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(Página nueva: '''SANCTUS''' '''¿Cómo nace una comunidad?''' '''Tiempo real en audio: 57 min. 56 seg.''' '''Fecha: 20080307''' Dios te salve....... Mis hermanos muy queridos, sí quisiéra...)
 
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'''SANCTUS'''
 
  
'''¿Cómo nace una comunidad?'''
 
 
'''Tiempo real en audio: 57 min. 56 seg.'''
 
 
'''Fecha: 20080307'''
 
 
 
Dios te salve.......
 
 
Mis hermanos muy queridos, sí quisiéramos darle un título a ésta enseñanza, el título podría ser:” ¿Cómo nace una comunidad?”, y vamos a abordar ésta enseñanza, éste tema de una modo muy práctico y cuando digo práctico es refiriéndonos a los seres humanos como somos, porque nuestra fe cristiana nos presenta unos ideales tan hermosos, nuestra fe católica tiene tanta belleza tanta espiritualidad, tantos símbolos preciosos que a veces uno puede creer que al encontrarse con otras personas, pues va a participar de un mundo distinto, un mundo en el que la gente vive  ¡ya¡ toda esa maravilla del Evangelio.
 
 
Pero resulta que el Evangelio va sucediendo en nuestras vidas poco a poco, va sucediendo como un proceso y muchas veces, es la tarea de toda una vida, esto significa que una comunidad es siempre el encuentro con personas imperfectas; nosotros no podemos, no debemos esperar que las otras personas tengan ya ése ideal alcanzado.
 
 
De hecho la enseñanza común de nuestra Iglesia, es que mientras estemos en ésta tierra, siempre hay lugar para crecimiento para avanzar; y quiere decir que si un siempre puede avanzar es porque no ha llegado, y eso quiere decir que ahí en las vidas de cada uno de nosotros siempre hay elementos que necesitan mejorarse.
 
 
Pero digámoslo de una manera menos diplomática, siempre hay defectos, o siempre hay cosas que están cojeando, y lo que suele suceder es que aquellas cosas  que están incompletas, o que están sucias o que están por construir en mi vida, le van a fastidiar, le van a molestar a otra persona; mucho o poco, pero van a tener ése defecto.
 
 
Y las imperfecciones, los vacios, las imperfecciones, los defectos de otras personas, seguramente me van a tallar a mí, por eso la tarea de formar comunidad es una tarea sumamente compleja; porque tenemos que encontrarnos personas que somos imperfectas, y tenemos que descubrir entre nosotros como tenemos que construir una perfección que ninguno de nosotros tiene.
 
 
El punto de partida para formar comunidad, desde un punto de vista humano, concreto, práctico, es: todos somos incompletos, todos somos imperfectos y necesariamente – esto es como una especie de ley- forzosamente vamos a encontrar esas tensiones o esas dificultades o esas decepciones.
 
 
Es decir, que tener un problema que tener una discusión, no es algo anómalo ni algo que  tiene que decepcionarnos del camino de la fe. Nosostros nos decepcionamos de nosotros mismos, a veces nos decepcionamos de las otras personas; pero no hay que dar oportunidad para que eso nos desanime de la fe.
 
 
Al mismo tiempo el panorama no es oscuro, complicado; muchas veces esas mismas personas a pesar de sus imperfecciones son la caricia, el soporte y la fortaleza que Dios mismo nos está enviando; de manera que aquí viene un segundo punto muy importante y es que no podemos olvidar la parte, llamémoslo así, tensa, negativa, frustrante, pero tampoco podemos decir que ése es todo el cuadro.
 
 
En la comunidad, en le encuentro con los hermanos, hay que tener los ojos muy abiertos para descubrir, una y otra vez cuáles son esos elementos, más hermosos, más fuertes, más bellos, porque en todo ser humano, yo creo que en todo ser humano, podemos encontrar algo que aprender.
 
 
Y por eso cuando uno comienza a caminar en la fe con otras personas, uno tiene que tomar una decisión, hacer una elección: “¿Me voy a dedicar a mirar solamente lo malo?, ¿Me voy a dedicar a mirar solamente lo bueno?, o voy a descubrir ambas cosas pero voy a construir a partir de lo bueno; son las tres posibilidades.
 
 
Y las tres de alguna manera, nos tientan o nos atraen en distintos momentos de la vida, hay momentos en que uno se siente como enamorado y sabemos como son los enamorados, el enamorado solo quiere ver, dispone sus ojos únicamente para ver lo  positivo –como he dicho en algunas enseñanzas para novios, para parejas, para matrimonios- llega un momento que hasta la manera de estornudar de la ora persona, le parece bonita, simpática, inspiradora;  ¿por qué? Porque la persona solo esta condicionando sus ojos para ver lo bueno de la otra persona, eso es irreal.
 
 
Pero también es irreal cuando tomamos a veces la otra actitud, cuando únicamente nos dedicamos mirar lo malo; entonces ésa situación se presenta también en las parejas, llega un momento en el que todo le fastidia de la otra persona. Cuando eran novios o enamorados, todo le gustaba y ahora en cambio, todo le fastidia, hasta la manera de tomar la cuchara para tomarse la sopa, todo le fastidia, esas dos posturas son irreales.
 
