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| + | Ese corto dialogo que se da entre Jesús y estos discípulos está lleno de significado para nosotros, la pregunta de Jesús y la respuesta de ellos que es otra pregunta. | ||
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| + | Cuantas cosas profundas y hermosas se pueden decir sobre ese diálogo. Es que esa pregunta de Jesús es como para hacerla muchas veces en la vida “Jesús al ver que lo seguían les pregunta ¿que buscáis?” (San Juan 1, 37-38) Esa es gran pregunta, es una tremenda pregunta y con esa sola pregunta se pueden hacer muchas meditaciones, tal vez retiros enteros. | ||
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| + | Vas detrás de Jesús, que buscas, que buscas que no te hayan dado, que buscas que no te puedan dar, que buscas que no hayas encontrado, o también, ¿Por qué lo buscas en Jesús? la pregunta se vuelve más aguda a medida que vamos mirando el desenlace del cordero de Dios. | ||
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| + | Aquí Jesús aparece como un profeta, es el Cordero de Dios, pero el desenlace de este profeta es trágico, tu ves como tiene que padecer soledad, necesidad, traición, dolor, abandono, muerte ¿Eso lo buscabas? ¿Estaba dentro de tus expectativas eso? ¿Qué buscas? o de pronto te puede pasar lo que le sucedió a tantos discípulos que tuvo Jesús y que triste es utilizar ese verbo en pasado, discípulos que tuvo, cuando vieron que la cosa se complicaba dejaron de buscar. | ||
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| + | No estaba dentro de sus expectativas, no estaba entre de sus deseos, que buscas significa ¿Qué quieres? ¿Qué deseas? ¿Qué necesitas que no has encontrado? es una pregunta tremendamente profunda ¿Qué buscas? | ||
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| + | Estos discípulos eran primero discípulos de Juan, la frase que los envía hacia Jesús es la frase que ya habíamos escuchado en el evangelio de ayer “Este es el Cordero de Dios” ayer escuchábamos esa frase en una versión mas completa “este es el Cordero que quita el pecados del mundo” (San Juan 1, 29) hoy Juan les repite “este es el Cordero de Dios” (San Juan 1,35) y ellos se van detrás es el Cordero que quita el pecado, o sea que hay una respuesta implícita, si ese es el Cordero que quita el pecado y van detrás de El, quieren que les quite el pecado, eso no lo podía dar Juan eso solo lo podía dar Jesús. | ||
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| + | Entonces tenemos una primera respuesta ¿Qué buscas? Busco que me quites el pecado, Tu eres el que quita el pecado, es tu especialidad, es tu oficio, sabes hacerlo, quieres hacerlo y puedes hacerlo, hazlo conmigo, hubieran podido responder eso ¿Qué buscas? Que me quites el pecado. | ||
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| + | La respuesta de ellos sin embargo fue otra pregunta y con esa otra pregunta se puede organizar otro retiro, “Maestro donde vives” buscaban a donde vivía Jesús, mucha gente se imagina que cuando Jesús salió de la casa allá de Nazaret empezó a andar como un itinerante, eso no es cierto, Jesús tuvo por lo menos dos casas antes de convertirse, ya en el ocaso de su vida, en un itinerante. | ||
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| + | Probablemente aquí estamos ante la primera casa, esto sucedía en Betania al otro lado del Jordán allá donde Juan estaba bautizando, nos dijo el evangelista Juan. Entonces, parece que al otro lado del Jordán cerca de Betania donde Juan estaba bautizando ahí Jesús tuvo un lugar, ¿Cómo sería eso, como viviría, con quien viviría? eso no sabemos; pero ahí tuvo un lugar de residencia y después se estableció en algún lugar en Cafarnaúm, es decir, que Jesús tuvo algunos lugares de viviendo. | ||
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| + | Cuando la predicación de Cafarnaúm no dio los resultados que Jesús esperaba, entonces Jesús dejó esa que había sido como su base de operaciones, porque El se asentó ahí; pero iba a los poblados de Galilea, cuando ya eso no dio el fruto que El quería entonces el leyó los signos de los tiempos y se fue a Jerusalén y en Jerusalén predicó, padeció y murió, ese fue el ministerio de Jesús. | ||
