Diferencia entre revisiones de «Casc001a»
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Hoy estamos celebrando la Ascensión del Señor y nos preguntamos qué es lo que quiere ofrecernos la Iglesia en este misterio que por ejemplo, nombramos en el Santo Rosario, ¿cuál es el misterio de este misterio? ¿Qué aporta para nosotros? | Hoy estamos celebrando la Ascensión del Señor y nos preguntamos qué es lo que quiere ofrecernos la Iglesia en este misterio que por ejemplo, nombramos en el Santo Rosario, ¿cuál es el misterio de este misterio? ¿Qué aporta para nosotros? | ||
Revisión del 17:30 18 may 2007
Fecha: 19980524
Título: La Ascension del Senor
Original en audio: 8 min. 26 seg
Hoy estamos celebrando la Ascensión del Señor y nos preguntamos qué es lo que quiere ofrecernos la Iglesia en este misterio que por ejemplo, nombramos en el Santo Rosario, ¿cuál es el misterio de este misterio? ¿Qué aporta para nosotros?
Jesús asciende hasta la diestra de Dios Padre", expresión hebrea que indica la igualdad de dignidad, la igualdad en el poder, la igualdad en el designio, la igualdad en el amor. De manera que aquí se nos está diciendo que Jesucristo es igual al Padre en designio, en poder, en sabiduría, en misericordia.
Pero además se nos esta diciendo que nuestra naturaleza humana, la que tomó por nosotros y la que no dejó después de resucitar, porque después de resucitar se presentó con esa naturaleza ante los testigos, ante los Apóstoles; esta naturaleza nuestra ha ascendido con Jesucristo hasta lo más alto de los cielos y esto quiere decir que en el misterio de la Ascensión de Jesucristo se rebela la profundidad de la verdadera vocación del ser humano.
Aquí se muestra que Dios, lejos de ser un obstáculo para nuestra realización, es precisamente la percepción y plenitud de la realización humana; aquí se nos esta diciendo que la realización humana y la santidad en Dios, son dos expresiones iguales, son sinónimos y que sólo aquel que encuentra su camino en Dios tiene verdaderamente encontrada su vocación y su realización.
Sin este encuentro, sin el encuentro con Dios el problema de la vejez, de la enfermedad, de la soledad, de la muerte, el problema del mal en el mundo se queda sin solución.
Si no hay una Pascua que pueda transformar el sepulcro en recinto de gloria, si no hay una Pascua que pueda transformar el dolor de la Cruz en cántico y alabanza, si no hay una Pascua que pueda transformar la injusticia y el perdón en cánticos de Ángeles, si esa Pascua no existe, ninguna teoría, ningún trabajo, ningún proyecto, logrará calmar las angustias del corazón humano.
Es decir que la Fiesta de la Ascensión de Jesucristo es la Fiesta de la verdadera vocación del ser humano; Cristo sube a los cielos llamado por la voz del Padre, la misma voz que le había enviado a esta nuestra tierra y esa misma voz llama a cada uno de nosotros, para que descubra en el camino celestial su verdera vocación.
Es que Cristo pasó su vida en el servicio a nosotros sus hermanos, sus manos llenas de bendicion, sus palabras llenas de sabiduria, su mirada llena de pureza, sus pensamientos llenos de luz, fueron todos en servicio de nosotros, en alabanza de Dios Padre, pues bien, el último y más glorioso servicio de Jesucristo es precisamente el que le vemos prestar hoy.
Como dice bellisimamente San Agustín: "Bajó solo, pero ya no sube solo", con Él sube nuestra naturaleza, con Él sube nuestra carne, con Él sube el alimento de nuestros campos, el agua de nuestros torrentes; con Él sube nuestro sudor y lagrimas, con Él sube la sangre que tantas veces se quedó sin respuesta cuando era regada en esta tierra; "bajó solo, pero no sube solo". Con Él asciende la humanidad, con ÉL tenemos, como dice la Carta a los Hebreos, "una firmísima ansia".
Aqui sucede como en esos peñascos arduos a los que suele subir los montañistas, el más osado y el más experimentado de ellos no suele divisar el pico al que hay que llegar, y entonces tira un garfio y adhiere la esperanza de todos a ese garfio, y cuando ya siente fime la cuerda, él de primero, y luego los que van con él, suben hasta lo más alto de la cumbre.
Así ha hecho Cristo, ÉL ha echado un ancla en el océano de la misericordia de Dios, Cristo ha tirado el garfio y ahora sabemos que el peñasco más duro es la perfecta realización humana y la perfecta glorificación de Dios está conquistada. La naturaleza de Cristo ha conquistado la cumbre más alta y todos nosotros, unidos por esa cuerda, vamos detras de Él sabiendo que ése es el camino tambien para nosotros.
Como se ve, mis amigos, esta es una Fiesta maravillosa y apenas empezamos a decir cuáles son sus bellezas, desde luego, no las vamos a declarar todas hoy. Permítanme que les cuente una última, que la aprendi hace poco y que me parece muy bella para esta fiesta de la Ascension.
Esta Fiesta de la Ascension, es tambien la proclamacion de la soberanía de Jesucristo sobre toda potestad espiritual; nuestra vida no está en el juego de los Ángeles o de los demonios, de la suerte, del destino; nuestra vida no está sujeta al poder de actos, potestades, maleficios, hechicerias; nuestra vida está en las manos del más fuerte, del más poderoso y ese es Jesucristo.
Esta proclamación de Cristo en gloria por encima de toda potestad espiritual, nos está indicando, que nadie puede deshacer lo que Él hace, que nadie puede abrir lo que Él cierra y que nadie puede cerrar lo que Él abre, que en definitiva, Él es el más fuerte y que el que esta unido a Él nada tiene que temer.
El que está unido a Él, aunque sepa que hay poderes parapsicológicos, aunque sepa que hay maleficios, demonios, satanismo, persecusión, envidia, soledad, sabe que está unido al más fuerte.
En últimas, esa cuerda que nos une a Jesucristo es la cuerda de la mismísima fe, cuerda que Él mismo, como celestial montañista, nos tiende a nosotros, y puesto que es cuerda de calidad celestial, jamás se reventará a menos que nosotros queramos reventarla o soltarnos de ella.
En esta Fiesta grande alegrémonos de tener esa ancla en la misericordia de Dios, esa cuerda que nos vincula a la altura más alta, a la mayor de las cumbres; regocijémonos con Jescucristo y sepamos a qué estamos llamados, decía al principio de la Eucaristía, esta es la Fiesta para abrir el corazón, para ampliar el horizonte.
A veces vivimos en mundos tan demasiado pequeños, en intereses tan, tan demasiado pequeños, amargados por tres o cuatro cosas pequeñas, ¿no has vivido la Fiesta de la Ascension del Senor? ¿No sabes qué horizontes hay en esa cumbre? ¿Qué aire se respira alla?
Vamos a pedirle a Jesus, en este dia nos ayude a respirar aire de las cumbres altas, despejar la vista para esos horizontes amplios, y ahi gozarnos de la victoria que Él tuvo, para sí mismo, para gloria del Padre y bien de todos nosotros.