Diferencia entre revisiones de «Scla002a»

De Wiki de FrayNelson
Saltar a: navegación, buscar
m Scla002a» protegido [edit=sysop:move=sysop])
Línea 6: Línea 6:
  
  
  En Trancripción
+
  En Transcripción
  
 
----
 
----
 +
 +
Hay un juego o ejercicio psicológico que lo he visto practicado por algunas personas, que consiste en preguntarle a alguien ¿Quién es usted? Entonces la persona dice - bueno yo soy un abogado - no, no le he preguntado que oficio tiene sino quien es usted  yo me llamo Ricardo  Esteban - no le he preguntado su nombre sino le he preguntado quien es usted-  y así sucesivamente, es un juego que sirve para muchas cosas, por ejemplo para saber con que se identifica la persona o en ultimas para saber cuanta paciencia tiene.
 +
 +
Yo he llegado a la conclusión de que lo que mejor define el ser de una persona son sus amores, lo que la persona ama, porque uno va tomando el rostro, el aspecto, el tono de aquello que busca y uno busca lo que ama.
 +
 +
De manera que los amores de la vida de uno son lo más parecido a la verdadera respuesta de ese juego, la respuesta más profunda que se puede dar a ¿Quién es usted? es la respuesta a la pregunta que es lo que usted, de fondo, en ultimas, en definitiva ama.
 +
 +
Los amores suyos, los amores hasta el final, los amores hasta el extremo, esos amores en usted, ese es el verdadero rostro suyo.
 +
 +
Por ejemplo, aplicar este criterio a Jesús  nos presenta  el verdadero rostro de Jesús, aplicar este criterio a los santos, para conocer los santos hay que  conocer los amores de los santos, que amaron, como amaron. Ese es el perfil de una persona, que amó, como amó y cuanto amó ¿Y el que no amó nada?  ¿El que nunca amo?  Ese no tiene el rostro de la nada, el rostro de la nada es algo parecido a un chorizo sin relleno y sin forro, de manera pues que los amores nuestros son el rostro nuestro.
 +
 +
De manera pues que los amores nuestros son el rostro nuestro, hoy con la Iglesia estamos celebrando a Santa Clara de Asís y es tan bello en la vida de esta mujer recorrer sus amores, que fue lo que ella amó, porque ciertamente en la vida de Clara el amor llegó pronto, ella tenía unos trece o catorce años cuando sucedió la conversión de Francisco, que fue todo un acontecimiento para ese pueblo allá en Asís.
 +
 +
Francisco era el hombre estrella, era el artista fundamental de la vida social en Asís, hombre simpático, hombre mundano, hombre que podría prometer cualquier cosa y nos dio ese extraño giro que fue dando cuando la voz de Jesucristo en la derruida capilla de San Damián, le dijo “reconstruye mi Iglesia”.
 +
 +
Resulta que Francisco empieza a dar un giro tremendo, porque Francisco no fue simplemente que empezó a sentir cosas, que empezó a vivir experiencias místicas, que las tenía, sino lo que aterró a la gente fue cuando Francisco empezó a compartir de su vida, de su tiempo, de sus bienes, con los leprosos.
 +
 +
Este aspecto de la vida de Francisco no se cuenta, estamos siempre con un Francisco demasiado limpio, demasiado solo, metido en un bosque alabando a Dios; pero Francisco, antes de esas alabanzas o después de esas alabanzas o junto a esas alabanzas, fue el hombre untado de la lepra de sus hermanos y eso era lo que espantaba a la gente, que alguien diga que se encontró con Dios, pues si tratándose de usted hasta así pero que una persona se meta con los que todos desprecian y se gaste por ellos, eso si puso a pensar a mucha gente.
 +
 +
Clara estaba despertando a la vida, estaba en esa edad tan hermosa, estaba llegando a esa edad en la que el amor da sus primeras campanadas y en ese momento conoció lo que Dios estaba haciendo en Francisco y podemos decir que toda su capacidad de amor quedó abierta a un ideal sin limites.
 +
 +
Sintió ella que el amor había tocado su vida y sintió que en Dios había encontrado un amor que nunca defraudaba, que nunca traicionaba, un amor como ese que se busca cuando se busca el primer amor, porque todos, en el primer amor hemos buscado eso, algo que nunca me falle, que nunca me traicione, que me comprenda, que me lleve, que me conduzca, que me llene y todo eso encontró Clara, y todo esto fue una providencia muy grande de Dios.
 +
 +
Clara quedó fascinada por e ideal de Francisco, por los hermanos que se fueron uniendo a Francisco, ella entendió que se había enamorado verdaderamente y entendió que de aquel  de quien estaba enamorada ella, nunca la iba a dejar y ella nunca tenía que dejarlo, es decir, entro a vivir una mística profundamente esponsal , desde esa temprana edad, trece o catorce años.
 +
 +
La familia, según las costumbres de la época, ya lo hemos dicho con ocasión de Santa Catalina de Siena, tenía la costumbre de casar muy pronto a las niñas, comprometerlas en matrimonio y resulta que tenía un tío, era un viejito panzón que tenía como ciertos intereses y la cosa se veía  como natural ahí o se admitía o yo no se, pero tenía como ciertos intereses de casarse con la sobrina.
 +
 +
Entonces Clara miraba por una parte el ideal de Jesucristo, pobre, desnudo, crucificado que estaba como también representándolo  en los hermanos menores, en los franciscanos, en lo que hoy llamamos franciscanos, por una parte miraba a ese Cristo lleno de juventud, de generosidad y por otra parte la familia que no hallaba como entrarle por los ojos a este tío.
 +
 +
Llegó el día que se iba a oficializar las pretensiones matrimoniales, porque prácticamente esas bodas las arreglaba la familia y eso fue en un domingo de ramos, entonces llegó esa hora del domingo de ramos y Clara que tenía catorce o quince años y por eso yo creo que debemos hablar de cosas muy serias y muy santas y muy altas con los niños y con los jovencitos, porque en esas edades se llegan a resoluciones muy importantes.
 +
 +
Llegó el domingo de ramos de 1207 o 1208 y ese día se iba a oficializar el noviazgo y entonces Clara tenía las cosas perfectamente claras y por eso ella se llamaba así y ella estuvo en la ceremonia allá en la catedral, ni se yo si era la catedral, me imagino que si porque había obispo, de acuerdo al relato de la vida de Francisco, estaba allá en la catedral allá en el domingo de ramos recibió un palma, una palmita de las manos del obispo, la palma respectiva y fue saliendo de la iglesia y ayudada por los frailes menores, que hoy llamamos franciscanos y se fugó, se fue de la casa, a mi no me revuelvan mas con ese señor, yo no estoy para eso.
 +
 +
Un acto medio loco, como son tantas obras locas de los adolescentes o de los jóvenes, en estos días, me presentaban a una jovencita que tiene como trece años y que ya se ha fugado tres veces de la casa, la ultima perdida una semana ¿Qué hace una niña de trece años perdida en Bogotá que hace? ¿O sea, en que pasos anda? pero ustedes vieron la tranquilidad de esta muchachita, ella muy tranquila, muy dueña de si misma, como quien dice, yo se lo que estoy haciendo, yo se en que pasos ando y lleva tres perdidas de la casa y trece años, definitivamente es la edad de la locura, pero gracias a Dios existe también esta locura por las cosas santas.
 +
 +
Entonces el mismo valor que le sirve a una muchacha para decir me largo de la casa a recorrer Bogotá una semana ¿Qué hace una niña una semana en Bogotá? Yo no tengo idea. Qué hace el mismo valor que sirve para eso,  el mismo valor le sirvió a Clara para decir: pues yo me voy a mi locura y se fue entonces y no se si se conquistó a una prima o una hermana, yo no conozco bien la historia, pero es una historia encantadora.

