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Título: la vocación de ser verdaderos discípulos de Cristo.
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Digital en Audio: 14 min. 15 seg.
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Esta es la decima semana del tiempo ordinario, y hay un cambio fuerte en las lecturas, la semana pasada escuchábamos una historia edificante, un testimonio de la fe, la oración y la limosna tomado del antiguo testamento del libro de Tobit, y en el evangelio veníamos a San Marcos.
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Ahora han cambiado las lecturas, ha cambiado la perspectiva, durante un tiempo nos volvemos al nuevo testamento, la primera lectura está tomada de la segunda carta de San Pablo a los corintios y el evangelio ya no es el de Marcos sino es el de Mateo; estamos pues en una nueva perspectiva, en cierto modo en un nuevo comienzo, el comienzo de la lectura de Pablo a los corintios y el comienzo de una lectura extensa del Evangelio según San Mateo.
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Hay algo que tienen en común estas lecturas y es el papel de la tribulación o de la dificultad, San Pablo habla de las tribulaciones que habrán de sufrir los cristianos y Jesucristo habla de las persecuciones que van a tener sus discípulos de tal manera están unidas las tribulaciones y las persecuciones a nuestra fe, que algunos santos como por ejemplo Santa Catalina de Siena, cuando no había persecución, cuando no había problema se quejaba, le decía Santa Catalina al Señor: “ ¿qué fue lo que hice mal? ¿Debe ser que me estás desechando como discípula tuya? Porque no veo persecución”
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Esta es la intuición certera que tienen los verdaderos discípulos del Señor, una intuición que tiene sus raíces no en el afán de destruirse ni en un espíritu simplemente conflictivo sino en una conciencia profunda de que el evangelio tiene sus raíces en el cielo y no prende en esta tierra sin convirtiéndola en cielo, y no hay muchos lugares en esta tierra ni muchos corazones que estén dispuestos a su modo terrenal y mundano de vivir; el evangelio  llega sino con dificultad, aunque es una buena noticia se recibe como si fuera una mala noticia, aunque es una medicina se recibe como si fuera una enfermedad, aunque es una riqueza se recibe como si fuera a empobrecer y aunque viene para levantarnos se recibe como si fuera a derribarnos.
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Cuando se predica verdaderamente el evangelio de Jesucristo, necesariamente se predica el Reino de Dios y entonces todos los reinos que están anclados en esta tierra sienten una amenaza para sus intereses por eso acostumbrémonos a que la condición propia del evangelio es el conflicto y la señal dl evangelizador no puede ser otra que la señal de su maestro y de su jefe, es decir la Cruz; no tenemos otra señal, nosotros participamos como por ejemplo ahora de un retiro y tal vez Dios ha hecho cambios en nosotros, sepamos que esos cambios han sucedido en nosotros pero el mundo al que vamos a salir está tal cual lo dejamos o peor.
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Nosotros de pronto e alguna medida hemos cambiado o de pronto el Señor ha hecho una obra en nosotros ero el mundo como tal no ha cambiado, y hay una especie de oposición que se convierte en señal del verdadero evangelio, “de la misma manera percibieron a los profetas anteriores a vosotros”.  Quiero destacar  un pequeño rasgo de este pasaje tan conocido de las bienaventuranzas, Mateo sitúa la escena de las bienaventuranzas en una montaña que le da el nombre a todo ese discurso por eso se habla del sermón de la montaña, pero así como tiene una ubicación en el espacio, en la geografía también tiene un contexto en el tiempo, nos dice Mateo, “al ver Jesús el gentío se sentó, se sentaron los discípulos y Él se puso a hablar enseñándoles” “al ver el gentío” es esa frase que me llama la atención.
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¿Por qué estaba ese gentío rodeando a Cristo? Porque veían la señal especial mente de sanación y de liberación que hacía Jesucristo, la sanación convoca multitudes, la Cruz espanta multitudes, y Cristo convoca las multitudes sanándolas y no tiene miedo de despacharlas mostrándoles la Cruz.  “Al ver el gentío” Cristo predica estas palabras tan difíciles de entender, tan difíciles de asimilar, ¿Qué es esto de llamar felices precisamente a todos los que el mundo consideraría inútiles, problemáticos, desgraciados, por qué Jesús habla de esta manera? Porque ha visto el gentío Jesús en ese sentido hace como el corazón que tiene dos movimientos, nos enseña la fisiología sístole y diástole, congrega la sangre y la expulsa, así también hace Jesucristo congrega multitudes y las expulsa, a veces Cristo es atrayente y a veces es repelente, el que se quede es el discípulo.
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Cristo no siempre es atrayente, a veces es repelente, si cando Cristo nos despacha o parece despacharnos no nos vamos, los que quedamos o los que queden, serán purificados.  Con un movimiento de atracción Cristo nos lleva muy cerca de Él, y con un movimiento fuerte como éste, con un discurso como éste, parece que expulsara a toda esa multitud, parece que la alejara, pero con esa explosión de escándalo lo que hace Cristo es como lavarnos. 
