Diferencia entre revisiones de «I024002a»
m (Texto reemplaza - 'Category:' a 'Categoría:') |
|||
| (No se muestra una edición intermedia de otro usuario) | |||
| Línea 3: | Línea 3: | ||
'''Título: Reconocer que mi vocacion profunda es el cielo, pero que no lo merzco ni lo puedo alcanzar por mi mismo''' | '''Título: Reconocer que mi vocacion profunda es el cielo, pero que no lo merzco ni lo puedo alcanzar por mi mismo''' | ||
| − | '''Original en audio: [[http://fraynelson.com/homilia.php?id=I024002a 19 min. 52 seg.]]''' | + | '''Original en audio: [[http://fraynelson.com/homilia.php?id=I024002a 19 min. 52 seg.]]''' |
| + | |||
Decir que Jesús es el Hijo de Dios, es como hacer un muy buen resumen de todo el Nuevo Testamento. | Decir que Jesús es el Hijo de Dios, es como hacer un muy buen resumen de todo el Nuevo Testamento. | ||
| Línea 11: | Línea 12: | ||
Esta es una frase maravillosa, pero Jesús hoy manda silencio a los demonios que decían esta frase: | Esta es una frase maravillosa, pero Jesús hoy manda silencio a los demonios que decían esta frase: | ||
| − | "Tú eres el Hijo de Dios" [[: | + | "Tú eres el Hijo de Dios" [[:Categoría:Marcos 003_011|San Marcos 3,11]], decían ellos y Jesús les mandaba que se callaran. |
Esto, desde luego, nos hace reflexionar. Si es una frase tan importante, si es una idea tan feliz, que incluso podemos decir que resume todo el Nuevo Testamento, ¿por qué Jesús impide que se diga esa frase? ¿Por qué Jesús manda con energía: "silencio", ante aquellos que la están diciendo?. | Esto, desde luego, nos hace reflexionar. Si es una frase tan importante, si es una idea tan feliz, que incluso podemos decir que resume todo el Nuevo Testamento, ¿por qué Jesús impide que se diga esa frase? ¿Por qué Jesús manda con energía: "silencio", ante aquellos que la están diciendo?. | ||
| Línea 17: | Línea 18: | ||
Hay una relación entre esta orden que da Jesús y la lectura extensa que nos ha correspondido hoy en la Carta a los Hebreos. | Hay una relación entre esta orden que da Jesús y la lectura extensa que nos ha correspondido hoy en la Carta a los Hebreos. | ||
| − | La Carta a los Hebreos nos está hablando del sacerdocio de Cristo, y hay una frase que considero fundamental: "Si estuviera en la tierra, ni siquiera sería sacerdote" [[: | + | La Carta a los Hebreos nos está hablando del sacerdocio de Cristo, y hay una frase que considero fundamental: "Si estuviera en la tierra, ni siquiera sería sacerdote" [[:Categoría:Hebreos 008_004|Carta a los Hebreos 8,4]], esa frase es fundamental. |
El sacerdocio de Cristo es un sacerdocio celestial, que tiene su lugar en un santuario que no es hecho por mano de hombre; allí se realiza el sacerdocio de Cristo. | El sacerdocio de Cristo es un sacerdocio celestial, que tiene su lugar en un santuario que no es hecho por mano de hombre; allí se realiza el sacerdocio de Cristo. | ||
| − | Lo que está en esta tierra está al alcance de nuestros ojos, está la alcance de nuestras palabras, está al alcance de nuestros pensamientos, y por lo tanto, está en el círculo de nuestros intereses. "El cielo pertenece al Señor; la tierra se la ha dado a los hombres" [[: | + | Lo que está en esta tierra está al alcance de nuestros ojos, está la alcance de nuestras palabras, está al alcance de nuestros pensamientos, y por lo tanto, está en el círculo de nuestros intereses. "El cielo pertenece al Señor; la tierra se la ha dado a los hombres" [[:Categoría:Salmo 113_016|Salmo 113,16]], dice algún salmo. |
La tierra indica el ámbito de aquello que puede ser conocido, dominado, codiciado, poseído, disfrutado por el corazón humano, eso es lo terreno. | La tierra indica el ámbito de aquello que puede ser conocido, dominado, codiciado, poseído, disfrutado por el corazón humano, eso es lo terreno. | ||
| Línea 29: | Línea 30: | ||