 
La una es como una burbuja rosada, que algún día se reviente, esa ilusión de que todo es bonito, la otra también es una injusticia, y es una injusticia pero porque se concentra únicamente en una parte de lo que es la vida de la otra persona.
 
 
Entonces como cristianos católicos, lo que tenemos indudablemente que hacer es ver las dos cosas, todo ser humano tiene sus elementos que nos gustan, y los que no nos gustan y a demás tiene los defectos que tiene que corregir y las virtudes que va cultivando; entonces uno tiene que tener una visión balanceada.
 
 
¿Cómo se cultiva ésta visión balanceada? Se cultiva de la siguiente manera: lo que nos enseña el Eclesiastés, sobre todo en su parte final, los capítulos 8 y 9; cuando vayamos ha hacer un comentario, no podemos solo quedarnos  ni en que todo es bueno ni en que todo es malo.
 
 
Y cuando descubramos en nuestras palabras que estamos hablando únicamente lo malo de una persona, nosotros mismos sin que nadie nos lo diga, nosotros mismos tenemos que callarnos, y decirnos ¿ y yo por qué no estoy reconociendo nada bueno, de lo que dice esta otra persona?. Fíjense por ejemplo, estoy tomando este caso de los acontecimientos tan tristes y preocupantes que están viviendo algunos de nuestros países; cuando se quiere hablar mal de un país o cuando se quiere hablar mal de un gobernante, es a presentarlo como si fuera “el demonio”, todo es malo, todo lo que ha hecho, todo lo que ha dicho, todo lo que ha querido.
 
 
Ahí hay una injusticia, yo estoy seguro que algunas cosas buenas hay ahí, en cambio cuando uno quiere defender su posición, dice: todo lo que yo estoy pensando o todo lo que dice el partido político que a mí me gusta, todo es bueno; eso tampoco es cierto.
 
 
Entonces para adquirir esa visión balanceada, uno tiene que aprender  siempre a medir las opiniones, las cosas nunca son ni completamente negras, ni completamente blancas; y uno nunca debe decir una frase- excepto que sea para alabar o cantarle a Dios, pues todo es santo y bello-, pero hablando de seres humanos y debilidades humanas, uno tiene que aprender a matizar.
 
 
Yo les invito, a que busquen en Internet una publicación italiana que se llama “30 giorni”, que entiendo yo es “30 días”, esa publicación se hace en Italia, la hace el Movimiento Católico Comunión y Liberación, y en una de ésta ediciones últimas, tal vez fue de febrero de este año 2008, sale una entrevista que le hacen al Patriarca ortodoxo, él se llama: Alexis II.
 
 
¿Por qué lo menciono? Porque me gustó, éste hombre que es como cabeza de la fe cristiana no católica –lamentablemente- fe ortodoxa, ellos son los ortodoxos allá en Rusia; cuando va a referirse del régimen, al régimen comunista, que todos sabemos lo que era, y cómo persiguió a los cristianos, éste hombre es un modelo de cómo sabe él ver también lo bueno y lo positivo, que pudo tener incluso ése régimen que uno calificaría de tirano y de espantoso.
 
 
Así tenemos que aprender ha hablar, nunca podemos dedicarnos a mirar un aspecto u otro porque es ahí sobre todo donde se fomentan los partidos, las divisiones y donde la gente se polariza, una contra otra.
 
 
Bueno, este es un primer elemento: somos seres humanos, en todos nosotros hay tareas pendientes, que yo sepa ninguno de nosotros es perfecto, pero aquí hay otra distinción que hay que hacer; ustedes habrán notado que hace un momento dije: cuando yo me miro con  otra persona o cuando miro a otra persona de mi comunidad,  hay dos dimensiones que son distintas – a ver si con la ayuda del Señor me puedo explicar bien en esto-.
 
 
Una cosa es la dimensión de los gustos, lo que a mí me gusta o me disgusta, esa es una dimensión, y otra dimensión es la dimensión de lo moral; lo bueno o lo malo, y son dos dimensiones diferentes; es decir, una cosa es cómo me cae la persona a mí,  porque la persona me puede caer bien o me puede caer mal, y otra cosa es sí ésa persona es buena o es mala.
 
 
Porque uno de los errores que uno comete  es la polarización, pero otro de los errores que uno comete es que uno confunde esas dos dimensiones, una cosa es la dimensión del gusto y otra cosa es la dimensión moral, y otra cosa la dimensión del bien o del mal; y esto lo voy a explicar con un ejemplo, sabemos que existe un santo muy hermoso en su corazón, llamado “San Luis Gonzága”, santo que sobresalñio entre otras virtudes, por la pureza y la penitencia,  un santo Jesuita, con ese elogio que estoy diciendo, que esperfectamente justificado porque existen las biografias de él; pues con ése elogio que estoy diciendo ¿qué quiere decir? Que en la dimensión moral, éste hombre estaba muy alto.
 