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Yo estoy pensando  por ejemplo en esas fuentes naturales llamadas “GÉISERS”, que hay en los parques naturales por ejemplo de Norte América, cada cierto tiempo sale un chorro de agua caliente a una presión inmensa y bota agua a grandes alturas, así hace Cristo, ese chorro purificador que es el anuncio de su Cruz, que es el anuncio de su eucaristía, que es el anuncio de las renuncias y de ese chorro poderoso, si uno se queda lo lava, lo limpia si no se queda, pues lo expulsa, donde mejor se ve  en el caso del capitulo sexto de San Juan cuando instituye la Eucaristía y dice. “ yo he hecho comer mi carne y he hecho beber mi sangre “ y mucha gente dijo: “hasta allá si no le entendemos a este señor ” y se fueron, por tanto fueron expulsados por el chorro purificador  del amor de Jesucristo, pero los que se quedaron como el apóstol Pedro, quedaron purificados.
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¿A dónde vamos a ir si tienes palabras de vida eterna? Eso es para decir que ser  discípulo de Cristo es estar dispuesto a ser atraído pero también es estar dispuesto a ser purificado, Cristo nos quiere acercar pero cuando nos tenga bien cerquita nos quiere purificar, no nos va a dejar como nos encuentra, Cristo nos quiere como somos pero para que seamos como el nos quiere, no nos quiere como somos para que sigamos siendo lo que somos, sino que nos quiere como somos para que seamos lo que Él quiere que seamos y hay que estar dispuestos a los dos movimientos porque el que se acerca a Jesús porque el atrae mucho, y cuando llega este momento de la predicación de la Cruz se aleja no hizo nada, o mejor dicho lo que hizo fue empeorar su situación porque Cristo dice que cuando sale un demonio si la persona no está firme entonces ese demonio llama otros siete demonios peores y la condición de ese hombre llega a ser peor que al principio, nada más peligroso que ser un pagano es ser un ex cristiano, pero que una sociedad sin evangelizar es una sociedad que le ha dado la espalda al evangelio.
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Nosotros pues como verdaderos discípulos del Señor saquemos dos enseñanzas en este día. Primera, que es necesaria la tribulación y que es la señal propia de nosotros los cristianos por la sencilla razón de que la predicación del reino de Dios se va estrellar con los reinos de esta tierra que son tan grandes como los baldosines en los que uno se apoya para decir que no hay dolor o tan pequeños como los imperios que se difunden por todo el planeta tierra.  Sepamos eso en primer lugar y en segundo lugar sepamos que esa purificación aunque tenga su causa externa en el desorden del mundo, tiene también su lugar en la providencia de Dios como método predilecto de Jesucristo para lograr de nosotros oro puro, para lograr de nosotros hijos de Dios para lograr de nosotros adoradores en espíritu y verdad.
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Puestos en ese movimiento de acercamiento y de purificación, mayor acercamiento y mayor purificación vamos encontrando cada vez más las entrañas, la nuez, la esencia de la revelación que Cristo trae a nuestras vidas.  De acuerdo con los autores espirituales ese proceso no acaba nunca.  Una y otra vez Cristo nos llamará más cerca y ahí vendrá una nueva purificación y luego más cerca una nueva purificación y así sucesivamente abrazándonos y uniéndonos cada vez más al centro de su vida, algunas veces esos momentos de purificación han sido llamados desiertos o han sido llamadas noches, por eso habla San Juan de la Cruz de la “noche de los sentidos, de la noche del espíritu”.
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Son acercamientos progresivos, cuál será la conclusión que sacamos? Que solo se puede entrar en este camino con una resolución absoluta: “váyame bien o váyame mal”, decía una humilde muer que entró de monja de clausura hace como cincuenta años, una monja amiga mía, cuando iba a entrar al convento  estaba como dudosa, asustada, ya sabía la historia de los acercamientos y las purificaciones, sentía duda y de esa duda la salvó Dios con una moción del Espíritu Santo, esta mujer pudo decir: “váyame bien o váyame mal, entro y sigo”, esos son los que sirven para discípulos del Señor, el que dice: “si me va bien me quedo y si me va mal hablamos” ese no sirve, solo sirve el que dice “váyame bien o váyame mal, suceda lo que suceda sigo y se que me van a suceder muchas cosas”
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Como decía una señora muy piadosa y de mucha ración, decía: “y hay que entender que este “paseo de la vida cristiana, tiene muchas paradas y muchas posadas y hay que saber que una de esas paradas  es que uno acaba muerto” hay que saber ese pequeño detalle que dentro del proceso pero el que persevera hasta el final dice Cristo, será purificado y convertido en un verdadero discípulo de Cristo.

