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Y las palabras de Cristo son palabras de verdadero y consumado Maestro, que sabe que a los discípulos no se les puede dar solamente respuestas, porque entonces se adormilan; pero tampoco se les puede dar solamente preguntas, porque entonces se confunden. Hay que dar una parte de respuesta y una parte de pregunta.
 
Y las palabras de Cristo son palabras de verdadero y consumado Maestro, que sabe que a los discípulos no se les puede dar solamente respuestas, porque entonces se adormilan; pero tampoco se les puede dar solamente preguntas, porque entonces se confunden. Hay que dar una parte de respuesta y una parte de pregunta.
  
Y lo mismo hace Dios con nuestra vida: Dios no nos da solamente consuelos espirituales, que son como descanso; pero tampoco nos da solamente contradicciones, dificultades, tentaciones, que son como los enigmas vitales; nos da de ambas cosas. Entonces, Él, en cada vida, hace una cuidadosa mezcla, hace la dieta, Él hace la dieta de cada uno de nosotros,porque Él nos va alimentando cada día.
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Y lo mismo hace Dios con nuestra vida: Dios no nos da solamente consuelos espirituales, que son como descanso; pero tampoco nos da solamente contradicciones, dificultades, tentaciones, que son como los enigmas vitales; nos da de ambas cosas. Entonces, Él, en cada vida, hace una cuidadosa mezcla, hace la dieta, Él hace la dieta de cada uno de nosotros, porque Él nos va alimentando cada día.
  
Así como al pueblo de Israel le daba las porciones de maná, así a nosotros cada día prepara dieta, y entonces dice: "Bueno, esta que está como rechoncha, necesita más de pregunta; y esta que está como escuálida, necesita más respuesta, menos pregunta".
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Así como al pueblo de Israel le daba las porciones de maná, así a nosotros cada día prepara dieta, y entonces dice: "Bueno, esta que está como rechoncha, necesita más de pregunta; y esta que está como escuálida, necesita más respuesta, menos pregunta". Y así va Él alimentándonos, y así tenemos fuerzas para caminar, pero al mismo tiempo tenemos que caminar.
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Y nos dice después Jesucristo: "El que os recibe a vosotros, me recibe a mí" (''véase'' San Mateo 10,40). Ese párrafo donde habla del que recibe al que es profeta y el que da de beber a uno de estos pobrecillos, refiriéndose a sus discípulos, ese es otro texto, ese es otro pasaje maravilloso; tal vez no lo hemos meditado lo suficiente. Dediqúemosle unos minutos a ese texto.
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"El que recibe a un profeta porque es profeta, tendrá paga de profeta" (''véase'' San Mateo 10, 41). El profeta dice las profecías, y el que las recibe, se las escucha. Pero lo que nos está diciendo Cristo es que la paga de ambos va a ser la misma, o yo no sé si es que yo estoy entendiendo mal.
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Mire: "El que recibe a un profeta porque es profeta, tendrá paga de profeta" (véase san Mateo 10,41).Lo que yo entiendo ahí es: que el que recibe al profeta, tendrá la misma paga que tiene el profeta. "El que os recibe a vosotros, me recibe a mí, y el que me recibe recibe al que me ha enviado" (''véase'' San Mateo 10,40).
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Aquí la palabra clave, el verbo que se está repitiendo es "recibir". "El que recibe a un justo porque es justo, tendrá paga de justo" (''véase'' San Mateo 10,41).
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¿Qué será lo que nos quiere decir Jesús con esa frase, con ese estribillo que lo va repitiendo: "El que recibe al justo porque es justo, el que recibe al profeta porque es profeta, tendrá paga de justo o de profeta"? Nos está diciendo, si estamos entendiendo bien, que el que recibe al profeta tiene la misma paga del profeta, el que da las profecías y el que recibe las profecías tienen la misma paga, y el que es justo y el que recibe al justo, tiene la misma paga.
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Bueno, y el que recibe a Cristo, recibe al que lo ha enviado. Vamos a pensar que ese justo no sea cualquier justo, sino vamos a pensar que ese justo fuera Cristo

Revisión del 19:00 22 jun 2008

Fecha: 19980713

Título:

Original en audio: 12 min. 9 seg.


