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Hemos hecho en otra oportunidad el elogio de David, como aquel hombre sensible para la unción de Dios, aquel hombre que tiene el sentido de Dios y de lo que significa amarle, confiar en Él, descubrir que todos nuestros pecados son en realidad pecados contra Él.
 
Hemos hecho en otra oportunidad el elogio de David, como aquel hombre sensible para la unción de Dios, aquel hombre que tiene el sentido de Dios y de lo que significa amarle, confiar en Él, descubrir que todos nuestros pecados son en realidad pecados contra Él.
  
Esto no significa, desde luego, que David sea perfectoe irreprochable. La santidad sólo será posible con la gracia contínua, permanenete del Espíritu Santo. Y también, en el caso de David, debemos recordar aquellas palabras del evangelio de Juan: "No había sido dado todavía el espíritu,porque Cristo       "
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Esto no significa, desde luego, que David sea perfectoe irreprochable. La santidad sólo será posible con la gracia contínua, permanenete del Espíritu Santo. Y también, en el caso de David, debemos recordar aquellas palabras del evangelio de Juan: "No había sido dado todavía el Espíritu, porque Cristo no había resucitado".
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Y por eso el episodio de hoy, el famoso episodio del censo, nos muestra a un país distinto. A uno le puede parecer extraño que un censo sea pecado, de acuerdo con eso tendríamos otra razón más para condenar nuestros gobiernos, pero al mismo tiempo tendríamos que condenar a todos los Departamentos de Planeación departamental o nacional.
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El problema del censo no es el contar gente, el problema del censo es el pretender apoyarse en las propias fuerzas, y también el pretender justificar las victorias a partir de la propia habilidad militar, o de la reunión de fuerzas humanas.
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En últimas el problema del censo es pretender reducir la obra de Dios, la obra de la salvación de Dios a causas enteramente mundanas. Y esto significa quitarle la gloria a Dios para erigirnos nosotros como autores de nuestra propia salvación.
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Como desde luego esta no es la intención necesariamente en todos los censos, no hay que sacar de la lectura que hemos escuchado del segundo libro de Samuel, no hay que sacar la conclusión de que todo censo es pecado; ese sería un fundamentalismo craso.
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Pero lo que aquí se acusa sí sigue siendo pecado, y sí sigue cometiéndose, podríamos decir que personalmente, comunitariamente, internacionalmente.
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Es decir, esa prtensión de quitarle la gloria a Dios y pretender que podemos reponder de nuestra vida y podemos darle la gloria a nuestra vida, presentándonos como única causa de nustra propia salvación.
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Quitarle la gloria a Dios y dársela a la creatura, pretender explicar las obras de Dios sólo por causas humanas. Ese es el pecado de David, Y por eso el castigo de Dios, o los castigos que Dios le pone a escoger a David, en un pasaje bastante irónico, es como si Dios le dijera: "ya que usted es el que manda, entonces escoja de qué manera quiere que se le castigue".

Revisión del 16:49 18 ene 2010

Fecha: 19960131

Título:

Original en audio: 10 min. 36 seg.


Las lecturas que nos ofrece nuestra madre la Iglesia en este día parecen muy disímiles, pero en el fondo tienen una relación que quisiera, con la ayuda de Dios, exponer.

Hemos hecho en otra oportunidad el elogio de David, como aquel hombre sensible para la unción de Dios, aquel hombre que tiene el sentido de Dios y de lo que significa amarle, confiar en Él, descubrir que todos nuestros pecados son en realidad pecados contra Él.

Esto no significa, desde luego, que David sea perfectoe irreprochable. La santidad sólo será posible con la gracia contínua, permanenete del Espíritu Santo. Y también, en el caso de David, debemos recordar aquellas palabras del evangelio de Juan: "No había sido dado todavía el Espíritu, porque Cristo no había resucitado".

Y por eso el episodio de hoy, el famoso episodio del censo, nos muestra a un país distinto. A uno le puede parecer extraño que un censo sea pecado, de acuerdo con eso tendríamos otra razón más para condenar nuestros gobiernos, pero al mismo tiempo tendríamos que condenar a todos los Departamentos de Planeación departamental o nacional.

El problema del censo no es el contar gente, el problema del censo es el pretender apoyarse en las propias fuerzas, y también el pretender justificar las victorias a partir de la propia habilidad militar, o de la reunión de fuerzas humanas.

En últimas el problema del censo es pretender reducir la obra de Dios, la obra de la salvación de Dios a causas enteramente mundanas. Y esto significa quitarle la gloria a Dios para erigirnos nosotros como autores de nuestra propia salvación.

Como desde luego esta no es la intención necesariamente en todos los censos, no hay que sacar de la lectura que hemos escuchado del segundo libro de Samuel, no hay que sacar la conclusión de que todo censo es pecado; ese sería un fundamentalismo craso.

Pero lo que aquí se acusa sí sigue siendo pecado, y sí sigue cometiéndose, podríamos decir que personalmente, comunitariamente, internacionalmente.

Es decir, esa prtensión de quitarle la gloria a Dios y pretender que podemos reponder de nuestra vida y podemos darle la gloria a nuestra vida, presentándonos como única causa de nustra propia salvación.

Quitarle la gloria a Dios y dársela a la creatura, pretender explicar las obras de Dios sólo por causas humanas. Ese es el pecado de David, Y por eso el castigo de Dios, o los castigos que Dios le pone a escoger a David, en un pasaje bastante irónico, es como si Dios le dijera: "ya que usted es el que manda, entonces escoja de qué manera quiere que se le castigue".