Señor, ¿a quién iremos?" [[:Categoría:juan 006_068|San Juan 6,68]]. |
| − | "Señor, ¿a quién iremos?" [[: | + | "Señor, ¿a quién iremos?" [[:Categoría:juan 006_068|San Juan 6,68]]. El humanista de la página de Internet, pone como título: "Un reemplazo para la fe". Porque, él dice: "Si una persona está acostumbrada a creer en Dios, y de pronto un día ya no cree en Dios, siente como un vacío. Entonces, hay que llenarle el vacío para que la persona no vaya a tener esa sensación desagradable". |
Luego, la respuesta de este humanista es: "Ese vacío de no creer en Dios, hay que llenarlo con una fe muy grande, o con un entusiasmo, con un deseo de trabajar por el mundo, por la gente, ser un buen ciudadano, ser una persona de bien, disfrutar también la vida, no porque hay un Dios mirándome, sino porque yo veo que disfrutar la vida es útil, es bueno, es saludable, trae alegría". | Luego, la respuesta de este humanista es: "Ese vacío de no creer en Dios, hay que llenarlo con una fe muy grande, o con un entusiasmo, con un deseo de trabajar por el mundo, por la gente, ser un buen ciudadano, ser una persona de bien, disfrutar también la vida, no porque hay un Dios mirándome, sino porque yo veo que disfrutar la vida es útil, es bueno, es saludable, trae alegría". | ||
| Línea 30: | Línea 30: | ||
La gente arregla sus cosas, arregla su vida de una manera, diríamos, decente, una manera civilizada, y aparentemente ahí no se necesita ningún Dios. | La gente arregla sus cosas, arregla su vida de una manera, diríamos, decente, una manera civilizada, y aparentemente ahí no se necesita ningún Dios. | ||
| − | Igual que todo el mundo, se enferman, se enamoran, se casan, compran cosas, las venden, tienen sus fiestas, del mismo modo que los creyentes o los no creyentes. Y al parecer, todas esas personas, los agnósticos europeos, o los ateos norteamericanos, como que nunca se tienen que hacer esta pregunta: "¿Señor, a quién iremos?" [[: | + | Igual que todo el mundo, se enferman, se enamoran, se casan, compran cosas, las venden, tienen sus fiestas, del mismo modo que los creyentes o los no creyentes. Y al parecer, todas esas personas, los agnósticos europeos, o los ateos norteamericanos, como que nunca se tienen que hacer esta pregunta: "¿Señor, a quién iremos?" [[:Categoría:juan 006_068|San Juan 6,68]]. |
| − | "¿A quién iremos?" [[: | + | "¿A quién iremos?" [[:Categoría:juan 006_068|San Juan 6,68]]. Yo les invito a que miremos bien esa pregunta. Es una pregunta muy profunda. Mas, al mismo tiempo, es una pregunta que no es obvia. O mejor, no es obvio hacerse esa pregunta. |
Y puedo decir que no es obvio, porque el señor ése de Internet no se hace la pregunta. Él está satisfecho con lo que tiene: tiene un buen automóvil, tiene una esposa que lo quiere, unos hijos encantadores, un buen trabajo, gana dinero, va a sus vacaciones, disfruta, escribe poesía. | Y puedo decir que no es obvio, porque el señor ése de Internet no se hace la pregunta. Él está satisfecho con lo que tiene: tiene un buen automóvil, tiene una esposa que lo quiere, unos hijos encantadores, un buen trabajo, gana dinero, va a sus vacaciones, disfruta, escribe poesía. | ||
| Línea 46: | Línea 46: | ||
