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Porque sería un desprecio a la generosidad divina desechar la sabiduría que es pura, que es celestial, que es compasiva, que es amante de la paz, que es amable. | Porque sería un desprecio a la generosidad divina desechar la sabiduría que es pura, que es celestial, que es compasiva, que es amante de la paz, que es amable. | ||
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Revisión del 20:24 9 may 2008
Fecha: 20020520
Título: Es deber de todo cristiano buscar la verdadera sabiduria
Original en audio: 12 min. 10 seg.
CONTINÚA LA TRANSCRIPCIÓN
Vamos a tomar el texto que nos ofrece el Apóstol Santiago para reconocer los rasgos de la verdadera sabiduría.
Indudablemente, este fue un tema que preocupó mucho a aquellos primeros cristianos, porque en otras partes también se habla de la sabiduría. Por ejemplo, el Apóstol San Pablo, como seguramente recordamos, en el capítulo segundo, tercero y en otras partes de la Primera Carta a los Corintios, habla también sobre la sabiduría.
También el Apóstol Pablo, cuando escribe a los fieles de Colosas y también cuando habla a a los Efesios, hace alusiones a este tema de la sabiduría e incluso en el Apocalipsis, en las Cartas a las Siete Iglesias, los capítulos segundo y tercero, se encuentran referencias a este tema del conocimiento y de la sabiduría.
No nos debe extrañar, porque en realidad en todo el mundo griego la sabiduría fue como un gran ideal, y creo que hay razones para hablar así. Tener el verdadero conocimiento, ser un sabio -sabio en griego se dice sophós, sabiduría se dice sophia, y por eso Grecia es la tierra de los filósofos, es decir, de aquellos que tienen la philosophia, el amor a la sabiduría.
De manera que hasta donde llegó la influencia del Imperio Griego, del Imperio Helenístico, en toda esa región ese tema del conocimiento, eso se dice gnoseos, gnosis, en griego, o el tema de la sabiduría, la sophia, está ahí presente.
¿Pero cuál es la verdadera sabiduría? Santiago viene con una enseñanza, y lo primero que quiere es que distingamos entre dos modos de sabiduría. Hay una sabiduría que es celestial, que es pura, que es misericordiosa y que es amante de la paz. Hay otra sabiduría que es terrena, él la llama animal, diabólica, y es la que viene sellada por el egoísmo, por la amargura y por la envidia. Son dos modos de sabiduría, desde luego dos modos contradictorios, dos modos incompatibles de sabiduría.
Porque se puede buscar una sabiduría que viene del cielo, pero también se puede buscar esa otra sabiduría de la que nos habló Santiago, la sabiduría que es animal, que es diabólica y que está marcada por la amargura, por el egoísmo y también por esa envidia.
Primera conclusión entonces: la sola búsqueda de la sabiduría no puede guiar la vida humana, porque la sabiduría misma tiene distintas maneras, tiene distintos modos. Y así lo vemos. Hay gente que tiene muchísimo conocimiento,muchísimos estudios, pero sus estudios más parece que les han servido para alejarse de Dios, que para servir a Dios dándole gloria.
Entonces, el estudio por sí mismo, el uso de la razón, el tener una gran inteligencia o el buscar muchos conocimientos, eso no necesariamente sirve. Hay que ver cuál es la sabiduría que está buscando esa persona. Pero por otro lado, segunda enseñanza, como hay una sabiduría que es celestial, hay una sabiduría que es amante de la paz, es pura y es misericordiosa, es un deber de toda alma cristiana buscar esa verdadera sabiduría.
Porque sería un desprecio a la generosidad divina desechar la sabiduría que es pura, que es celestial, que es compasiva, que es amante de la paz, que es amable.
Segunda enseñanza entonces: tenemos el deber de buscar esa sabiduría. Hay una sabiduría que hay que buscar y es esa sabiduría celestial, esa sabiduría que es amante de la paz, que es amable, que es dulce, esa sabiduría que está alejada de toda envidia, esa sabiduría que verdaderamente construye. Esa es una segunda conclusión.
Bueno, ¿y qué indicación nos da este Apóstol para buscar una sabiduría o buscar la otra?