 
Sí, vamos a hablar de los bueno y lo malo san Luis Gonzága, era un hombre que estaba muy alto, tal vez habría cositas que tendría que corregir, pero estaba muy alto, estaba muy bien en términos de su virtud; pero eso no quiere decir que él le cayera bien a todo el mundo, y hay una anécdota sobre esto: resulta que en alguna ocasión él siendo estudiante Jesuita  en Roma, y estaban  por salir de paseo, los Jesuitas acostumbraban llevar en aquella época, un libro de crónicas de las actividades que iban haciendo, entonces las crónicas de un compañero de SanLui Gonzága, dicen más o menos lo siguiente: el Domingo pasado fuimos a paseo, fuimos unos compañeros, y Luis (San Luis Gonzága), no pudo ir porque estaba enfermo...¡ bendito sea Dios ¡.
 
 
Así que aunque Luis Gonzága era la calidad de santo que era, y que es, no le caía bien a su compañero; porque ésa dimensión de lo que a mí me gusta o me disgusta, ésa dimensión de lo que a mí me cae bien, ésa dimensión depende de una cosa muy diferente, es lo que en la Biblia se llama “la carne”.
 
 
Recordemos que la dimensión de la carne o lo carnal en la Biblia, no se refiere principalmente al sexo, hoy cuando la gente se refiere a pecados de la carne, se refiere a pecados sexuales, pero en la Biblia, en el Antiguo Testamento, cuando se habla de la carne, sino se refiere a esa tendencia nuestra de agruparnos con los que piensan del mismo modo, con los que me caen bien, con los que son de mi mismo estilo, y eso es muy extendido, es muy común.
 
 
Entonces una cosa es la dimensión de la carne, me cae bien o no me cae bien, mientras que la otra es, podríamos decir, la dimensión del espíritu, que es qué tan bueno es, o qué tal malo es. y resulta que cada uno de nosotros tiene esas dos dimensiones muy vivas y uno las confunde todo el tiempo, o sea uno tiende a pensar que sí una persona le cae a uno bien, esa persona tiene que ser muy buena y uno tiende a justificar todo en las personas que a uno le caen bien.
 
 
Mientras tanto si la persona me cae mal, uno trata por todas partes de buscarle los defectos y trata de tenerla lejos pero eso es obrar según la carne, San pablo dice:” Sí antes conocimos a Cristo según la carne, ahora ya no”, y nos invita a superar ésa mentalidad carnal.
 
 
La mentalidad carnal no es que uno tenga problemas sexuales con todo el mundo. La mentalidad carnal es que uno se deje llevar únicamente por el criterio de sí me cae bien, si me simpatiza, si me entiendo con esa persona o de lo contrario me cae mal, cuando uno únicamente se deja llevar por ése gusto, uno fácilmente se está dejando llevar por la mentalidad carnal.
 
 
Entonces en la construcción de una comunidad, todo esto se va juntando, por una parte está lo de las polarizaciones que dije al principio, es decir esa tendencia que uno tiene a juzgar todo, como si fuera blanco, como si fuera negro, esto es bueno, esto es malo, esto es de Dios, esto es del demonio, con esa persona no se pude hacer nada, con esa persona se puede hacer todo; esa polarización no hace bien.
 
 
El segundo problema de la valoración carnal, muy pocas veces, sobre todo cuando estamos empezando en la fe, muy pocas veces uno quiere – de corazón- poner el criterio, de lo que es bueno y de lo que es malo, ¡es que pesa mucho¡, esa parte del gusto pesa mucho y esto tiene una serie de consecuencias; y aquí paso a la tercera parte de nuestra reflexión.
 
 
La consecuencia principal, es que cuando se está formando una comunidad, hay personas que uno no quisiera que se fueran por ningún motivo, pero las razones muchas veces es carnal ( en el sentido bíblico), es decir es una persona con la que me estoy sintiendo bien, es una persona que nos va hasta mirar y ya sabemos que estamos pensando lo mismo, es una persona que yo la siento como de mi círculo, por eso yo quisiera que esa persona- en el caso de Sanctus- se quedara, que no se la lleven y uno intenta incluso retener a la persona.
 
 
Y muchas veces el Señor nos muestra que ése no es el criterio, yo les comento esto: cuando yo entré a la comunidad religiosa a la que pertenezco por gracia de Dios, (los padres Dominicos), yo tuve lo mismo que en la época de San Luis Gonzaga, tuve gente que me caí bien y gente que me caía mal, a veces no son sentimientos muy fuertes, todos los que han sido amigos íntimos míos, los más cercanos, todos se han ido de la comunidad.
 
 
Muchas veces uno quiere que el gusto de uno funcione, pero por lo menos en mi caso ha sido una constante, y a veces hay personas que a uno le caen mal, por razones que son muy complejas o que son difíciles de encontrar, cuando uno analiza porque una persona le cae bien a uno, casi siempre uno comienza a hacer un proceso que en sicología se llama: racionalización, que consiste en buscarle razones a un sentimiento que uno ya tiene; ejemplo de racionalización, si un muchacho está profundamente enamorado- en esto del amor hay ejemplos muy útiles- y yo le pregunto ¿cómo llegaron a eso?, muy fácilmente él puede decir, mire esta es una relación que tenía que darse, estamosel uno para el otro, y él comienza a explicar toda su relación, pero va encontrándole una lógica, desde el supuesto de que a esa muchacha le gusta él.
 
