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''Jesús que toma lo que nosotros somos, como tomó también esas hogazas de pan y, bendiciéndolas, las multiplica: Él toma nuestra vida y la hace vida abundante, la hace vida plena. Y esto vamos a seguir escuchando en los siguientes días.'' | ''Jesús que toma lo que nosotros somos, como tomó también esas hogazas de pan y, bendiciéndolas, las multiplica: Él toma nuestra vida y la hace vida abundante, la hace vida plena. Y esto vamos a seguir escuchando en los siguientes días.'' | ||
| − | ''Atentos entonces para que la Eucaristía sea verdaderamente alimento de nuestra fe, de nuestra esperanza y de nuestro amor'' | + | ''Atentos entonces para que la Eucaristía sea verdaderamente alimento de nuestra fe, de nuestra esperanza y de nuestro amor.'' |
Revisión del 19:30 18 abr 2012
Fecha: 20120420
Título: Que la Eucaristia sea verdaderamente alimento de nuestra fe, de nuestra esperanza y de nuestro amor
Original en audio: 4 min. 34 seg.
Para aprender a querer la Santa Misa, para conocer mejor la liturgia de nuestra Iglesia católica, cómo es de importante saber cuál es el hilo que van llevando las lecturas.
Yo he pensado que cuando una persona llega a ala Misa sin tener ni idea de qué va a escuchar, lo probable es que salga de la Misa sin tener ni idea de qué fue lo que escuchó; se necesita una preparación, esa preparación es parte del hambre que nos permite acoger el alimento que Dios nos da.
Si nos invitan a un banquete elegantísimo, de manjares suculentos y, además, nutritivos, ¡qué mal haríamos yendo sin apetito, yendo sin hambre, quizás repletos de cualquier cosa que comimos por el camino! Pues eso es lo que le sucede a buena parte de nuestro pueblo católico: vamos a la iglesia, pero vamos sin hambre, muchas veces llenos únicamente de nuestros pensamientos, llenos únicamente de nuestras peticiones, muy ocupados en lo que le vamos a decir a Dios, y muy poco interesados en lo que Dios tenga para decirnos a nosotros.
El apetito consiste precisamente en eso: en que nosotros nos interesemos en lo que Dios tiene para decirnos, y uno de los mejores recursos para llegar a ese interés es darnos cuenta de cómo la Iglesia ha dispuesto las lecturas en una cierta secuencia; cuando uno descubre eso, entonces descubre que hay como una continuidad, hay una historia que se va desarrollando.
Mira, estamos terminando la segunda semana del tiempo pascual, y es buena época para que caigamos en cuenta de cuál es la secuencia que va llevando la Iglesia.
En la primera semana del tiempo pascual, que es lo que se llama la "Octava de Pascua", nosotros nos encontramos con que los Evangelios eran tomados de distintos textos, entonces había textos de San Marcos, de Mateo, de Lucas, de Juan, y todos nos estaban contando apariciones de Cristo resucitado, esa fue la primera semana.
En la segunda semana empezamos con el diálogo entre Jesús y Neicodemo, y eso lo tuvimos hasta el día jueves. Es decir, son cuatro día en que sobre todo hemos escuchado, ha resonado en nuestros oídos que Jesús viene a traer vida nueva, vida del agua y del Espíritu; Jesús es el testigo de quién es el Padre Celestial, el testigo del Padre; y este Señor nuestro Jesucristo, con su palabra, con su obra, nos está conduciendo hacia esa plenitud que se llama la vida eterna.
A partir de hoy lo que vamos a encontrar es el capítulo sexto de San Juan, seguimos con San juan, pero ya no en el capítulo tercero sino que vamos en el capítulo sexto, que cuenta en primer lugar la multiplicación de los panes. Alguien podría preguntar qué hace la multiplicación de los panes en el tiempo pascual. Pues es que esa multiplicación nos está hablando de la abundancia de vida, nos está hablando de la plenitud de vida, y nos está hablando de Jesús como Aquel que da la vida.
Jesús que toma lo que nosotros somos, como tomó también esas hogazas de pan y, bendiciéndolas, las multiplica: Él toma nuestra vida y la hace vida abundante, la hace vida plena. Y esto vamos a seguir escuchando en los siguientes días.
Atentos entonces para que la Eucaristía sea verdaderamente alimento de nuestra fe, de nuestra esperanza y de nuestro amor.