Diferencia entre revisiones de «P022002a»

De Wiki de FrayNelson
Saltar a: navegación, buscar
Línea 1: Línea 1:
Fecha: 19980421  
+
'''Fecha: 19980421  
  
 
Título: La Pascua de Cristo y la vida de los primeros Cristianos.
 
Título: La Pascua de Cristo y la vida de los primeros Cristianos.
  
Original en audio:12 min. 38 seg.  
+
Original en audio:12 min. 38 seg.'''
  
  

Revisión del 03:22 16 abr 2007

Fecha: 19980421

Título: La Pascua de Cristo y la vida de los primeros Cristianos.

Original en audio:12 min. 38 seg.


Podemos decir que la pascua de Jesucristo, tiene eco en todo el universo.

Nosotros decimos en el credo Miseno Constantinopolitano que creemos en un solo Dios Padre, creador del cielo y de la tierra, de lo visible y de lo invisible, y por eso la pascua de Jesús es un acontecimiento para el cielo y para la tierra.

La pascua de Jesús es el centro del amor y de la adoración del cielo y de la tierra, y tiene su eco en el cielo y en la tierra. En el cielo porque ahora los Ángeles y los bienaventurados adoran a Dios. Adoran a Dios unido indisolublemente con la naturaleza humana y esto quiere decir que nuestra propia naturaleza es adorada en cuanto unida a la persona del verbo.

Lo anterior, en cierto modo, supone un acto adicional de humildad para estos seres celestiales porque, siendo tan grande la distancia entre la naturaleza de los ángeles y nuestra naturaleza. Siendo tan superior la de ellos y tan inferior la de nosotros, son ellos los que adoran a Dios en nuestra naturaleza.

Esto supone una especie de humillación, una especie de humildad que desde luego realizan de un grado por obediencia a Dios y porque es un mismo Dios antes y después de la encarnación. Esto es como el cambio que el acontecimiento de la encarnación y el acontecimiento de la pascua traen para los cielos.

En cuanto al eco de la pascua en la tierra lo primero que hay que leer son los evangelios, los relatos de la resurrección, y luego los hechos de los apóstoles, porque, el hecho más inmediato de la obra de la pascua de Jesucristo en esta tierra son los hechos de los apóstoles.

El descenso del Espíritu, el perdón de los pecados, la gracia de ser hijos, por adopción, y luego los prodigios, los milagros, las sanaciones, las liberaciones, el demonio en retirada, la muerte vencida, el gozo, el compartir, el ser mismo de la Iglesia.

La Iglesia, nosotros, somos el fruto de aquello que Cristo sembró con dolor, con lágrimas, con sangre, pero sobre todo con amor en el misterio de su humillación. En el misterio de su anonadamiento.

Nosotros somos la gran predicación de Cristo pascual en esta tierra, y por esto, la primera lectura durante estos días se detiene con frecuencia en escenas de los hechos de los apóstoles como llevando a la iglesia a que mire su propio ser; a que vuelva a sus propias fuentes, a que reciba alegría de esa raíz gozosa, de ese origen primero en el que está toda la fuerza y toda la sabiduría que le permite ser a la propia iglesia.

De las lecturas de hoy podemos destacar varias cosas, “tenían todo en común”, claro, después de que se tiene en común a Cristo, que es el tercero por excelencia, poner en común unas monedas no es difícil. En cambio, si Cristo no está en común, si Cristo no es el tesoro de todos, tratar de poner en comunidad aunque sea dos centavos es una dificultad.

Después de que Cristo, el tesoro, está en común, entonces están en común los pensamientos, están en común los sentimientos, están en común los anhelos y están en común también las cuentas, el dinero, etc.

Luego se nos cuenta la historia de un José, a quien los apóstoles añadieron Bernabé; encontraremos también, en la Biblia, la terrible historia de Ananías y Safira, una historia que nos impresiona mucho porque fueron ellos quienes trataron de decirle mentiras a Pedro y quedaron muertos.

Sin embargo, quiero terminar con una palabra sobre José Bernabé porque es un personaje que está apenas ahí, medio dibujado pero trae una enseñanza.

José, que significa Consolado, literalmente dicho “de la consolación,” que era levita y natural de Chpre, quien tenía un campo y lo vendió.

...