Esta predicación de Nuestro Señor Jesucristo, nos muestra una maravillosa combinación de claridad y penumbra. Hay cosas que están dichas tan claramente, que simplemente no se pueden negar. Hay otras cosas que están dichas de un modo tan enigmático, que nos hacen pensar. Y esto es así porque Jesucristo es al mismo tiempo respuesta y pregunta. Cuando habla claramente nos muestra que es una respuesta, cuando habla como un enigma entonces se convierte en una pregunta.

Y eso también está bien, porque Él es respuesta. Una respuesta es como el final de un recorrido, el final de una búsqueda; pero Él es pregunta, y una pregunta es lo que nos pone en camino. Osea que fíjate que Cristo, precisamente porque es Camino, Verdad y Vida, así también, en cuanto Camino, nos mueve con su pregunta; y en cuanto Verdad de Vida, nos deja descansar en sus respuestas.

Cristo hizo las cosas con una gran claridad,pero al mismo tiempo, algunas las dice de una manera que nos pone a pensar. Este Príncipe de paz dice que no ha venido a traer paz sino espadas. Esas palabras tan fuertes, como desafiando todos los lazos familiares, van a servir de pelea a todo el mundo: el hombre con su padre, la hija con la madre, la nuera contra la suegra, -aunque esas ya estaban de pelea-; los enemigos de cada uno serán los de su propia casa.

Es un planteamiento como enigmático, lo mismo que cuando dijo que el Reino de Dios se ganaba con la violencia, se ganaba como con coraje, como con fuerza.

Y las palabras de Cristo son palabras de verdadero y consumado Maestro, que sabe que a los discípulos no se les puede dar solamente respuestas, porque entonces se adormilan; pero tampoco se les puede dar solamente preguntas, porque entonces se confunden. Hay que dar una parte de respuesta y una parte de pregunta.

Y lo mismo hace Dios con nuestra vida: Dios no nos da solamente consuelos espirituales, que son como descanso; pero tampoco nos da solamente contradicciones, dificultades, tentaciones, que son como los enigmas vitales; nos da de ambas cosas. Entonces, Él, en cada vida, hace una cuidadosa mezcla, hace la dieta, Él hace la dieta de cada uno de nosotros, porque Él nos va alimentando cada día.

Así como al pueblo de Israel le daba las porciones de maná, así a nosotros cada día prepara dieta, y entonces dice: "Bueno, esta que está como rechoncha, necesita más de pregunta; y esta que está como escuálida, necesita más respuesta, menos pregunta". Y así va Él alimentándonos, y así tenemos fuerzas para caminar, pero al mismo tiempo tenemos que caminar.

Y nos dice después Jesucristo: "El que os recibe a vosotros, me recibe a mí" (véase San Mateo 10,40). Ese párrafo donde habla del que recibe al que es profeta y el que da de beber a uno de estos pobrecillos, refiriéndose a sus discípulos, ese es otro texto, ese es otro pasaje maravilloso; tal vez no lo hemos meditado lo suficiente. Dediqúemosle unos minutos a ese texto.

"El que recibe a un profeta porque es profeta, tendrá paga de profeta" (véase San Mateo 10, 41). El profeta dice las profecías, y el que las recibe, se las escucha. Pero lo que nos está diciendo Cristo es que la paga de ambos va a ser la misma, o yo no sé si es que yo estoy entendiendo mal.

Mire: "El que recibe a un profeta porque es profeta, tendrá paga de profeta" (véase san Mateo 10,41).Lo que yo entiendo ahí es: que el que recibe al profeta, tendrá la misma paga que tiene el profeta. "El que os recibe a vosotros, me recibe a mí, y el que me recibe recibe al que me ha enviado" (véase San Mateo 10,40).

Aquí la palabra clave, el verbo que se está repitiendo es "recibir". "El que recibe a un justo porque es justo, tendrá paga de justo" (véase San Mateo 10,41).

¿Qué será lo que nos quiere decir Jesús con esa frase, con ese estribillo que lo va repitiendo: "El que recibe al justo porque es justo, el que recibe al profeta porque es profeta, tendrá paga de justo o de profeta"? Nos está diciendo, si estamos entendiendo bien, que el que recibe al profeta tiene la misma paga del profeta, el que da las profecías y el que recibe las profecías tienen la misma paga, y el que es justo y el que recibe al justo, tiene la misma paga.

Bueno, y el que recibe a Cristo, recibe al que lo ha enviado. Vamos a pensar que ese justo no sea cualquier justo, sino vamos a pensar que ese justo fuera Cristo