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Finalmente las cosas no funcionaron del todo bien entre Pablo y Bernabé, y aunque Pablo siguió viajando, ya era él el que tenía el encargo principal en esas misiones. Recorrió buena parte del Mediterráneo por mar, por supuesto, y luego entrando más allá de las costas, en lo que es la actual Turquía, lo que en esa época se llamaba Asia Menor. Todo eso lo recorrió el Apóstol.
 
Finalmente las cosas no funcionaron del todo bien entre Pablo y Bernabé, y aunque Pablo siguió viajando, ya era él el que tenía el encargo principal en esas misiones. Recorrió buena parte del Mediterráneo por mar, por supuesto, y luego entrando más allá de las costas, en lo que es la actual Turquía, lo que en esa época se llamaba Asia Menor. Todo eso lo recorrió el Apóstol.
  
Y luego, entrando por Macedonia, llega a Grecia; y luego, una y seguramente dos o más ocasiones, en la península de Italia, especialmente en Roma, y según parece, hasta los confines del mundo entonces conocido
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Y luego, entrando por Macedonia, llega a Grecia; y luego, una y seguramente dos o más ocasiones, en la península de Italia, especialmente en Roma, y según parece, hasta los confines del mundo entonces conocido, hasta Tarragona y España. Esa es la misión de ese Apóstol.
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Pero, por favor, sitúate ahí en el siglo primero, en las embarcaciones de la época, con todo un mundo por convertir, todo un mundo al cual gritarle, con amor y con fuerza y con convicción el mensaje de Jesús. Y además de esa tarea, que ya es escandalosamente abrumadora para unos hombros humanos, otra tarea: Pablo tiene conciencia de que no es eterno, tiene que dejar encargados, tiene que dejar sucesores, tiene que asegurarse de la transmisión fiel de esa doctrina, doctrina de salvación, lo que el mismo Pablo llamaba el "depósito de la fe"

Revisión del 14:34 20 ene 2012

Fecha: 20120126

Título:

Original en audio: 4 min. 55 seg.


Vamos a situarnos en las playas del Mediterráneo. No, no se trata de los grandes y hermosos balnearios de placer, tampoco se trata de un crucero. Vamos a ir a las playas del Medio Oriente en el siglo primero. Y miremos a dos hombres, uno se llama Bernabé y va a cargo de una misión, algo nuevo, algo que nunca había habido en el Cristianismo; el otro se llama Pablo.

Berrnabé y Pablo se encuentran en el extremo de oriental del Mar Mediterráneo y están a punto de tomar un barco para ir a a anunciar el Evangelio, es la primera de las llamadas "misiones apostólicas" de este gran Apóstol, de Pablo, cuya conversión recordábamos el día de ayer.

Finalmente las cosas no funcionaron del todo bien entre Pablo y Bernabé, y aunque Pablo siguió viajando, ya era él el que tenía el encargo principal en esas misiones. Recorrió buena parte del Mediterráneo por mar, por supuesto, y luego entrando más allá de las costas, en lo que es la actual Turquía, lo que en esa época se llamaba Asia Menor. Todo eso lo recorrió el Apóstol.

Y luego, entrando por Macedonia, llega a Grecia; y luego, una y seguramente dos o más ocasiones, en la península de Italia, especialmente en Roma, y según parece, hasta los confines del mundo entonces conocido, hasta Tarragona y España. Esa es la misión de ese Apóstol.

Pero, por favor, sitúate ahí en el siglo primero, en las embarcaciones de la época, con todo un mundo por convertir, todo un mundo al cual gritarle, con amor y con fuerza y con convicción el mensaje de Jesús. Y además de esa tarea, que ya es escandalosamente abrumadora para unos hombros humanos, otra tarea: Pablo tiene conciencia de que no es eterno, tiene que dejar encargados, tiene que dejar sucesores, tiene que asegurarse de la transmisión fiel de esa doctrina, doctrina de salvación, lo que el mismo Pablo llamaba el "depósito de la fe"