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| + | Bueno pero esos son los hechos, ahora volvamos a la pregunta y a su carga existencial “donde vives” de cuantas maneras nos podría responder hoy Jesús esta pregunta, por ejemplo podría decir “vivo en el Sagrario, ahí estoy”. | ||
| + | Que tal que nosotros tuviéramos esa fuerza, esa intención, esa búsqueda que manifiestan estos discípulos, “¿Dónde vives? Vivo en el Sagrario” - pues entonces me voy a donde Tu vives-. | ||
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| + | Otra respuesta, ¿Dónde vives? a la derecha del Padre, vivo en el cielo, entonces me voy al cielo; otra respuesta, ¿Dónde vives? “cada vez que lo hicisteis a uno de mis humildes hermanos a mi me lo hicisteis” entonces vivo en los humildes hermanos, entonces me voy allá. | ||
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| + | Otra respuesta ¿Dónde vives? Jesús disputando con los judíos dice “vosotros escrutáis las Escrituras ellas hablan de mi”; “¿Dónde vives? “ahí en la Palabra” entonces me voy a la Palabra. Otra respuesta ¿Dónde vives? “He aquí que estoy a la puerta y llamo si alguno me abre entraré y cenaré con el y el conmigo” Entonces vive en mi corazón. | ||
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| + | Entonces irme a donde Jesús es mudarme a una vida interior, una vida profunda, una vida con El, y fíjate que cada una de esas respuestas se convierte como en un manantial de vida espiritual. “¿En donde vives?” yo vivo en la predicación de la Iglesia, porque les dijo a los Apóstoles “el que a vosotros escucha a mi me escucha” y le dijo a los Apóstoles “a quienes perdonéis los pecados les quedarán perdonados” entonces me voy a eso, a vivir en comunión con la Iglesia, a escuchar siempre la palabra de mis pastores. | ||
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| + | Mire cuantas cosas salen de ahí, vivo en el cielo, vivo en la Hostia consagrada, vivo en la Palabra, vivo en los pobres, vivo en tu corazón, vivo en la palabra y en la enseñanza de mis apóstoles y de mis pastores. | ||
| + | Los discípulos le preguntan “¿Dónde vives?” el diálogo sigue y Jesús dice esa frase que también es tan significativa, “venid y lo veréis” Jesús no los envió a un lugar, los acompañó a una experiencia, no les dijo en la calle tal, con carrera tal, ni detrás de esa mata, ni pasando ese arrollo. | ||
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| + | ¿Dónde vive Jesús? No es algo que nosotros sepamos por señas sino por señales por signos de su presencia, no los envió a un sitio los condujo a una experiencia. Saber donde vive Jesús es compartir la vida con Jesús, fueron, vieron donde vivía y se quedaron con El aquel día, nos dice el evangelio, ahí siente uno como una alegría ¿Qué sería compartir ese día? Jesús todavía no era una superestrella lo conocían poquitos, no estaba sepultado debajo de multitudes estaba cerca y establece con ellos un dialogo, un coloquio. | ||
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| + | ¿Qué hicieron ese día? Conversaron, rezaron, cenaron, también es un motivo de reflexión para nosotros, conversar con Jesús, orar con Jesús, cenar con Jesús, ese fue el día que ellos vivieron y después de eso a traerle mas gente a Jesús. | ||
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| + | Andrés va donde su hermano Simón y le dice: “encontramos al Mesías” eso tenía que sonar como una explosión de gozo, eso es lo que estaban esperando desde siempre, siglos y siglos, ¿Cómo sería la alegría de Andrés? ¿Cómo sería la fuerza, el gozo, la energía que irradiaban sus palabras? “hemos encontrado al Mesías, sabemos donde vive, hemos pasado un día con El” Y le llevó a Jesús para que muchos mas puedan compartir días con Jesús, esa es la dinámica del apostolado; estar con Jesús y traerle mas gente a Jesús para que muchos mas puedan estar con El, hablar con El, orar con El y cenar con El. | ||
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| + | Este es el lema del evangelizador, este es el evangelio resumido, esto es lo que decimos en últimas en todas nuestras predicaciones, esto es lo que dicen todos nuestros actos, todas la obras de misericordia están cantando esto. | ||