Revisión del 23:28 5 oct 2009

Fecha: 19990607 Título: la vocación de ser verdaderos discípulos de Cristo. Digital en Audio: 14 min. 15 seg.

Esta es la decima semana del tiempo ordinario, y hay un cambio fuerte en las lecturas, la semana pasada escuchábamos una historia edificante, un testimonio de la fe, la oración y la limosna tomado del antiguo testamento del libro de Tobit, y en el evangelio veníamos a San Marcos.

Ahora han cambiado las lecturas, ha cambiado la perspectiva, durante un tiempo nos volvemos al nuevo testamento, la primera lectura está tomada de la segunda carta de San Pablo a los corintios y el evangelio ya no es el de Marcos sino es el de Mateo; estamos pues en una nueva perspectiva, en cierto modo en un nuevo comienzo, el comienzo de la lectura de Pablo a los corintios y el comienzo de una lectura extensa del Evangelio según San Mateo.

Hay algo que tienen en común estas lecturas y es el papel de la tribulación o de la dificultad, San Pablo habla de las tribulaciones que habrán de sufrir los cristianos y Jesucristo habla de las persecuciones que van a tener sus discípulos de tal manera están unidas las tribulaciones y las persecuciones a nuestra fe, que algunos santos como por ejemplo Santa Catalina de Siena, cuando no había persecución, cuando no había problema se quejaba, le decía Santa Catalina al Señor: “ ¿qué fue lo que hice mal? ¿Debe ser que me estás desechando como discípula tuya? Porque no veo persecución”

Esta es la intuición certera que tienen los verdaderos discípulos del Señor, una intuición que tiene sus raíces no en el afán de destruirse ni en un espíritu simplemente conflictivo sino en una conciencia profunda de que el evangelio tiene sus raíces en el cielo y no prende en esta tierra sin convirtiéndola en cielo, y no hay muchos lugares en esta tierra ni muchos corazones que estén dispuestos a su modo terrenal y mundano de vivir; el evangelio llega sino con dificultad, aunque es una buena noticia se recibe como si fuera una mala noticia, aunque es una medicina se recibe como si fuera una enfermedad, aunque es una riqueza se recibe como si fuera a empobrecer y aunque viene para levantarnos se recibe como si fuera a derribarnos.