Yo creo que si uno es creyente como es el caso de nosotros, uno siente cierta rabia de que eso sea posible. Pero, también sería importante preguntarse, por qué a uno le disgusta que eso sea posible. Tal vez a uno le disgusta, porque uno quisiera que todo el mundo creyera en Dios. O tal vez a uno le disgusta, porque sería muy tranquilizador si ésa fuera la vida. | Yo creo que si uno es creyente como es el caso de nosotros, uno siente cierta rabia de que eso sea posible. Pero, también sería importante preguntarse, por qué a uno le disgusta que eso sea posible. Tal vez a uno le disgusta, porque uno quisiera que todo el mundo creyera en Dios. O tal vez a uno le disgusta, porque sería muy tranquilizador si ésa fuera la vida. | ||
| − | "Señor, ¿a quién iremos?" [[: | + | "Señor, ¿a quién iremos?" [[:Categoría:juan 006_068|San Juan 6,68]]. ¡A ver! ¿Quién se puede hacer esta pregunta? O, yo me atrevo a preguntarles a ustedes, si se la han hecho, si ustedes han sentido esa pregunta, si han sentido el vértigo de pensar lo que pensó ahí Pedro: "Si yo me voy de Jesús, ¿a dónde me voy?" |
''Considero que creer en Jesús, es sentir éso. Creer en Jesús no es estar uno acostumbrado a hacer unos rituales, o asistir a una iglesia. Creer en Jesús es sentir: "Dios mío, si lo pierdo a Él, lo pierdo todo. ¡Lo pierdo todo! Él es el primero, Él es el centro de mi vida, de mi corazón".'' | ''Considero que creer en Jesús, es sentir éso. Creer en Jesús no es estar uno acostumbrado a hacer unos rituales, o asistir a una iglesia. Creer en Jesús es sentir: "Dios mío, si lo pierdo a Él, lo pierdo todo. ¡Lo pierdo todo! Él es el primero, Él es el centro de mi vida, de mi corazón".'' | ||
| − | Yo creo que Pedro creía en Jesús, y fíjate que eso fue lo que él dijo. "Tú tienes palabras de vida eterna" [[: | + | Yo creo que Pedro creía en Jesús, y fíjate que eso fue lo que él dijo. "Tú tienes palabras de vida eterna" [[:Categoría:juan 006_068|San Juan 6,68]]. |
Nosotros hemos creído. Nosotros nos llamamos creyentes. Se supone que si estamos aquí hoy, somos creyentes. Pero, una buena pregunta es: "¿Y nosotros sentimos esto?" | Nosotros hemos creído. Nosotros nos llamamos creyentes. Se supone que si estamos aquí hoy, somos creyentes. Pero, una buena pregunta es: "¿Y nosotros sentimos esto?" | ||
| Línea 56: | Línea 56: | ||
Tal vez usted dentro de su familia, tiene gente que no siente lo anterior, gente que hace tiempo dejó la Misa, dejó la Iglesia. Miran todo como una anécdota del pasado, aunque tienen un gran respeto por la abuelita rezandera: "¡Allá ella con sus novenas, sus oraciones!" Mas, ya no sienten algo vivo. | Tal vez usted dentro de su familia, tiene gente que no siente lo anterior, gente que hace tiempo dejó la Misa, dejó la Iglesia. Miran todo como una anécdota del pasado, aunque tienen un gran respeto por la abuelita rezandera: "¡Allá ella con sus novenas, sus oraciones!" Mas, ya no sienten algo vivo. | ||
| − | La pregunta es: ¿Nosotros sentimos esto? "Señor, ¿a quién iremos?" [[: | + | La pregunta es: ¿Nosotros sentimos esto? "Señor, ¿a quién iremos?" [[:Categoría:juan 006_068|San Juan 6,68]]. ¿Qué sería lo que estaba sintiendo Pedro ahí? Sentir: "Señor, ¿a quién iremos? Si me voy de Jesús, ¿qué pasa conmigo?" ¡Es tremendo! |
El mundo en el que estamos, es un mundo que nos confronta. Y si yo no digo esto en la iglesia, de todas maneras usted lo va a escuchar toda la semana, allá donde esté. Porque, la gente que usted se encuentre, es gente que tiene de alguna manera esa pregunta. O, este problema que yo le estoy planteando a usted, pues se lo van a plantear ellos. | El mundo en el que estamos, es un mundo que nos confronta. Y si yo no digo esto en la iglesia, de todas maneras usted lo va a escuchar toda la semana, allá donde esté. Porque, la gente que usted se encuentre, es gente que tiene de alguna manera esa pregunta. O, este problema que yo le estoy planteando a usted, pues se lo van a plantear ellos. | ||