Estamos hechos para el cielo, pero no poseemos el cielo; deseamos el cielo, pero no podemos construirlo como construimos nuestros santuarios; necesitamos cielo, pero no tenemos manera ni de describirlo, ni de hacerlo; está más allá de nosotros. | Estamos hechos para el cielo, pero no poseemos el cielo; deseamos el cielo, pero no podemos construirlo como construimos nuestros santuarios; necesitamos cielo, pero no tenemos manera ni de describirlo, ni de hacerlo; está más allá de nosotros. | ||
| − | Y esta realidad que esta sintetizada en aquella expresión que Cristo nos enseñó: "Padre nuestro que estás en el cielo, o Padre Nuestro del cielo" [[: | + | Y esta realidad que esta sintetizada en aquella expresión que Cristo nos enseñó: "Padre nuestro que estás en el cielo, o Padre Nuestro del cielo" [[:Categoría:Mateo 006_009|San Mateo 6,9]], esa expresión "cielo" es fundamental. |
Por eso, echan a perder el Padrenuestro aquellos que por hacer más "accesible" entre comillas esta oración, inventan cosas del Padrenuestro: "Que estás en la tierra, que estás en los que sufren, que estás en los pobres, que estás...." | Por eso, echan a perder el Padrenuestro aquellos que por hacer más "accesible" entre comillas esta oración, inventan cosas del Padrenuestro: "Que estás en la tierra, que estás en los que sufren, que estás en los pobres, que estás...." | ||
| Línea 61: | Línea 62: | ||
Los demonios no pueden tener un tiempo anterior a la conversión y un tiempo posterior a la conversión. En los demonios, lo mismo que en los ángeles buenos, no hay posibilidad de razonamiento, de discurso, en ellos sólo hay una decisión que se toma delante de Dios, en ellos no es posible la conversión. | Los demonios no pueden tener un tiempo anterior a la conversión y un tiempo posterior a la conversión. En los demonios, lo mismo que en los ángeles buenos, no hay posibilidad de razonamiento, de discurso, en ellos sólo hay una decisión que se toma delante de Dios, en ellos no es posible la conversión. | ||
| − | Por lo tanto, mientras que esta frase, dicha por un ser humano es una maravilla porque resume todo el Nuevo Testamento, "Jesús es el Hijo de Dios" [[: | + | Por lo tanto, mientras que esta frase, dicha por un ser humano es una maravilla porque resume todo el Nuevo Testamento, "Jesús es el Hijo de Dios" [[:Categoría:Marcos 003_011|San Marcos 3,11]], esta frase dicha por un demonio es el peor de los sarcasmos, es un insulto, es una burla. |
Porque Jesús, el Hijos de Dios, presente en nuestra humilde carne humana, está ahí no haciendo un paseo por las regiones de la tierra; padece la humillación, el cansancio, el hambre y luego los azotes y la cruz sólo por una razón, la que dice el credo: "Por nosotros y por nuestra salvación". | Porque Jesús, el Hijos de Dios, presente en nuestra humilde carne humana, está ahí no haciendo un paseo por las regiones de la tierra; padece la humillación, el cansancio, el hambre y luego los azotes y la cruz sólo por una razón, la que dice el credo: "Por nosotros y por nuestra salvación". | ||
| Línea 77: | Línea 78: | ||
Y ese es el fruto que tiene que dar en nosotros la palabra. "Te acepto, mi Señor", ese es el fruto de esta palabra, ese es el corazón. Pero el demonio dice esta palabra sin corazón. | Y ese es el fruto que tiene que dar en nosotros la palabra. "Te acepto, mi Señor", ese es el fruto de esta palabra, ese es el corazón. Pero el demonio dice esta palabra sin corazón. | ||
| − | Esta frase, dicha por los demonios, no nos debe extrañar tanto, porque resulta que la Carta de Santiago, nos habla en otro lugar sobre los demonios y dice: "También los demonios creen" [[: | + | Esta frase, dicha por los demonios, no nos debe extrañar tanto, porque resulta que la Carta de Santiago, nos habla en otro lugar sobre los demonios y dice: "También los demonios creen" [[:Categoría:Santiago 002_019|Carta de Santiago 2,19]]. |