Cuando se predica verdaderamente el evangelio de Jesucristo, necesariamente se predica el Reino de Dios y entonces todos los reinos que están anclados en esta tierra sienten una amenaza para sus intereses por eso acostumbrémonos a que la condición propia del evangelio es el conflicto y la señal dl evangelizador no puede ser otra que la señal de su maestro y de su jefe, es decir la Cruz; no tenemos otra señal, nosotros participamos como por ejemplo ahora de un retiro y tal vez Dios ha hecho cambios en nosotros, sepamos que esos cambios han sucedido en nosotros pero el mundo al que vamos a salir está tal cual lo dejamos o peor.

Nosotros de pronto e alguna medida hemos cambiado o de pronto el Señor ha hecho una obra en nosotros ero el mundo como tal no ha cambiado, y hay una especie de oposición que se convierte en señal del verdadero evangelio, “de la misma manera percibieron a los profetas anteriores a vosotros”. Quiero destacar un pequeño rasgo de este pasaje tan conocido de las bienaventuranzas, Mateo sitúa la escena de las bienaventuranzas en una montaña que le da el nombre a todo ese discurso por eso se habla del sermón de la montaña, pero así como tiene una ubicación en el espacio, en la geografía también tiene un contexto en el tiempo, nos dice Mateo, “al ver Jesús el gentío se sentó, se sentaron los discípulos y Él se puso a hablar enseñándoles” “al ver el gentío” es esa frase que me llama la atención.

¿Por qué estaba ese gentío rodeando a Cristo? Porque veían la señal especial mente de sanación y de liberación que hacía Jesucristo, la sanación convoca multitudes, la Cruz espanta multitudes, y Cristo convoca las multitudes sanándolas y no tiene miedo de despacharlas mostrándoles la Cruz. “Al ver el gentío” Cristo predica estas palabras tan difíciles de entender, tan difíciles de asimilar, ¿Qué es esto de llamar felices precisamente a todos los que el mundo consideraría inútiles, problemáticos, desgraciados, por qué Jesús habla de esta manera? Porque ha visto el gentío Jesús en ese sentido hace como el corazón que tiene dos movimientos, nos enseña la fisiología sístole y diástole, congrega la sangre y la expulsa, así también hace Jesucristo congrega multitudes y las expulsa, a veces Cristo es atrayente y a veces es repelente, el que se quede es el discípulo.

Cristo no siempre es atrayente, a veces es repelente, si cando Cristo nos despacha o parece despacharnos no nos vamos, los que quedamos o los que queden, serán purificados. Con un movimiento de atracción Cristo nos lleva muy cerca de Él, y con un movimiento fuerte como éste, con un discurso como éste, parece que expulsara a toda esa multitud, parece que la alejara, pero con esa explosión de escándalo lo que hace Cristo es como lavarnos.

Yo estoy pensando por ejemplo en esas fuentes naturales llamadas “GÉISERS”, que hay en los parques naturales por ejemplo de Norte América, cada cierto tiempo sale un chorro de agua caliente a una presión inmensa y bota agua a grandes alturas, así hace Cristo, ese chorro purificador que es el anuncio de su Cruz, que es el anuncio de su eucaristía, que es el anuncio de las renuncias y de ese chorro poderoso, si uno se queda lo lava, lo limpia si no se queda, pues lo expulsa, donde mejor se ve en el caso del capitulo sexto de San Juan cuando instituye la Eucaristía y dice. “ yo he hecho comer mi carne y he hecho beber mi sangre “ y mucha gente dijo: “hasta allá si no le entendemos a este señor ” y se fueron, por tanto fueron expulsados por el chorro purificador del amor de Jesucristo, pero los que se quedaron como el apóstol Pedro, quedaron purificados.