Revisión del 04:47 7 ago 2009

Fecha: 20000811

Título:

Original en audio: 24 min. 40 seg.


En Transcripción

Hay un juego o ejercicio psicológico que lo he visto practicado por algunas personas, que consiste en preguntarle a alguien ¿Quién es usted? Entonces la persona dice - bueno yo soy un abogado - no, no le he preguntado que oficio tiene sino quien es usted yo me llamo Ricardo Esteban - no le he preguntado su nombre sino le he preguntado quien es usted- y así sucesivamente, es un juego que sirve para muchas cosas, por ejemplo para saber con que se identifica la persona o en ultimas para saber cuanta paciencia tiene.

Yo he llegado a la conclusión de que lo que mejor define el ser de una persona son sus amores, lo que la persona ama, porque uno va tomando el rostro, el aspecto, el tono de aquello que busca y uno busca lo que ama.

De manera que los amores de la vida de uno son lo más parecido a la verdadera respuesta de ese juego, la respuesta más profunda que se puede dar a ¿Quién es usted? es la respuesta a la pregunta que es lo que usted, de fondo, en ultimas, en definitiva ama.

Los amores suyos, los amores hasta el final, los amores hasta el extremo, esos amores en usted, ese es el verdadero rostro suyo.

Por ejemplo, aplicar este criterio a Jesús nos presenta el verdadero rostro de Jesús, aplicar este criterio a los santos, para conocer los santos hay que conocer los amores de los santos, que amaron, como amaron. Ese es el perfil de una persona, que amó, como amó y cuanto amó ¿Y el que no amó nada? ¿El que nunca amo? Ese no tiene el rostro de la nada, el rostro de la nada es algo parecido a un chorizo sin relleno y sin forro, de manera pues que los amores nuestros son el rostro nuestro.

De manera pues que los amores nuestros son el rostro nuestro, hoy con la Iglesia estamos celebrando a Santa Clara de Asís y es tan bello en la vida de esta mujer recorrer sus amores, que fue lo que ella amó, porque ciertamente en la vida de Clara el amor llegó pronto, ella tenía unos trece o catorce años cuando sucedió la conversión de Francisco, que fue todo un acontecimiento para ese pueblo allá en Asís.

