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La razón por la que estoy mencionando estos evangelios apócrifos es porque hay una pregunta que uno puede hacerse: ¿Cómo distinguieron aquellos primeros cristianos entre los Evangelios que sí reflejaban el misterio de Cristo y los que no? Y una de las cosas más interesantes es que, si uno hace la comparación, se da cuenta de que los Evangelios canónicos, los aprobados por la Iglesia, son de extremada sencillez en su presentación del misterio de Cristo. | La razón por la que estoy mencionando estos evangelios apócrifos es porque hay una pregunta que uno puede hacerse: ¿Cómo distinguieron aquellos primeros cristianos entre los Evangelios que sí reflejaban el misterio de Cristo y los que no? Y una de las cosas más interesantes es que, si uno hace la comparación, se da cuenta de que los Evangelios canónicos, los aprobados por la Iglesia, son de extremada sencillez en su presentación del misterio de Cristo. | ||
| − | Por ejemplo, para describir la Pasión. Cuando se habla de la Pasión de Cristo en los Evangelios nuestros, los aprobados por la Iglesia, prácticamente lo único que se hace es contar los hechos uno por uno: pasó esto, luego pasó esto, luego lo crucificaron, luego murió. Esa sencillez hace un gran contraste con lo que pretenden los evangelios apócrifos. En estos otros, los falsos, los apócrifos, se multiplican las cosas extraordinarias al estilo de las películas de Hollywood | + | Por ejemplo, para describir la Pasión. Cuando se habla de la Pasión de Cristo en los Evangelios nuestros, los aprobados por la Iglesia, prácticamente lo único que se hace es contar los hechos uno por uno: pasó esto, luego pasó esto, luego lo crucificaron, luego murió. Esa sencillez hace un gran contraste con lo que pretenden los evangelios apócrifos. En estos otros, los falsos, los apócrifos, se multiplican las cosas extraordinarias al estilo de las películas de Hollywood: muchísimos efectos especiales, cosas espectaculares, intervenciones fantásticas. |
| − | ¿Qué nos enseña este dato? | + | ¿Qué nos enseña este dato? Nos enseña que la Iglesia no es amiga de la fantasía, y que si nosotros proclamamos la muerte de Cristo, y si nosotros proclamamos la resurrección del Señor, no es por impresionar la imaginación de la gente, es porque así sucedió. |
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| + | Nuestra predicación no es el fruto de una filosofía elaborada, no es el fruto de una fantasía seductora nuestra evangelización, y eso se nota muy, muy especialmente en San Marcos, es el fruto de la sencilla transmisión. El testimonio, casi rudimentario, el testimonio simple y directo de aquello que Dios ha hecho por nosotros. | ||
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| + | Qué bueno recordar esto, porque también en nuestra época hay gente que quiere dejar la sencillez delos Evangelios para irse a otros mensaje extraños, y si les dicen: "-Esta es la otra vida de Jesús", "-¡Oh,vamos a ver qué dice la otra vida de Jesús!" "-Que Jesús y la Magdalena, que Jesús estuvo con los esenios, que Jesús aprendió con los hindúes". Esa vana curiosidad, que ya vemos que existió desde el principio, no lleva a la vida; lleva a la vida, en cambio, la sencillez de la verdad, el precioso testimonio que hombres, como Marcos, nos dieron desde el principio de nuestra fe, desde el principio de nuestra Iglesia. | ||
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| + | Demos gracias a Dios por el Evangelista Marcos, y como tarea, son sólo dieciséis capítulos: hay que darle una buena lectura a ese texto. | ||
Revisión del 14:48 23 abr 2012
Fecha: 20120425
Título:
Original en audio: 4 min. 47 seg.
Nuestra Iglesia Católica recuerda para el día veinticinco de abril al Evangelista San Marcos. Con ocasión de esta fiesta, es bueno recordar algunos elementos sobre los Evangelios y los Evangelistas.
Cuando yo era niño pensaba que sólo cuatro personas habían escrito sobre la vida de Cristo, y para mí esas cuatro personas eran los cuatro autores que se conservan en la Biblia, es decir, Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Pero la verdad es muy diferente:mucha gente escribió sobre Jesús, muchísima gente. Y esos otros relatos sobre Jesús que no fueron aprobados ni acogidos por la Iglesia son llamados "Evangelios Apócrifos".
Sucede que el número de evangelios apócrifos es muchísimo mayor que el número de Evangelios aprobados por la Iglesia; los aprobados por la Iglesia se llaman "Canónicos" porque forman parte de canon, es decir, la lista oficial de la Iglesia. Son muchos más entonces los apócrifos. Hay un evangelio de Tomás, un evangelio de Santiago, les ponían así títulos conectados con los discípulos del Señor, seguramente para darles un cierto tiente de credibilidad.
La razón por la que estoy mencionando estos evangelios apócrifos es porque hay una pregunta que uno puede hacerse: ¿Cómo distinguieron aquellos primeros cristianos entre los Evangelios que sí reflejaban el misterio de Cristo y los que no? Y una de las cosas más interesantes es que, si uno hace la comparación, se da cuenta de que los Evangelios canónicos, los aprobados por la Iglesia, son de extremada sencillez en su presentación del misterio de Cristo.
Por ejemplo, para describir la Pasión. Cuando se habla de la Pasión de Cristo en los Evangelios nuestros, los aprobados por la Iglesia, prácticamente lo único que se hace es contar los hechos uno por uno: pasó esto, luego pasó esto, luego lo crucificaron, luego murió. Esa sencillez hace un gran contraste con lo que pretenden los evangelios apócrifos. En estos otros, los falsos, los apócrifos, se multiplican las cosas extraordinarias al estilo de las películas de Hollywood: muchísimos efectos especiales, cosas espectaculares, intervenciones fantásticas.
¿Qué nos enseña este dato? Nos enseña que la Iglesia no es amiga de la fantasía, y que si nosotros proclamamos la muerte de Cristo, y si nosotros proclamamos la resurrección del Señor, no es por impresionar la imaginación de la gente, es porque así sucedió.
Nuestra predicación no es el fruto de una filosofía elaborada, no es el fruto de una fantasía seductora nuestra evangelización, y eso se nota muy, muy especialmente en San Marcos, es el fruto de la sencilla transmisión. El testimonio, casi rudimentario, el testimonio simple y directo de aquello que Dios ha hecho por nosotros.
Qué bueno recordar esto, porque también en nuestra época hay gente que quiere dejar la sencillez delos Evangelios para irse a otros mensaje extraños, y si les dicen: "-Esta es la otra vida de Jesús", "-¡Oh,vamos a ver qué dice la otra vida de Jesús!" "-Que Jesús y la Magdalena, que Jesús estuvo con los esenios, que Jesús aprendió con los hindúes". Esa vana curiosidad, que ya vemos que existió desde el principio, no lleva a la vida; lleva a la vida, en cambio, la sencillez de la verdad, el precioso testimonio que hombres, como Marcos, nos dieron desde el principio de nuestra fe, desde el principio de nuestra Iglesia.
Demos gracias a Dios por el Evangelista Marcos, y como tarea, son sólo dieciséis capítulos: hay que darle una buena lectura a ese texto.