| Línea 74: | Línea 74: | ||
"- ¡Ah! Pero, mira que tenemos esta playa". "- No me sabe a nada". "- Mira, tenemos estos placeres", según el caso, de mujeres, de hombres, afectos, poemas, imágenes, sensaciones. "- ¡No me sabe a nada! ¡Me falta Jesús!" Eso es creer. | "- ¡Ah! Pero, mira que tenemos esta playa". "- No me sabe a nada". "- Mira, tenemos estos placeres", según el caso, de mujeres, de hombres, afectos, poemas, imágenes, sensaciones. "- ¡No me sabe a nada! ¡Me falta Jesús!" Eso es creer. | ||
| − | Creer es sentir éso. Honestamente, uno no lo siente todo el tiempo, y tal vez uno no lo haya sentido nunca. Fíjate lo que expresa Jesús aquí: "Les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede" [[: | + | Creer es sentir éso. Honestamente, uno no lo siente todo el tiempo, y tal vez uno no lo haya sentido nunca. Fíjate lo que expresa Jesús aquí: "Les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede" [[:Categoría:juan 006_065|San Juan 6,65]]. Es un regalo llegar a sentirlo. ¡La fe es un regalo! |
Yo no voy a decir que he tenido la fe del Apóstol Pedro, pero sí hay momentos en mi vida que he sentido algo muy parecido, que perder a Jesús sería perderlo todo. ¡Todo! No importa lo que me ofrezcan, no importa lo que me den, no importa ni con quién, ni en dónde, ni para qué; si no está Jesús, no tiene sentido. | Yo no voy a decir que he tenido la fe del Apóstol Pedro, pero sí hay momentos en mi vida que he sentido algo muy parecido, que perder a Jesús sería perderlo todo. ¡Todo! No importa lo que me ofrezcan, no importa lo que me den, no importa ni con quién, ni en dónde, ni para qué; si no está Jesús, no tiene sentido. | ||
| Línea 112: | Línea 112: | ||
| − | [[ | + | [[Categoría: Homilías Ciclo B Tiempo Ordinario]] |
| − | [[ | + | [[Categoría:juan 006_067|San Juan 6,67]] |
| − | [[ | + | [[Categoría:juan 006_068|San Juan 6,68]] |
| − | [[ | + | [[Categoría:juan 006_065|San Juan 6,65]] |
Revisión actual del 14:58 6 dic 2011
Fecha: 20060827
Título: ¿Que es creer?
Original en audio: 15 min. 41 seg.
Hace poco me encontré una página en Internet, escrita o preparada por un humanista, se llama él, se presenta a sí mismo como un humanista. Pertenece a la "Asociación Humanista de América".
Los humanistas, o estos humanistas, por lo menos, dicen que en realidad no hay necesidad de creer en Dios. Es decir, ellos no quieren llamarse ateos. No creen en Dios, pero no desean que se les llame ateos.
Porque, dicen: "Si usted me llama ateo, me está definiendo por una negativa, por una negación. Yo soy el que no cree en Dios, y no soy una negación".
"Yo creo en el progreso de la humanidad, creo en el ejercicio de la razón, creo que las grandes respuestas provienen de la ciencia y del entendimiento entre la gente. Entonces, no me defina por algo negativo. Nuestra definición es positiva. Nosotros somos la "Asociación Humanista de América"."
Bueno, muy interesante. Ustedes pueden buscar también en Internet, o ya se habrán encontrado algo parecido. Muy interesante el planteamiento de este hombre, y a lo largo de su página, él empieza a explicar por qué no se necesita a Dios.
Él comienza a contar, que Dios no es necesario y a decir: "Mire, pues, tenemos nuestra inteligencia, tenemos la ciencia, tenemos los caminos de la diplomacia y de las Naciones Unidas; tenemos la tecnología".