 
Lo mismo hace uno cuando tiene una antipatía, uno tiene una antipatía, y uno empieza a poner al cerebro, a que busque las razones para detestar a esa persona, eso se llama racionalizar, cuando uno ya tiene el sentimiento y comienza a buscar las razones para justificar ése sentimiento, pero las verdaderas razones no suelen ser esas.
 
 
Muchas veces cuando una persona le cae mal a uno es porque le está recordando a una persona que le hizo daño a uno o lo decepcionó a uno o lo humilló a uno o cosa parecida; o muchas veces cuando una persona le cae bien a uno es porque muchas veces esa persona de alguna manera, está acariciando aspectos del ego de uno, y esto nos pasa a hombres y mujeres de todas las edades, un apersona que me hace sentir importante, me hace sentir relevante.
 
 
Entonces llevamos esos dos temas hasta ahora, primero cuidado con las polarizaciones y segundo, cuidado con la valoración carnal, y es muy fácil caer en esas dos cosas.
 
 
Pasemos a un tercer punto, sabiendo que eso es el ser humano, sabiendo que eso somos todos nosotros, pues viene una conclusión: nadie es neutral, una palabra que usamos a veces demasiado, es aquello de subjetivamente y de objetivamente; y cada vez que queremos descalificar a otra persona, fácilmente utilizamos la expresión: ¡ah,  eso es muy subjetivo¡, como diciendo té res el subjetivo y yo soy el objetivo, como quién dice yo sí soy neutral, yo sí tengo un punto de vista externo, sereno, imparcial, justo.
 
 
Esa manera de hablar, y esa manera de razonar, muy poco ayuda a que se construya comunidad, más bien sobre todo lo que podemos decir cuando se trata de la valoración de las personas, y su lugar entre las comunidades, es que nadie es neutral y nadie es completamente objetivo, cada uno tiene su subjetividad; porque cada uno de nosotros tiene en primer lugar su propia historia de fe y de crecimiento o de retroceso en la virtud, cada uno tiene sus propias polarizaciones y cada uno tiene su propia carnalidad.
 
 
Son tres cosa que nos están marcando a todos, la subjetividad no está obrando en las demás persona, no está en los demás, la subjetividad también está en mí y por eso sí uno quiere acercarse en algo siempre está mucho más allá, pero sí un oquiere acercarse en algo a la “mirada de Dios”, necesita éstos cuatro elementos que voy a mencionar: primero,  el recononocimiento del propio yo con todos sus pecados, con toda su historia de equivocaciones, con todas sus heridas, parcializaciones, reconocer la propia historia, reconocer el poder del propio yo en la vida, es decir, reconocer que ésa ha sido la historia de uno.
 
 
El primer acto para limpiar la mirada, es reconocer que nuestra vida ha estado cargada, de una cantidad de parcializaciones, juicios abruptos, malos entendidos, subjetividades, preferencias; esa es la historia de cada uno de nosostros, eso es lo que cada uno de nosostros es, no somos otra cosa.
 
 
Entonces lo primero para tratar de limpiar la mirada, es cerrar un momento los ojos y pedirle a Dios que los bañe de lágrimas, es como bautizar los ojos, es decirle al Señor, quién soy yo, con esta historia de pecado que yo tengo, con tantos errores que he cometido, ¡Señor limpia mi mirada¡, ése es el primer paso.
 
 
Segundo paso: necesitamos una verdadera tan profunda y tan sincera como sea posible, una verdadera humillación en presencia del Altísimo, pero verdadera; Santa Catalina de Siena, que es maestra de vida espiritual, dice: “Uno tiene que reconocer que es nada, con pecado encima”, y así decía ella de sí misma: “Yo soy nada con pecado encima”.
 
 
Esa humillación en la presencia del Altísimo, no es un acto de odio hacia uno mismo, no es un acto de desprecio o menosprecio hacia uno, sino es una manera de decirle al Señor que quiero hundirme en tus manos señor, quiero acogerme Señor a tu regazo, quiero esconderme en tu corazón, miremos en la Biblia textos como el de Judit cuando ella tiene que liberar a su pueblo, cómo ella se humilla, qué humillación tan perfecta la que hace: “Señor  no soy nada, te necesito” (''véase'' Judit 16), pero fíjense como desde esa humillación se encuentra la verdadera fortaleza, porque ésa humillación no es otra cosa que quitar toda la basura que uno mismo o el mundo le ha echado encima, y por eso es un acto de liberación.
 