Francisco era el hombre estrella, era el artista fundamental de la vida social en Asís, hombre simpático, hombre mundano, hombre que podría prometer cualquier cosa y nos dio ese extraño giro que fue dando cuando la voz de Jesucristo en la derruida capilla de San Damián, le dijo “reconstruye mi Iglesia”.

Resulta que Francisco empieza a dar un giro tremendo, porque Francisco no fue simplemente que empezó a sentir cosas, que empezó a vivir experiencias místicas, que las tenía, sino lo que aterró a la gente fue cuando Francisco empezó a compartir de su vida, de su tiempo, de sus bienes, con los leprosos.

Este aspecto de la vida de Francisco no se cuenta, estamos siempre con un Francisco demasiado limpio, demasiado solo, metido en un bosque alabando a Dios; pero Francisco, antes de esas alabanzas o después de esas alabanzas o junto a esas alabanzas, fue el hombre untado de la lepra de sus hermanos y eso era lo que espantaba a la gente, que alguien diga que se encontró con Dios, pues si tratándose de usted hasta así pero que una persona se meta con los que todos desprecian y se gaste por ellos, eso si puso a pensar a mucha gente.

Clara estaba despertando a la vida, estaba en esa edad tan hermosa, estaba llegando a esa edad en la que el amor da sus primeras campanadas y en ese momento conoció lo que Dios estaba haciendo en Francisco y podemos decir que toda su capacidad de amor quedó abierta a un ideal sin limites.

Sintió ella que el amor había tocado su vida y sintió que en Dios había encontrado un amor que nunca defraudaba, que nunca traicionaba, un amor como ese que se busca cuando se busca el primer amor, porque todos, en el primer amor hemos buscado eso, algo que nunca me falle, que nunca me traicione, que me comprenda, que me lleve, que me conduzca, que me llene y todo eso encontró Clara, y todo esto fue una providencia muy grande de Dios.

Clara quedó fascinada por e ideal de Francisco, por los hermanos que se fueron uniendo a Francisco, ella entendió que se había enamorado verdaderamente y entendió que de aquel de quien estaba enamorada ella, nunca la iba a dejar y ella nunca tenía que dejarlo, es decir, entro a vivir una mística profundamente esponsal , desde esa temprana edad, trece o catorce años.

La familia, según las costumbres de la época, ya lo hemos dicho con ocasión de Santa Catalina de Siena, tenía la costumbre de casar muy pronto a las niñas, comprometerlas en matrimonio y resulta que tenía un tío, era un viejito panzón que tenía como ciertos intereses y la cosa se veía como natural ahí o se admitía o yo no se, pero tenía como ciertos intereses de casarse con la sobrina.

Entonces Clara miraba por una parte el ideal de Jesucristo, pobre, desnudo, crucificado que estaba como también representándolo en los hermanos menores, en los franciscanos, en lo que hoy llamamos franciscanos, por una parte miraba a ese Cristo lleno de juventud, de generosidad y por otra parte la familia que no hallaba como entrarle por los ojos a este tío.

Llegó el día que se iba a oficializar las pretensiones matrimoniales, porque prácticamente esas bodas las arreglaba la familia y eso fue en un domingo de ramos, entonces llegó esa hora del domingo de ramos y Clara que tenía catorce o quince años y por eso yo creo que debemos hablar de cosas muy serias y muy santas y muy altas con los niños y con los jovencitos, porque en esas edades se llegan a resoluciones muy importantes.

Llegó el domingo de ramos de 1207 o 1208 y ese día se iba a oficializar el noviazgo y entonces Clara tenía las cosas perfectamente claras y por eso ella se llamaba así y ella estuvo en la ceremonia allá en la catedral, ni se yo si era la catedral, me imagino que si porque había obispo, de acuerdo al relato de la vida de Francisco, estaba allá en la catedral allá en el domingo de ramos recibió un palma, una palmita de las manos del obispo, la palma respectiva y fue saliendo de la iglesia y ayudada por los frailes menores, que hoy llamamos franciscanos y se fugó, se fue de la casa, a mi no me revuelvan mas con ese señor, yo no estoy para eso.

Un acto medio loco, como son tantas obras locas de los adolescentes o de los jóvenes, en estos días, me presentaban a una jovencita que tiene como trece años y que ya se ha fugado tres veces de la casa, la ultima perdida una semana ¿Qué hace una niña de trece años perdida en Bogotá que hace? ¿O sea, en que pasos anda? pero ustedes vieron la tranquilidad de esta muchachita, ella muy tranquila, muy dueña de si misma, como quien dice, yo se lo que estoy haciendo, yo se en que pasos ando y lleva tres perdidas de la casa y trece años, definitivamente es la edad de la locura, pero gracias a Dios existe también esta locura por las cosas santas.

Entonces el mismo valor que le sirve a una muchacha para decir me largo de la casa a recorrer Bogotá una semana ¿Qué hace una niña una semana en Bogotá? Yo no tengo idea. Qué hace el mismo valor que sirve para eso, el mismo valor le sirvió a Clara para decir: pues yo me voy a mi locura y se fue entonces y no se si se conquistó a una prima o una hermana, yo no conozco bien la historia, pero es una historia encantadora.