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Tuvo una herida en su pierna San Ignacio de Loyola, el fundador de la Compañia de Jesús, y en su larga convalecencia realmente este hombre se convirtió; descubrió que era poca cosa servirle a cualquier reino de esta tierra, descubrió que su corazón, fiel y noble, necesitaba un rey mejor, y se decidió organizar la Compañía de Jesús, algo así como un ejército de Dios. | Tuvo una herida en su pierna San Ignacio de Loyola, el fundador de la Compañia de Jesús, y en su larga convalecencia realmente este hombre se convirtió; descubrió que era poca cosa servirle a cualquier reino de esta tierra, descubrió que su corazón, fiel y noble, necesitaba un rey mejor, y se decidió organizar la Compañía de Jesús, algo así como un ejército de Dios. | ||
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| + | Esa fue como una convicción que a él le vino porque se sintió sacudido, porque Dios lo tiró a tierra,le cambió los planes.Uno necesita ser a veces conmovido, sacudido. Esa expresión también aparece en el Salmo 51, cuando se habla de ese corazón quebrantado, ese corazón humillado. | ||
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| + | La conversión, hermanos, tiene un momento en el que uno se siente como pulverizado. La palabra contrito viene del latín y quiere decir triturado realmente. Es la misma raíz, es triturado. | ||
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| + | Ustedes, por favor, no se sientan rechazados por Dios si en algún momento la palabra de predicación o la voz de la conciencia les hace sentir así, que están como sacudidos, como turbados, como destruidos, como pulverizados. También cuando San Pablo predicó allá en Pentecostes les dijo: "Ustedes crucificaron al Mesías" (''véase'' Hechos de los Apóstoles 2,23), se lo dijo en la cara, y San Lucas nos cuenta que estas palabras les traspasaron el corazón, fue como una herida. | ||
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| + | Jesús a veces tiene que herir el corazón, tiene que darle un golpe a ese corazón, porque uno tiene un corazón de piedra. ¿Que hizo Moisés para sacar agua de la roca? La golpeó con el cayado, cayado signo de su ministerio de Pastor, Pastor del pueblo de Dios. | ||
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| + | Así también Dios, por sus pastores, aveces golpea nuestra conciencia, golpea nuestros corazones y nos llama a conversión, porque la salvación no es un juego, porque no estamos perdiendo el tiempo, esto no es un entretenimiento. Aquí no hemos pasado mis hermanos, una tarde de entretenimiento. Las cosas de las que hemos hablado, así alguna vez echemos tal o cual chiste, las cosas de las que hemos hablado son de máxima seriedad, porque es la eternidad la que está en juego. | ||
Revisión del 02:23 15 dic 2008
Fecha: 20061223
Título:
Original en audio: 11 min. 22 seg.
Hermanos Queridos:
El precursor de Nuestro Señor Jesucristo, es decir, Juan el Bautista, es comparado en la liturgia de hoy con un fuego purificador, o con esa especie de jabón antiguo que era la lejía, una sustancia fuerte para limpia rlas telas, para sacar especialmente la grasa y otras sustancias orgánicas de las telas.
Es una sustancia fuerte, vigorosa como es vigoroso el fuego. Y Juan el Bautista es comparado con este fuego, un fuego que penetra pero sobre todo un fuego que limpia. La idea central es que este precursor, Juan Bautista, estaba con su ministerio, con su predicación, con su vida, estaba como limpiando el pueblo, estaba como preparándolo para la llegada de Cristo.
Pero fíjate que se trata de una limpieza, podríamos decir, casi por lafuerza, ¿no? Porque se trata de un fuego, se trata de algo que quema, o se trata de una lejía, la lejía también quema, si uno la toca con las manos, eso quema, es una sustancia bastante básica, como el Hidróxido de Sodio, y quema la piel, no se debe tocar así directamente.
Entonces, la idea es una purificación, pero una purificación fuerte, como una sacudida, como algo que remece, que estremece. Y ese era el ministerio de Juan Bautista, esa fue la misión que a él le correspondió: sacudir a la gente, hacerle ver que relamente sí necesitaban del Mesías.
yo creo que este es un momento muy interesante de neustra vida, cuando uno descubre que necesita ser sacudido; Dis tien quesacudirlo a uno, y de esas sacudidas salen cosas muy buenas.
Siempre recordamos la historia de los santos que fueron sacudidos así por el poder de Dios, y sin esa sacudida nunca huebieran sido lo que llegaron a ser.
Tuvo una herida en su pierna San Ignacio de Loyola, el fundador de la Compañia de Jesús, y en su larga convalecencia realmente este hombre se convirtió; descubrió que era poca cosa servirle a cualquier reino de esta tierra, descubrió que su corazón, fiel y noble, necesitaba un rey mejor, y se decidió organizar la Compañía de Jesús, algo así como un ejército de Dios.
Esa fue como una convicción que a él le vino porque se sintió sacudido, porque Dios lo tiró a tierra,le cambió los planes.Uno necesita ser a veces conmovido, sacudido. Esa expresión también aparece en el Salmo 51, cuando se habla de ese corazón quebrantado, ese corazón humillado.
La conversión, hermanos, tiene un momento en el que uno se siente como pulverizado. La palabra contrito viene del latín y quiere decir triturado realmente. Es la misma raíz, es triturado.
Ustedes, por favor, no se sientan rechazados por Dios si en algún momento la palabra de predicación o la voz de la conciencia les hace sentir así, que están como sacudidos, como turbados, como destruidos, como pulverizados. También cuando San Pablo predicó allá en Pentecostes les dijo: "Ustedes crucificaron al Mesías" (véase Hechos de los Apóstoles 2,23), se lo dijo en la cara, y San Lucas nos cuenta que estas palabras les traspasaron el corazón, fue como una herida.
Jesús a veces tiene que herir el corazón, tiene que darle un golpe a ese corazón, porque uno tiene un corazón de piedra. ¿Que hizo Moisés para sacar agua de la roca? La golpeó con el cayado, cayado signo de su ministerio de Pastor, Pastor del pueblo de Dios.
Así también Dios, por sus pastores, aveces golpea nuestra conciencia, golpea nuestros corazones y nos llama a conversión, porque la salvación no es un juego, porque no estamos perdiendo el tiempo, esto no es un entretenimiento. Aquí no hemos pasado mis hermanos, una tarde de entretenimiento. Las cosas de las que hemos hablado, así alguna vez echemos tal o cual chiste, las cosas de las que hemos hablado son de máxima seriedad, porque es la eternidad la que está en juego.