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Evidentemente quería mostrar que el pueblo de la primera alianza, ese pueblo Judío era el servidor de la salvación, el diácono, el mesero de la salvación para los gentiles, pero que no tenía que imponer a los demás lo que él mismo había vivido. Es un pensamiento ya mas hermoso y más profundo, visto así, el pueblo Judío es el diácono, es el servidor, es el encargado de distribuir la salvación, es el mesero, quien no tiene que imponer su entrenamiento de mesero a los comensales, sino que tiene un papel en cierto modo instrumental, muy humilde y muy grande. Si esa humildad y esa grandeza son las propias de el pueblo judío, este pueblo tiene el llamado a experimentar la salvación, ofreciendo la salvación a todo el mundo, la manera concreta como Dios quiso que el pueblo judío viviera la salvación es dando la salvación y si ya miramos las cosas de este modo, entonces encontramos que salud del espíritu no era solamente para esta discusión específica y no era solamente para este pueblo en particular. Descubriremos que esa misma ley se cumple en nosotros, comunicando la salvación, ofreciendo a Cristo, poseemos a Cristo, dando amor nos llenamos de amor, testimoniando y proclamando la fe nos afianzamos en la fe, entregando nuestros bienes, nos hacemos ricos. Comunicando a otros, nos hacemos capaces de recibir más, haciendo felices a otros, recibimos nuestro gozo.
 
Evidentemente quería mostrar que el pueblo de la primera alianza, ese pueblo Judío era el servidor de la salvación, el diácono, el mesero de la salvación para los gentiles, pero que no tenía que imponer a los demás lo que él mismo había vivido. Es un pensamiento ya mas hermoso y más profundo, visto así, el pueblo Judío es el diácono, es el servidor, es el encargado de distribuir la salvación, es el mesero, quien no tiene que imponer su entrenamiento de mesero a los comensales, sino que tiene un papel en cierto modo instrumental, muy humilde y muy grande. Si esa humildad y esa grandeza son las propias de el pueblo judío, este pueblo tiene el llamado a experimentar la salvación, ofreciendo la salvación a todo el mundo, la manera concreta como Dios quiso que el pueblo judío viviera la salvación es dando la salvación y si ya miramos las cosas de este modo, entonces encontramos que salud del espíritu no era solamente para esta discusión específica y no era solamente para este pueblo en particular. Descubriremos que esa misma ley se cumple en nosotros, comunicando la salvación, ofreciendo a Cristo, poseemos a Cristo, dando amor nos llenamos de amor, testimoniando y proclamando la fe nos afianzamos en la fe, entregando nuestros bienes, nos hacemos ricos. Comunicando a otros, nos hacemos capaces de recibir más, haciendo felices a otros, recibimos nuestro gozo.
  
Entonces, entendemos ahora
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Entonces, entendemos ahora que no solamente se trata de un acontecimiento, una especie de anécdota de los primeros siglos del cristianismo, sino que el Espíritu Santo nos invita a ver, esa ley, por así decirlo, que tiene su cumplimiento en el pueblo judío, pero que luego tiene que cumplirse también en cada uno de nosotros. Nosotros experimentamos salvación, dando salvación y efectivamente, eso es lo que hacen los apóstoles, la única restricción que ponen es lo que pudiera causar escándalo en las personas ya acostumbradas a la predicación de la ley, es la única restricción, de resto, entendieron porque les iluminó el espíritu, las restricciones que yo e tenido, se las tengo que aplicar a los demás.
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Hay varios santos que han dado testimonio de lo que esto significa. En realidad, los verdaderos santos, saben que no es necesario aplicar a los demás, las mismas restricciones por las que uno ha pasado. Yo los ejemplos que doy son de mi comunidad. Nosotros tenemos un santo que es patrono de nuestra provincia en Colombia que es San Luís Beltrán, quien era un hombre de una acética, de una penitencia, de un ayuno, de una vida realmente austera, pero él cuando fue nombrado prior, cuando fue nombrado superior de la comunidad en el convento, no aplicaba a todo el mundo eso, esa es la señal del santo, el santo sabe que las restricciones que se aplica así mismo, son para guarda de su alma y no necesariamente toca aplicárselas a los demás.
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Fíjese que esto nos da una enseñanza muy grande, porque hay como tres tipos de personas: hay personas que quieren tener todas las comodidades posibles para ellas mismas y que las leyes sean para los demás, ese es el caso de la persona que está en pecado

Revisión del 20:52 9 may 2007

Fecha: 20010517

Título:

Original en audio: 13 min. 6 seg.

Toda ésta discusión en lo que se presenta en lo que se ha llamdo el concilio de Jerusalén, Capítulo 15 de los Hechos de los Apóstoles, puede parecer un problema muy alejado de nosotros, como sabemos, el tema era si había que imponer a los no judíos cuando se convertían a Cristo la ley de Moisés, porque empezó a suceder que se convertían a la fé en Jesús, no solamente, los que venían del pueblo de las promesas, es decir, los Judíos, sino también otros, los gentiles, que no tenían ese pasado, que no tenían esa ley de Moisés y que llegaban a la fé en Cristo. La pregunta entonces era si había que imponerles la ley de Moisés?