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| + | “Mi hermanita usted por que atiende a esos ancianitos enfermitos cansones como ellos solos, mañosos” “porque he encontrado al Mesías” ¿Y usted por qué se entra a ese monasterio? Porque encontré al Mesías ¿Y usted por qué hace ese voto? Porque encontré al Mesías, ¿Y usted por qué pasa toda una vida escribiendo teología? Porque encontré al Mesías ¿Y usted por qué se deja matar tan cruelmente? Porque encontré al Mesías. | ||
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| + | Toda la Iglesia con todo lo que hace es solamente esta frase “Hemos encontrado al Mesías” Por eso rezamos, por eso cantamos, por eso nos arrepentimos y predicamos arrepentimiento, por eso alabamos y enseñamos a alabar, por eso atendemos a los pequeños, a los pobres, por eso soportamos dificultades, por eso resistimos al demonio, por eso buscamos a los que no nos quieren y tenemos paciencia con los que no nos aman, la única explicación, el único amor de la Iglesia es “Hemos encontrado al Mesías” “Hemos vivido con Él”. | ||
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| + | Cuanto sentirían estos Apóstoles, cuanto sentiría ese Andrés de poder ver colmada su esperanza, lo que estaba aguardando, lo que quería por fin lo ve. Si nosotros queremos tener una alegría semejante tenemos que tener un deseo semejante, solo si tenemos un hambre semejante el pan del cielo nos va a saber a cielo, para que el pan del cielo sepa a cielo hay que tener hambre de cielo y eso era lo que tenían estos, porque eran discípulos del Bautista y el Bautista, con esa predicación de fuego había cauterizado, había quemado esos corazones, los había purificado, los había templado, los había abierto a un mensaje mayor, a una esperanza mas grande. | ||
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| + | Ya estaban listos, tenían un hambre increíble, tenían una sed increíble, anhelaban con todas sus fuerzas al Señor y un día, el que les había dado el hambre, Juan Bautista les presenta el alimento, “bueno, este es” y estos se van y prueban ese pan y se alegran en ese diálogo, se gozan en esa compañía y luego salen a anunciarlo, que escena tan hermosa. | ||
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| + | Como nosotros los dominicos amamos a Juan Bautista desde nuestra misma fundación, hay que quedarse un momento, hay que volver por un instante la mirada a este Juan, señalando al Cordero, Juan se quedaba sin discípulos, eso se llama amor, lo único que había hecho Juan en la vida era discípulos y eso es lo que le entrega a Jesús. | ||
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| + | A mi me impresiona por donde lo miro, me impresiona la santidad del Bautista, sin familia, sin riquezas, sin fama, una vida de soledad, de penitencia, parece que no hubiera escogido para si mismo sino el dolor, la tribulación, el fuego. Su único gozo Jesús y es tanto el amor que le tiene a Jesús que le da lo único que ha hecho en la vida, eso es muy grande. | ||
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| + | Y en otra parte dice Juan Bautista cuando le comentan, “mira, el que tu dijiste está bautizando y ya bautiza mas gente que tu” y dice Juan “mejor que El crezca y que yo disminuya” realmente hay gente santa y este es uno de esos, hay gente muy grande. | ||
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| + | Entonces uno se hace la pregunta “bueno ¿Y Juan por qué lo señaló y por qué no se acercó? Porque si ese es el Cordero ¿Por qué Juan no fue allá donde Jesús? ¿Por qué no fue uno de los Apóstoles? hubiera podido ser, claro que nunca tendremos respuestas definitivas y absolutamente ciertas en estos temas, pero hay una explicación muy linda, Juan lo señaló, pero no fue para poder seguir señalando, para que todos los que el tenía que entregarle a Jesús le llegaran, para completar su propia misión. | ||
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| + | El entendió que era el precursor, no se echó encima una misión que no le habían dado, fue fiel a lo suyo, sabiendo que adentro con Jesús estaba la fiesta, prefirió quedarse de portero para que nadie se quedara por fuera. | ||
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| + | Juan siguió señalando y Juan sigue señalando y la labor de Juan tiene que seguir viva en la Iglesia, de algún modo hay que seguir haciendo esta obra. | ||
