Diferencia entre revisiones de «Spac006a»

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Abraham Lincoln optó por la unidad de su país, pero como había gente interesada en la división, eso también hizo que él mismo tuviera gran cantidad de enemigos.
 
Abraham Lincoln optó por la unidad de su país, pero como había gente interesada en la división, eso también hizo que él mismo tuviera gran cantidad de enemigos.
  
Una vez alguien le preguntó por qué él no era más duro, por qué no era implacable contra sus enemigos, siendo el líder, siendo el Presidente de la nación, se supone que tenía los recursos para aplastar a sus oponentes. Y entonces Lincoln
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Una vez alguien le preguntó por qué él no era más duro, por qué no era implacable contra sus enemigos, siendo el líder, siendo el Presidente de la nación, se supone que tenía los recursos para aplastar a sus oponentes. Y entonces Lincoln dio una respuesta, o por lo menos así se cuenta, una respuesta yo creo que muy sabia y con hondo sabor cristiano. Lincoln dijo: "Si yo transformo a mi enemigo y lo vuelvo amigo, también así acabé con mi enemigo".
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Es decir, hay dos maneras de acabar con los enemigos, una manera es aniquilándolos, y la otra manera es volviéndolos amigos. Y yo creo que este ejemplo de Abrahan Lincoln  sirve también para mirar como las dos providencias que tuvo Dios en el Antiguo y en el Nuevo Testamento. En el Antiguo Testamento todo era eliminar, eliminar al pecador. Si leemos, por ejemplo, en el libro del Éxodo, pero sobre todo en Levítico y en Deuteronomio, hay una cantidad de pecados que se castigan apedreando, matando.
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La manera de acabar con los enemigos, en buena parte del Antiguo Testamento, es aniquilándolos; en cambio en el Nuevo Testamento, la manera de acabar con los enemigos, es volviéndolos amigos, es decir, a través de la conversión.
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Y yo creo que un ejemplo bellísimo de esto que estamos contando es la fiesta de hoy: Dios acabó con su enemigo, el enemigo era Pablo, también llamado Saulo; el enemigo era Pablo, pero para acabar con el enemigo, ¿qué hizo? Lo volvió amigo. Y ¿por qué Pablo era tan enemigo de los cristianos? Porque Pablo tenía una formación de fariseo, y los fariseos, lo mismo que la gran mayoría de los judíos de aquella época, esperaban el Reino de Dios y anhelaban la llegada del Reino de Dios.
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Pero ellos creían que ese Reino de Dios únicamente podía llegar si todo el pueblo retomaba su compromiso de cumplir la Ley de Moisés. La manera de pensar de los fariseos era que únicamente el estricto cumplimiento de  todos los detalles de la Ley de Moisés por parte de todo el pueblo podría hacer que Dios reinara y, por consiguiente, que se recuperara la independencia que habían perdido desde época del destierro.
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Esto quiere decir que los fariseos no buscaban únicamente ellos, o supuestamente buscaban ellos una rectitud para ellos mismos, sino que ellos creían que todo el mundo tenía que hacer caso, porque únicamente cuando todo el pueblo fuera fiel, vendría el Reino de Dios. Esta posición intolerante hacía que los fariseos, como aparece varias veces en los Evangelios, se convirtieran en jueces durísimos de los demás y, por consiguiente, estaban dispuestos a condenar a todos los que no siguieran las enseñanzas de ellos

Revisión del 16:15 19 ene 2012

Fecha: 20110125

Título:

Original en audio: 7 min. 33 seg.


Vamos a empezar recordando a un personaje que a primera vista no tien que ver con la fiesta de hoy, se trata del Presidente norteamericano Abraham Lincoln. Él tuvo que vivir en una época de su país en la que había mucha división, mucho odio, y por consiguiente, muchos enemigos por todas partes. Abraham Lincoln optó por la unidad de su país, pero como había gente interesada en la división, eso también hizo que él mismo tuviera gran cantidad de enemigos.

Una vez alguien le preguntó por qué él no era más duro, por qué no era implacable contra sus enemigos, siendo el líder, siendo el Presidente de la nación, se supone que tenía los recursos para aplastar a sus oponentes. Y entonces Lincoln dio una respuesta, o por lo menos así se cuenta, una respuesta yo creo que muy sabia y con hondo sabor cristiano. Lincoln dijo: "Si yo transformo a mi enemigo y lo vuelvo amigo, también así acabé con mi enemigo".

Es decir, hay dos maneras de acabar con los enemigos, una manera es aniquilándolos, y la otra manera es volviéndolos amigos. Y yo creo que este ejemplo de Abrahan Lincoln sirve también para mirar como las dos providencias que tuvo Dios en el Antiguo y en el Nuevo Testamento. En el Antiguo Testamento todo era eliminar, eliminar al pecador. Si leemos, por ejemplo, en el libro del Éxodo, pero sobre todo en Levítico y en Deuteronomio, hay una cantidad de pecados que se castigan apedreando, matando.

La manera de acabar con los enemigos, en buena parte del Antiguo Testamento, es aniquilándolos; en cambio en el Nuevo Testamento, la manera de acabar con los enemigos, es volviéndolos amigos, es decir, a través de la conversión.

Y yo creo que un ejemplo bellísimo de esto que estamos contando es la fiesta de hoy: Dios acabó con su enemigo, el enemigo era Pablo, también llamado Saulo; el enemigo era Pablo, pero para acabar con el enemigo, ¿qué hizo? Lo volvió amigo. Y ¿por qué Pablo era tan enemigo de los cristianos? Porque Pablo tenía una formación de fariseo, y los fariseos, lo mismo que la gran mayoría de los judíos de aquella época, esperaban el Reino de Dios y anhelaban la llegada del Reino de Dios.

Pero ellos creían que ese Reino de Dios únicamente podía llegar si todo el pueblo retomaba su compromiso de cumplir la Ley de Moisés. La manera de pensar de los fariseos era que únicamente el estricto cumplimiento de todos los detalles de la Ley de Moisés por parte de todo el pueblo podría hacer que Dios reinara y, por consiguiente, que se recuperara la independencia que habían perdido desde época del destierro.

Esto quiere decir que los fariseos no buscaban únicamente ellos, o supuestamente buscaban ellos una rectitud para ellos mismos, sino que ellos creían que todo el mundo tenía que hacer caso, porque únicamente cuando todo el pueblo fuera fiel, vendría el Reino de Dios. Esta posición intolerante hacía que los fariseos, como aparece varias veces en los Evangelios, se convirtieran en jueces durísimos de los demás y, por consiguiente, estaban dispuestos a condenar a todos los que no siguieran las enseñanzas de ellos