Lo que hemos escuchado en este día, son las conclusiones de esa discusión, básicamente de lo que se trata es, no hay que imponerles la ley de Moisés. Una conclusión que a nosotros nos parece elemental, porque ya nosotros hace mucho tiempo vivimos dentro de esa legislación, dentro de ese modo de ver las cosas, pero eso no era obvio en ese momento, recordemos que en ese momento, como al principio de este mismo libro de los Hechos, Pedro y Juan, asistían a las oraciones en el templo de Jerusalén, lo cual muestra que ellos obraban como Judíos piadosos, ellos no consideraban que la fé en Cristo significaba la destrucción de la ley de Moisés, además en el evangelio de San Mateo, precisamente, a quedado testimonio de ese modo de ver las cosas: “yo no he venido a destruir la tierra, sino a darle plenitud”, de modo que dentro de la óptica de estos Judíos, al puro comienzo de la evangelización, pues para ellos lo natural era, vivir dentro del esquema antiguo, vivir dentro de los sacrificios en el templo, vivir dentro de las prácticas de Moisés, aunque, con una experiencia intensa, del cumplimiento de todas esas promesas en Jesucristo.

Ya para nosotros, esto queda muy lejano, pero es lejano solamente en apariencia, preguntemos cuál es el sentido profundo? Qué quería mostrar el Espíritu Santo con esta discusión, con esta clarificación, porque más que una discusión solo de razones humanas, fue un proceso como de amanecer de la luz del Espíritu dentro de la comunidad de creyentes. Qué era lo que quería mostrar el Espíritu ahí?

Evidentemente quería mostrar que el pueblo de la primera alianza, ese pueblo Judío era el servidor de la salvación, el diácono, el mesero de la salvación para los gentiles, pero que no tenía que imponer a los demás lo que él mismo había vivido. Es un pensamiento ya mas hermoso y más profundo, visto así, el pueblo Judío es el diácono, es el servidor, es el encargado de distribuir la salvación, es el mesero, quien no tiene que imponer su entrenamiento de mesero a los comensales, sino que tiene un papel en cierto modo instrumental, muy humilde y muy grande. Si esa humildad y esa grandeza son las propias de el pueblo judío, este pueblo tiene el llamado a experimentar la salvación, ofreciendo la salvación a todo el mundo, la manera concreta como Dios quiso que el pueblo judío viviera la salvación es dando la salvación y si ya miramos las cosas de este modo, entonces encontramos que salud del espíritu no era solamente para esta discusión específica y no era solamente para este pueblo en particular. Descubriremos que esa misma ley se cumple en nosotros, comunicando la salvación, ofreciendo a Cristo, poseemos a Cristo, dando amor nos llenamos de amor, testimoniando y proclamando la fe nos afianzamos en la fe, entregando nuestros bienes, nos hacemos ricos. Comunicando a otros, nos hacemos capaces de recibir más, haciendo felices a otros, recibimos nuestro gozo.

Entonces, entendemos ahora que no solamente se trata de un acontecimiento, una especie de anécdota de los primeros siglos del cristianismo, sino que el Espíritu Santo nos invita a ver, esa ley, por así decirlo, que tiene su cumplimiento en el pueblo judío, pero que luego tiene que cumplirse también en cada uno de nosotros. Nosotros experimentamos salvación, dando salvación y efectivamente, eso es lo que hacen los apóstoles, la única restricción que ponen es lo que pudiera causar escándalo en las personas ya acostumbradas a la predicación de la ley, es la única restricción, de resto, entendieron porque les iluminó el espíritu, las restricciones que yo e tenido, se las tengo que aplicar a los demás.

Hay varios santos que han dado testimonio de lo que esto significa. En realidad, los verdaderos santos, saben que no es necesario aplicar a los demás, las mismas restricciones por las que uno ha pasado. Yo los ejemplos que doy son de mi comunidad. Nosotros tenemos un santo que es patrono de nuestra provincia en Colombia que es San Luís Beltrán, quien era un hombre de una acética, de una penitencia, de un ayuno, de una vida realmente austera, pero él cuando fue nombrado prior, cuando fue nombrado superior de la comunidad en el convento, no aplicaba a todo el mundo eso, esa es la señal del santo, el santo sabe que las restricciones que se aplica así mismo, son para guarda de su alma y no necesariamente toca aplicárselas a los demás.

Fíjese que esto nos da una enseñanza muy grande, porque hay como tres tipos de personas: hay personas que quieren tener todas las comodidades posibles para ellas mismas y que las leyes sean para los demás, ese es el caso de la persona que está en pecado