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| + | Ustedes dirán que es orgullo dominicano, pero es que figúrese que nuestro querido Humberto Román, que es el quinto maestro de la Orden, dice algo parecido a nosotros, dice que los que se van a los monasterios como los cartujos, como los monjes ya entraron, por así decirlo, ya se quedaron con el, el fraile predicador no entra todavía, es decir, sí entra en cuanto que sí participa de la amistad con Jesús, pero no entra porque como Juan tiene que seguir invitando, tiene que seguir a la puerta, no se queda solamente con el banquete, con la fiesta, sabe que hay muchos que todavía tienen que ser llamados y entonces escoge ir donde ellos, escoge permanecer como Juan en el borde para que entren todos los que pueden entrar, todos los que están llamados a entrar. | ||
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| + | ¿Qué le pedimos a Dios con un evangelio de estos, un evangelio que da para varios retiros? Bueno pues repasemos, como lo primero fue hablar de la pregunta “¿Qué buscáis?” pidámosle al Señor que purifique nuestras intenciones, que limpie nuestro corazón, que lo busquemos a El sin huir de nada y sin pretender nada mas, buscarlo a El. | ||
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| + | Como lo segundo fue la pregunta “¿Dónde vives?” pidámosle al Señor de los lugares y de las personas donde El vive, que nos de amor por sus pobres, por el cielo, por la Palabra, por la vida interior, por nuestros pastores. Como lo tercero fue “venid y lo veréis” pidámosle a Jesús que con la misma compasión, paciencia y ternura que gastó ese día con esos señores, que así nos gaste días a nosotros, que nosotros también tengamos esas experiencias y que tengamos ojos, oídos hambre y sed para disfrutarlo, para vivirlo. | ||
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| + | Como lo cuarto fue el gran mensaje “Hemos encontrado al Mesías” pidamos al Señor que la alegría nunca se apague, que nunca nadie nos encuentre tristes, o corrijo, que nosotros seamos como Santo Domingo, cuando lo encontraban triste era porque había sabido de un pecado o de alguna desgracia de alguien, que esas sean nuestras únicas tristezas, que todo lo demás sea esta alegría: “Hemos encontrado al Mesías” para ser siempre evangelizadores; y como lo quinto y último fue el mensaje de Juan, pidámosle al Señor que haga de nuestra vida un inmenso mensaje de amor que conduzca a todos hacia el Cordero, así muchas veces nos quedemos un poco solos y así nos toque soportar el frio de la puerta y aplazar la hora del banquete. | ||
Revisión del 08:21 2 ene 2010
Fecha: 20030104
Título:
Original en audio: 26 min. 35 seg.
En transcripcion
Ese corto dialogo que se da entre Jesús y estos discípulos está lleno de significado para nosotros, la pregunta de Jesús y la respuesta de ellos que es otra pregunta.
Cuantas cosas profundas y hermosas se pueden decir sobre ese diálogo. Es que esa pregunta de Jesús es como para hacerla muchas veces en la vida “Jesús al ver que lo seguían les pregunta ¿que buscáis?” (San Juan 1, 37-38) Esa es gran pregunta, es una tremenda pregunta y con esa sola pregunta se pueden hacer muchas meditaciones, tal vez retiros enteros.
Vas detrás de Jesús, que buscas, que buscas que no te hayan dado, que buscas que no te puedan dar, que buscas que no hayas encontrado, o también, ¿Por qué lo buscas en Jesús? la pregunta se vuelve más aguda a medida que vamos mirando el desenlace del cordero de Dios.
Aquí Jesús aparece como un profeta, es el Cordero de Dios, pero el desenlace de este profeta es trágico, tu ves como tiene que padecer soledad, necesidad, traición, dolor, abandono, muerte ¿Eso lo buscabas? ¿Estaba dentro de tus expectativas eso? ¿Qué buscas? o de pronto te puede pasar lo que le sucedió a tantos discípulos que tuvo Jesús y que triste es utilizar ese verbo en pasado, discípulos que tuvo, cuando vieron que la cosa se complicaba dejaron de buscar.
No estaba dentro de sus expectativas, no estaba entre de sus deseos, que buscas significa ¿Qué quieres? ¿Qué deseas? ¿Qué necesitas que no has encontrado? es una pregunta tremendamente profunda ¿Qué buscas?