 
Yo me quito toda esa basura, y me hundo, me sepulto en el corazón de mi Salvador, ahí me hundo, y le digo: “Señor tú eres el único que lo sabes todo, solo te tengo a ti”. Miremos a Salomón, Salomón cuando tiene que asumir el reinado, es demasiado joven, y él ¿qué es lo primero que hace? Humillarse en la presencia de Dios: “Señor soy demasiado pequeño, soy inexperto, éste pueblo es muy grande, es muy grande para mí, dame la sabiduría” (lectura recomendada el libro de la Sabiduría capítulo 9), ésa oración que hace Salomón, diciéndole al Señor: “Yo no soy nada”.
 
 
Miremos ahora al apóstol San Pedro, cómo habla de sí mismo, “Señor tú lo sabes todo, tú sabes que te amo”, ya Pedro no se apoya en sí mismo, ya Pedro dice: “Señor tú sabes que eres el único que sabe, yo me apoyo en ti”, miremos al apóstol San Pablo:”El primero entre los pecadores soy yo”, (véase I Timoteo 1), y él no estaba haciendo poesía, no estaba posando,  él no estaba mostrando una apariencia, él estaba convencido de eso, y eso es una gracia, que uno llegue a ese convencimiento, Señor es tan fácil equivocarse, ten misericordia de mí, ayúdame.
 
 
Entonces el primer paso: reconocer el pecado, la historia de pecado de uno, la historia de equivocaciones de uno; segundo, ese acto de humildad, y  tercero, tener en cuenta, que solo hay una manera de miara al corazón humano, esa frase pude parecer extraña, “solo hay una manera de mirar y de entender al corazón humano” y es dedes el amor.
 
 
Puede ser la bestia- perdonen esa palabra que utilizo- más sanguinaria que ha existido sobre esta tierra, la única manera de entender ese corazón y de poder decir algo verdadero, es amándolo; porque les digo esto, mis hermanos, solo hay uno que es verdadero y se llama Dios, y solo hay uno que tiene la luz sobre los corazones y se llama: Dios.
 
 
Y ése Dios, dice Jesús, hace salir el sol sobre malos y buenos, y hace caer la lluvia sobre justos e injustos, si yo verdaderamente quiero tener un poquito la mirada de Dios, tengo que pedirle al  Señor: “Señor enséñame a mirar a esta persona, cómo tú la miras”.
 
 
Pero ustedes dirán: “¿Y cómo hago yo para amar a una persona si efectivamente es así, una persona llega de injusticia de hipocresía, llena de incoherencia, llena de crueldad, cómo puedo yo amar algo en esa persona; por supuesto que ninguno de nosotros está llamado a amar la maldad de esa persona, pero sí somos invitados a reconocer la bondad que hay en esa persona y amara esa bondad.
 
 
Entonces yo no debo pronunciar una palabra de una  sola persona si primero no he encontrado en ella qué es bueno en esa persona, solo cuando yo he encontrado en qué es buena esa persona, ya hay por lo menos un rayito de la luz de Dios en mis ojos y algo puedo decir, que sea correcto; ése es el tercer paso.
 
 
Yo tengo que encontrar qué es lo bueno de esa persona, a parte de todos los pecados que tenga a parte de lo mal que me pueda caer, si no logro decir algo bueno de esa persona no debo hablar, no tiene sentido porque lo que yo diga no lo voy a decir, desde “la mirada de Dios”.
 
 
Y la única manera de tener “la mirada de Dios”, es conectando con el bien, porque Dios es la fuente de todo bien, por eso necesitamos callarnos hasta que encontremos la respuesta  a ésta pregunta: ¿en qué es buena esa persona?, y esto como profesor que me ha tocado ser, yo procuro aplicarlo, no solamente a las personas sino a las instituciones; uno tiene que decir ¿en qué ha sido bueno el comunismo? ¿en qué ha sido buena la monarquía? ¿ en qué ha sido buena la inquisición? ¿ en qué ha sido bueno el ateísmo?..¡ah pero eso es todo satánico¡. No, no lo es, si yo busco un ateo, llámese Bertrandl Russel, llámese Richard Dawkins, llámese Carlos Marx; hay un lago bueno ahí y solo cuando encuentro algo bueno. Puedo tener esperanza, de estar hablando si quiera un poquito de  como Dios hablaría, de esa persona; este paso es absolutamente crucial.
 
 
Y el cuerto paso es hacerme esta pregunta, que algunos atribuyen a Sócrates: ¿Y yo para qué voy a hablar?, es la pregunta que lo enfrenta a uno, con la verdad del corazón de uno, es decir yo voy a hablar de tal persona ¿ por qué voy a hablar? ¿estoy buscando desahogarme?, no es que sea malo desahogarme, no, yo creo que todos en algún momento necesitamos desahogarnos, y el que diga que no, esta mintiendo, cuando uno se siente atribulado, cuando uno siente que lo han sepultado con injusticias, hay un momento en el que uno necesita desahogar el corazón.
 
 
De pronto es difícil no cometer pecado en ese desahogo, pero admitamos sin entrar en detalle que algunos de nosotros necesitamos, hablando con una amigo, una amiga, con el esposo con la esposa, hablando con la mamá, pero uno necesita desahogarse. Lo que yo te pido es esto: sí, tú lo que estás buscando es desahogarte, sé conciente de que es eso lo que estás haciendo.
 