Él parece, lo mismo que muchos otros humanistas, o ateos que nosotros llamaríamos, muy contento. En cambio, en el evangelio de hoy, aparece una persona que expresa una cosa muy diferente. Éste es el Apóstol Simón Pedro.
Simón Pedro, cuando Jesús preguntó: "¿Y ustedes también se van a ir?" San Juan 6,67, respondió: "Señor, ¿a quién iremos?" San Juan 6,68.
"Señor, ¿a quién iremos?" San Juan 6,68. El humanista de la página de Internet, pone como título: "Un reemplazo para la fe". Porque, él dice: "Si una persona está acostumbrada a creer en Dios, y de pronto un día ya no cree en Dios, siente como un vacío. Entonces, hay que llenarle el vacío para que la persona no vaya a tener esa sensación desagradable".
Luego, la respuesta de este humanista es: "Ese vacío de no creer en Dios, hay que llenarlo con una fe muy grande, o con un entusiasmo, con un deseo de trabajar por el mundo, por la gente, ser un buen ciudadano, ser una persona de bien, disfrutar también la vida, no porque hay un Dios mirándome, sino porque yo veo que disfrutar la vida es útil, es bueno, es saludable, trae alegría".
Esa es la "Asociación Humanista de América", una asociación de ateos. Más o menos, la misma filosofía nos encontramos hoy con un nombre diferente en este continente, en Europa. Pero, aquí no se entra en discusiones sobre ateísmo, sino el agnosticismo, que ya hemos mencionado muchas otras veces.
La gente arregla sus cosas, arregla su vida de una manera, diríamos, decente, una manera civilizada, y aparentemente ahí no se necesita ningún Dios.
Igual que todo el mundo, se enferman, se enamoran, se casan, compran cosas, las venden, tienen sus fiestas, del mismo modo que los creyentes o los no creyentes. Y al parecer, todas esas personas, los agnósticos europeos, o los ateos norteamericanos, como que nunca se tienen que hacer esta pregunta: "¿Señor, a quién iremos?" San Juan 6,68.
"¿A quién iremos?" San Juan 6,68. Yo les invito a que miremos bien esa pregunta. Es una pregunta muy profunda. Mas, al mismo tiempo, es una pregunta que no es obvia. O mejor, no es obvio hacerse esa pregunta.
Y puedo decir que no es obvio, porque el señor ése de Internet no se hace la pregunta. Él está satisfecho con lo que tiene: tiene un buen automóvil, tiene una esposa que lo quiere, unos hijos encantadores, un buen trabajo, gana dinero, va a sus vacaciones, disfruta, escribe poesía.
Él la pasa bien. No tiene la necesidad de preguntarse: "¿A dónde estoy yendo? ¿Qué pasa conmigo? ¿A dónde voy a ir? ¿Perdí a Jesús?" Ese señor no se hace esas preguntas. Él está tranquilo, está contento y no anda por ahí violando ni matando, ni con necesidad de emborracharse ni drogarse, por lo menos es lo que él dice.
Indudablemente, ésa es también la historia de otras personas de este lado del Atlántico. También aquí hay una cantidad de gente que siente lo mismo y tampoco son malos ciudadanos.
Nunca van a una iglesia, nunca rezan, no les interesa rezar. Se olvidaron hace mucho tiempo de Dios. Obligados van, si hay un matrimonio y "es mi amigo".
"Pues, bueno, voy a una de esas antiguas edificaciones con una cantidad de rostros raros. Me estoy ahí quieto un rato y ya acabó el matrimonio. ¡Está bien! ¡Vamos! Viene la recepción y le doy el regalo a mi amigo".
Yo creo que si uno es creyente como es el caso de nosotros, uno siente cierta rabia de que eso sea posible. Pero, también sería importante preguntarse, por qué a uno le disgusta que eso sea posible. Tal vez a uno le disgusta, porque uno quisiera que todo el mundo creyera en Dios. O tal vez a uno le disgusta, porque sería muy tranquilizador si ésa fuera la vida.