¿A dónde vamos a ir si tienes palabras de vida eterna? Eso es para decir que ser discípulo de Cristo es estar dispuesto a ser atraído pero también es estar dispuesto a ser purificado, Cristo nos quiere acercar pero cuando nos tenga bien cerquita nos quiere purificar, no nos va a dejar como nos encuentra, Cristo nos quiere como somos pero para que seamos como el nos quiere, no nos quiere como somos para que sigamos siendo lo que somos, sino que nos quiere como somos para que seamos lo que Él quiere que seamos y hay que estar dispuestos a los dos movimientos porque el que se acerca a Jesús porque el atrae mucho, y cuando llega este momento de la predicación de la Cruz se aleja no hizo nada, o mejor dicho lo que hizo fue empeorar su situación porque Cristo dice que cuando sale un demonio si la persona no está firme entonces ese demonio llama otros siete demonios peores y la condición de ese hombre llega a ser peor que al principio, nada más peligroso que ser un pagano es ser un ex cristiano, pero que una sociedad sin evangelizar es una sociedad que le ha dado la espalda al evangelio.

Nosotros pues como verdaderos discípulos del Señor saquemos dos enseñanzas en este día. Primera, que es necesaria la tribulación y que es la señal propia de nosotros los cristianos por la sencilla razón de que la predicación del reino de Dios se va estrellar con los reinos de esta tierra que son tan grandes como los baldosines en los que uno se apoya para decir que no hay dolor o tan pequeños como los imperios que se difunden por todo el planeta tierra. Sepamos eso en primer lugar y en segundo lugar sepamos que esa purificación aunque tenga su causa externa en el desorden del mundo, tiene también su lugar en la providencia de Dios como método predilecto de Jesucristo para lograr de nosotros oro puro, para lograr de nosotros hijos de Dios para lograr de nosotros adoradores en espíritu y verdad.

Puestos en ese movimiento de acercamiento y de purificación, mayor acercamiento y mayor purificación vamos encontrando cada vez más las entrañas, la nuez, la esencia de la revelación que Cristo trae a nuestras vidas. De acuerdo con los autores espirituales ese proceso no acaba nunca. Una y otra vez Cristo nos llamará más cerca y ahí vendrá una nueva purificación y luego más cerca una nueva purificación y así sucesivamente abrazándonos y uniéndonos cada vez más al centro de su vida, algunas veces esos momentos de purificación han sido llamados desiertos o han sido llamadas noches, por eso habla San Juan de la Cruz de la “noche de los sentidos, de la noche del espíritu”.

Son acercamientos progresivos, cuál será la conclusión que sacamos? Que solo se puede entrar en este camino con una resolución absoluta: “váyame bien o váyame mal”, decía una humilde muer que entró de monja de clausura hace como cincuenta años, una monja amiga mía, cuando iba a entrar al convento estaba como dudosa, asustada, ya sabía la historia de los acercamientos y las purificaciones, sentía duda y de esa duda la salvó Dios con una moción del Espíritu Santo, esta mujer pudo decir: “váyame bien o váyame mal, entro y sigo”, esos son los que sirven para discípulos del Señor, el que dice: “si me va bien me quedo y si me va mal hablamos” ese no sirve, solo sirve el que dice “váyame bien o váyame mal, suceda lo que suceda sigo y se que me van a suceder muchas cosas”

Como decía una señora muy piadosa y de mucha ración, decía: “y hay que entender que este “paseo de la vida cristiana, tiene muchas paradas y muchas posadas y hay que saber que una de esas paradas es que uno acaba muerto” hay que saber ese pequeño detalle que dentro del proceso pero el que persevera hasta el final dice Cristo, será purificado y convertido en un verdadero discípulo de Cristo.