| − | Claro, no se refiere a que tengan fe, sino se refiere a: también saben decir la fe. Esa expresión: "También los demonios creen" [[: | + | Claro, no se refiere a que tengan fe, sino se refiere a: también saben decir la fe. Esa expresión: "También los demonios creen" [[:Categoría:Santiago 002_019|Carta de Santiago 2,19]], significa: "También ellos son capaces de decir la fe, y no por eso dejan de ser lo que son". |
Como se ve, lo que hacen entonces estos demonios, hablando por boca de esos posesos, es el espectáculo de una terrible mentira: "Mi palabra va a decir que tú eres el Hijo de Dios, pero mi corazón, mi vida, el centro de mi vida permanecerá lejos de ti; diré lo que tú quieres oír, pero no te daré lo que tu quieres recibir". | Como se ve, lo que hacen entonces estos demonios, hablando por boca de esos posesos, es el espectáculo de una terrible mentira: "Mi palabra va a decir que tú eres el Hijo de Dios, pero mi corazón, mi vida, el centro de mi vida permanecerá lejos de ti; diré lo que tú quieres oír, pero no te daré lo que tu quieres recibir". | ||
| Línea 105: | Línea 106: | ||
Este el el nexo profundo entre el evangelio y la primera lectura; fíjate el paralelo tan profundo: los demonios dan un culto que es sólo de esta tierra, lo que a ti te interesa oír, Jesús; y Jesús quiere no lo que se oye en esta tierra, sino quiere el corazón. | Este el el nexo profundo entre el evangelio y la primera lectura; fíjate el paralelo tan profundo: los demonios dan un culto que es sólo de esta tierra, lo que a ti te interesa oír, Jesús; y Jesús quiere no lo que se oye en esta tierra, sino quiere el corazón. | ||
| − | "Tu Padre, que está en lo escondido" [[: | + | "Tu Padre, que está en lo escondido" [[:Categoría:Mateo 006_006|San Mateo 6,6]], dice Jesús; porque la versión decía: "Lo que conoce el ser humano en esta tierra se llama corazón". El único lugar que puede llamarse cielo en esta tierra es el corazón humano cuando está en gracia, ese es el único cielo que puede haber en esta tierra. |
Entonces fíjate el paralelo: culto de la tierra, palabras vacías; sinceridad de corazón, culto de los cielos. Eso es lo que Jesús nos pide, eso es lo que Jesús quiere hoy . | Entonces fíjate el paralelo: culto de la tierra, palabras vacías; sinceridad de corazón, culto de los cielos. Eso es lo que Jesús nos pide, eso es lo que Jesús quiere hoy . | ||
| Línea 116: | Línea 117: | ||
| − | [[ | + | [[Categoría:Impar 02]] |
| − | [[ | + | [[Categoría:Marcos 003_011|San Marcos 3,11]] |
| − | [[ | + | [[Categoría:Hebreos 008_004|Carta a los Hebreos 8,4]] |
| − | [[ | + | [[Categoría:Salmo 113_016|Salmo 113,16]] |
| − | [[ | + | [[Categoría:Mateo 006_009|San Mateo 6,9]] |
| − | [[ | + | [[Categoría:Marcos 003_011|San Marcos 3,11]] |
| − | [[ | + | [[Categoría:Santiago 002_019|Carta de Santiago 2,19]] |
| − | [[ | + | [[Categoría:Mateo 006_006|San Mateo 6,6]] |
| − | [[ | + | [[Categoría:Impar 02]] |
Revisión actual del 15:10 6 dic 2011
Fecha: 20010118
Título: Reconocer que mi vocacion profunda es el cielo, pero que no lo merzco ni lo puedo alcanzar por mi mismo
Original en audio: [19 min. 52 seg.]
Decir que Jesús es el Hijo de Dios, es como hacer un muy buen resumen de todo el Nuevo Testamento.
Jesús que nació en Belén, el que predicó, hizo milagros, y que murió en la cruz y resucitó, Él es el Hijo de Dios.
Esta es una frase maravillosa, pero Jesús hoy manda silencio a los demonios que decían esta frase: "Tú eres el Hijo de Dios" San Marcos 3,11, decían ellos y Jesús les mandaba que se callaran.
Esto, desde luego, nos hace reflexionar. Si es una frase tan importante, si es una idea tan feliz, que incluso podemos decir que resume todo el Nuevo Testamento, ¿por qué Jesús impide que se diga esa frase? ¿Por qué Jesús manda con energía: "silencio", ante aquellos que la están diciendo?.
Hay una relación entre esta orden que da Jesús y la lectura extensa que nos ha correspondido hoy en la Carta a los Hebreos.
