Diferencia entre revisiones de «Navm002a»

De Wiki de FrayNelson
Saltar a: navegación, buscar
Línea 4: Línea 4:
  
 
'''Original en audio: 12 min. 52 seg.'''
 
'''Original en audio: 12 min. 52 seg.'''
 +
 +
 +
Queridos Hermanos:
 +
 +
La Iglesia me encomienda en este momento un ministero que es más propio de Ángeles que de hombres.Se pide al diácono o al sacerdote, según corresponda, que haga la lectura del evangelio, en primer lugar, se pide al sacerdote que evangelice, que tenga en su boca una nueva noticia.
 +
 +
Y así debe cada sacerdote celebrar la Eucartistía, de modo que sus palabras impriman una noticia de gracia y de gloria en los corazones de los oyentes.
 +
 +
De acuerdo con lo que nos dice el texto que hemos escuchado, ése es ministerio propio de los Ángeles. Un Ángel anuncia a María el mistero de la Encarnación, un Ángel le anuncia también a José, Ängeles evangelizan a los pastores.
 +
 +
Ministerio de Ángeles es contar esta noticia, la gran noticia, la buena noticia después de tantas noticias malas.
 +
 +
Viene a mi mente el comienzo del texto que nos ofrece San Marcos. Dice allá en el versículo primero de su capítulo primero: "Comienzo del Evangelio de Nuestro S´ñor Jesucristo" [[:Category: Marcos 001_001|San Marcos 1,1]], lo cual, como he dicho en alguna otra ocasión, igual podría traducirse: "Aquí empizan las buenas noticias".
 +
 +
Y si uno mira la Biblia, si uno lee pausada y amorosamente el Antiguo Testamento, y lo lee en oración, no puede sino quedar en vilo su corazón.
 +
 +
Porque todo el Antiguo Testamento queda en punta, ¿qué pasó al fin con lo que Dios prometió a Abraham? Y esa hermosa profecía que nos hizo llorar de gozo, la de Natán a David, ¿qué pasó con eso? ¿Qué hubo de ese cetro que no iba a caer nunca? ¿Qué hubo de ese pueblo escogido? ¿Qué hubo de esos mandamientos sabios de los que nos habla el Deuteronomio?
 +
 +
Y las proimesas del Mar Rojo y del Éxodo, y alimentar al pueblo en el desierto, ¿de qué sirvió?

Revisión del 19:29 15 dic 2009

Fecha: 19961225

Título:

Original en audio: 12 min. 52 seg.


Queridos Hermanos:

La Iglesia me encomienda en este momento un ministero que es más propio de Ángeles que de hombres.Se pide al diácono o al sacerdote, según corresponda, que haga la lectura del evangelio, en primer lugar, se pide al sacerdote que evangelice, que tenga en su boca una nueva noticia.

Y así debe cada sacerdote celebrar la Eucartistía, de modo que sus palabras impriman una noticia de gracia y de gloria en los corazones de los oyentes.

De acuerdo con lo que nos dice el texto que hemos escuchado, ése es ministerio propio de los Ángeles. Un Ángel anuncia a María el mistero de la Encarnación, un Ángel le anuncia también a José, Ängeles evangelizan a los pastores.

Ministerio de Ángeles es contar esta noticia, la gran noticia, la buena noticia después de tantas noticias malas.

Viene a mi mente el comienzo del texto que nos ofrece San Marcos. Dice allá en el versículo primero de su capítulo primero: "Comienzo del Evangelio de Nuestro S´ñor Jesucristo" San Marcos 1,1, lo cual, como he dicho en alguna otra ocasión, igual podría traducirse: "Aquí empizan las buenas noticias".

Y si uno mira la Biblia, si uno lee pausada y amorosamente el Antiguo Testamento, y lo lee en oración, no puede sino quedar en vilo su corazón.

Porque todo el Antiguo Testamento queda en punta, ¿qué pasó al fin con lo que Dios prometió a Abraham? Y esa hermosa profecía que nos hizo llorar de gozo, la de Natán a David, ¿qué pasó con eso? ¿Qué hubo de ese cetro que no iba a caer nunca? ¿Qué hubo de ese pueblo escogido? ¿Qué hubo de esos mandamientos sabios de los que nos habla el Deuteronomio?

Y las proimesas del Mar Rojo y del Éxodo, y alimentar al pueblo en el desierto, ¿de qué sirvió?