Diferencia entre revisiones de «I294001a»
| (No se muestran 3 ediciones intermedias de 3 usuarios) | |||
| Línea 3: | Línea 3: | ||
'''Título: Dios puede tomar mi cuerpo y convertirlo en instrumento suyo''' | '''Título: Dios puede tomar mi cuerpo y convertirlo en instrumento suyo''' | ||
| − | '''Original en audio: 3 min. | + | '''Original en audio: [[http://fraynelson.com/homilia.php?id=I294001a 3 min. 22 seg.]]''' |
| Línea 10: | Línea 10: | ||
Lo cierto del caso es, que cuando desconocíamos a Cristo, vivíamos como esclavos de nuestros propios deseos y pasiones, y entonces las cosas que teníamos, y no sólo eso sino nuestro propio cuerpo, estaban como armas de iniquidad, estaban al servicio del pecado. | Lo cierto del caso es, que cuando desconocíamos a Cristo, vivíamos como esclavos de nuestros propios deseos y pasiones, y entonces las cosas que teníamos, y no sólo eso sino nuestro propio cuerpo, estaban como armas de iniquidad, estaban al servicio del pecado. | ||
| − | Y esto es muy cierto porque uno puede utilizar, por ejemplo sus ojos para transmitir dulzura o para transmitir ira; uno puede utilizar su boca para dar un buen consejo o para insultar; uno puede utilizar sus manos para sanar o para golpear; uno puede utilizar su corazón para dar ternura o para seducir y perder a las otras personas. | + | Y esto es muy cierto porque uno puede utilizar, por ejemplo, sus ojos para transmitir dulzura o para transmitir ira; uno puede utilizar su boca para dar un buen consejo o para insultar; uno puede utilizar sus manos para sanar o para golpear; uno puede utilizar su corazón para dar ternura o para seducir y perder a las otras personas. |
''Pero ahora, gracias a Nuestro Señor Jesucristo, estas mismas cosas que de pronto pudieron servir para el pecado en otro tiempo, ahora Dios puede empezar a utilizarlas para el bien. Y esta idea es muy hermosa, la idea de que Dios puede tomar mi cuerpo y puede convertirlo en un instrumento suyo, de manera que sea Dios el que obre, el que salve, el que sane, el que bendiga a través de mis manos.'' | ''Pero ahora, gracias a Nuestro Señor Jesucristo, estas mismas cosas que de pronto pudieron servir para el pecado en otro tiempo, ahora Dios puede empezar a utilizarlas para el bien. Y esta idea es muy hermosa, la idea de que Dios puede tomar mi cuerpo y puede convertirlo en un instrumento suyo, de manera que sea Dios el que obre, el que salve, el que sane, el que bendiga a través de mis manos.'' | ||
| Línea 18: | Línea 18: | ||
''Así como Dios tomó a la Humanidad en la Carne de Jesucristo, así quiere también tomar nuestra humanidad en nuestra propia carne, realizar como una prolongación del misterio de la Encarnación, para que Cristo viva su vida dentro de nosotros y le pueda hacer mucho bien a otras personas.'' | ''Así como Dios tomó a la Humanidad en la Carne de Jesucristo, así quiere también tomar nuestra humanidad en nuestra propia carne, realizar como una prolongación del misterio de la Encarnación, para que Cristo viva su vida dentro de nosotros y le pueda hacer mucho bien a otras personas.'' | ||
| − | Este amor apasionado de salvación que hay en Cristo, es lo que el evangelio llama ese "fuego" [[: | + | Este amor apasionado de salvación que hay en Cristo, es lo que el evangelio llama ese "fuego" [[:Categoría:Lucas 012_049|San Lucas 12,49]], ese fuego que Cristo quiere transmitir a todos nosotros. Cristo quería darnos su salvación y comprendía que, para eso, era necesario pasar por una especie de bautismo. |
Porque efectivamente, Cristo fue bautizado lavándose en su propia Sangre; y Cristo, así bautizado, a través de nuestro propio bautismo, nos transmite ese mismo fuego, para que un mismo amor esté en Él y esté en nosotros. | Porque efectivamente, Cristo fue bautizado lavándose en su propia Sangre; y Cristo, así bautizado, a través de nuestro propio bautismo, nos transmite ese mismo fuego, para que un mismo amor esté en Él y esté en nosotros. | ||
| Línea 28: | Línea 28: | ||
| − | [[ | + | [[Categoría: Impar 29]] |
| − | [[ | + | [[Categoría:Lucas 012_049|San Lucas 12,49]] |
Revisión actual del 21:15 13 may 2012
Fecha: 19991023
Título: Dios puede tomar mi cuerpo y convertirlo en instrumento suyo
Original en audio: [3 min. 22 seg.]
El Apóstol San Pablo hace una comparación entre la vida que llevábamos antes de conocer a Cristo y la vida que podemos llevar ahora que Cristo nos ha reconocido y nosotros le hemos conocido a Él.
Lo cierto del caso es, que cuando desconocíamos a Cristo, vivíamos como esclavos de nuestros propios deseos y pasiones, y entonces las cosas que teníamos, y no sólo eso sino nuestro propio cuerpo, estaban como armas de iniquidad, estaban al servicio del pecado.
Y esto es muy cierto porque uno puede utilizar, por ejemplo, sus ojos para transmitir dulzura o para transmitir ira; uno puede utilizar su boca para dar un buen consejo o para insultar; uno puede utilizar sus manos para sanar o para golpear; uno puede utilizar su corazón para dar ternura o para seducir y perder a las otras personas.
Pero ahora, gracias a Nuestro Señor Jesucristo, estas mismas cosas que de pronto pudieron servir para el pecado en otro tiempo, ahora Dios puede empezar a utilizarlas para el bien. Y esta idea es muy hermosa, la idea de que Dios puede tomar mi cuerpo y puede convertirlo en un instrumento suyo, de manera que sea Dios el que obre, el que salve, el que sane, el que bendiga a través de mis manos.
La vida se vive de otro modo cuando uno entrega lo que uno es y lo que uno tiene a Dios, porque entonces uno le pedirá a Dios: "Señor, que no sean solamente mis palabras, sino que sean tus palabras en mi boca"; probablemente así no diremos tantas tonterías, no diremos tantas palabras que crearon división y heridas; y no sólo no haremos el mal, sino que sobre todo haremos el bien.
Así como Dios tomó a la Humanidad en la Carne de Jesucristo, así quiere también tomar nuestra humanidad en nuestra propia carne, realizar como una prolongación del misterio de la Encarnación, para que Cristo viva su vida dentro de nosotros y le pueda hacer mucho bien a otras personas.
Este amor apasionado de salvación que hay en Cristo, es lo que el evangelio llama ese "fuego" San Lucas 12,49, ese fuego que Cristo quiere transmitir a todos nosotros. Cristo quería darnos su salvación y comprendía que, para eso, era necesario pasar por una especie de bautismo.
Porque efectivamente, Cristo fue bautizado lavándose en su propia Sangre; y Cristo, así bautizado, a través de nuestro propio bautismo, nos transmite ese mismo fuego, para que un mismo amor esté en Él y esté en nosotros.
Y nosotros teniendo el amor de Él, hagamos de todo lo que nosotros somos: de nuestro cuerpo, de nuestras palabras, de de nuestros pensamientos, instrumentos de salvación y gloria de santidad para Dios.
Amén.