Estos discípulos eran primero discípulos de Juan, la frase que los envía hacia Jesús es la frase que ya habíamos escuchado en el evangelio de ayer “Este es el Cordero de Dios” ayer escuchábamos esa frase en una versión mas completa “este es el Cordero que quita el pecados del mundo” (San Juan 1, 29) hoy Juan les repite “este es el Cordero de Dios” (San Juan 1,35) y ellos se van detrás es el Cordero que quita el pecado, o sea que hay una respuesta implícita, si ese es el Cordero que quita el pecado y van detrás de El, quieren que les quite el pecado, eso no lo podía dar Juan eso solo lo podía dar Jesús.
Entonces tenemos una primera respuesta ¿Qué buscas? Busco que me quites el pecado, Tu eres el que quita el pecado, es tu especialidad, es tu oficio, sabes hacerlo, quieres hacerlo y puedes hacerlo, hazlo conmigo, hubieran podido responder eso ¿Qué buscas? Que me quites el pecado.
La respuesta de ellos sin embargo fue otra pregunta y con esa otra pregunta se puede organizar otro retiro, “Maestro donde vives” buscaban a donde vivía Jesús, mucha gente se imagina que cuando Jesús salió de la casa allá de Nazaret empezó a andar como un itinerante, eso no es cierto, Jesús tuvo por lo menos dos casas antes de convertirse, ya en el ocaso de su vida, en un itinerante.
Probablemente aquí estamos ante la primera casa, esto sucedía en Betania al otro lado del Jordán allá donde Juan estaba bautizando, nos dijo el evangelista Juan. Entonces, parece que al otro lado del Jordán cerca de Betania donde Juan estaba bautizando ahí Jesús tuvo un lugar, ¿Cómo sería eso, como viviría, con quien viviría? eso no sabemos; pero ahí tuvo un lugar de residencia y después se estableció en algún lugar en Cafarnaúm, es decir, que Jesús tuvo algunos lugares de viviendo.
Cuando la predicación de Cafarnaúm no dio los resultados que Jesús esperaba, entonces Jesús dejó esa que había sido como su base de operaciones, porque El se asentó ahí; pero iba a los poblados de Galilea, cuando ya eso no dio el fruto que El quería entonces el leyó los signos de los tiempos y se fue a Jerusalén y en Jerusalén predicó, padeció y murió, ese fue el ministerio de Jesús.
Bueno pero esos son los hechos, ahora volvamos a la pregunta y a su carga existencial “donde vives” de cuantas maneras nos podría responder hoy Jesús esta pregunta, por ejemplo podría decir “vivo en el Sagrario, ahí estoy”. Que tal que nosotros tuviéramos esa fuerza, esa intención, esa búsqueda que manifiestan estos discípulos, “¿Dónde vives? Vivo en el Sagrario” - pues entonces me voy a donde Tu vives-.
Otra respuesta, ¿Dónde vives? a la derecha del Padre, vivo en el cielo, entonces me voy al cielo; otra respuesta, ¿Dónde vives? “cada vez que lo hicisteis a uno de mis humildes hermanos a mi me lo hicisteis” entonces vivo en los humildes hermanos, entonces me voy allá.
Otra respuesta ¿Dónde vives? Jesús disputando con los judíos dice “vosotros escrutáis las Escrituras ellas hablan de mi”; “¿Dónde vives? “ahí en la Palabra” entonces me voy a la Palabra. Otra respuesta ¿Dónde vives? “He aquí que estoy a la puerta y llamo si alguno me abre entraré y cenaré con el y el conmigo” Entonces vive en mi corazón.
Entonces irme a donde Jesús es mudarme a una vida interior, una vida profunda, una vida con El, y fíjate que cada una de esas respuestas se convierte como en un manantial de vida espiritual. “¿En donde vives?” yo vivo en la predicación de la Iglesia, porque les dijo a los Apóstoles “el que a vosotros escucha a mi me escucha” y le dijo a los Apóstoles “a quienes perdonéis los pecados les quedarán perdonados” entonces me voy a eso, a vivir en comunión con la Iglesia, a escuchar siempre la palabra de mis pastores.