La Carta a los Hebreos nos está hablando del sacerdocio de Cristo, y hay una frase que considero fundamental: "Si estuviera en la tierra, ni siquiera sería sacerdote" Carta a los Hebreos 8,4, esa frase es fundamental.
El sacerdocio de Cristo es un sacerdocio celestial, que tiene su lugar en un santuario que no es hecho por mano de hombre; allí se realiza el sacerdocio de Cristo.
Lo que está en esta tierra está al alcance de nuestros ojos, está la alcance de nuestras palabras, está al alcance de nuestros pensamientos, y por lo tanto, está en el círculo de nuestros intereses. "El cielo pertenece al Señor; la tierra se la ha dado a los hombres" Salmo 113,16, dice algún salmo.
La tierra indica el ámbito de aquello que puede ser conocido, dominado, codiciado, poseído, disfrutado por el corazón humano, eso es lo terreno.
Mientras tanto, el cielo significa aquello que puede ser anhelado, suplicado, esperado, aquello por lo cual gemimos, aquello por lo cual suspiramos, aquello que nos llena de un gozo indescriptible cuando lo recibimos, aquello que hace brotar en nosotros la más intensa gratitud y alabanza.
Estamos hechos para el cielo, pero no poseemos el cielo; deseamos el cielo, pero no podemos construirlo como construimos nuestros santuarios; necesitamos cielo, pero no tenemos manera ni de describirlo, ni de hacerlo; está más allá de nosotros.
Y esta realidad que esta sintetizada en aquella expresión que Cristo nos enseñó: "Padre nuestro que estás en el cielo, o Padre Nuestro del cielo" San Mateo 6,9, esa expresión "cielo" es fundamental.
Por eso, echan a perder el Padrenuestro aquellos que por hacer más "accesible" entre comillas esta oración, inventan cosas del Padrenuestro: "Que estás en la tierra, que estás en los que sufren, que estás en los pobres, que estás...."
No, no. La enseñanza de Cristo no es esa, es Cristo el que por su benevolencia está en los que sufren, en los pobres, en los marginados, es Cristo, no el Padre; es Cristo el que padece ahí, no el Padre.
Pero no perdamos el hilo principal de nuestra enseñanza: en el corazón humano hay necesidad de cielo, pero no hay fuerza de cielo. Quedémonos con ese pensamiento en este momento.
Necesitamos un cielo que no dominamos, esperamos un cielo que no podemos construir, suplicamos un cielo que está más allá de nuestras codicias y de nuestras fuerzas; esto hace que nuestro corazón reconozca, por una parte, su necesidad, y por otra parte, su impotencia.
Y estas son las dos características necesarias para que el alma humana se abra al misterio de la gracia: reconocer necesidad, reconocer que mi vocación profunda se llama el cielo, pero también reconocer mi impotencia.
Por ignorante, por débil, por pecador, ni lo puedo, ni lo merezco; lo quiero, lo necesito, no lo puedo, no lo merezco. Esos son los cuatro verbos claves de esta enseñanza: sí lo quiero, sí lo necesito, no lo puedo y no lo merezco.
Cuando el corazón humano llega a ese descubrimiento, entonces se rinde ante Dios, se humilla ante Dios; descubre que necesita un sacerdocio distinto de lo que se puede hacer con los animalitos del campo en un templo, así sea el fastuoso Templo de Jerusalén.
Sí, ya puedo tener yo todas las ovejas, y todos los cabros, y todas las palomas; ya puedo inmolar bueyes, novillos, toros; puedo echar todos mis rebaños al incendio y al holocausto; no basta, necesito descubrir que sí quiero, que sí necesito, pero que no puedo y no merezco.
Necesito un sacerdocio distinto. Porque el oficio del sacerdote, eso está claro incluso en la raíz misma de la palabra, el oficio del sacerdote es el servir de puente entre la necesidad humana y la generosidad divina.
Un buen sacerdote es aquel que nos ayuda a hacer el camino entre nuestra hambre y las bodegas, las alacenas del Cielo. Pero vemos que el sacerdocio de esta tierra no puede lograr eso. Necesitamos el sacerdote de los cielos y ese es Cristo Jesús.
Cristo entonces, es Aquel sacerdote, dado por el Padre Celestial, que puede compadecerse a nuestra miseria pero que puede también sanar nuestra miseria; que puede lamentar nuestro pecado, y curar nuestro pecado; que puede enseñar el camino, y convertirse en camino. Ese es el Sacerdote que necesitamos.