 
¿Por qué? Porque muchas veces pasa, que en una reunión de comunidad, donde se esta discutiendo un determinado problema, habla una persona, pero no habla tanto del problema que se está tratando, sino habla del otro, de su oponente, o de otro miembro de comunidad porque necesita desahogarse; y esto causa unas confusiones muy grandes en los grupos.
 
 
Cuando estamos hablando de un plan pastoral, cuando estamos hablando de un plan de evangelización, cuando estamos hablando de unos horarios, cuando estamos hablando de un plan con la iglesia local, cuando estamos hablando de un plan de formación; estamos hablando de eso.
 
 
Pero sí estamos hablando de un plan de formación y Pedro dice: oiga, yo creo que podríamos hacer ..., y Pablo dice: oye es que tú eres un presumido, porque hace rato tiene en su corazón esa sensación y quiere desahogarse, entonces ni se resuelve el problema entre ellos ni se resuelve el plan de formación; entonces uno tiene que ubicar el discurso.
 
 
Ahora que yo voy a hablar, ¿por qué voy a hablar?, tiene que hacerse ésa pregunta, ¿ estoy buscando desahogarme? ¿estoy buscando acusar? ¿estoy buscando corregir? ¿qué estoy buscando?, ¿estoy buscando apoyar? ¿estoy buscando animar?.
 
 
Todas esas diferentes respuestas tienen su lugar en la Biblia, a veces es necesario acusar y denunciar, yo no soy que esté diciendo que eso no se necesite; lo que estoy diciendo es que después de dar estos pasos previos: reconocer el  propio pecado, humillarse, buscar el bien que hay en la otra persona, después de dar esos  tres pasos previos, uno tiene que ser conciente, qué discurso utiliza y por qué lo está utilizando.
 
 
Jesús acusó, las lecturas de las misas de estos días, contienen acusaciones gravísimas que Cristo hizo contra otras personas,  por ejemplo  a los lideres Judíos: “Ustedes porque van a buscar la gloria de Dios, si andan buscando la gloria de unos de otros”. Se puede, y la corrección fraterna es necesaria, pero también es necesario consolar y también es necesario edificar; todo tiene su lugar.
 
 
Si uno sigue estos pasos en el orden que he dicho, uno encuentra cual es el mejor momento para aplicar cada cosa, hay momentos en los que toca “parar” a las personas y la Biblia nos cuenta esos momentos, incluso eso le paso al apóstol Pedro,  cuando San Pedro fue a visitar a los apóstoles de Galaxia, primero estaba con todo el mundo y trataba por igual a todos y luego llegaron unos enviados de Jerusalén, y Pedro por caerle bien a los enviados de Jerusalén, que eran de tendencia judaizante, entonces ya no se metía en las casas de los paganos, y Pablo le dijo: “Tú estás siendo hipócrita, desde que llegaron estos cambiaste tus costumbres”.
 
 
Ahí le tuvo que denunciar, la denuncia es importante, yo no estoy diciendo que el objetivo de estas reuniones, no es que nosotros le echemos un baño de azúcar a todas nuestras palabras, como esa diplomacia muchas veces que se utiliza según la mentalidad del mundo; lo que estoy diciendo es que uno tiene que hacer todo este proceso, delante de Dios y con una buena conciencia y tiene que buscar cuál es el mejor momento y sabiendo qúe es lo que tiene que hacer, y sabiendo por qué lo esta haciendo.
 
 
Llevamos esos tres puntos, cuidado con las polarizaciones, cuidado con la carnalidad - poner por encima el gusto de uno-, y luego tercero cómo abordar en éste lenguaje a las otras personas.
 
 
Pasamos al ultimo punto de esta enseñanza, con todos estos preámbulos entonces ¿cómo es que nace una comunidad? Una comunidad nace cuando nace lo que se llama un “''nosotros''”, y una vez la comparación tomada del amor humano de pareja, es muy útil, ¿ cuando existe la pareja? La pareja no existe cuando el muchacho siente en su corazón que ella le gusta mucho, la pareja no existe cuando ella le dice a él: “Yo también te amo”, no, la pareja existe en la realidad de los hechos y de la vida, cuando ambos comienzan a pensar en términos de somos un “''nosotros”.''
 
 
¿Y qué es un ''nosotros''? El concepto de lo que es un ''nosotros'', es sumamente importante para una comunidad, con la ayuda que Dios me dé en éste momento, quiero compartirles algunas pinceladas: un ''nosotros'' es un grupo de personas que ya han hecho un camino juntos; es decir, este no es el comienzo, el comienzo, aunque haya mucho abrazo y mucha simpatía, eso todavía no es el ''nosotros''.
 
 
El ''nosotros'' empieza cuando uno ya empieza a conocer defectos serios de las otras personas, y uno empieza a descubrir que esos defectos realmente le fastidian a uno, y cuando uno descubre que sí, que éste hombre tiene este defecto, pero así y todo yo quiero compartir me fe con él o con ella; que es lo mismo que sucede con la pareja, cuando la pareja se está conociendo y cruzan unas miradas y unas sonrisas y de pronto hasta de san un beso, ése todavía no es el ''nosotros'', ahí todavía no hay el ''nosotros''.
 