"Señor, ¿a quién iremos?" San Juan 6,68. ¡A ver! ¿Quién se puede hacer esta pregunta? O, yo me atrevo a preguntarles a ustedes, si se la han hecho, si ustedes han sentido esa pregunta, si han sentido el vértigo de pensar lo que pensó ahí Pedro: "Si yo me voy de Jesús, ¿a dónde me voy?"
Considero que creer en Jesús, es sentir éso. Creer en Jesús no es estar uno acostumbrado a hacer unos rituales, o asistir a una iglesia. Creer en Jesús es sentir: "Dios mío, si lo pierdo a Él, lo pierdo todo. ¡Lo pierdo todo! Él es el primero, Él es el centro de mi vida, de mi corazón".
Yo creo que Pedro creía en Jesús, y fíjate que eso fue lo que él dijo. "Tú tienes palabras de vida eterna" San Juan 6,68.
Nosotros hemos creído. Nosotros nos llamamos creyentes. Se supone que si estamos aquí hoy, somos creyentes. Pero, una buena pregunta es: "¿Y nosotros sentimos esto?"
Tal vez usted dentro de su familia, tiene gente que no siente lo anterior, gente que hace tiempo dejó la Misa, dejó la Iglesia. Miran todo como una anécdota del pasado, aunque tienen un gran respeto por la abuelita rezandera: "¡Allá ella con sus novenas, sus oraciones!" Mas, ya no sienten algo vivo.
La pregunta es: ¿Nosotros sentimos esto? "Señor, ¿a quién iremos?" San Juan 6,68. ¿Qué sería lo que estaba sintiendo Pedro ahí? Sentir: "Señor, ¿a quién iremos? Si me voy de Jesús, ¿qué pasa conmigo?" ¡Es tremendo!
El mundo en el que estamos, es un mundo que nos confronta. Y si yo no digo esto en la iglesia, de todas maneras usted lo va a escuchar toda la semana, allá donde esté. Porque, la gente que usted se encuentre, es gente que tiene de alguna manera esa pregunta. O, este problema que yo le estoy planteando a usted, pues se lo van a plantear ellos.
Es decir, usted se encuentra todo el tiempo con gente muy feliz, muy tranquila, muy honesta, muy descomplicada, que no cree en nada. Ellos son humanistas también, a su manera.
¿A quién iremos? Entonces, ¿esta pregunta por qué la hace Pedro? ¿Por qué Pedro se pregunta esto? ¿Por qué podría uno preguntarse eso? "¿A dónde me voy ahora?"
Quiere decir: El que hace esa pregunta, es porque siente que en cualquier otra parte va a estar incompleto. En cualquier otra parte va a estar mal, va a haber algo que falta.
Es parecido a lo que sucede como cuando alguien está terriblemente, pero realmente enamorado. Cuando se encuentra lejos de su amada, sí, está todo. ¡Está todo! Todavía hay helados deliciosos de chocolate. Todavía hay comidas y jardines hermosos, atardeceres maravillosos.
Pero, un atardecer sin ella, no sabe a nada; un helado sin ella, no sabe a nada; unas vacaciones sin ella, no tienen sentido: "Me hace falta, me muero por ella". ¡Eso es creer!
Creer es éso: tener una relación con Jesucristo tan grande, tan profunda, que uno diga: "Sin Él, la vida pierde color, sabor, ritmo, estilo; no me sabe a nada".
"- ¡Ah! Pero, mira que tenemos esta playa". "- No me sabe a nada". "- Mira, tenemos estos placeres", según el caso, de mujeres, de hombres, afectos, poemas, imágenes, sensaciones. "- ¡No me sabe a nada! ¡Me falta Jesús!" Eso es creer.
Creer es sentir éso. Honestamente, uno no lo siente todo el tiempo, y tal vez uno no lo haya sentido nunca. Fíjate lo que expresa Jesús aquí: "Les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede" San Juan 6,65. Es un regalo llegar a sentirlo. ¡La fe es un regalo!
