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''Lo más maravilloso de ver este plan de Dios en la Sagrada Escritura, es ver cómo se cumple a través de las voluntades humanas. Eso no lo podemos olvidar nunca. Dicho de una manera, de pronto, más cortica, el mal no es un freno para Dios; el mal no detiene el cumplimiento de la voluntad divina.''
 
''Lo más maravilloso de ver este plan de Dios en la Sagrada Escritura, es ver cómo se cumple a través de las voluntades humanas. Eso no lo podemos olvidar nunca. Dicho de una manera, de pronto, más cortica, el mal no es un freno para Dios; el mal no detiene el cumplimiento de la voluntad divina.''
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Pero, por otra parte, nos podemos hacer esta reflexión, cuando ya vemos a Jacob que llega donde José ( ''véase'' Génesis 46 , 29-30 ). Fíjate que José salió del lado de Jacob ( ''véase'' Génesis 37 , 12-14 ), pero luego es Jacob el que llega al lado de José ( ''véase'' Génesis 46, 29-30 ). Es Jacob, el que tiene que dejar la tierra prometida.
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Y aquí, también, hay una enseñanza. ¿Qué fue, entonces, lo que hizo Dios? Dios sacó a Abraham de Caldea, lo llevó a Canaán ( ''véase'' Génesis 12 , 1-4 ); pero luego sacó a Jacob y a sus hijos de Canaán, y los llevó a Egipto ( ''véase'' Génesis 46 , 6-7). Entonces, esa primera estadía en Canaán, ¿qué lugar tenía? ¿Para qué era?
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''Era una anticipación, una degustación. Esto es algo muy profundo. Así obra Dios también en nuestra vida. Dios no nos da las cosas de una vez. Dios, más bien, hace como en los grandes banquetes: da un aperitivo, y luego da el plato fuerte; da la degustación, y luego da la realidad. ¿Para qué sirve la degustación? Para despertar en nosotros el hambre, el deseo.''
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Por eso en los supermercados, nos dan degustaciones: Nos dan lo suficiente para que sintamos el sabor, y nos dan tan poquito que no nos quite el hambre. Porque si la degustación fuera un platado, entonces no sería degustación, sino que estarían dándole almuerzo a la gente. Dan lo suficiente para que uno sienta el sabor, pero dan tan poquito para que uno quede con hambre.
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Así hace Dios. ¿Qué fue lo que hizo Dios llevando a Abraham a Canaán? ¿Qué fue lo que hizo? Darles una degustación, les dio a saborear. Les dio lo suficiente para que apreciaran la dulzura, pero no les dio lo suficiente como para quitarles ya el hambre.
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''Y así nos va a llevar también Dios a nosotros. No pidamos algo distinto. Esto lo hace Dios de muchas maneras. Por ejemplo, Dios nos lleva a experimentar consuelos espirituales dulcísimos. Hay veces que nos sentimos abrazados y amados por Jesús, pero luego como que se fue. Era una degustación. Lo suficiente para que supiéramos el cariño que nos espera, pero no lo suficiente como para que nos estacionemos.''
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Es lo que se llama el "alimento del viajero". A un viajero hay que darle lo suficiente para que siga caminando, pero no tanto que se sienta y diga: "ya llegué". Para mantenernos en camino, Dios nos tiene que mantener dando degustaciones, que son anticipaciones de Cielo.
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''Las anticipaciones de Cielo más significativas, o podemos decir, las que más impactan nuestro corazón, son las que tienen que ver con la Palabra de Dios, con los sacramentos y con el ejercicio de la caridad. Todo ello, desde luego, unido a la oración, que se presupone.''

Revisión del 02:44 27 jun 2007

Fecha: 20030711

Título: Entre consolaciones y desolaciones, Dios nos va educando

Original en audio: 11 min. 51 seg.


Yo he llegado a convencerme del valor tan grande que tiene la Palabra y la realidad de la admiración. Es tan importante en la Sagrada Escritura aprender a admirar los caminos de Dios.

Hemos llegado a un pedacito muy interesante, y es cómo Dios ha venido conduciendo la historia a través de las voluntades humanas, para que los israelitas se establezcan en Egipto. Se trata de una cosa que no era obvia en absoluto.

Repasemos la historia: Cuando Abraham salió de Caldea, Dios le dijo: "Te voy a llevar a una tierra, que yo te mostraré" ( véase Génesis 12 , 1 ), y esa tierra, pues era la tierra de Canaán ( véase Génesis 12 , 4 ). Y Abraham llegó allá, y allá se estableció, y allá, pues nació Isaac ( véase Génesis 21 , 1-3 ), y luego Jacob ( véase Génesis 25 , 26 ).