Ahora examinemos la frase que hoy dicen los demonios para ver por qué Cristo la rechaza. Resulta que los demonios no son sujetos de conversión; los demonios son son ángeles caídos.
Por boca de aquellos posesos de esa época, los demonios están hablando de algo que no depende de esa época, es decir, el poseso como tal, una vez liberado, pues es un ser humano que necesita, como todos nosotros, de misericordia, de perdón, de gracia, de ayuda.
Pero el que intervenía por medio de ese poseso, es decir, el demonio, no es capaz de conversión, por una razón elemental: los ángeles, tanto los buenos como los malos, no están sujetos al tiempo, y toda conversión supone un tiempo, supone dejar algo y adquirir algo.
Los demonios no pueden tener un tiempo anterior a la conversión y un tiempo posterior a la conversión. En los demonios, lo mismo que en los ángeles buenos, no hay posibilidad de razonamiento, de discurso, en ellos sólo hay una decisión que se toma delante de Dios, en ellos no es posible la conversión.
Por lo tanto, mientras que esta frase, dicha por un ser humano es una maravilla porque resume todo el Nuevo Testamento, "Jesús es el Hijo de Dios" San Marcos 3,11, esta frase dicha por un demonio es el peor de los sarcasmos, es un insulto, es una burla.
Porque Jesús, el Hijos de Dios, presente en nuestra humilde carne humana, está ahí no haciendo un paseo por las regiones de la tierra; padece la humillación, el cansancio, el hambre y luego los azotes y la cruz sólo por una razón, la que dice el credo: "Por nosotros y por nuestra salvación".
Decir que el Hijo de Dios es ese Jesús que esta ahí, que enseña, que padece, que ese Jesús es el Hijo de Dios, es útil para nuestra salvación, porque es el reconocimiento de la misericordia de Dios que viene a sanar esa situación de la que hemos hablado con lo de la Carta a los Hebreos.
Cuando yo reconozco que yo quiero y necesito, pero no puedo ni merezco, entonces me abro a la gracia y en eso llega Jesús y entonces yo recibo a Jesús, yo, ser humano, recibo a Jesús y le digo: "Tú eres lo que yo necesitaba".
Pero el demonio, cuando dice esta frase, no está recibiendo nada; esta frase es un cascarón vacío, es lo que ya denunciaban los profetas: es culto de labios y de palabras, pero ahí no hay un corazón porque el corazón que debe haber detrás de estas palabras, es el corazón que debe haber detrás de nosotros, de nuestras palabras cuando decimos a Jesús: "Tú eres el Hijo de Dios".
Si le decimos a Jesús: "Tú eres el Hijo de Dios, es para decirle: "Tú eres el que ha venido a sanar mi terrible situación; porque yo quiero, yo necesito, pero no merezco y no puedo"
El corazón de esta frase es: "Te acepto, Señor". El corazón de la frase: "Tú eres el Hijo de Dios", es: "Te acepto, mi Señor; te acepto como lo que yo estaba esperando, como lo que yo necesitaba, como lo que yo anhelaba; te acepto, mi Señor".
Y ese es el fruto que tiene que dar en nosotros la palabra. "Te acepto, mi Señor", ese es el fruto de esta palabra, ese es el corazón. Pero el demonio dice esta palabra sin corazón.
Esta frase, dicha por los demonios, no nos debe extrañar tanto, porque resulta que la Carta de Santiago, nos habla en otro lugar sobre los demonios y dice: "También los demonios creen" Carta de Santiago 2,19.
Claro, no se refiere a que tengan fe, sino se refiere a: también saben decir la fe. Esa expresión: "También los demonios creen" Carta de Santiago 2,19, significa: "También ellos son capaces de decir la fe, y no por eso dejan de ser lo que son".
Como se ve, lo que hacen entonces estos demonios, hablando por boca de esos posesos, es el espectáculo de una terrible mentira: "Mi palabra va a decir que tú eres el Hijo de Dios, pero mi corazón, mi vida, el centro de mi vida permanecerá lejos de ti; diré lo que tú quieres oír, pero no te daré lo que tu quieres recibir".
¿Se entiende entonces qué es lo que hace el demonio aquí? "Tú haces todo tu espectáculo de milagros y de discursos para oír que eres el Hijo de Dios, pues ahí te lo digo".
