Diferencia entre revisiones de «Bo02004a»
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Esos son los dos puntos centrales del año litúrgico, siendo el más importante de todos, la Pascua. Y esto da origen a los cuatro tiempos litúrgicos fuertes: Adviento y Navidad, por una parte; Cuaresma y Pascua, por otra parte. | Esos son los dos puntos centrales del año litúrgico, siendo el más importante de todos, la Pascua. Y esto da origen a los cuatro tiempos litúrgicos fuertes: Adviento y Navidad, por una parte; Cuaresma y Pascua, por otra parte. | ||
| − | El resto de las semanas del año pertenecen a lo que se llama el tiempo "ordinario", en esas emanas, en la mayor parte de se tiempo, el sacerdote lleva ornamentos verdes, o el diácono, o el obispo, por supuesto. Ese ornamento verde, ese color verde es el propio del tiempo ordinario. Esto puede cambiar ocasionalmente, quizás en una celebración de la Virgen el ornamento lleve un color celeste, o quizás en la fiesta de un santo no mártir el color sea blanco, o en la fiesta de un apóstol o de un mártir el color sea rojo. Pero en general, en el tiempo ordinario el color es verde | + | El resto de las semanas del año pertenecen a lo que se llama el tiempo "ordinario", en esas emanas, en la mayor parte de se tiempo, el sacerdote lleva ornamentos verdes, o el diácono, o el obispo, por supuesto. Ese ornamento verde, ese color verde es el propio del tiempo ordinario. Esto puede cambiar ocasionalmente, quizás en una celebración de la Virgen el ornamento lleve un color celeste, o quizás en la fiesta de un santo no mártir el color sea blanco, o en la fiesta de un apóstol o de un mártir el color sea rojo. Pero en general, en el tiempo ordinario el color es verde. |
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| + | El tiempo ordinario entonces ¿cuándo está? Pues termina el tiempo de Navidad,y antes de que comience la Cuaresma, ahí hay una porción de tiempo ordinario, en esa es en la que nos encontramos. El tiempo de Navidad termina con la fiesta del Bautismo del Señor. | ||
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| + | Efectivamente, después de su bautismo Cristo inicia lo que llamamos el "ministerio público", es decir, a través de su predicación, sus milagros, sus exorcismos, su vida de testimonio, entrega y oración, Jesús proclama el Reino de Dios; y de hecho, lo instaura en el corazón de sus discípulos como semilla y presagio de la llegada de ese Reino a todo el mundo. | ||
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| + | Esto quiere decir que el Reino de Dios,lo que significa acoger el reinado de Dios, es el contenido fundamental del tiempo ordinario. En los domingos nosotros tenemos en la liturgia un ciclo trienal, cada tres años. Ahora por ejemplo, estamos en el ciclo B, y cada ciclo tiene su Evangelista: El ciclo A, Mateo; el ciclo B, Marcos y el ciclo C, Lucas. | ||
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| + | Lo que sucede es que como el evangelio de Marcos es notoriamente más corto que los otros dos, pues también tomamos en algunas semanas textos del evangelio según San Juan, como sucede el día de hoy: un pequeño y hermoso texto del capítulo primero de San Juan. | ||
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| + | ¿Para qué está ese texto? Sobre todo para recordarnos que somo seguidores de Jesús, para recordarnos que somos discípulos, que nosotros, lo mismo que esos primeros discípulos, tenemos que aprender a pasar el día con Jesús, tenemos que aprender a quedarnos con Jesús; no es simplemente oírle a lo lejos, ese no es el ideal del discípulo, el discípulo le escucha de cerca, aprende a convivir con Él. | ||
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| + | Y por eso nuestras casas tienen que lograr esa acogida; nuestra vidas tiene que tener ese espacio, para que el Señor venga y se quede a vivir con nosotros. | ||
Revisión del 14:56 11 ene 2012
Fecha: 20120115
Título:
Original en audio: 4 min. 43 seg.
Esta semana hemos iniciado el tiempo llamado "ordinario". Recordemos que en nuestra liturgia católica hay dos puntos centrales en el año: un primer punto es la celebración de la llegada del Mesías, eso se prepara con el Adviento y se celebra con la Navidad. Y un segundo punto es la PAscua, la salida de este mundo del Mesías, eso se prepara con la Cuaresma y se celebra en la Semana Santa, y singularmente la noche de la Pascua, que es la solemnidad más importante, y luego en el tiempo pascual.
Esos son los dos puntos centrales del año litúrgico, siendo el más importante de todos, la Pascua. Y esto da origen a los cuatro tiempos litúrgicos fuertes: Adviento y Navidad, por una parte; Cuaresma y Pascua, por otra parte.
El resto de las semanas del año pertenecen a lo que se llama el tiempo "ordinario", en esas emanas, en la mayor parte de se tiempo, el sacerdote lleva ornamentos verdes, o el diácono, o el obispo, por supuesto. Ese ornamento verde, ese color verde es el propio del tiempo ordinario. Esto puede cambiar ocasionalmente, quizás en una celebración de la Virgen el ornamento lleve un color celeste, o quizás en la fiesta de un santo no mártir el color sea blanco, o en la fiesta de un apóstol o de un mártir el color sea rojo. Pero en general, en el tiempo ordinario el color es verde.
El tiempo ordinario entonces ¿cuándo está? Pues termina el tiempo de Navidad,y antes de que comience la Cuaresma, ahí hay una porción de tiempo ordinario, en esa es en la que nos encontramos. El tiempo de Navidad termina con la fiesta del Bautismo del Señor.
Efectivamente, después de su bautismo Cristo inicia lo que llamamos el "ministerio público", es decir, a través de su predicación, sus milagros, sus exorcismos, su vida de testimonio, entrega y oración, Jesús proclama el Reino de Dios; y de hecho, lo instaura en el corazón de sus discípulos como semilla y presagio de la llegada de ese Reino a todo el mundo.
Esto quiere decir que el Reino de Dios,lo que significa acoger el reinado de Dios, es el contenido fundamental del tiempo ordinario. En los domingos nosotros tenemos en la liturgia un ciclo trienal, cada tres años. Ahora por ejemplo, estamos en el ciclo B, y cada ciclo tiene su Evangelista: El ciclo A, Mateo; el ciclo B, Marcos y el ciclo C, Lucas.
Lo que sucede es que como el evangelio de Marcos es notoriamente más corto que los otros dos, pues también tomamos en algunas semanas textos del evangelio según San Juan, como sucede el día de hoy: un pequeño y hermoso texto del capítulo primero de San Juan.
¿Para qué está ese texto? Sobre todo para recordarnos que somo seguidores de Jesús, para recordarnos que somos discípulos, que nosotros, lo mismo que esos primeros discípulos, tenemos que aprender a pasar el día con Jesús, tenemos que aprender a quedarnos con Jesús; no es simplemente oírle a lo lejos, ese no es el ideal del discípulo, el discípulo le escucha de cerca, aprende a convivir con Él.
Y por eso nuestras casas tienen que lograr esa acogida; nuestra vidas tiene que tener ese espacio, para que el Señor venga y se quede a vivir con nosotros.