Mire cuantas cosas salen de ahí, vivo en el cielo, vivo en la Hostia consagrada, vivo en la Palabra, vivo en los pobres, vivo en tu corazón, vivo en la palabra y en la enseñanza de mis apóstoles y de mis pastores. Los discípulos le preguntan “¿Dónde vives?” el diálogo sigue y Jesús dice esa frase que también es tan significativa, “venid y lo veréis” Jesús no los envió a un lugar, los acompañó a una experiencia, no les dijo en la calle tal, con carrera tal, ni detrás de esa mata, ni pasando ese arrollo.
¿Dónde vive Jesús? No es algo que nosotros sepamos por señas sino por señales por signos de su presencia, no los envió a un sitio los condujo a una experiencia. Saber donde vive Jesús es compartir la vida con Jesús, fueron, vieron donde vivía y se quedaron con El aquel día, nos dice el evangelio, ahí siente uno como una alegría ¿Qué sería compartir ese día? Jesús todavía no era una superestrella lo conocían poquitos, no estaba sepultado debajo de multitudes estaba cerca y establece con ellos un dialogo, un coloquio.
¿Qué hicieron ese día? Conversaron, rezaron, cenaron, también es un motivo de reflexión para nosotros, conversar con Jesús, orar con Jesús, cenar con Jesús, ese fue el día que ellos vivieron y después de eso a traerle mas gente a Jesús.
Andrés va donde su hermano Simón y le dice: “encontramos al Mesías” eso tenía que sonar como una explosión de gozo, eso es lo que estaban esperando desde siempre, siglos y siglos, ¿Cómo sería la alegría de Andrés? ¿Cómo sería la fuerza, el gozo, la energía que irradiaban sus palabras? “hemos encontrado al Mesías, sabemos donde vive, hemos pasado un día con El” Y le llevó a Jesús para que muchos mas puedan compartir días con Jesús, esa es la dinámica del apostolado; estar con Jesús y traerle mas gente a Jesús para que muchos mas puedan estar con El, hablar con El, orar con El y cenar con El.
Este es el lema del evangelizador, este es el evangelio resumido, esto es lo que decimos en últimas en todas nuestras predicaciones, esto es lo que dicen todos nuestros actos, todas la obras de misericordia están cantando esto.
“Mi hermanita usted por que atiende a esos ancianitos enfermitos cansones como ellos solos, mañosos” “porque he encontrado al Mesías” ¿Y usted por qué se entra a ese monasterio? Porque encontré al Mesías ¿Y usted por qué hace ese voto? Porque encontré al Mesías, ¿Y usted por qué pasa toda una vida escribiendo teología? Porque encontré al Mesías ¿Y usted por qué se deja matar tan cruelmente? Porque encontré al Mesías.
Toda la Iglesia con todo lo que hace es solamente esta frase “Hemos encontrado al Mesías” Por eso rezamos, por eso cantamos, por eso nos arrepentimos y predicamos arrepentimiento, por eso alabamos y enseñamos a alabar, por eso atendemos a los pequeños, a los pobres, por eso soportamos dificultades, por eso resistimos al demonio, por eso buscamos a los que no nos quieren y tenemos paciencia con los que no nos aman, la única explicación, el único amor de la Iglesia es “Hemos encontrado al Mesías” “Hemos vivido con Él”.
Cuanto sentirían estos Apóstoles, cuanto sentiría ese Andrés de poder ver colmada su esperanza, lo que estaba aguardando, lo que quería por fin lo ve. Si nosotros queremos tener una alegría semejante tenemos que tener un deseo semejante, solo si tenemos un hambre semejante el pan del cielo nos va a saber a cielo, para que el pan del cielo sepa a cielo hay que tener hambre de cielo y eso era lo que tenían estos, porque eran discípulos del Bautista y el Bautista, con esa predicación de fuego había cauterizado, había quemado esos corazones, los había purificado, los había templado, los había abierto a un mensaje mayor, a una esperanza mas grande.
Ya estaban listos, tenían un hambre increíble, tenían una sed increíble, anhelaban con todas sus fuerzas al Señor y un día, el que les había dado el hambre, Juan Bautista les presenta el alimento, “bueno, este es” y estos se van y prueban ese pan y se alegran en ese diálogo, se gozan en esa compañía y luego salen a anunciarlo, que escena tan hermosa.
