Diferencia entre revisiones de «P033001a»
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Cuando vemos hoy a Felipe en plena actividad predicando el Evangelio a los samaritanos, ya un poco al norte de Jerusalén, estamos presenciando el inicio de lo que será la maravillosa aventura del Evangelio. | Cuando vemos hoy a Felipe en plena actividad predicando el Evangelio a los samaritanos, ya un poco al norte de Jerusalén, estamos presenciando el inicio de lo que será la maravillosa aventura del Evangelio. | ||
| − | Es el cumplimiento, en realidad, de aquello que Jesús les decía a los Apóstoles que el Evangelio sería predicado primero en Jerusalén,luego en Samaría y hasta los confines | + | Es el cumplimiento, en realidad, de aquello que Jesús les decía a los Apóstoles que el Evangelio sería predicado primero en Jerusalén, luego en Samaría y hasta los confines del orbe. Ya estamos viendo ese cumplimiento en la lectura de hoy, cuando ya vemos a Felipe en Samaría, y pronto tendremos noticia de cristianos más al norte, en Antioquía, y luego oiremos de misiones de Pablo. |
Y entonces el Evangelio se monta en barco, y el Evangelio se seguirá montando en todo género de vehículos; y se monta hasta en un burro, en caballos; se monta en autos, en aviones, y va recorriendo y va llenando con su alegría, como llenó a Samaría, va llenando con su alegría la humanidad entera. | Y entonces el Evangelio se monta en barco, y el Evangelio se seguirá montando en todo género de vehículos; y se monta hasta en un burro, en caballos; se monta en autos, en aviones, y va recorriendo y va llenando con su alegría, como llenó a Samaría, va llenando con su alegría la humanidad entera. | ||
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| + | Es un momento entonces muy bello,pero un momento muy paradógico. Lo que suscita la proclamación del el evangelio es una mala noticia. Una buena noticia que es predicada a golpes de malas noticias. Porque es una pésima noticia que hayan agarrado por su cuenta a un hombre justo y fiel como Esteban, lo hayan torturado, y en un juicio inicuo, hayan llegado a la conclusión de que había que acabar con él. | ||
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| + | Me parece que el versículo que concentra esta paradoja lo encontramos donde se dice: "Se desató una violenta persecución contra la Iglesia de Jerusalén. Al ir de un lugar para otro los prófugos iban difundiendo el Evangelio" (véase ). | ||
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| + | ¿Dónde se ha visto eso? Se supone que las buenas noticias las cuentan los vencedores,pes no. Estos son vencidos, prófugos, gente que está huyendo, pero que huye contando una buena noticia. Esta es la paradoja de la difusión del Evangelio; un Evangelio que es buena noticia de Dios, contada a fuerza de las malas noticias de los hombres; un Evangelio que cuando es enterrado, resulta que estaba siendo sembrado. | ||
Revisión del 14:44 18 mar 2008
Fecha: 19970416
Título:
Original en audio: 9 min. 30 seg.
Esteban, lo mismo que este Felipe, del que nos habla la primera lectura, son dos de esos siete servidores que fueron elegidos y que fueron consagrados por los Apóstoles para resolver aquella situación de conflicto entre los de lengua griega y los de lengua hebrea.
Ambos habían sido elegidos para solucionar un problema administrativo:los repartos de limosna, especialmente para las viudas y el servicio a las mesas, como llama este libro de los Hechos de los Apóstoles.
Pero resulta que no vemos ni a Felipe ni a Esteban encargados de administración, sino los vemos, llenos de unción del Espíritu, en una tarea muy distinta, que es la predicación, la realización de señales y prodigios, la extensión del Reino de Dios y ese maravilloso despertar de fe, del que también nos habla esta primera lectura.
Estos siete hombres, cuyos nombres ya muestran su origen helenístico, su origen griego, son el principio de la difusión del Evangelio más allá de las fronteras del judaísmo.
Aquí se nos dice que se dispersaron todos menos los Apóstoles. La persecución, esa persecución desatada cuando el martirio de Esteban se ve que se concentra en los mismos de lengua griega, y por esa razón son ellos, empezando por esos siete diáconos que llamamos, aunque la palabra evidentemente significaba algo muy distinto de lo que es hoy el diaconado; esos siete diáconos y muchos discípulos de lengua griega tienen que irse de Jerusalén.
La circunstancia resulta providencial porque esa persecución desatada cuando Esteban, es la que va a empezar a llevar el Evangelio más allá del las fronteras de Jerusalén, pero sobre todo más allá de las fronteras de Judea, y en últimas, más allá de las fronteras de Palestina.
Cuando vemos hoy a Felipe en plena actividad predicando el Evangelio a los samaritanos, ya un poco al norte de Jerusalén, estamos presenciando el inicio de lo que será la maravillosa aventura del Evangelio.
Es el cumplimiento, en realidad, de aquello que Jesús les decía a los Apóstoles que el Evangelio sería predicado primero en Jerusalén, luego en Samaría y hasta los confines del orbe. Ya estamos viendo ese cumplimiento en la lectura de hoy, cuando ya vemos a Felipe en Samaría, y pronto tendremos noticia de cristianos más al norte, en Antioquía, y luego oiremos de misiones de Pablo.
Y entonces el Evangelio se monta en barco, y el Evangelio se seguirá montando en todo género de vehículos; y se monta hasta en un burro, en caballos; se monta en autos, en aviones, y va recorriendo y va llenando con su alegría, como llenó a Samaría, va llenando con su alegría la humanidad entera.
Es un momento entonces muy bello,pero un momento muy paradógico. Lo que suscita la proclamación del el evangelio es una mala noticia. Una buena noticia que es predicada a golpes de malas noticias. Porque es una pésima noticia que hayan agarrado por su cuenta a un hombre justo y fiel como Esteban, lo hayan torturado, y en un juicio inicuo, hayan llegado a la conclusión de que había que acabar con él.
Me parece que el versículo que concentra esta paradoja lo encontramos donde se dice: "Se desató una violenta persecución contra la Iglesia de Jerusalén. Al ir de un lugar para otro los prófugos iban difundiendo el Evangelio" (véase ).
¿Dónde se ha visto eso? Se supone que las buenas noticias las cuentan los vencedores,pes no. Estos son vencidos, prófugos, gente que está huyendo, pero que huye contando una buena noticia. Esta es la paradoja de la difusión del Evangelio; un Evangelio que es buena noticia de Dios, contada a fuerza de las malas noticias de los hombres; un Evangelio que cuando es enterrado, resulta que estaba siendo sembrado.