¿Se comprende el terrible sarcasmo de esa frase en boca del demonio?: "Todo lo que haces y todo lo que tú padeces es para oír esto, esto es lo que tú quieres oír, ahí te lo digo; pero yo sigo donde estoy". Es una terrible burla. "Todo lo que tú haces es para que la gente te diga esto, tómalo, pero yo no cambio".
Jesús, poseído por el Espíritu Santo, penetra, como dice también la Carta a los Hebreos, hasta dónde se separa el alma y el espíritu; Jesús penetra en esas palabras y se da cuenta de la burla que hay ahí. Lo que le está diciendo el demonio es: "Con que a usted le gusta oír esto, pues óigalo".
Y lo que Jesús está diciendo es: "No se trata de palabras, se trata de que la vida, se trata de que tu corazón"; pero eso es imposible para el demonio, porque el demonio no tiene tiempo, para él no existe el tiempo, no existe la conversión, como son seres espirituales no están sujetos a lo que es propio de la materia que crece, se alimenta, se corrompe, renace; por eso Jesús rechaza la palabra de los demonios.
¡Qué penetración la de la mirada de Cristo! Y aquí es donde uno yo pienso que siente un profundo escalofrío. ¡cuántas cosas le decimos a Cristo! Una de las cosas que le decía yo al sacerdote con el que me confesé el día de hoy es: "Padre, me acuso porque yo he prometido demasiadas cosas que no he cumplido".
Me causa una impresión muy profunda saber que Cristo penetra en lo que yo le digo; así como oyó esta frase lindísima, maravillosa, esta frase que, repito, resume todo el Nuevo Testamento, pero no la aceptó porque veía la burla que había detrás.
Me espanta un poco, para ser sincero, me impresiona pensar que Jesús con su mirada penetra lo que yo digo, y siento que el Señor Jesús me dice en este momento: "¿Y qué hay del corazón que me está hablando? Tus palabras digamos que están bien, tú, ¿cómo estas? Lo que tu dices, lo que aparece de ti se parece a lo que yo espero; pero lo que tu eres ¿es lo que yo quiero?"
La mirada de Jesús verdaderamente en este momento nos atraviesa, llega a lo profundo de nuestro ser: "¿Qué estás haciendo? ¿Con qué corazón me estás sirviendo? ¿Puedo creer, puedo recibir tus palabras, tantas palabras que tu me dices?" Jesús como que me dice eso en este momento.
¿Puedo recibirte estas palabras? ¿O tú perteneces a aquellos que se burlan y que me dicen cosas solamente porque yo quisiera oírlas?" Porque el demonio aquí es el príncipe de los que le mienten a Dios, pretendiendo decirle lo que Dios se supone que quiere oír.
Entonces Jesucristo en este momento como que me interroga profundamente y me dice: "¿Tú me hablas por decirme cosas que a mí me gustaría oír? ¿Tú me dices las cosas porque se supone que es lo que espero de ti? Me interesa más que eso".
Este el el nexo profundo entre el evangelio y la primera lectura; fíjate el paralelo tan profundo: los demonios dan un culto que es sólo de esta tierra, lo que a ti te interesa oír, Jesús; y Jesús quiere no lo que se oye en esta tierra, sino quiere el corazón.
"Tu Padre, que está en lo escondido" San Mateo 6,6, dice Jesús; porque la versión decía: "Lo que conoce el ser humano en esta tierra se llama corazón". El único lugar que puede llamarse cielo en esta tierra es el corazón humano cuando está en gracia, ese es el único cielo que puede haber en esta tierra.
Entonces fíjate el paralelo: culto de la tierra, palabras vacías; sinceridad de corazón, culto de los cielos. Eso es lo que Jesús nos pide, eso es lo que Jesús quiere hoy .
Y con estas palabras nos invita, nos exhorta profundamente a que nosotros en primer lugar entremos en todo lo que decimos, ¡cuántas cosas decimos, cuántas cosas!
Me decía el padre con el que me confesé: "Padre, ya no prometa más; usted ya ha prometido demasiado; procure ser fiel, humilde, sincero en lo que usted es, no más". Decimos demasiado, prometemos demasiado, anunciamos demasiado. Jesús nos escruta, nos conoce profundamente.
Señor Jesús: danos sinceridad, absoluta pureza de corazón, de modo que nuestras palabras sean alabanzas que surgen de ese sacrificio que se ofrece en los cielos y también en el corazón humano cuando está en la gracia.