Es decir, como que ya se había cumplido la promesa que Dios le había hecho a Abraham; como que ya habían llegado, y ya estaba la tierra que se había prometido.

Pero la historia no fue tan sencilla, porque había que salir de esa tierra, ir a Egipto; y es de vuelta de Egipto, cuando Dios hace su gran Alianza con Moisés como instrumento ( véase Éxodo 24 , 8 ; 34 , 10 ). Es decir, Dios va guiando la historia, y esto es lo primero que yo quisiera destacar.

Ahí aparecen muchas voluntades: La gente que traicionó a José ( véase Génesis 37 , 12-36 ), por ejemplo; esa gente estaba obrando con su propia voluntad, que era una voluntad perversa. Y con esa voluntad perversa, pues llevaron a José a Egipto.

Pero, por encima y a través de las voluntades perversas de los hombres, Dios está manifestando su voluntad; o como dice el refrán, "Dios escribe derecho en renglones torcidos".

Los renglones torcidos son nuestras voluntades, que muchas veces son egoístas, son codiciosas, pueden tener resentimiento, pueden tener pereza, pueden tener soberbia. Pero es muy importante que entendamos, que nuestra soberbia, nuestra pereza, o nuestra codicia, no detienen el cumplimiento de la voluntad de Dios.

No porque nosotros seamos mentirosos, va a dejar de ser cierto y va a dejar de ser veraz Dios. No porque nosotros seamos codiciosos, Dios va a dejar de ser generoso. No porque nosotros seamos impuros, va a perder Dios su pureza.

Lo más maravilloso de ver este plan de Dios en la Sagrada Escritura, es ver cómo se cumple a través de las voluntades humanas. Eso no lo podemos olvidar nunca. Dicho de una manera, de pronto, más cortica, el mal no es un freno para Dios; el mal no detiene el cumplimiento de la voluntad divina.

Pero, por otra parte, nos podemos hacer esta reflexión, cuando ya vemos a Jacob que llega donde José ( véase Génesis 46 , 29-30 ). Fíjate que José salió del lado de Jacob ( véase Génesis 37 , 12-14 ), pero luego es Jacob el que llega al lado de José ( véase Génesis 46, 29-30 ). Es Jacob, el que tiene que dejar la tierra prometida.

Y aquí, también, hay una enseñanza. ¿Qué fue, entonces, lo que hizo Dios? Dios sacó a Abraham de Caldea, lo llevó a Canaán ( véase Génesis 12 , 1-4 ); pero luego sacó a Jacob y a sus hijos de Canaán, y los llevó a Egipto ( véase Génesis 46 , 6-7). Entonces, esa primera estadía en Canaán, ¿qué lugar tenía? ¿Para qué era?

Era una anticipación, una degustación. Esto es algo muy profundo. Así obra Dios también en nuestra vida. Dios no nos da las cosas de una vez. Dios, más bien, hace como en los grandes banquetes: da un aperitivo, y luego da el plato fuerte; da la degustación, y luego da la realidad. ¿Para qué sirve la degustación? Para despertar en nosotros el hambre, el deseo.

Por eso en los supermercados, nos dan degustaciones: Nos dan lo suficiente para que sintamos el sabor, y nos dan tan poquito que no nos quite el hambre. Porque si la degustación fuera un platado, entonces no sería degustación, sino que estarían dándole almuerzo a la gente. Dan lo suficiente para que uno sienta el sabor, pero dan tan poquito para que uno quede con hambre.

Así hace Dios. ¿Qué fue lo que hizo Dios llevando a Abraham a Canaán? ¿Qué fue lo que hizo? Darles una degustación, les dio a saborear. Les dio lo suficiente para que apreciaran la dulzura, pero no les dio lo suficiente como para quitarles ya el hambre.

Y así nos va a llevar también Dios a nosotros. No pidamos algo distinto. Esto lo hace Dios de muchas maneras. Por ejemplo, Dios nos lleva a experimentar consuelos espirituales dulcísimos. Hay veces que nos sentimos abrazados y amados por Jesús, pero luego como que se fue. Era una degustación. Lo suficiente para que supiéramos el cariño que nos espera, pero no lo suficiente como para que nos estacionemos.

Es lo que se llama el "alimento del viajero". A un viajero hay que darle lo suficiente para que siga caminando, pero no tanto que se sienta y diga: "ya llegué". Para mantenernos en camino, Dios nos tiene que mantener dando degustaciones, que son anticipaciones de Cielo.

Las anticipaciones de Cielo más significativas, o podemos decir, las que más impactan nuestro corazón, son las que tienen que ver con la Palabra de Dios, con los sacramentos y con el ejercicio de la caridad. Todo ello, desde luego, unido a la oración, que se presupone.