 
El ''nosotros'', comienza cuando él se da cuenta que ella no es perfecta pero así y todo siente que quiere que ella esté cerca de él, que quiere caminar con ella y que ella camine con él; algo parecido es aquí, el ''nosotros'' es un grupo de personas que ya ha caminado que ya ha descubierto que hay fallas que hay errores, que cada uno de los que son miembros de ese grupo hace un balance y descubre esto: en mi opinión y en mi balance es más lo que gano que lo que pierdo, porque uno siempre pierde...uno siempre pierde, no nos hagamos ilusiones de pensar que todo es ganancia, en toda comunidad uno tiene siempre que ceder a algo, lo mismo que en toda pareja.
 
 
Entonces el ''nosotros''  surge cuando en el balance yo digo, es más lo que gano que lo pierdo, esa es una característica; otra característica es la conciencia de que hay un estilo y unos rituales que compartimos y que nos gustan, y que son vehículo de expresión entre nosotros.
 
 
La palabra central en éste punto es “rituales”, rituales qué es, rituales se parece a rutina, es decir aquellas cosas que uno realiza con un determinado “ritmo” esa es otra palabra que hemos utilizado mucho en Sanctus, los ritmos, las rutinas, los rituales.
 
 
¿Y qué es todo eso?, los ritmos, rituales, los hábitos, aquellas costumbres que ya conforman nuestra manera de encontrarnos, entendernos, perdonarnos, avanzar; hay que tener un pequeño tejido de rituales, por ejemplo, cuando ya sabemos que nos encontramos que hacemos tal oración, que compartimos tal cosa, que después hacemos esto.
 
 
Es como la gramática de la vida, es como el tejido fundamental que luego vamos escribiendo, son como los renglones, no es el discurso, sino son como los renglones, y en esos renglones uno va como escribiendo la vida; hay que tener rituales y uno tiene que sentirse a gusto con esos rituales, esos rituales son los acuerdos que ya se han ido decantando con los cuales uno se siente a gusto.
 
 
Los más sencillos en una comunidad son, cuando y en dónde nos vamos a reunir, y uno tiene que sentir que ese lugar y esa hora  –no hay lugares ni horas absolutamente perfectos- pero que ése lugar, y ésa hora y ésas personas, muco más me gustan que me disgustan; y uno siente que para que la comunidad funcione, pues yo tengo que funcionar, pues yo tengo un deber de asistir.
 
 
Nos dice la carta a los Hebreos capítulo 13 y también en otras partes: “Oiga no abandone las reuniones”, dice la carta a los Hebreos, es decir, yo tengo que sentir que eso es parte de mi ritual, es parte de mi rutina, es parte de mi horario. Yo por ejemplo en esta comunidad donde me encuentro estamos llenos de rituales, una comunidad religiosa está llena de rituales, llena de rutinas, llena de ritmos, no nos podemos encontrar en muchas cosas, yo por ejemplo en el caso mío, difícilmente faltare a la oración de la tarde, la oración de la mañana es distinta, pero a la oración de la tarde muy difícilmente yo faltare, ahí estoy, es una presencia, y es en la oración en la que más nos encontramos en las vísperas.
 
 
Igualmente el compartir de los alimentos es un ritual que es muy importante en este convento, igualmente tenemos reuniones oficiales que se llaman capítulos, y ahí vamos y atendemos porque sabemos que eso es fundamental para la buena salud  de la comunidad.
 
 
Entonces cada grupo tiene que encontrar unos rituales y tiene que encontrar lo que se llama también sus procedimientos, procedimiento ¿qué es? la respuesta a esta pregunta: ¿cómo entra una persona, cómo se llega a ser parte de esto? ¿cómo sale un apersona de aquí?, en caso de que toque sacarla. Luego eso se concreta en una legislación, pero antes de ser ley escrita en un papel es un ritual, es decir, es una costumbre que se va constituyendo en consuetudo – así lo llamaban los Romanos-, es la costumbre establecida que ya tiene fuerza de ley, aquí las cosas se hacen de esta manera.
 
 
Cuando pasa el tiempo, o sea que la construcción de un ''nosotros''  toma tiempo, llega un momento en el que uno siente esto que voy a describir: el ideal de éste grupo me convence, los rituales se adaptan a lo que yo soy y aunque me cueste trabajo algunas veces, lo hago y lo hago con gusto, me parece que la misión que estamos realizando vale la pena, y las personas que están ahí aunque siempre tendrán defectos, yo siento que recibo mucho de ellas y en general me gusta estar ahí.
 
 
Cuando se dan esas cuatro características, ya uno esta empezando a ser parte de ése ''nosotros'' , yo lo he visto en el caso de Bogotá, yo lo he visto en el caso de Ibagué, la comunidad de Miami va empezando, es mucho más joven, pero ahí lo voy viendo también.
 