Yo no voy a decir que he tenido la fe del Apóstol Pedro, pero sí hay momentos en mi vida que he sentido algo muy parecido, que perder a Jesús sería perderlo todo. ¡Todo! No importa lo que me ofrezcan, no importa lo que me den, no importa ni con quién, ni en dónde, ni para qué; si no está Jesús, no tiene sentido.
Sin embargo, sentir eso, sentirlo en el corazón, es un regalo que Dios nos da. Y ese regalo, esa experiencia profunda, es la raíz, es la fuente misma de lo que llamamos la fe.
¿Y qué puede hacer uno con un regalo? Un regalo no es posible comprarlo. Los regalos se reciben. Se pueden pedir, pero no se pueden comprar.
Yo no le puedo dar nada a Dios; no le puedo comprar la fe a Dios. Lo que yo le puedo decir a Dios, es: "Mira, quiero abrir la puerta de mi corazón. Quiero quitar los obstáculos, quiero que mis puertas estén abiertas, y quiero pedirte que me regales fe".
Tal vez los tiempos en que vivimos son tiempos un poco difíciles. La gente no está acribillando con ametralladora a los cristianos sólo porque dicen: "Yo creo en Jesucristo". ¡No! No estamos en esas persecuciones.
En Vietnam tuvieron durante no sé cuántos años en una celda de menos de dos por dos metros, encarcelado a un cierto Obispo católico, esperando a que el hombre renunciara a su fe. Y en esa incómoda posición, sucio, hambriento, aislado, no dejaba su fe.
Y no dejó su fe. Acabó la persecución en Vietnam, y el hombre no dejó su fe. ¡Eso es admirable! Ese tipo de persecución no es lo que nos está pasando a nosotros.
No obstante, sufrimos otra persecución: la persecución de todos los ateos felices y de todos los agnósticos felices, que nos dicen: "¿Para qué pierdes tu tiempo en todo ello? No tiene sentido". Y nosotros percibimos que conservar la fe en este ambiente, es difícil.
Pero, lo mismo que ese Obispo perseguido, también nosotros, hermanos, experimentamos una victoria de Cristo cuando decimos: "¡Es maravilloso creer! Yo perdería cualquier cosa, mas no quiero perder a Jesucristo. No quiero que Él se me vaya".
Como dice un programa de la televisión de Colombia: "No me lo cambien. ¡No me lo cambien por nadie! No lo cambio por nadie, ni porque me lo envuelvan, ni porque me hagan propuestas".
"- Mira, te envolvemos y te damos a Mahoma, te encimamos a Buda". "- ¡No! No me hagan negocios; me quedo con Jesús. Siento que sin Él, mi vida se queda sin sabor, se queda sin luz, se queda a oscuras, se queda sorda y confusa. En Él, he encontrado alegría, he encontrado sentido. Y no le veo otra razón a mi propia vida, que ayudar a que otros vean el sentido de su vida en Jesús".
Una fe así, ¿de dónde la podemos sacar? Sólo la podemos sacar de la oración.
Yo les invito a todos, pero especialmente a los que son padres de familia entre ustedes: oren mucho por la fe de sus hijos. Cuando tengo la oportunidad de servir con la confesión a irlandeses, oigo mucho con angustia que ellos todavía creen en Dios, pero ya sus hijos nada. Y eso duele.
Eso duele, porque el que cree en Jesús, sabe que tiene un tesoro muy grande. Y es triste ver que los hijos ya no poseen ese tesoro, así tengan carro, vacaciones, sexo todo el que quieran, droga toda la que quieran, hacer y rehacer las leyes como quieran. ¡Es muy triste ver lo que ellos pierden!
Que éste sea un llamado para orar, un llamado para hacerlo de manera que descubramos todos la belleza, la hermosura, la delicia de la fe, y también el reto de la fe.
Que podamos transmitir esa fe a otros.
Amén.