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De modo que no podemos simplificar la Biblia, como ya lo hizo un hereje de la antigüedad llamado Marción, diciendo que en el Antiguo Testamento, toda la dureza, toda la justicioa, el Dios vengador; y en el Nuevo Testamento, el Dios tierno, el Dios especial, el Dios amoroso, el Dios.... No simplifiquemos tanto. | De modo que no podemos simplificar la Biblia, como ya lo hizo un hereje de la antigüedad llamado Marción, diciendo que en el Antiguo Testamento, toda la dureza, toda la justicioa, el Dios vengador; y en el Nuevo Testamento, el Dios tierno, el Dios especial, el Dios amoroso, el Dios.... No simplifiquemos tanto. | ||
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| + | Además, es grave esa simplificación porque desfigura el rostro del amor, como si amor fuera solamente ternura, como si amor fuera solamente dulzura, o, por decirlo más crudamente, como si Dios cuando castiga, Dios cuando regaña, Dios cuando corrige no estuviera amando. Es un error tomar una versión simplificada del amor para hacer con ella una cuadrícula, aplicársela a Dios y decir: "Si quieres que yo sienta amor, tienes que tratarme de esta y de esta manera". | ||
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| + | El amor de Dios se manifiewsta como quiere, y tiene más de un rostro, tiene más de un aspecto; no deja de amarnos cuando nos dice: "Yo os saqué de Egipto, os conduje por el desierto para daros en posesión la tierra de los amorreos; ahora os aplastaré en el suelo" (véase amós ); no está dejando de amarnos ahí. tomemos esa como una primera enseñanza par hoy. | ||
Revisión del 18:41 11 jun 2008
Fecha: 20020701
Título:
Original en audio: 12 min. 46 seg.
Indudablemente, nos golpea la dureza de la denuncia de Amós. Amós es conocido en la Sagrada Escritura como un adalid, un heraldo, un enamorado de la justicia. Y el valor de Amós para denunciar los pecados, nos muestra un rostro severo, adusto de Dios.
Nosotros, que estamos acostumbrados al lenguaje de la miseroicordia, nos sentimos casi golpeados cuando tenemos que leer en la Biblia esto: "A Israel no le perdonaré" (véase Amós ), o cuando dice que nadie va a huir, que nadie se puede escapar: "Yo os aplastaré en el suelo como un carro lleno de gavillas" (véase Amós ).
Exprtesiones tan duras como estas, han llevado a algunas personas a creer que en el Antiguo Testamento está el Dios justiciero, y en el Nuevo testamento está el Dios tierno, compasivo, misericordioso. Sin embargo, esta idea tan simplificada no es correcta.
Las expresiones de ternura y de amor, de parte de Dios, abundan en el Antiguo Testamento; y las expresiones duras, radicales, casi intransigentes, están también en el Nuevo Testamento. Algo de eso como que alcanzamos a percibir en la manera desconfiada, distante, como Cristo recibe las ofertas vocacionales que le hacen.
"Te seguiré a donde quiera que vayas" (véase ), "venga un abrazo, mijo. ¡Qué bueno, bienvenido a la misericordia!"; así no dice Jesús. Su respuesta es casi cortante, casi obliga, al que estaba entusiasmado, a detenerse y a pensar mejor las cosas. "¿Estás ilusionado? ¡Desilusiónate!"
De modo que no podemos simplificar la Biblia, como ya lo hizo un hereje de la antigüedad llamado Marción, diciendo que en el Antiguo Testamento, toda la dureza, toda la justicioa, el Dios vengador; y en el Nuevo Testamento, el Dios tierno, el Dios especial, el Dios amoroso, el Dios.... No simplifiquemos tanto.
Además, es grave esa simplificación porque desfigura el rostro del amor, como si amor fuera solamente ternura, como si amor fuera solamente dulzura, o, por decirlo más crudamente, como si Dios cuando castiga, Dios cuando regaña, Dios cuando corrige no estuviera amando. Es un error tomar una versión simplificada del amor para hacer con ella una cuadrícula, aplicársela a Dios y decir: "Si quieres que yo sienta amor, tienes que tratarme de esta y de esta manera".
El amor de Dios se manifiewsta como quiere, y tiene más de un rostro, tiene más de un aspecto; no deja de amarnos cuando nos dice: "Yo os saqué de Egipto, os conduje por el desierto para daros en posesión la tierra de los amorreos; ahora os aplastaré en el suelo" (véase amós ); no está dejando de amarnos ahí. tomemos esa como una primera enseñanza par hoy.