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Queridos Hermanos:
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Yo creo que estaremos de acuerdo en que el evangelio de hoy es muy particular, porque se trata de un milagro dentro de otro milagro.
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Estaba Jesús ocupado, de camino a una sanación. Iba a curar a una niña enferma. Durante el curso de los acontecimientos, viene a resultar que esta niña muere.
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Y estando de camino, surge esa otra historia paralela, la de la mujer que tiene su enfermedad y su vergüenza por el flujo de sangre. Entonces, se acerca, y por decirlo de alguna manera, quiere arrancarle ese milagro a Jesús.
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Jesús, que ya estaba ocupado haciendo el bien, buscando a esa niña para sanarla, tiene sin embargo tiempo, tiene corazón, tiene una mirada y tiene misericordia para con esta mujer que ha estado enferma.
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''¡Es maravilloso pensar que el amor dilata nuestras agendas, las agranda! El amor multiplica nuestro tiempo. El mismo Jesús que multiplicó los panes, multiplica el tiempo.''
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''Y amar es en buena parte éso. Amar es encontrar ese tiempo para servir más, para escuchar más, para curar más, para dar más vida.''
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¡Qué agudo contraste podemos hacer, hermanos, entre esta manera de actuar de Jesús y lo que nosotros encontramos muchas veces en las personas ocupadas de esta época! ¡Qué agudo contraste, cuando pensamos que la frase más repetida por los altos ejecutivos, es: "No tengo tiempo; mi agenda está llena"!
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Nos puede pasar a todos, sin duda.Pero, es maravilloso saber que a Jesús no le pasa. Y es maravilloso ver que a los de Jesús tampoco les pasa, por así decirlo.

Revisión del 02:52 18 jun 2009

Fecha: 20060702

Título: Dejemos que Dios interrumpa nuestra agenda

Original en audio: 7 min. 40 seg.


Queridos Hermanos:

Yo creo que estaremos de acuerdo en que el evangelio de hoy es muy particular, porque se trata de un milagro dentro de otro milagro.

Estaba Jesús ocupado, de camino a una sanación. Iba a curar a una niña enferma. Durante el curso de los acontecimientos, viene a resultar que esta niña muere.

Y estando de camino, surge esa otra historia paralela, la de la mujer que tiene su enfermedad y su vergüenza por el flujo de sangre. Entonces, se acerca, y por decirlo de alguna manera, quiere arrancarle ese milagro a Jesús.

Jesús, que ya estaba ocupado haciendo el bien, buscando a esa niña para sanarla, tiene sin embargo tiempo, tiene corazón, tiene una mirada y tiene misericordia para con esta mujer que ha estado enferma.

¡Es maravilloso pensar que el amor dilata nuestras agendas, las agranda! El amor multiplica nuestro tiempo. El mismo Jesús que multiplicó los panes, multiplica el tiempo.

Y amar es en buena parte éso. Amar es encontrar ese tiempo para servir más, para escuchar más, para curar más, para dar más vida.

¡Qué agudo contraste podemos hacer, hermanos, entre esta manera de actuar de Jesús y lo que nosotros encontramos muchas veces en las personas ocupadas de esta época! ¡Qué agudo contraste, cuando pensamos que la frase más repetida por los altos ejecutivos, es: "No tengo tiempo; mi agenda está llena"!

Nos puede pasar a todos, sin duda.Pero, es maravilloso saber que a Jesús no le pasa. Y es maravilloso ver que a los de Jesús tampoco les pasa, por así decirlo.