Diferencia entre revisiones de «Nde4006a»
(Página nueva: '''Fecha: 20030109''' '''Título: Que nuestra vida sea luminosa, depende de si tenemos la vida de Dios dentro de nosotros''' '''Original en audio: 10 min. 10 seg.''' Jesucristo, e...) |
m (Protegió Nde4006a: transcribiendo [edit=sysop:move=sysop]) |
(Sin diferencias)
| |
Revisión del 03:17 4 ene 2009
Fecha: 20030109
Título: Que nuestra vida sea luminosa, depende de si tenemos la vida de Dios dentro de nosotros
Original en audio: 10 min. 10 seg.
Jesucristo, en este capítulo cuarto del Evangelio de Lucas, nos presenta su programa de vida, qué es lo que va a hacer.
Los gobernantes exponen siempre un plan de acción, un plan de gobierno. Podemos decir, que el plan de gobierno y de acción de Jesucristo, es lo que hemos escuchado en este hermoso evangelio de hoy.
"Anunciar el Evangelio a los pobres, la libertad a los cautivos, la vista a los ciegos, liberar a los oprimidos, anunciar la gracia del Señor" (véase San Lucas 4,18-19). Ese es el maravilloso programa que nos presenta Jesucristo, y eso es lo que Él va a realizar.
Recorre los campos, visita las ciudades, para hacer éso, para cumplir ésto que acabamos de oír: para dar libertad, para dar la vista, para traer la gracia. ¡Eso es lo que hace Jesús!
Está cerca de nosotros, está con nosotros para éso. Esa es la explicación de sus esfuerzos, de sus dolores, de sus trabajos, de sus largas oraciones. Ruega por nosotros durante las noches y se cansa buscándonos en el día, por ésto, porque esta es su vida, porque este es su programa.
Hermanos, alegrémonos de esa vida maravillosa de Jesucristo, una vida llena de luz. Bien la resumió el Apóstol San Pedro: "Él", -nos dice Pedro refiriéndose a Jesucristo-, "pasó haciendo el bien" (véase Hechos de los Apóstoles 10,38).
Como un maravilloso astro luminoso, -esta es la semana de la Epifanía, la semana de la luz-, todo lo que tocó lo bendijo, todo lo que pronunció se cumplió, todo lo que amó lo transformó. ¡Qué bello es Jesucristo!
Admiremos el misterio de Jesús y la luz que nos ha regalado. La vida de Jesucristo es admirable. Pero, también nosotros estamos llamados a vivir una vida admirable. Los mandamientos que hemos recibido de Dios, son las coordenadas, son los parámetros, son los límites; dibujan una vida hermosa.
Hermanos, ¿no es verdad que cuando recordamos nuestro pasado, sentimos rubor y vergüenza de las cosas que hemos hecho mal? Son ésas las cosas que nos avergüenzan! Porque, hemos mentido, porque hemos robado, porque hemos sido infieles, porque hemos desperdiciado nuestras fuerzas y nuestro tiempo. ¡Eso es lo que nos avergüenza! ¡Eso es lo que le quita brillo a una vida!
¡Qué hermosa, qué luminosa, en cambio, es una vida en los mandamientos de Dios! ¡Qué hermoso encontrar una persona sincera, limpia, pura, generosa, llena de amor, fiel a sus convicciones, coherente incluso hasta la muerte!