Diferencia entre revisiones de «P054001a»
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Ya para nosotros, esto queda muy lejano, pero es lejano solamente en apariencia, preguntemos cuál es el sentido profundo? Qué quería mostrar el Espíritu Santo con esta discusión, con esta clarificación, porque más que una discusión solo de razones humanas, fue un proceso como de amanecer de la luz del Espíritu dentro de la comunidad de creyentes. Qué era lo que quería mostrar el Espíritu ahí? | Ya para nosotros, esto queda muy lejano, pero es lejano solamente en apariencia, preguntemos cuál es el sentido profundo? Qué quería mostrar el Espíritu Santo con esta discusión, con esta clarificación, porque más que una discusión solo de razones humanas, fue un proceso como de amanecer de la luz del Espíritu dentro de la comunidad de creyentes. Qué era lo que quería mostrar el Espíritu ahí? | ||
| − | Evidentemente quería mostrar que el pueblo de la primera alianza, ese pueblo Judío era el servidor de la salvación, el diácono, el mesero de la salvación para los gentiles, pero que no tenía que imponer a los demás lo que él mismo había vivido. Es un pensamiento ya mas hermoso y más profundo, visto así, el pueblo Judío es el diácono, es el servidor, es el encargado de distribuir la salvación, es el mesero, quien no tiene que imponer su entrenamiento de mesero a los comensales | + | Evidentemente quería mostrar que el pueblo de la primera alianza, ese pueblo Judío era el servidor de la salvación, el diácono, el mesero de la salvación para los gentiles, pero que no tenía que imponer a los demás lo que él mismo había vivido. Es un pensamiento ya mas hermoso y más profundo, visto así, el pueblo Judío es el diácono, es el servidor, es el encargado de distribuir la salvación, es el mesero, quien no tiene que imponer su entrenamiento de mesero a los comensales, sino que tiene un papel en cierto modo instrumental, muy humilde y muy grande. Si esa humildad y esa grandeza son las propias de el pueblo judío, este pueblo tiene el llamado a experimentar la salvación, ofreciendo la salvación a todo el mundo, la manera concreta como Dios quiso que el pueblo judío viviera la salvación es dando la salvación y si ya miramos las cosas de este modo, entonces encontramos que salud del espíritu no era solamente para esta discusión específica y no era solamente para este pueblo en particular. Descubriremos que esa misma ley se cumple en nosotros, comunicando la salvación, ofreciendo a Cristo, poseemos a Cristo, dando amor nos llenamos de amor, testimoniando y proclamando la fe nos afianzamos en la fe, entregando nuestros bienes, nos hacemos ricos. Comunicando a otros, nos hacemos capaces de recibir más, haciendo felices a otros, recibimos nuestro gozo. |
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Revisión del 20:38 9 may 2007
Fecha: 20010517
Título:
Original en audio: 13 min. 6 seg.
Toda ésta discusión en lo que se presenta en lo que se ha llamdo el concilio de Jerusalén, Capítulo 15 de los Hechos de los Apóstoles, puede parecer un problema muy alejado de nosotros, como sabemos, el tema era si había que imponer a los no judíos cuando se convertían a Cristo la ley de Moisés, porque empezó a suceder que se convertían a la fé en Jesús, no solamente, los que venían del pueblo de las promesas, es decir, los Judíos, sino también otros, los gentiles, que no tenían ese pasado, que no tenían esa ley de Moisés y que llegaban a la fé en Cristo. La pregunta entonces era si había que imponerles la ley de Moisés?
Lo que hemos escuchado en este día, son las conclusiones de esa discusión, básicamente de lo que se trata es, no hay que imponerles la ley de Moisés. Una conclusión que a nosotros nos parece elemental, porque ya nosotros hace mucho tiempo vivimos dentro de esa legislación, dentro de ese modo de ver las cosas, pero eso no era obvio en ese momento, recordemos que en ese momento, como al principio de este mismo libro de los Hechos, Pedro y Juan, asistían a las oraciones en el templo de Jerusalén, lo cual muestra que ellos obraban como Judíos piadosos, ellos no consideraban que la fé en Cristo significaba la destrucción de la ley de Moisés, además en el evangelio de San Mateo, precisamente, a quedado testimonio de ese modo de ver las cosas: “yo no he venido a destruir la tierra, sino a darle plenitud”, de modo que dentro de la óptica de estos Judíos, al puro comienzo de la evangelización, pues para ellos lo natural era, vivir dentro del esquema antiguo, vivir dentro de los sacrificios en el templo, vivir dentro de las prácticas de Moisés, aunque, con una experiencia intensa, del cumplimiento de todas esas promesas en Jesucristo.
Ya para nosotros, esto queda muy lejano, pero es lejano solamente en apariencia, preguntemos cuál es el sentido profundo? Qué quería mostrar el Espíritu Santo con esta discusión, con esta clarificación, porque más que una discusión solo de razones humanas, fue un proceso como de amanecer de la luz del Espíritu dentro de la comunidad de creyentes. Qué era lo que quería mostrar el Espíritu ahí?
Evidentemente quería mostrar que el pueblo de la primera alianza, ese pueblo Judío era el servidor de la salvación, el diácono, el mesero de la salvación para los gentiles, pero que no tenía que imponer a los demás lo que él mismo había vivido. Es un pensamiento ya mas hermoso y más profundo, visto así, el pueblo Judío es el diácono, es el servidor, es el encargado de distribuir la salvación, es el mesero, quien no tiene que imponer su entrenamiento de mesero a los comensales, sino que tiene un papel en cierto modo instrumental, muy humilde y muy grande. Si esa humildad y esa grandeza son las propias de el pueblo judío, este pueblo tiene el llamado a experimentar la salvación, ofreciendo la salvación a todo el mundo, la manera concreta como Dios quiso que el pueblo judío viviera la salvación es dando la salvación y si ya miramos las cosas de este modo, entonces encontramos que salud del espíritu no era solamente para esta discusión específica y no era solamente para este pueblo en particular. Descubriremos que esa misma ley se cumple en nosotros, comunicando la salvación, ofreciendo a Cristo, poseemos a Cristo, dando amor nos llenamos de amor, testimoniando y proclamando la fe nos afianzamos en la fe, entregando nuestros bienes, nos hacemos ricos. Comunicando a otros, nos hacemos capaces de recibir más, haciendo felices a otros, recibimos nuestro gozo.
Entonces, entendemos ahora