Diferencia entre revisiones de «Nsro002a»
| Línea 13: | Línea 13: | ||
En la batalla de Lepanto estaban en conflicto las fuerzas musulmanas y las fuerzas cristianas: soldados musulmanes y soldados cristianos. Para los musulmanes se trataba de una guertra santa. Piensan los musulmanes, que si un soldado de esa religión muere en combate, se va inmediatamente para el cielo; es como lo que nosotros llamaríamos un mártir. | En la batalla de Lepanto estaban en conflicto las fuerzas musulmanas y las fuerzas cristianas: soldados musulmanes y soldados cristianos. Para los musulmanes se trataba de una guertra santa. Piensan los musulmanes, que si un soldado de esa religión muere en combate, se va inmediatamente para el cielo; es como lo que nosotros llamaríamos un mártir. | ||
| + | |||
| + | Y ellos, fieles a la consigna recibida de sus mayores, habían extendido ya el Islam por toda Arabia, por todo el norte de África, por una patrte de Éspaña durante siglos, y ahora prtendían dejar el camino abierto para penetrar por todas partes en Europa. | ||
| + | |||
| + | Estas no eran simples amenazas. Cuando estudiamos la historia de la Iglesia y nos encontramos con santos de la altura de San Cipriano o de Agustín, es inevitable que nos llenemos luego de tristeza, porque la Cartago cristiana de Cipriano ha desaparecido, ya no exite más; y la Li------ cristiana de Agustín ha desaparecido, ya no existe. | ||
Revisión del 18:55 15 sep 2008
Fecha: 19981007
Título:
Original en audio: 6 min. 57 seg.
La fiesta de Nuestra Señora del Rosario tiene esta fecha, como sabemos, en memoria de la victoria de Lepanto, que el Papa Pío V atribuyó de modo particilar a la intercesión de la Virgen María, intercesión que fue implorada repetidas veces, sobretodo a través del Santo Rosario.
¿Y qué era lo que estaba en juego en la batalla de Lepanto? Podemos decir, el futuro de la Europa cristiana. Nos puede parecer muy raro que un Papa mande rezar el Rosario para ganar una guerra; pero, tomar conciencia de qué era lo que estaba sucediendo, nos puede ayudar a entender cuál es el sentido que ese Papa, pío V, quiso darle al Rosario y por consiguiente, qué podemos nosotros esperar del Santo Rosario.
Porque mire usted, que después de la Santa Misa, la oración más universalmente recomendada por los Sumos Pontífices es precisamente el Rosario. Ahí debe haber algo, ahí debe haber una razón.
En la batalla de Lepanto estaban en conflicto las fuerzas musulmanas y las fuerzas cristianas: soldados musulmanes y soldados cristianos. Para los musulmanes se trataba de una guertra santa. Piensan los musulmanes, que si un soldado de esa religión muere en combate, se va inmediatamente para el cielo; es como lo que nosotros llamaríamos un mártir.
Y ellos, fieles a la consigna recibida de sus mayores, habían extendido ya el Islam por toda Arabia, por todo el norte de África, por una patrte de Éspaña durante siglos, y ahora prtendían dejar el camino abierto para penetrar por todas partes en Europa.
Estas no eran simples amenazas. Cuando estudiamos la historia de la Iglesia y nos encontramos con santos de la altura de San Cipriano o de Agustín, es inevitable que nos llenemos luego de tristeza, porque la Cartago cristiana de Cipriano ha desaparecido, ya no exite más; y la Li------ cristiana de Agustín ha desaparecido, ya no existe.