 
Lo más hermoso cuando ya se tiene un nosotros  ¿qué es? lo más hermoso es que ya se le desaparece a uno la angustia de que esto se va a acabar, que no llega gente, toda angustia desaparece, porque llegar al ''nosotros'' es como la roca, y cuando uno ya tiene un nosotros, dice: quizás somos dos quizás somos tres, quizás somos cinco, pero ya los que lleguen, ya tienen a donde llegar.
 
 
Ya de aquí para adelante es construir es echar para arriba –como dicen los que construyen edificios- ya esta el cimiento; pero lo primero es llegar a esa piedra firme, a ese peñasco sólido que es el nosotros, cuando ya se tiene el nosotros desaparece la angustia, somos muchos somos pocos no importa.
 
 
Tenemos un llamado, tenemos una espiritualidad, tenemos una misión, tenemos unos rituales que coinciden con mi horario que coinciden con mis circunstancias, y tengo unas personas que no son la octava maravilladle mundo pero son personas con las que me puedo entender, son personas con las que puedo caminar, yo recibo, ellas reciben de mí; aquí vamos, eso es tener un nosotros.
 
 
Como ustedes se podrán dar cuenta una persona no puede tener demasiados nosotros, desde el punto de vista afectivo lo normal es que haya ese nosotros que se llama la familia, y la experiencia de miles de miles de años de historia de la humanidad muestra que una persona no puede realmente tener dos familias y estar de corazón en ellas, o sea no se puede.
 
 
Entonces la familia, esposo, hijos, esa es como la dimensión esa afectiva, algo parecido sucede con este nosotros desde el punto de vista espiritual, yo sé que este tema es un poquito delicado, pero hay que mencionarlo; tarde o temprano con un proceso que puede tomar tiempo, uno también va llegando a un nosotros desde le punto de vista de la comunidad de fe, así como llegar a un nosotros desde el punto de vista de una esposa o un esposo así también uno va llegando a una convicción: “Este es mi lugar”
 
 
Yo no quiero precipitar ese momento, de ningún modo, yo sé que cada uno tiene que caminar, yo sé de hecho que uno puede servir en muchos lugares, pero hay un lugar, uno solo que uno llama desde el punto de vista de la fe: “Este es mi lugar”.
 
 
Y cuando ya se tiene esa convicción, ahí sí se ha afianzado el nosotros, este es mi lugar, esta es mi manera de estar en la Iglesia, eso no significa que yo no pueda prestar un favor o un servicio en otras partes, por ejemplo mi manera de estar en la Iglesia, es esto, ser sacerdote Dominico; esa es mi manera de estar en la Iglesia, pero yo soy feliz de poder prestar un servicio, a mí me han invitado a predicar retiros a otras comunidades, hace unos años me pidieron que hiciera un retiro de  toda una semana con los padres Franciscanos -  y yo los amo entrañablemente-.
 
 
Pero mi manera de estar en la Iglesia es ser Dominico y estar en esta comunidad, o sea que cuando yo hablo aquí de que cada uno tiene que encontrar su lugar, el lugar donde siente su nosotros, esto no significa que no pueda servir en otros lugares, en otros aspectos; Si no que uno siente “este es mi lugar”, algo parecido a lo que sucede con la pareja una vez más, por supuesto que la esposa tiene una relación única con su esposo, pero tiene otras amigas y amigos y lo mismo él.
 
 
Lo mismo sucede aquí tenemos que llegar al momento del ''nosotros'', y desde ese momento del ''nosotros'', encontrar este es mi lugar, es posible que algunos de ustedes en este mismo instante, ya estén sintiendo en su corazón que por ejemplo Sanctus es su lugar o es posible que ustedes estén empezando a sentir no de hoy sino en otra ocasión, que estén empezando a sentir, que sí muy bueno, muy simpático pero como que no me quedo aquí.
 
 
Quiero decirles una cosa, y con esto termino, mis hermanos, cada persona en un discernimiento que tiene que ser muy sincero y muy de conciencia ante Dios, ha de encontrar ese lugar, toma un poco de tiempo pero hay que encontrarlo, es ahí donde tu vas a poder florecer mejor.
 
 
Yo quisiera, por supuesto que yo quisiera que cada uno de los que están  en este momento pudiera sentirse a gusto en Sanctus, yo quisiera eso, pero sí ese no fuera el caso, realmente mi prioridad es que tu puedas encontrar ese lugar tuyo, allí donde tu puedas florecer, allí donde tu puedas darle la gloria la Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
 
 
Y con este sentimiento cerremos esta reflexión, es nuestra humanidad, como dice alguna oración, es nuestra humanidad agobiada y doliente, la que surge aquí, la que aparece aquí, pero esa humanidad nuestra la amo Dios así, por esta humanidad nuestra así imperfecta, polarizada, subjetiva, por este barro que somos nosotros vino Cristo a esta tierra.
 
 
Sintámonos amados por el Señor, hagamos propósito de servirlo a Él, y que él nos vaya conduciendo a cada uno al lugar donde nos quiere.
 
 
Gloria al Padre....
 

Revisión actual del 13:55 11 jun 2008