Como nosotros los dominicos amamos a Juan Bautista desde nuestra misma fundación, hay que quedarse un momento, hay que volver por un instante la mirada a este Juan, señalando al Cordero, Juan se quedaba sin discípulos, eso se llama amor, lo único que había hecho Juan en la vida era discípulos y eso es lo que le entrega a Jesús.
A mi me impresiona por donde lo miro, me impresiona la santidad del Bautista, sin familia, sin riquezas, sin fama, una vida de soledad, de penitencia, parece que no hubiera escogido para si mismo sino el dolor, la tribulación, el fuego. Su único gozo Jesús y es tanto el amor que le tiene a Jesús que le da lo único que ha hecho en la vida, eso es muy grande.
Y en otra parte dice Juan Bautista cuando le comentan, “mira, el que tu dijiste está bautizando y ya bautiza mas gente que tu” y dice Juan “mejor que El crezca y que yo disminuya” realmente hay gente santa y este es uno de esos, hay gente muy grande.
Entonces uno se hace la pregunta “bueno ¿Y Juan por qué lo señaló y por qué no se acercó? Porque si ese es el Cordero ¿Por qué Juan no fue allá donde Jesús? ¿Por qué no fue uno de los Apóstoles? hubiera podido ser, claro que nunca tendremos respuestas definitivas y absolutamente ciertas en estos temas, pero hay una explicación muy linda, Juan lo señaló, pero no fue para poder seguir señalando, para que todos los que el tenía que entregarle a Jesús le llegaran, para completar su propia misión.
El entendió que era el precursor, no se echó encima una misión que no le habían dado, fue fiel a lo suyo, sabiendo que adentro con Jesús estaba la fiesta, prefirió quedarse de portero para que nadie se quedara por fuera.
Juan siguió señalando y Juan sigue señalando y la labor de Juan tiene que seguir viva en la Iglesia, de algún modo hay que seguir haciendo esta obra.
Ustedes dirán que es orgullo dominicano, pero es que figúrese que nuestro querido Humberto Román, que es el quinto maestro de la Orden, dice algo parecido a nosotros, dice que los que se van a los monasterios como los cartujos, como los monjes ya entraron, por así decirlo, ya se quedaron con el, el fraile predicador no entra todavía, es decir, sí entra en cuanto que sí participa de la amistad con Jesús, pero no entra porque como Juan tiene que seguir invitando, tiene que seguir a la puerta, no se queda solamente con el banquete, con la fiesta, sabe que hay muchos que todavía tienen que ser llamados y entonces escoge ir donde ellos, escoge permanecer como Juan en el borde para que entren todos los que pueden entrar, todos los que están llamados a entrar.
¿Qué le pedimos a Dios con un evangelio de estos, un evangelio que da para varios retiros? Bueno pues repasemos, como lo primero fue hablar de la pregunta “¿Qué buscáis?” pidámosle al Señor que purifique nuestras intenciones, que limpie nuestro corazón, que lo busquemos a El sin huir de nada y sin pretender nada mas, buscarlo a El.
Como lo segundo fue la pregunta “¿Dónde vives?” pidámosle al Señor de los lugares y de las personas donde El vive, que nos de amor por sus pobres, por el cielo, por la Palabra, por la vida interior, por nuestros pastores. Como lo tercero fue “venid y lo veréis” pidámosle a Jesús que con la misma compasión, paciencia y ternura que gastó ese día con esos señores, que así nos gaste días a nosotros, que nosotros también tengamos esas experiencias y que tengamos ojos, oídos hambre y sed para disfrutarlo, para vivirlo.
Como lo cuarto fue el gran mensaje “Hemos encontrado al Mesías” pidamos al Señor que la alegría nunca se apague, que nunca nadie nos encuentre tristes, o corrijo, que nosotros seamos como Santo Domingo, cuando lo encontraban triste era porque había sabido de un pecado o de alguna desgracia de alguien, que esas sean nuestras únicas tristezas, que todo lo demás sea esta alegría: “Hemos encontrado al Mesías” para ser siempre evangelizadores; y como lo quinto y último fue el mensaje de Juan, pidámosle al Señor que haga de nuestra vida un inmenso mensaje de amor que conduzca a todos hacia el Cordero, así muchas veces nos quedemos un poco solos y así nos toque soportar el frio de la puerta y aplazar la hora del banquete.